1. Indagaciones de los Beiträge zur Philosophie
A partir de la correspondencia del filósofo con su amiga Elisabeth Blochmann224 descubrimos que en 1932 Heidegger se interesa por retomar su trabajo para reencontrar el hilo conductor que le permita reanudar su investigación. Heidegger aclara que esta vuelta no se corresponde con una elaboración de lo que resta de Sein und Zeit, porque dicho escrito ya se encuentra lejos de su trabajo actual. No obstante, una lectura del mismo le permite reposicionarse en la pregunta fundamental y atesorar en una carpeta algunas críticas a la obra. Aunque las obligaciones, las presiones políticas y los reclamos de sus allegados respecto de sus tareas en el Rectorado de 1933/34 en su breve pero polémico contacto con el régimen nazi, lo llevan a una situación problemática en la que enfrenta, inevitablemente, consecuencias por sus actos y postura. Dicha situación lo aparta, por razones obvias, de su labor investigativa. Más tarde, mientras el autor finaliza el escrito Einführung in die Metaphysik (1935), trabajo en el que cuestiona algunos aspectos de la tradición metafísica, plantea el sentido de la influencia del pensamiento poetizante presocrático (Anaximandro, Parménides, Heráclito) y realiza una análisis etimológico y gramatical de la grafia Seyn, se conecta nuevamente con lo que apenas asoma con cierto entusiasmo. De este modo, lleva a cabo una forma más radical de encarar la cuestión
224 Correspondencia publicada bajo la edición Briefwechsel 1918-1969 (1989) ed. Joachim W, Storck, Marbach, Deutsche Schillergesellschaft.
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original a concretarse en la redacción de sus Beiträge zur Philosophie. Este texto emerge, además, en el contexto de su primer curso sobre los Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein” (1934/35), el ensayo Der Ursprung des Kunstwerkes (1935/36), las tres primeras lecciones del Nietzsche: Der Wille zur Macht als Kunst (1936/37), Die ewige Wiederkehr des Gleichen (1937) y Der Wille zur Macht als Erkenntnis (1939), y el curso Grundfragen der Philosophie. Ausgewählte “Probleme” der “Logik” (1937/38), que determinan en gran medida el estilo del camino y el método fenomenológico a través de: la novedad y dificultad del propósito, el ocaso de la filosofía y el vaticinio del pensar venidero.
Fundamentalmente con Beiträge zur Philosophie (1936-38) Heidegger emprende un nuevo modo de pensar plasmado en un discurso aforístico y poético que no se caracteriza por una argumentación proposicional, sino por una escritura fragmentaria y repetitiva de ciertas cuestiones bajo una perspectiva críptica. De esta manera, los pensamientos del autor fluyen a medida que la interrogación por el ser sigue su curso a través de una exploración libre, alejada del uso forzado que implica un tipo de explicación deductiva.225 A pesar del carácter hermético del lenguaje226 de este escrito, la intención del autor es la de proyectar la meditación de forma tal que no clausure lo que aborda. Asimismo, pese a que este tratado no se realiza bajo ninguna intención didáctica pues, más bien, ensaya un camino personal que pretende a través de una serie de pasos pensar lo impensado o por pensar, logra por medio de cierta insistencia y de algunos lineamientos clarificar el sentido y estilo de la meditación. Del hecho de que este trabajo carezca de una lógica, una analítica y una organización tradicional, no se sigue que prescinda de otro tipo de orden y rigurosidad. Por ejemplo, Franco Volpi comenta en su escrito póstumo, Martin Heidegger. Aportes a la filosofía: “Éste representa el intento sistemático más orgánico y coherente -tras la Kehre, o precisamente después de la interrupción del proyecto de Sein und Zeit y tras el intermedio político del Rectorado de los años 1933/34- de retomar la problemática que debería haber sido tratada en la parte del opus magnum que había quedado inédita.” (2010: 19) Ahora
225 Vallega Neu indica que Beiträge zur Philosophie incita a repensar y reevaluar toda la obra de Heidegger a través de una transformación del lenguaje que no puede ser forzada o explicada, una transformación que excede al sujeto. (Véase, 2003: 3)
226 Heidegger se aventura en un lenguaje nuevo y a partir de las raíces de algunos términos que generalmente han caído en desuso crea nuevas combinaciones, establece linajes de palabras y transformaciones por medio de prefijos y sufijos que le permiten dar cuenta, de una forma distinta a la tradicional, de lo que para él se debe pensar.
