CATEGORÍA II. TRASCENDIENDO LOS CONCEPTOS
Subcategoría 2. Construyendo mi identidad profesional
La educación profesional de enfermería desarrolla valores que tienen que ver con el respeto por los derechos humanos, a la dignidad humana, a la muerte, la vida, las creencias, las ideas y el medio ambiente, cualidades que se integran al código personal como resultado de la intencionalidad académica planeada, así como de la ideología que se consolida después del número de horas de práctica que se realizan en situación real
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126 con las instituciones y las y los profesionistas de enfermería de los servicios, atributos que se fortalecen con la diversidad de actividades de formación complementaria y extracurricular.
Atributo. Adquiriendo seguridad.
Dentro de los espacios de práctica que los estudiantes identifican fortalecen su identidad, entendida como el proceso paulatino que hace que el alumno tenga un acercamiento permanente y continuo con el sistema de valores implícitos que prevalecen en la institución educativa y que hacen suyos casi de manera subliminal, en donde las instancias de poder tienen a su vez un rol importante en su implantación y consecuente seguimiento. De acuerdo con Edgar Morín (Morín E, 1999) “la educación del futuro deberá ser una enseñanza de primera y universal centrada en la condición humana”.
Atributos: La ética y el amor
La Enfermería se nutre de otras ciencias y acumula habilidades, experiencias e información alrededor del trabajo en cualquier medio, los valores prevalecen en forma vital dentro del ejercicio desde ser estudiante hasta convertirse en enfermero.
El valor es un nexo particular de conducta o estado final de existencia y en él intervienen varios factores, tales como las necesidades (carencias del otro), intereses (satisfacción de necesidades) en el estudiante de enfermería, fines (cómo se logran), experiencias precedentes que lo identificaron para decidir estudiar enfermería y las relaciones afectivo-emocionales anteriores y actuales dentro de su carrera.
Particularmente las narrativas apuntan a dos valores fundamentales que son la ética y el amor. La ética trata de alcanzar aquello que va más allá de los intereses particulares, y de la condición del hombre como ser vivo, aquello a lo que todos los seres humanos aspiran. Los momentos que está viviendo la humanidad y por lo tanto la Enfermería, ameritan que se haga una reflexión seria y profunda sobre el rumbo que está tomando la sociedad con los adelantos técnicos y científicos nunca antes desarrollados que pueden ser comunicados con la rapidez de estos tiempos en los cuales los valores humanos, éticos y morales están siendo soslayados. Se hace necesario pues, meditar para poder actuar con responsabilidad profesional.
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127 La calidad en la formación del profesional depende no solo de los conocimientos y habilidades que desarrolla en el currículum universitario, sino también de los intereses y valores que regulan su actuación profesional. El amor a la profesión, la responsabilidad, el humanismo y la honestidad constituyen valores esenciales, reguladores de la actuación de un profesional competente, que se reflejan en cada persona de manera diferente, en función de su historia individual, sus intereses y capacidad (Urbina, Pérez, Delgado, et al, 2003) .
Coincido con Watson (Watson J, 2008) en que cuidar es el ideal moral de la Enfermería, cuyo compromiso es proteger y realzar la dignidad humana; como profesión tiene una doble responsabilidad ética y social de ser cuidadora del cuidado y de las necesidades sociales de cuidado humano en el presente y en el futuro. El cuidado humano es al fin el eje conductor de la relación que se establece con la persona que requiere de la intervención del estudiante y de la enfermera (o). Y el momento histórico plantea distintas visiones del papel que desempeña en la recuperación o mantenimiento de su salud la persona, como los muestran las narrativas siguientes.
La relación transpersonal busca proteger, realzar y conservar la dignidad de la persona, la humanidad, la integridad y la armonía interior tanto del que recibe el cuidado como del que cuida y que pueden ser influenciadas por el momento de cuidado a través de las elecciones y acciones decididas en la relación; con la influencia que de ellas recibe, las vuelve parte de su propia historia de vida (Watson J, 2008).
En la relación que se establece consigo mismo como enfermera (o) y con el otro (el sujeto del cuidado) se establece una relación de amor circunstancial. El proceso de cuidado abarca, además de procedimientos y actividades técnicas, acciones y comportamientos que favorecen no solo el estar con, sino también el ser con. Es decir, se piensa que los procedimientos, intervenciones y técnicas realizadas con el paciente solo se caracterizan como cuidado en el momento en que los comportamientos de cuidar son mostrados, tales como: respeto, consideración, gentileza, atención, cariño, solidaridad, interés, compasión, entre otros.
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128 El cuidar es un proceso interactivo, él solo se establece en la relación con el otro. El modo de ser del cuidado involucra una relación no solo de sujeto-objeto, sino de sujeto- sujeto. En el contexto del proceso de cuidado, esta relación se caracteriza por ser una relación de tipo profesional, sujeto-otro, basado en el respeto y en caso sea considerado como objeto, no se encuadra en una relación de cuidado (Waldow V R et al., 2008). Pero existe además una condición ineludible que es el amor. El momento de cuidar es considerado de tipo transformador, en el cual ambos, el ser cuidado y la cuidadora crecen; el amor es el medio catalizador. El primero presenta una actitud más positiva y serena frente a su experiencia con la enfermedad, incapacidad e inclusive la muerte, fruto de una tranquila y amistosa relación de confianza entre sus cuidadores.
