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3. Las construcciones con se en el marco de la discusión sobre gramática y

3.2. Construcciones con se en las entradas verbales: reflexión

El apartado anterior acerca de la inclusión de información gramatical en el diccionario ha servido para enmarcar la discusión sobre la representación de se en las entradas verbales dentro de la cuestión más amplia acerca de qué información gramatical debe expresarse en el diccionario y cómo. Se ha observado que es clave la imbricación de gramática y léxico y, con ello, queda reforzada la justificación de la tesis que se ofrecía en el capítulo 1. Como se notaba en dicha introducción, los usos pronominales son un ejemplo especialmente significativo de dicha imbricación y, por tanto, de cómo esta

información gramatical sobre la que se discutía en el apartado anterior queda reflejada en un artículo verbal. Es, pues, objetivo de esta sección ofrecer la discusión específica sobre este tema, desde la lexicografía teórica, y será objeto del capítulo siguiente observar cómo se ha trasladado dicho debate a la lexicografía práctica.

Fontenelle (2004) aborda el problema de las construcciones con se

desde las necesidades de la traducción automática de verbos del francés al inglés y viceversa, para lo que emplea fuentes lexicográficas y ciñéndose a la cuestión de los verbos pronominales, que considera especialmente complejos. El autor advierte que frases sintácticamente iguales del inglés se traducen de modo distinto al francés; así, He broke his watch es Il a cassé sa montre, mientras que He broke his leg es Il s’est cassé la jambe (Fontenelle 2004: 86): en la segunda oración el verbo casser tiene un uso pronominal que Fontenelle llama «de lesión», el cual, según este lingüista demuestra, debe ser analizado separadamente del resto de usos. Igualmente, también se aborda el uso del tipo de se que aquí se ha llamado mediopasivo (§ 2.5.3) y que Fontenelle (2004: 87) denomina «middle» (se trata de casos como Ce livre se vend bien, en que el verbo expresa una característica del sujeto), pues en francés no existe la estructura pasiva refleja y en cambio sí esta, que en nuestra clasificación queda como un tipo de se

pasivo reflejo. El autor llega, de todos modos, a las mismas conclusiones que los diversos estudios de se han ido ofreciendo, al indicar que resulta difícil distinguir entre este tipo de se (se le llame mediopasivo o medio) y el se de La porte s’ouvrit (denominado por él

incoativo y medio por nosotros).

La tabla IV muestra un resumen de la tipología de se ofrecida por Fontenelle (2004), que no incluye todos los tipos de usos pronominales del francés.

Clasificación de Fontenelle

Equivalente para este trabajo

Ejemplos

Strict pronominal verbs Verbos pronominales

estrictos Il s’est tapi derrière un buison. Reciprocal pronominal verbs Se recíproco Les gangsters se sont

entre-déchirés. Reflexive verbs Se reflexivo Marie se lave. Zero causative / reflexive

“causative-inchoative” verbs Se medio La porte s’ouvrit. Indirect object reflexive verbs Se reflexivo Jean s’est cassé la

jambe.

Middle verbs Se mediopasivo Ce livre se vend bien.

Al hilo de este artículo, Battaner y Renau (2008) abordan la representación de los usos pronominales en cuatro lenguas románicas (castellano, catalán, francés e italiano), con el fin de reflexionar sobre la misma cuestión en relación con el DAELE. Analizan los usos que se muestran en la tabla V, y como Fontenelle tampoco tratan todos los posibles en las lenguas estudiadas.

Clasificación de Battaner y Renau

Equivalente para este trabajo

Ejemplos

Se reflexivo de OD Ana se baña.

Se reflexivo de OD y OI

Se reflexivo Ana se cepilla los dientes.

Se recíproco de OD Ana y Pedro se miraron.

Se recíproco de OD y OI

Se recíproco Se escriben cartas a menudo.

Se aspectual

transitivo Me comí el bocadillo

Se aspectual intransitivo

Se expletivo

Se murió a las tres. Se incoativo Se medio El niño se calma. Se medio Se mediopasivo La camisa se lava bien. Se con cambio de

significado

Se semánticamente

independiente Crecerse ante una dificultad. Pronominal puro Verbo pronominal estricto Fugarse

Tabla V. Tipología de usos de se estudiada en Battaner y Renau (2008). El estudio deja de lado los usos pasivo-reflejos e impersonales.

