1. Motivaciones y tendencias de Sein und Zeit
A pedido de Edmund Husserl y la comunidad académica Heidegger se ve en el compromiso de publicar un escrito que dé cuenta de su investigación filosófica actual. A pesar de la fama que disfruta en el ámbito universitario por el interés suscitado en sus alumnos, que de boca en boca divulgan las capacidades del docente y la novedosa visión de sus reflexiones, Heidegger tiene que organizar y publicar aquello que está gestando desde 1922/23 y que, de cierta forma, ya posee la consistencia y el rigor requeridos para una obra de envergadura. El filósofo prefiere continuar con sus estudios y discutir en sus clases los avances de su investigación. Empero, es consciente de que si pretende prosperar en su labor como docente para acceder, de este modo, a la cátedra que Nicolai Hartmann dejó vacante en la prestigiosa Universidad de Marburgo, debe cumplir con esta tarea encomendada.
A partir de sus objeciones a la fenomenología trascendental y al neokantismo, y mediante las influencias de sus indagaciones acerca de la filosofía de la vida, el pensamiento aristotélico y la doctrina kantiana, Heidegger produce su transformación hermenéutica de la fenomenología y la posterior elaboración de una Ontología fundamental (Fundamentalontologie). Las Frühe Freiburger Vorlesungen (1919-1923) y las Marburger Vorlesungen (1923-1928) son pruebas cabales del camino que Heidegger emprende. Este camino le permite explorar y exponer en detalle aquello que en su obra capital se plasma. Sein und Zeit (1927) surge de forma apresurada como respuesta a esa petición que, sea por la urgencia de la situación y las complicaciones de su publicación como por la inmadurez
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de algunos aspectos de la investigación, queda inconclusa. El filósofo se enreda en aquella tradición que critica y no encuentra, entonces, el lenguaje apropiado para transitar del Zeit al Sein en un intento de formular la pregunta esencial. Más allá de la falta de una tercera sección de la obra, que en distintas ocasiones el pensador intenta completar, en este escrito se asientan las bases para un modo particular de hacer fenomenología e, incluso, filosofía.
A la luz de la pregunta por el ser (Seinsfrage) -que según Heidegger se encontraba encubierta en la pregunta conductora de la metafísica que conocemos como la pregunta por el ser del ente- el autor inicia su recuperación del origen y el fundamento del filosofar. En las lecciones que dicta en ambas universidades analiza -entre otras cuestiones- la definición de filosofía, sus conceptos fundamentales y las visiones de mundo que se destacaban. Pues bien, la tarea que le atribuye en ese momento a la fenomenología es la de una regresión a los orígenes para destruir los supuestos que determinan nuestra comprensión con el fin de crear una ciencia originaria (Urwissenschaft) que alumbre de forma inmediata las cosas mismas. Con Sein und Zeit Heidegger advierte que para proceder por el método fenomenológico y describir lo que acontece atendiendo a la pregunta fundamental por el ser, no queda otra opción más que comenzar el estudio desde el ente que se caracteriza por ser el único que puede hacerse transparente para sí en el preguntar. El Dasein es el punto de partida de la investigación y el eje vertebrador de la obra por el cual se investigan las diversas formas como el ser se manifiesta. De hecho, a través de la analítica existencial el filósofo elabora una descripción de la estructura fáctica del Dasein que da cuenta de la constitución trascendental de este ente en su relación con el ser. El trabajo de Heidegger pone en práctica la noción de indicación formal (formal Anzeige) que presentó en sus Frühe Freiburger Vorlesungen.109 Bajo este punto de vista, pretende acceder al comportamiento (Verhalten) del Dasein para mostrar su carácter modal a medida que se efectúa pues, así se comprenden el mecanismo de articulación inteligible del mundo y la donación del ser.
109 La propia analítica existencial pone en ejercicio la indicación formal, Heidegger lo señala al comienzo de su obra del siguiente modo: “El ser mismo con respecto al cual el Dasein se puede comportar de esta o aquella manera y con respecto al cual siempre se comporta de alguna manera, lo llamamos Existenz [en el sentido de ex-sistencia]. Y como la determinación esencial de este ente no puede realizarse mediante la indicación de un contenido quiditativo, sino que su esencia consiste, más bien, en que este ente tiene que ser en cada caso su ser como suyo, se ha escogido para designarlo el término Dasein como pura expresión de su ser.” (SZ: 12/35) Con esto, Heidegger deja en claro que cuando hable del Dasein se estará refiriendo al ente humano en el cómo de su ser y no en su qué, esencia.