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bien, como previamente indicamos, Heidegger vuelve a estas cuestiones de otra manera, sea por el influjo de la Kehre como por ciertos cambios metodológicos y estructurales que tienen que ver, más precisamente, con los Beiträge y que analizamos en el capítulo previo.
Tal como Heidegger indica al comienzo de su obra, ésta posee un título amplio que no dice mucho; “…necesariamente apagado, habitual e insignificante” (GA 65: 3). Pues sólo enmarca en una idea -conocida y aceptada por todos- lo que, en líneas generales, pretende el libro. El hecho de utilizar en el ámbito público este título -Beiträge zur Philosophie- es conforme, de entrada, a la crítica a los conceptos fundamentales que terminan por obscurecer lo que se debe pensar. Por otro lado, con un subtítulo mucho más preciso -Vom Ereignis- el autor realmente señala aquello que en este trabajo se quiere lograr o, al menos, presentar desde él mismo. El escrito abre un nuevo camino decidido a recorrer, por un movimiento performativo, la experiencia del esenciarse del ser. Heidegger aclara que “…el intento logrado tiene que, conforme al acontecer fundamental de aquello que ha de ser pensado [Er-denken], permanecer alejado de toda falsa pretensión de una ‘obra’ en el estilo vigente.” (GA 65: 3) El Ereignis no es una mera palabra, es un fenómeno al que debemos ser transferidos para dar cuenta desde el curso-pensante de aquello que al ser nombrado se realiza, “un pertenecer pensante-diciente al ser y en la palabra ‘del’ ser.”227 (GA 65: 3)
Heidegger realiza esta obra en dos etapas: en un primer momento, de 1936 a 1937, plasma los seis ensambles que conforman la estructura central de la obra228 y, precisamente, el fenómeno del Ereignis -la resonancia (der Anklang), el pase o el dar juego (das Zuspiel), el salto (der Sprung), la fundación (die Gründung), los futuros (die Zu-künftigen) y el último dios (der letzte Gott)- y un apartado extenso (Prospectiva o mirada previa- Vorblick) en el que presenta los lineamientos generales y la articulación de la obra. En un segundo momento, en 1938, concreta la última parte de la obra llamada Seyn en la que retoma lo previamente elaborado en una suerte de visión integradora.229
Debido a las críticas que en su momento sufrió Sein und Zeit en el ámbito académico (tanto por sus alumnos como por sus pares) y por motivo de los comentarios
227 “…ein denkerisch-sagendes Zugehören zum Seyn und in das Wort ‘des’ Seyns.”
228 En el segundo apartado analizaremos estos ensambles en profundidad, cuando nos introduzcamos en el fenómeno del Ereignis.
229 Franco Volpi indica que en el manuscrito original esta sección se encontraba seguido del apartado preliminar. (Véase, 2010: 40)
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desalentadores de Jaspers acerca de esa tercera parte, Heidegger decide resguardar sus investigaciones del ámbito público. La escritura de los Beiträge surge de su refugio en Todtnauberg y se caracteriza por el silencio, la privacidad y el aura casi clandestina en la cual se desarrolla. Dicho manuscrito sólo fue conocido, entonces, por unos pocos a los cuales Heidegger confía su secreto. De este modo, a la par de su labor docente en la Universidad de Friburgo en donde experimenta con cautela las reacciones del auditorio ante su nuevo camino, el filósofo se dedica a la revisión y la escritura de este texto230 que pese a su explosión enérgica y creativa se gesta en un período de crisis personal del filósofo y recién se publica -por mandato del autor- luego de su muerte, en 1989 a cien años de su nacimiento. Heidegger así lo decide pues no cree que sea apreciado en su tiempo y porque considera necesario que previamente se publiquen una serie de trabajos para comprenderlo. El carácter preparatorio y, quizás, provisional que tiene este escrito le impide al filósofo tener en cuenta la posibilidad de revelar tal investigación. A esto se suman las críticas de algunos de sus viejos discípulos, quienes desestiman la jerga y la necesidad de la llama Kehre.