Las autoras aportan ejemplos de Renau (2007) en los que se muestran los errores en aprendices de ELE en relación con los usos pronominales de los verbos, y analizan los 31 verbos franceses –y sus equivalentes–, que Fontenelle (2004) emplea como ejemplos en seis diccionarios de las lenguas románicas ya mencionadas. Se señala lo siguiente acerca de este análisis metalexicográfico:

Se muestra que los verbos pronominales estrictos son

representados, en algunos casos, bien como lema pronominal, bien como variante de una estructura transitiva; dicha variedad en la representación puede indicar, pues, que la variedad existe en realidad en la lengua y que, por tanto, dichos pronominales «estrictos» podrían no ser tan estrictos. Renau y Nazar (2011a) confirman esta observación para verbos castellanos del DRAE, DUE y DUEAE.

Se observa variedad en el tratamiento de los usos reflexivos (por

ejemplo, maquillarse y equivalentes), que en unos diccionarios pueden aparecer en acepciones enunciadas como verbo transitivo

(y, en tal caso, aparecer variante transitiva y/o pronominal en los ejemplos), en otros aparecer enunciados como verbo transitivo/pronominal, con sus ejemplos opcionalmente, e incluso aparece en acepción aparte con marca verbo pronominal

(es el caso de se laver en el Dictionnaire du Français, DDF). Ello parece ser un reflejo del estatus difuso que tienen los usos reflexivos y que, en concreto, aparece especialmente destacado en el caso de los reflexivos de lesión o de aseo, como los citados

maquillarse y lavarse.

Es remarcable señalar que los diccionarios franceses analizados

(DDF y Le nouveau petit Robert, NPR) son los únicos que señalan los usos mediopasivos en acepción aparte, pues en este idioma no existe la pasiva refleja y la distinción del uso mediopasivo queda, pues, puesto de relieve.

Es igualmente de notar que no siempre están ejemplificados los

usos pronominales que la subcategoría enuncia, quedando entonces esta como única indicación del uso con pronombre.

La denominación «no marcada» que emplean la mayoría de los

diccionarios analizados para referirse a una acepción asociada a un uso pronominal es verbo pronominal, que implica implícitamente que la estructura es intransitiva. Solamente el

Diccionari de la llengua catalana (DIEC2) y Lo Zingarelli. Vocabolario della lingua italiana (ZIN) distinguen las etiquetas

verbo pronominal transitivo y verbo pronominal intransitivo. El ZIN, además, es el único que incluye también la etiqueta verbo reflexivo para casos como guardarsi y tingersi, y la de verbo reflexivo-recíproco para aiutarsi.

Una buena parte de los usos pronominales asociados a los verbos

que se analizan no se refleja en los diccionarios de ningún modo, ni en la categoría gramatical ni en los ejemplos. También es frecuente que, cuando un verbo puede tener varios usos pronominales, falte alguno de ellos (por ejemplo, se encuentra el

se medio pero no el reflexivo). Así, la representación no es sistemática.

Por último, se consideraba también que los recursos tipográficos,

como la negrita, la cursiva, el color, etc., no se utilizan todo lo que permiten las ediciones para marcar preposiciones de complemento de régimen, pronombres y otros aspectos.

Siguiendo la tipología del mencionado artículo de Battaner y Renau, en Renau (2010) se analizan los usos pronominales de cuatro verbos del castellano (abrir, cortar, levantar y llenar) y se muestran propuestas de representación para el DAELE. En relación con lo

primero, queremos destacar que un análisis estrictamente de corpus,

bottom up, como el que se realiza en el artículo –y como el que se emplea también para el DAELE–, hace ver el panorama de forma aún más difusa si cabe que lo anunciado por los estudios de talante básicamente teórico (Sánchez López 2002: 17); y que, entre que los verbos de frecuencia alta, y altamente polisémicos, este panorama se vuelve aún más intrincado y ha de observarse con gran cautela. El trabajo preliminar de Renau (2010) muestra que la alternancia causativa-incoativa no es tan clara cuando se observa en el corpus: podría no ser aplicable a todos los casos en que, desde el punto de vista teórico, parecería razonable que se diera. Un verbo como abrir