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Tal como desarrollamos a lo largo de los dos primeros capítulos, sostenemos que el aporte elemental de Heidegger en este período de su obra se concentra en la temporalización de la estructura trascendental del Dasein. Heidegger logra sintetizar el plano universal, que aquí se presenta como la condición de posibilidad de la experiencia, con el aspecto relativo de lo fáctico. Esto se debe a que al devolver el a priori a la experiencia y al reformular lo trascendental desde el problema de la diferencia ontológica (ontologische Differenz), el autor alcanza la fundamentación de la ontología.110 El carácter histórico del Dasein y la situación hermenéutica le permiten ubicar el sentido del ser más acá de la idea de la verdad con pretensión de validez universal. No debemos olvidar que para Heidegger el problema del ser incluye al ente -ser y ente son la cuestión- porque sólo en la destinación que se retrae y que se vivencia en la experiencia cotidiana del Dasein, se constata el problema de la diferencia. En efecto, la diferencia ontológica es lo trascendental. La perspectiva óntico-ontológica que se desarrolla en Sein und Zeit prepara el terreno para pensar la diferencia sin reducirla a una de sus partes. En este caso, decimos “prepara” porque allí se da el primer paso de un planteo óntico de la diferencia. Sin duda alguna, en la tensión permanente entre la donación y lo que se dona, se cristaliza el sentido que subyace en la base de este modo de pensar. Por tanto, no puede decirse que esta obra no haya alcanzado su objetivo. Heidegger posteriormente descubre que ella era un paso necesario en el tránsito del pensar. Para comprender la diferencia en la “verdad del ser” (Wahrheit des Seyns) era indispensable preguntar por “el sentido del ser” (Sinn von Sein).
Ahora bien, en este capítulo de la investigación nos interesa, exclusivamente, examinar la estructura del Dasein para explicar lo que aquí entendemos como su carácter bidimensional, de forma tal que se perciba la unidad de su constitución. Para esto analizaremos la función del temple de ánimo en la dinámica tensiva de la estructura a través de la angustia (Angst) y el aburrimiento profundo (tiefe Langeweile). Al respecto, consideramos que estos temples cumplen la función de enlace de la estructura porque
110 El filósofo sostiene que la cuestión de fondo, que desde Kant se establece con la Kritik der reinen Vernunft, es la fundamentación de la ontología. Para Heidegger todas las ciencias se subordinan a la posibilidad de una ontología fundamental. Por consiguiente, para mostrar cómo se configura y manifiesta el ser, se requiere de una exposición de la estructura trascendental del Dasein. Sólo a través de la comprensión de la constitución de este ente se logra vislumbrar el sentido del ser y sus múltiples derivaciones entitativas. Como sabemos esto último tiene que ver con lo que se proyectaba luego de Sein und Zeit como Óntica metafísica, Metaontología u Ontologías regionales del ente, es decir, una tematización del ente en su totalidad a través de su fundamentación ontológica.
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posicionan al Dasein en “el entre” de la relación con el ser, en donde se avistan sus dos vías de realización, la propiedad y la impropiedad. A partir de una lectura de Sein und Zeit y de los escritos y cursos coetáneos a éste, presentaremos nuestra comprensión de la estructura trascendental del Dasein. Al respecto, enfatizaremos la disposición afectiva como punto de partida existencial y condición de posibilidad para las dos vías, ya que en la relación con el ser se manifiesta cierta tensión entre dos dimensiones que hacen oscilar al Dasein hacia un movimiento de ocultación y uno de desocultación de lo que acontece. En esta parte de la investigación queremos confirmar las siguientes conjeturas: 1) que la dinámica tensiva de la estructura bidimensional del Dasein es el efecto de la originaria donación sustraída del ser y 2) que por medio de nuestra tesis de la dualidad del a priori daremos cuenta de la complejidad de dicha estructura.
2. Esbozo de la estructura trascendental del Dasein
El Dasein se comprende siempre a sí mismo desde su existencia (Existenz), desde una posibilidad de sí mismo: de ser sí mismo o de no serlo. El Dasein o bien a escogido por sí mismo estas posibilidades, o bien ha ido a parar en ellas, o bien a crecido en ellas desde siempre. La existencia es decidida en cada caso tan sólo por el Dasein mismo, sea tomándola entre manos, sea dejándola perderse. […] A la comprensión de sí mismo que entonces sirve de guía la llamamos comprensión existentiva (existenzielle). La cuestión de la existencia es una “incumbencia” óntica del Dasein. Para ello no se requiere la transparencia teorética de la estructura ontológica de la existencia. La pregunta de esta estructura apunta a la exposición analítica de lo constitutivo de la existencia. A la trama de estas estructuras la llamamos existencialidad (Existenzialität). Su analítica no tiene el carácter de un comprender existentivo (existenziellen), sino de un comprender existencial (existenzialen). (SZ: 12/35- 36)111
Como puede verse, en la introducción de Sein und Zeit Heidegger establece algunas advertencias para despejar el camino. Estas son claves para una interpretación óntico- ontológica de la estructura del Dasein y su mundo. En la caracterización del Dasein presentada en Sein und Zeit Heidegger enfatiza, principalmente, el existencial In-der-Welt- Sein del cual se desprenden, entre otros, los diversos modos de ser en el mundo con los
111 José Gaos traduce existencial por modo óntico y existenciario por modo ontológico de la estructura del Dasein. Jorge Eduardo Rivera utiliza los términos existentivo y existencial, respectivamente. En esta investigación empleamos la traducción de Rivera.