Al hablar de la actividad pre profesional y profesional de enfermería, se habrá de entender que la vida y el cuidado implican al entendimiento, compasión y al amor. Es así como en una observación filosófica aprendemos de esta que el cuidado no constituye sólo una actitud y virtud fundamental entre otros, sino que pertenece a la esencia verdadera del ser humano. El cuidado es esa condición a priori que permite que un ser consiente, racional y libre pueda existir. Sólo con cuidado, en el acto de vivir, puede éste moldear su existencia en el mundo junto con los demás hacia el futuro. El cuidado es una relación amorosa y no agresiva con la realidad. El cuidado está atento a los procesos vitales y se preocupa de todos los seres para que éstos puedan continuar participando en la comunidad de la vida de tal manera que ninguno esté excluido ni abandonado en su sufrimiento (Boff L, sin año)
Atributos: La solidaridad y el compañerismo y el respeto por la vida.
Las organizaciones de Salud que en nuestro caso son escenario de las prácticas de estudiantes de enfermería y profesionales de la salud, son diferentes al resto de las empresas, el manejo de la relación interpersonal es infinitamente más complejo ya que el cuidado de la salud tiene que ver con aspectos muy íntimos, sensibles e importantes de la vida, por lo cual la solidaridad y el compañerismo en las relaciones interpersonales para el trabajo en equipo son fundamentales.
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129 En el caso de la solidaridad, que se trata de u atributo presente en el análisis del EMIC, es notable que se le otorgue importancia de aparición debido al objeto de estudio particular de la enfermería (el cuidado), la solidaridad se vive y se otorga al compañero de trabajo, al tutor clínico, al compañero de equipo de salud y a los pacientes y familiares. Pero particularmente vive para con el ser humano en necesidad. La solidaridad es un valor personal, que expresa las más puras manifestaciones de hombres y mujeres como seres sociales. En una colectividad o grupo social, se manifiesta en capacidad de actuación como un todo de sus miembros. Es un término que denota un alto grado de integración y estabilidad interna, es la adhesión ilimitada y total a una causa, situación o circunstancia, que implica asumir y compartir por ella beneficios y riesgos.
(Sarpellon G, 1994) Señala que "la solidaridad nace de la imposibilidad del individuo de actuar aisladamente o de su interés para establecer formas de colaboración con los otros. Lo que da vida a la solidaridad es la concordancia y la complementariedad de intereses y no necesariamente del amor, la generosidad, el altruismo. (…) La solidaridad está más cerca de la idea de cooperación para conseguir un objetivo y se distingue claramente del actuar gratuito y altruista que unilateralmente se activa en razón de una necesidad que tiene un sujeto diferente al sujeto que realiza dicha acción
Los elementos que de acuerdo con Aranguren (Aranguren LA, 1998) se consideran elementos de la solidaridad son: en primer lugar, habla de la solidaridad como encuentro; en segundo lugar, deja en claro que la acción constituye el vínculo que liga a la persona con la realidad, y en tercer lugar, habla de la sensibilización como ámbito de la solidaridad que permite “saborear la realidad”.
La solidaridad como encuentro con el otro reconoce al ser humano y no un ser aislado, un humano que vive en relación con otros, y esta dimensión relacional no es algo accidental o yuxtapuesto, es parte de su naturaleza, no es fruto del azar ni de determinismo alguno, sino que responde a su forma más originaria de ser y de estar en el mundo (Franco L, 2007) y llega a descubrir que entre aquellas personas a quienes ayuda también están los más débiles o aquellos que por alguna razón son más vulnerables que otros, significa en primer lugar, la experiencia de encontrarse con el mundo del dolor y de la injusticia y no quedarse indiferente.
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130 Respecto a la solidaridad como vínculo como liga a la persona con la realidad se traduce en que el voluntario que, además de sus propios deberes profesionales y estatus, dedica parte de su tiempo, de manera continuada y desinteresada, a actividades, no a favor de sí mismo ni de sus asociados (a diferencia del asociacionismo), sino a favor de los demás o de intereses sociales colectivos, según un proyecto que no se agota en la intervención misma (a diferencia de la beneficencia), sino que tiende a erradicar y modificar las causas de la necesidad y de la marginación (Torres LM, 1997).
Ser solidario es ser reverente (atento a los detalles) y darse cuenta de las necesidades de los demás, además de estar agradecido con lo que ha recibido, de mostrarse a sí mismo que puede ser útil y de estar dotado de muchas habilidades y capacidades para realizar la labor solidaria. Para los voluntarios prima la reverencia porque su éxito no radica en la abundancia de sus capacidades intelectuales, motrices ni mucho menos en su condición económica, o de los contactos sociales que tenga, sino en su grado de conciencia acerca de las necesidades de los beneficiarios, es decir, en su capacidad de ser reverente: dándose cuenta de los detalles presentes en la realidad que lo rodea, dejándose maravillar por lo que tiene en frente, y sensibilizándose, entendida la sensibilidad como diametralmente opuesta a una visión utilitaria o meramente funcional (Rosas-Jimenez CA, 2011).
El respeto por la vida, es también un vínculo indisoluble a la esencia humana. Hablar de ética y de humanismo en nuestro siglo, es hablar de la toma de conciencia de la peculiar condición del mundo, como seres responsables ante las consecuencias de nuestros propios actos. En enfermería también es inherente este valor de respeto a la vida a través de varios caminos, ya sea hacer el bien y no dañar al otro. El estudiante y el profesional de enfermería participan en una práctica moral, es decir lleva una actividad definida por el compromiso con el bien interno de la profesión y la responsabilidad de proporcionar, de forma individual o comunitaria, los cuidados con humanismo.
El cuidado como actitud, abre paso a la responsabilidad por las personas y por el mundo, es una situación de sensibilidad ante la realidad, toma de conciencia de su vulnerabilidad, de permitir que nos interpele y nos obligue a la acción, como modo de humanidad. Por eso es fundamental educar en la actitud del cuidado en cuanto a
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131 promover y fomentar la aparición de esta sensibilidad. Como la expresión de Feito (L, 2005) “hacerse cargo de la realidad, cargar con ella, encargarse de ella”.
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