tiene más usos medios que otro como cortar, siendo ambos aparentemente buenos candidatos a la alternancia mencionada: verbos con agente y con paciente (sin embargo, obsérvese que en abrir, en general, no se modifica dicho paciente, solo cambia de posición o de forma, mientras que en cortar sí existe cambio y suele ser definitivo). Al mismo tiempo, la necesidad de omitir el agente es colmada, en

cortar, por la pasiva refleja, mientras que en abrir lo es por el se

medio, como se decía. Pero esta observación solo nos lleva a la conclusión de que esta alternancia no se ha estudiado suficiente, pues no se ha observado la casuística –y, aún más, la basada en ejemplos reales– con suficiente atención.

Una visión general de tipo descriptivo se ofrece en Orea Alfaro (2008), que expone la información relacionada con los verbos pronominales en prólogos, apéndices, microestructura y notas de diccionarios de ELE. La autora advierte en las conclusiones de la falta de sistematicidad o las omisiones en algunos casos, y pondera la necesidad de que los argumentos sean descritos semánticamente con mayor precisión, de que haya marcas para el complemento de régimen que acompaña a muchos usos con se, de que los prólogos contengan más información sobre la información que luego va a encontrarse el estudiante y de que la ausencia de subcategoría en el SMELE es un rasgo negativo.

También en el ámbito hispánico, Azorín y Martínez Linares (2000) dedican su trabajo a mostrar la falta de criterio en la representación de los usos pronominales de los verbos transitivos en el DRAE y el DGILE, que emplean la abreviatura U. t. c. prnl. u otras similares. Las autoras aducen dos defectos de representación: la ambigüedad y la falta de sistematicidad. En el primer caso, existe ambigüedad a causa de la abreviatura elegida, que puede emplearse para diversos usos pronominales, principalmente el medio y el reflexivo. Así, en abotonar,

media como la de pasiva refleja16, y el diccionario «“delega” en nuestra

competencia gramatical la formación de las oraciones correctas, [pues] léxico y sintaxis se presuponen dominios diferentes» (Azorín 2000: 243). Igualmente, la autora señala que hay falta de sistematicidad cuando, dado un mismo tipo de uso pronominal –el medio–, se representa de modos distintos según la entrada. Así, en afrancesar se da, en DRAE y DGILE, dos acepciones, una transitiva y otra pronominal, para los sentidos ‘dar carácter francés’ o ‘tomar carácter francés’, mientras que en agabachar, un equivalente despectivo, se da solamente la acepción transitiva, a la cual se añade la abreviatura U. t. c. prnl. (esto sigue siendo así en la actual edición del DRAE en línea, fecha de la consulta: 5/12/2011). También se señala la misma incoherencia en los verbos de movimiento alojar, aposentar y levantar,

y en los verbos activo-medios alarmar, agravar, agriar y afligir. Así, por tanto, la aparente falta de criterio se encuentra en varios usos pronominales. Por último, la autora señala que las estructuras medias que alternan con las activas deberían ir en acepción separada, dado que la estructura argumental experimenta cambios notorios que así lo justifican (a diferencia de las estructuras reflexivas, pasivas reflejas o impersonales).

Conclusiones parecidas aportan Battaner y Torner (2008), que en un trabajo sobre la polisemia en verbos tratan también la cuestión de las acepciones pronominales. Concluyen que la marca prnl. o similar «esconde una gran variedad de fenómenos, lo cual puede dificultar la comprensión del artículo de un verbo con usos pronominales» (Battaner y Torner 2008: 209); exponen algún ejemplo de falta de sistematicidad en el DUE que en el apartado 4.2 también se recogerá. Por su parte, Marello (2010) revisa la representación de los usos transitivos e intransitivos (con o sin se) en los diccionarios españoles e italianos, sobre todo en relación con la opción de agrupar bajo una misma entrada los usos pronominales y no pronominales, sobre todo si varían de significado, y en relación con su orden en la microestructura, en el caso de colocarlos en la misma entrada. La autora expone los problemas de la ordenación con criterio sintáctico en los diccionarios españoles e italianos analizados, criterio según el cual las acepciones se agrupan en transitivas, intransitivas y pronominales –por este orden–,

con independencia de las semejanzas o diferencias semánticas de cada grupo. La misma autora observa que dicho orden no siempre es coherente, y que además a veces juega en contra de la frecuencia, que

16 La autora aporta otras denominaciones a las que se emplean aquí porque utiliza

otras clasificaciones, pero pueden considerarse equivalentes a las mostradas en el artículo.

puede indicar que un uso pronominal, por ejemplo, puede ser más frecuente que uno transitivo.