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entes (Vorhandenheit) y los útiles (Zuhandenheit), con otros Dasein (Mitsein), en sí mismo (das Selbst), en el uno (das Man) y en la forma unitaria del cuidado (Sorge). El existencial In-der-Welt-Sein muestra que aquello que sea el Dasein está determinado por la primacía óntica de la existencia. “El Dasein tiene la tendencia a comprender su ser desde aquel ente con el que esencial, constante e inmediatamente se relaciona en su comportamiento, desde el ‘mundo’.” (SZ: 15/39) De este modo, el carácter fáctico del Dasein determina a la estructura formal. Cada uno de los existenciales está marcado por la pertenencia del Dasein al mundo. Por otro lado, en tanto el Dasein experimenta el mundo a través de sí mismo en la forma del “yo soy”, cada acontecimiento es suyo y sus vivencias refieren indefectiblemente a ese sí mismo. Heidegger identifica este modo particular de ser del Dasein como el ser-cada-vez-mío (Jemeinigkeit). En el tratado escrito en 1928, Vom Wesen des Grundes, Heidegger aclara:
Que el Dasein ‘se’ dé a entender a partir ‘de su’ mundo significa que en este llegar-a-sí, a partir del mundo, el Dasein se temporaliza a modo de un sí mismo, es decir, a modo de un ente al que se ha confiado el tener que ser. […] El Dasein es de tal modo que existe en consideración a sí mismo. Pero si es en el traspasamiento en dirección al mundo donde empieza a temporalizar la mismidad, entonces el mundo se revela como aquello en consideración a lo cual existe el Dasein. (GA 9: 157/135)
No obstante, la proximidad de lo óntico en el Dasein muestra que esta experiencia no sea de orden teórico. El Dasein se descubre en la textura del mundo, inmerso en su actividad y de forma atemática. Por lo tanto, se deben explicitar las estructuras existenciales fundamentales si se pretende comprender la trama remisional de significaciones que modelan el horizonte del Dasein, de forma tal que se revele el problema del ser. Al respecto, Heidegger advierte que esta es recién una versión preparatoria del estudio de la analítica que logrará descubrirse por el fenómeno de la temporalidad (Zeitlichkeit), pues ciertamente a través de ella se revela la constitución de su estructura. Con todo, en este período Heidegger emprende una descripción de la estructura trascendental del Dasein con el objetivo de, a corto plazo, dilucidar el problema de la diferencia en la constitución de este ente y con la meta de, a largo plazo, fundamentarla en la cuestión de la temporariedad (Temporalität) originaria.
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En Vom Wesen des Grundes Heidegger realiza un análisis genético del concepto de mundo en conexión a los problemas de la diferencia ontológica y el fundamento con la intención de dilucidar, a partir de una reconstrucción desde la antigüedad a la modernidad, el fenómeno de mundo que constituye al Dasein. Tal fenómeno comprende el cómo del ente en su totalidad, es decir, la unidad de la estructura trascendental desde el problema eminente de la trascendencia. Al respecto Heidegger dice:
El mundo también participa de la constitución de la estructura unitaria de la trascendencia; en la medida en que forma parte de ella, el concepto de mundo recibe el nombre de trascendental. Con este término se nombra todo lo que pertenece esencialmente a la trascendencia y que recibe prestado de ella su interna posibilidad. Y es sólo por eso por lo que también el esclarecimiento e interpretación de la trascendencia pueden tildarse de discusión “trascendental”. Pero el significado del término “trascendental” no puede deducirse de una filosofía a la que se le asigna lo “trascendental” como “punto de vista” y mucho menos en el sentido de una “teoría del conocimiento”. (GA 9: 139/121)
Por el contrario, para Heidegger la idea de una estructura trascendental revela el carácter constituyente y constitutivo del Dasein, puesto a que por medio de ella el Dasein configura (bilden) lo que se da y, a la vez, se ve determinado por eso previo que le está dado. “La trascendencia significa un proyecto de mundo tal que lo proyectante ya está también dominado y determinado en su ánimo por ese mismo ente al que traspasa.” (GA 9: 166/142) Este rasgo de la estructura da cuenta del aspecto de contenido del a priori que comprendimos cuando analizamos su naturaleza dual,112 que ahora indica el problema de la diferencia ontológica en la estructura del Dasein. Con esto Heidegger se refiere al problema interno de la trascendencia,113 que se presenta en el tratado de la siguiente manera: Este llevar-ante-sí-mismo al mundo es el proyecto originario de las posibilidades del Dasein, en la medida en que, situado en medio del ente, el Dasein tiene que actuar ateniéndose a él. […] Este proyecto previo que traspasa y va más allá del ente es el que hace posible, que el
112 En esta investigación consideramos que la dualidad del a priori que desde las Frühe Freiburger Vorlesungen Heidegger sostiene a partir del contenido y la forma de la vivencia, se asienta en la hermenéutica del Dasein a través de la idea de la bidimensionalidad, que más adelante explicaremos.