A Beiträge zur Philosophie le siguen una serie de trabajos que continúan con los temas aquí presentaron: Besinnung (1938/39),231 Geschichte des Seyns (1938/40), Über den Anfang (1941), Das Ereignis (1941/42) y Die Stege des Anfangs (1944). Estos trabajos - recientemente publicados o en vías de publicación en el último caso- amplían simplemente la descripción de algunos aspectos del proyecto elaborado. Algunos pensadores consideran que estos tratados no aportan nada nuevo respecto de lo que en el anterior se inaugura, incluso Franco Volpi, por ejemplo, indica que obscurecen y terminan por hacer naufragar el proyecto del otro pensar.232 Lo cierto es que más allá de su tardía recepción -sea por la
230 Franco Volpi comenta que tal desdoblamiento de su actividad filosófica proviene, probablemente, de Aristóteles quien practicaba esta doble vía de trabajo: “…escritos exotéricos dirigidos al público y escritos esotéricos reservados a quienes estén dispuestos a prepararse de manera adecuada para ellos.” (2010: 33) 231 Por la cercanía que tiene esta otra obra la consideramos un complemento directo de lo tratado en los Beiträge zur Philosophie. Por tanto, nos referiremos asiduamente a ella cuando sea preciso aportar o profundizar algunas cuestiones. Los otros escritos por más que rondan en estos temas no tienen un vínculo tan estrecho como Besinnung que, como sabemos, se publica junto a los Beiträge.
232 “El genio filosófico de Heidegger, su fantasía y su creatividad, acompañadas y sostenidas por una disciplina de trabajo y por un rigor científico nada comunes, parecen aquí volverse estériles y sufrir una involución. Quizás por la naturaleza misma del preguntar filosófico, que forzándose a sí mismo a la máxima radicalidad no se detiene ante nada, sino que lo ataca y lo corroe todo, y al final se quema a sí mismo en su propia llama. La inteligencia crítica, que por naturaleza no es bondadosa sino recelosa y desconfiada, puede
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incomprensión y desinterés de muchos estudiosos del primer período como por el seguimiento y estudio minucioso reflejado en las obras colectivas de tantos otros que en la actualidad se dedican a investigar estos textos- no cabe duda de que el filósofo decide develar décadas después de su concepción sólo algunos vestigios de esa parte de su obra. Es así que el concepto de Ereignis, tal como lo comprende en su reelaboración de los años 36 al 44, aparece públicamente con el peso que la noción tiene recién a finales de la década del ’50- comienzos del ‘60, más precisamente en la conferencia de Friburgo del 31 de enero de 1962 Zeit und Sein y en el seminario que se dictó continuando la conferencia en septiembre del mismo año en Todtnauberg, publicados en 1969 en la colección titulada Zur Sache des Denkens.233 En aquel tiempo, tal como señala Richard Capobianco en Engaging Heidegger, “…su discurso sobre el Ereignis es más calmo, maduro; ya no tiene una retórica extravagante y un tono cuasi apocalíptico.” (Cfr. 2010: 44) Sin embargo pierde la sistematicidad, la profundidad y el interés en el proyecto que en 1936 Heidegger emprende. Todo esto acrecienta las expectativas de los estudiosos y adeptos al segundo período, que antes de su publicación ya consideran a los Beiträge zur Philosophie la segunda gran obra del filósofo y, posiblemente, la continuación de la primera. Ciertamente, se cree que en este escrito se encuentra la clave para comprender toda la obra del filósofo; el concepto que explicita de forma originaria el problema del ser. Sin embargo, consideramos que hasta ahora no se ha elaborado -a lo largo de las continuas interpretaciones de esta obra- el entramado argumentativo preciso que dé cuenta de la unidad del pensar heideggeriano desde los problemas específicos que éste presenta o al menos a partir de alguno de ellos. Sabemos que esta tarea puede considerarse demasiado pretensiosa, pero al dejarla de lado quizás se pierda de vista algún componente que eche luces a la cuestión.