Renau y Nazar (2011a), empleando un corpus diacrónico de grandes dimensiones (Michel, Shen, Aiden et al. 2011), observan si los verbos ofrecidos en el DRAE, DUE o DEA como lemas pronominales –es decir, que estos diccionarios los consideran pronominales estrictos– son realmente invariables cuando se consultan datos reales. Los autores se percatan, en primer lugar, del poco consenso que existe en las tres obras, pues solo una cuarta parte –aproximadamente– de los lemas coinciden en las tres obras (las tres ofrecen el lema con se o las tres lo ofrecen sin se), lo cual ya mueve a sospechar que la noción de «verbo pronominal estricto» podría discutirse. En segundo lugar, el análisis de corpus muestra que una gran cantidad de verbos pueden aparecer en su forma con se o sin se, es decir, que es discutible su naturaleza de verbos pronominales estrictos. Se observa también que muchos verbos, al aparecer en sus formas de participio la mayoría de veces, son dudosos ejemplos de verbos con o sin se.

Desde la perspectiva del aprendizaje de inglés como L2, Moulin (1999) observa el diccionario como una buena herramienta para combinar la información semántica y sintáctica con respecto a las construcciones ergativas (John broke the vase / The vase broke). El autor argumenta que puede resultar confuso para el aprendiz combinar ambas estructuras bajo una misma definición, como hacen algunos diccionarios que se analizarán en el capítulo 4, y como hace el COBUILD (por ejemplo: «If something fills you with an emotion, or if an emotion fills you, you experience this emotion strongly», del

Collins Cobuild Essential English Dictionary, Sinclair 19881991).

Por último, mencionamos también la tesis de Lorente (1994), que trata, desde la lengua catalana, la representación de la gramática en el diccionario, y, por tanto, también del pronombre se (Lorente 1994: 97- 219). Notamos que el funcionamiento de los usos pronominales del catalán es muy similar al del castellano, y se diferencia, en todo caso, en los verbos que admiten determinadas construcciones con se.

Algunas de las observaciones de la autora (Lorente 1994: 218) sintonizan con lo expuesto en el capítulo 2. Igualmente, en dos artículos recientes (Lorente 2010 y en prensa), la misma autora analiza los verbos pronominales inherentes y cómo han sido tratados en las gramáticas y los diccionarios catalanes; se observa que este grupo aparentemente sólido y bien trabado es en realidad muy diverso. En Lorente (en prensa), se analizan estos verbos desde la perspectiva de la gramática y la lexicografía de Pompeu Fabra (1981 y 1982, respectivamente), y se observa que, al clasificar los verbos pronominales estrictos, se ha optado por el criterio sintáctico de

observarlos como verbos que no pueden funcionar sin el pronombre, es decir, como un tipo diferenciado del resto de usos pronominales (igual que se hace en los estudios castellanos), cuando en realidad un verbo como avenir-se (‘avenirse’) es claramente recíproco y otro como

suicidar-se (‘suicidarse’) es claramente reflexivo; igualmente,

extravasar-se (‘extravasarse’) es un verbo pronominal que tiene una semántica de tipo incoativo (es un evento de causa interna). En efecto, en el caso de los verbos pronominales estrictos las tipologías no se anulan entre sí, sino que se sobreponen; por tanto, no parece acertado, como se indica en la bibliografía gramatical señalada por la autora, afirmar que en estos casos el pronombre se no ejerce ninguna función sintáctica o argumental. Los verbos pronominales estrictos serían, desde esta perspectiva, «parejas» que se han quedado –o han estado siempre– solas con respecto a sus variantes no reflexivas, del tipo que fueran.

3.3.

Necesidades de los aprendices de ELE en relación