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Construccionismo social

2. LA IDENTIDAD PERSONAL COMO CONSTRUCCIÓN: DOS PROPUESTAS TEÓRICAS

2.2 El construccionismo social de Berger y Luckman

2.2.1 Construccionismo social

El punto anterior muestra los conceptos centrales de la propuesta del conductismo social de G. Mead que vehiculan una comprensión de la identidad personal como un proceso relacional, social y en construcción. Se retoma la identidad personal como un fenómeno que permite reconocer y articular lo social con lo individual. Sin embargo, la propuesta conceptual de Mead si bien traza unos principios fundamentales para entender el fenómeno de lo social, de la persona en sociedad no permite llegar a un nivel más profundo de comprensión en cuanto a la construcción de una identidad personal. Por este motivo, se presenta en este apartado una propuesta de comprensión de la identidad personal desde la teoría sociocontrucionista de Berger y Luckman. Esta propuesta comparte los principios interaccionistas de Mead pero facilita aterrizar esta construcción a elementos puntuales. Esta propuesta permite explorar las interacciones en espacios específicos de sentido, universos de significado particulares, roles, instituciones, tipos de relaciones que se establecen.

Para iniciar este recorrido, se hace necesario definir qué se entiende por construccionismo social. La siguiente definición permite un acercamiento al marco de referencia a partir del cual proponer la identidad personal:

“El construccionismo social se propone básicamente dilucidar los procesos mediante los cuales las personas consiguen describir, explicar y, en definitiva, dar cuentas del mundo en que viven… En términos en los cuales se comprende

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el mundo son artefactos sociales que resultan de los intercambios, siempre históricamente situados, entre las personas. Desde el construccionismo se considera que los términos de comprensión no provienen automáticamente de las características propias de la naturaleza, ni tampoco de nuestra conformación genética. Son el resultado de un proceso activo y cooperativo que se da en la relación interpersonal […] Desde esta perspectiva, la investigación social ya no corre el riesgo de limitarse a ser una actividad secundaria, preocupada solamente de elaborar las implicaciones sociales de los fenómenos psicológicos más fundamentales […] el núcleo explicativo de la acción humana deja de ubicarse en las interioridades de la mente para pasar a situarse en la estructura y el proceso del intercambio humano. Las explicaciones ya no se formulan aludiendo a un determinado estado o proceso psicológico, sino considerándolas relaciones entre las personas.”136

A partir de esta definición de construccionismo social se pueden entrever por lo menos tres elementos significativos en relación con el tema de la identidad personal. En primer lugar, la anterior definición es útil porque lleva a delimitar la respuesta a la pregunta ontológica,137 es decir, cómo se cree que es la naturaleza y forma de lo real. La naturaleza de la realidad podría verse desde dos puntos de vista igualmente reduccionistas. Por un lado, una visión de realismo ingenuo, es decir, considerar que la realidad existe en independencia del sujeto que la percibe. La realidad estaría por fuera de la persona que la concibe. Por otro lado, entender la realidad como un epifenómeno de las interacciones humanas. Los objetos serían así realizados en las negociaciones de sentido que encarnan significados que son en últimas los productores de realidad. La realidad surge en la interacción y no posee un carácter objetivo per se. Una tercera visión, por la que se opta en este documento, es que la realidad es una construcción pero reconociendo el papel que juega la realidad fáctica, de las limitaciones humanas (biológicas, por ejemplo). Este tipo de construccionismo no llega al reduccionismo de considerar que no existe un mundo por fuera de la representación, existe tal mundo pero es cargado de sentido a partir de la mirada particular que da el sujeto al interior de las posibilidades que le brinda su sociedad.

Desde el punto de vista del construccionismo social, la realidad es relativa. Esto quiere decir que la realidad, o más exactamente las realidades, son comprensibles bajo la forma de construcciones mentales múltiples de origen social. La identidad personal es, en este sentido, una construcción mental particular, un relato individual posible que tiene su arraigo en lo social. La identidad personal al ser de origen social tiene su condición de posibilidad, de existencia y permanencia en y desde los otros. Los demás societarios sostienen esa construcción social; mantienen la realidad de la identidad personal. En consecuencia, la identidad personal como una realidad social es alterable, modificable, mutable existe en medio de las tensiones y transformaciones que caracterizan las realidades sociales. La idea de una realidad estática no es viable desde esta perspectiva.

136 Gergen K., “The social constructionist inquiry: context and implications”, en Gergen K. & Davies K., (Ed.), The social construction of the person. New York, Springer-Verlag, 1985, pág. 180.

137 Guba, E. & Lincoln, Y. “Paradigmas que compiten en la investigación cualitativa”, en Denman, C., & Haro, J. A., (Comps.) Por los rincones. Antología de métodos cualitativos en la investigación social, Sonora, El colegio de sonora Hermosillo, 2002, pp. 113-145.

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En segundo lugar, se puede afirmar que la identidad personal no es un fenómeno simple, no puede ser derivado a partir de una explicación que no contemple la interacción con los otros como elemento significativo en su constitución. Una aproximación significativa para explorar el fenómeno de la identidad no debe partir desde un polo individualista pero tampoco de la sociedad por separado. La propuesta de compresión de la identidad debe considerar como elemento central, igualmente importante que la persona y la sociedad, la interacción. Las relaciones particulares que se establecen con otros a lo largo de la vida sirven de material para la constitución de la identidad personal.

En tercer lugar, y en consecuencia con el anterior elemento derivado de la definición presentada, está la ponderación del contexto particular en el que se organizan y realizan las interacciones: “…las aproximaciones actuales a la noción de identidad, como es el caso del socioconstruccionismo, ponen un especial énfasis en la recuperación de la dimensión sociohistórica del self”.138 El sentido que se le atribuye a un comportamiento determinado no puede ser interpretado sin tener en cuenta el contexto donde se produce. Es decir, la palabra de la persona no puede ser interpretada en forma adecuada si no se tiene en cuenta el contexto donde se realizó. En este punto las instituciones juegan un papel importante en la comprensión del sentido de las interacciones que realiza la persona pues éstas le brindan un orden, las enmarcan en un orden que las precede.