Bajo estas coloraciones sigue en pie la estructura de este proyecto diseñado en seis ensambles (Fügungen) o fugas (Fugen) a través de los cuales Heidegger sostiene que se alcanzan el tránsito al otro comienzo del pensar y el acceso al ser en su esenciarse. La arquitectura de esta grandilocuente obra invita a presenciar a través de 281 parágrafos los
transformarse en una prisión, y termina por girar siempre alrededor del mismo punto como una fiera en su jaula.” (Volpi, 2010: 59-60)
233 Como es sabido estos trabajos indican de forma provocadora bajo el título “Zeit und Sein” una posible continuación de la tercera parte de Sein und Zeit, que no pasa de ser una serie de notas.
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encubrimientos de la metafísica para superar por medio de una transformación interna el viejo pensar. Ahora bien, más allá de estos aspectos que completan el panorama que Heidegger quiere trazar a nosotros nos interesa, particularmente, reconstruir y problematizar el fenómeno que allí se configura y que entre los pasajes poéticos tiene lugar, el Ereignis. Pues bien, a nuestro juicio, la constitución estructural de dicho fenómeno presenta las bases para pensar de forma genuina la cuestión de la diferencia. En la descripción fenomenológica del cruce de las dimensiones del Ereignis encontraremos una forma de dar cuenta de la relación que entre Dasein y Seyn contempla la donación (Gegebenheit) y la sustracción (Entzug) implícita en la diferencia. Por medio de esta vía interpretativa, que aquí presentaremos a través de la idea de la estructura conflictiva del Ereignis, intentaremos exponer en detalle nuestra comprensión del tránsito del Dasein al Ereignis atendiendo a los factores que la tesis de la dualidad del a priori nos permitió rescatar para repensar en toda su evolución meditativa el eje medular de la diferencia. Tal vez, por medio de esta lectura logremos aportar algo nuevo al debate acerca de la continuidad de la obra del filósofo o, en su defecto, por lo menos aclarar un poco el sentido de la reformulación de la estructura trascendental del Dasein en el tiempo-espacio que la estructura del Ereignis aporta.
2. Caracterización de la estructura trascendental del Ereignis
2.1. Etimología y derivas semánticas del concepto de Ereignis
En el pensamiento heideggeriano el término “Ereignis” porta una carga significativa realmente compleja que excede el sentido y la referencia de la palabra en su contexto habitual. Heidegger indica que dicho término adquiere un sentido en su pensar que lo hace prácticamente intraducible como el λόγοϛ griego y el Tao chino. (Véase ID: 86-87) Como es común en el discurso del filósofo, el término “Ereignis” es manipulado, desmantelado y ensamblado con el fin de resignificar sus partes, acercándolas a su sentido original. De este modo, Heidegger encuentra una forma más atinada de presentar el contenido semántico pretendido. Muchas veces, pese a su insatisfacción con algunos términos, los pone a prueba a falta de otras opciones. En otras circunstancias, a lo largo de
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sus obras, los términos se modifican a medida que su búsqueda evoluciona y alcanza un grado de conformidad mayor con el término que exprese de forma considerable aquello que él quiere mostrar. Heidegger necesita que el término se desarrolle de forma tal que adquiera su horizonte de sentido particular. Para ello precisa explorar los caminos del pensar y ensayar en distintas situaciones la función conceptual del término, porque sólo de esta manera madura y se constituye con la firmeza necesaria para dar cuenta del asunto en cuestión.