113 En estos pasajes del tratado aparece -en la nota al pie b.1 de la edición de 1929 (GA 9: 159)- el concepto que en la década próxima el filósofo presenta para hablar de la diferencia, el Ereignis. Cuando Heidegger se introduce en la relación de pertenencia entre la trascendencia y la diferencia anuncia que más allá de la investigación de carácter fenomenológico-existencial y trascendental, el acontecer acontece en el acontecimiento apropiador (Das Geschehen er-eignet im Ereignis).
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ente se manifieste como tal. (GA 9: 158/136)114 El problema de la trascendencia no puede develarse de forma objetiva, pero tampoco sumergidos en la subjetividad. Para el filósofo se hace necesaria una interpretación ontológica de la subjetividad del sujeto (Véase GA 9: 162/139), cuestión que se destaca con firmeza en el Kantbuch cuando le critica al filósofo de Köninsberg la falta de una exploración del aspecto subjetivo de la subjetividad más allá de su aspecto gnoseológico. Hay que indagar con insistencia en la naturaleza del Dasein para captar cómo se pre-figura el ente en su totalidad, es decir, en el horizonte unitario en el que se proyectan los tres éxtasis temporales. De este modo, se aclararía un poco más el panorama respecto de la síntesis ontológica entre la estructura trascendental y lo que se dona. Una vez que se haya descubierto esta relación primaria, se conocerá el fundamento de la misma.115 Así pues, podrá avanzarse hacia el plano “objetivo”116 para captar lo donado desde su propia donación. Alcanzar esto no es otra cosa que entender la trascendencia.
Para finalizar, en el tratado Heidegger llega a la idea de que la libertad es el fundamento de la trascendencia. El Dasein ejerce el traspasamiento hacia el mundo por medio de la libertad, dicha libertad es el origen del fundamento. Allí Heidegger retoma la idea de un fundamento abismal en el cual el Dasein se reconoce como un ser finito a partir de la sustracción de sus posibilidades. Tal sustracción lo lleva a vivenciar la distinción entre el ser y la nada y, por ende, a constatar la trascendencia. De la mano de la libertad, el Dasein se encuentra con la responsabilidad de tomar una de las dos vías de realización. Al respecto, Heidegger señala: “De acuerdo con los dos modos de fundamentar, la trascendencia es al mismo tiempo un lanzarse más allá y un sustraerse; [ahora bien] lo más importante es llegar a ver la unidad de dichos modos, que sale a la luz en esa trascendental alternancia mutua de un lanzarse y un sustraerse.” (Cfr. GA 9: 167/143)117 Este último
114 Dieses Vor-sich-selbst-bringen von Welt ist der ursprüngliche Entwurf der Möglichkeiten des Daseins, sofern es inmitten von Seiendem zu diesem sich soll verhalten können. […] Der vorgängige Überwurf ermöglich erst, daß Seiendes als solches sich offentbart. [La traducción elegida modifica un poco el original para aclarar la noción de Überwurf]
115 Heidegger considera que el tiempo originario es ese fundamento. Con esto recién se podrá “ganar el horizonte en el que por primera vez se fundamente filosóficamente como concepto, el concepto de ser.” (Cfr. nota al pie, GA 9: 163/139)
116 Ponemos entre comillas el adjetivo “objetivo” puesto que aquí no se emplea en el sentido tradicional de una relación sujeto-objeto sino para indicar la objetivación originaria de lo donado.
117 “…in diesem transzendentalen Einspielen vom Überschwung und Entzug aufeinander zutage tretende Einheit der bisher besprochenen Weisen des Gründens zu sehen.”
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fragmento del texto, Vom Wesen des Grundes, marca el inicio de la interpretación de la estructura bidimensional del Dasein que desarrollaremos en detalle a continuación.
3. Interpretación de la estructura bidimensional del Dasein
3.1. Sentido de los conceptos de tensión y dimensión
En este apartado presentaremos la dinámica tensiva de las dimensiones y el enlace de la estructura trascendental. Como ya anticipamos, para esto recurriremos a los temples de la angustia (Angst) y el aburrimiento profundo (tiefe Langeweile). Las investigaciones