El término “Ereignis” no escapa a este destino; es un representante ejemplar del recorrido interpretativo. Justamente porque se viene gestando desde comienzos de su labor filosófica y dado a que sufre múltiples obstáculos, progresos y retrocesos del pensar, que lo llevan, incluso, a resurgir de las cenizas gracias a la Kehre. Pues bien, en los inicios de la formación de la fenomenología hermenéutica, cuando el autor discutía con sus orígenes -el neokantismo y Husserl- para concebir una alternativa que diera con lo que entendía por una vivencia inmediata del sentido originario (Umwelterlebnis), traza de forma preliminar el Ereignis -tal como vimos en detalle en el capítulo primero de esta investigación. Allí, el concepto apunta a una modalidad de apropiación de lo pre-dado que se cristaliza en un suceso mundano y personal con la consistencia fenoménica e integral de algo significativo pero indeterminado, que con el tiempo se constituye en la pieza clave del pensamiento del autor, que en este capítulo esperamos desentrañar y que a lo largo de esta investigación analizamos.
En este caso específico, es importante destacar que con el término “Ereignis” Heidegger intenta describir un fenómeno, algo que acontece en la experiencia y que sólo puede describirse genuinamente por medio de la fenomenología. “Ereignis” no indica una noción que trascienda lo fáctico y se corresponda con consideraciones de orden teórico. “Ereignis” no representa un proceso abstracto y meramente formal que pueda resumirse o transcribirse en una serie de categorías puras. Tal como venimos caracterizando -siguiendo la explicación que el filósofo despliega- con el término “Ereignis” no se hace otra cosa más que abordar un suceso que emerge y se configura a partir de la relación entre ser y pensar, es decir, como acontecer del ser en lo aconteciente y lo acontecido del y para el Dasein. Al respecto Heidegger dice al inicio de los Beiträge: “Ya no se trata más de tratar ‘sobre’ algo y de presentar algo objetivo, sino de ser transferido al Er-eignis, lo que
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equivale a un cambio esencial del hombre de ‘animal racional’ (animal rationale) al Da- sein.” (GA 65: 3) La dificultad yace en la idea de expresar un fenómeno singular que caracteriza la relación más esencial e íntima entre el Dasein y el Seyn. Como dice Manuel Garrido en su introducción a la traducción de Zur Sache des Denkens “…la conferencia ‘Tiempo y Ser’ [...] está dedicada a desarrollar finalmente una idea/experiencia que Heidegger denomina Ereignis, [...] de aquí podría inferirse que la intención de Heidegger es poner de relieve el carácter eminentemente procesual y dinámico de su ontología.” (1999: 15)
Como ya indicamos, Heidegger juega con la profundidad del “Ereignis” y los diversos niveles de sentido que el término tiene en un diálogo continuo con los matices que su origen etimológico nos brinda. En efecto, Garrido nos comenta que a través de un análisis filológico Heidegger descompone el vocablo alemán en la forma “Er-eignis” y observa que el prefijo “Er” indica un matiz intensivo bajo la idea “hacer algo”, “hacer surgir algo, “producir algo” y la parte “eignis” deriva de “eigen” y “eignen” que en alemán significa “propio”. Este motivo le permite a Heidegger desviar el sentido ordinario del término “acontecimiento”, “acaecimiento”, “evento” hacia el influjo semántico de la apropiación. Por otro lado, Irene Borges Duarte sostiene en la introducción al escrito de von Herrmann acerca del curso heideggeriano de 1927 que la procedencia etimológica de Ereignis de eräugen -que significa captar con la mirada, pero también poner a la vista y, por tanto, mostrar y mostrarse, acontecer- relaciona lo propio con la idea de lo propicio. Esto se debe a que “…eräugen expresa lo que acontece en el instante (Augen-blick) de hallar con la mirada lo que se a-delanta a ser mirado: el propiciarse de la visión.” (1997: 20) De este modo, Borges Duarte reconoce la agudeza de Félix Duque al traducir Ereignis por “acaecimiento propicio” y destaca que “lo propicio propicia y lo así propiciado es lo propio y apropiado del ser-ahí [Dasein].” (1997: 20) Con esto Borges Duarte recalca cómo el