La formación de enfermeras cobra sentido en el espacio en que se conjugan las interacciones y transacciones entre maestros y estudiantes, de estos entre sí, entre los sujetos y las intenciones y los propósitos explícitos de la escuela (Bevis; 2000). Se concuerda con Duque en que el estudiante de enfermería en su entorno teórico y práctico es un ser que inicia su individualidad en la colectividad y en la convivencia. Este proceso de generar redes inicia en el aula y se continúa en espacios clínicos y comunitarios. Los estudiantes experimentan los procesos de diferenciación, individuación y socialización, a partir de los cuales construye su identidad y el mundo personal. El estudiante requiere la comunicación e interacción permanente con el medio natural, sociocultural e histórico que lo rodea para ser con otros, para asumir un pensamiento y una acción en torno al mundo de la vida, y para ocupar un espacio con sentido de pertenencia en la realidad cotidiana. Tanto los actores (profesores, tutores
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111 clínicos, compañeros de estudio) como los escenarios son factores que influyen en la formación de su identidad.
Sub categoría: Cotidiano del estudiante en el aula.
El espacio áulico es el primer escenario en el que se desenvuelven los estudiantes de la licenciatura en Enfermería de la ENEO-UNAM, se desarrollan académicamente un promedio de 8 semanas antes de partir a su práctica clínica. Adquieren aquellos conocimientos y fundamentos teóricos necesarios para llevar a la práctica el Cuidado de Enfermería, ya sea para adulto, niño o la mujer. Los estudiantes afirman que con forme avanzan en la carrera van adquiriendo una base teórica sólida les permitirá fundamentar las acciones prácticas que realizan con el paciente.
Se trata para ellos de aprender la teoría que fundamenta la habilidad. Que sean capaces de identificar cuando está en la práctica esa teoría que se le enseñó. Seleccionar aquello que es necesario de sus conocimientos para brindar un cuidado de calidad, resolver una necesidad, priorizar y actuar en consecuencia acorde a la situación.
Atributo: Tiempos y tareas en la teoría.
Los estudiantes viven de manera especial y hasta con cierta angustia el tiempo del cual se dispone para el abordaje de cada uno de los programas del plan de estudios formal.
Refieren reiteradamente lo que significa no disponer del tiempo suficiente para revisar de manera más profunda los contenidos y hacen hincapié en la saturación de ellos al interior del programa de la asignatura, al respecto debemos señalar lo importante que resulta para la institución educativa la consideración de aspectos trascendentes durante el proceso de diseño curricular, su instrumentación y la evaluación del proyecto educativo en cuestión con el fin de retroalimentar de manera permanente su instrumentación como vía para llevar a cabo de manera permanente los cambios y adecuación que sean necesarios para mantener el currículum vigente y actualizado de acuerdo a los avances de la disciplina y a los cambios en la dinámica social predomínate.
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112 Al respecto de acuerdo con Tyler (Tyler R, 1986) el diseño curricular responde a cuatro interrogantes: ¿qué fines desea alcanzar la escuela?, de todas las experiencias educativas ¿cuáles ofrecen probabilidades de alcanzar estos fines? ¿cómo se pueden organizar de manera eficaz esos fines? y ¿cómo podemos comprobar si se han alcanzado los objetivos propuestos. Por otra parte el proceso curricular es un proceso dinámico, continúo, participativo y técnico. Es dinámico pues está dirigido a cambiar, de manera dialéctica las características que contempla: es continuo pues conlleva una serie de fases vinculadas que no requieren una secuencia lineal ni estricta: es participativo ya que requiere habilidades metodológicas para la obtención de información relevante, la definición de problemas reales, el diseño y la aplicación de procedimientos eficaces, la evaluación consistente y el sistemático trabajo de equipo.
Es de vital importancia considerar las necesidades e intereses de los alumnos a sí mismo el que las disciplinas deben reflejar un conocimiento organizado. De lo anterior deducimos aunque en la actualidad la mayoría de las instituciones educativas realizan el diseño curricular con base en estas premisas en la realidad continuamos elaborado las propuestas curriculares sin tomar en cuenta el entorno y la realidad en la que se desarrollan tal es el caso de que en el plan de estudios de la Licenciatura en Enfermería de la ENEO, el plan adolece de programas con una gran cantidad de contenidos que según los alumnos no se llegan a cubrir tanto en profundidad como en la extensión lo que limita el cumplimiento de los objetivos y metas educativas y por ende el logro del perfil de egreso del estudiante. De ahí que los siguientes testimonios hacen referencia a la percepción que tienen al respecto.
De acuerdo con Vollrath, Angelo y Muñoz (Vollrath RA et al., 2011) la vida cotidiana del estudiante llega a una conciencia de experiencia limitada y al mismo tiempo de apertura de oportunidades para el desarrollo en la que es preciso integrar conocimientos construidos con experiencias de los escenarios vividos. Para este estudio, los estudiantes reconocen que cada escenario vivido debe ser desarrollado y vinculado en su práctica ya sea hospitalaria o de comunidad y que en conjunto les han brindado desarrollo hasta llevarlos al estudiante avanzado que hoy son.
La situación que viven los alumno en torno a la saturación de contenidos de los programas y al poco tiempo del que se dispone para su abordaje el docente cumple un
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113 papel fundamental ya que de él depende el que se implementen acciones o estrategias para contender situaciones de planeación académico administrativa y aun con estas limitantes lograr cumplir con los objetivos de aprendizaje de su asignatura. El profesor se constituye además del estudiante en uno de los actores del acto educativo cuya función es primordial para la formación integral de los estudiantes sin embargo se identifica en los testimonios que aun prevalece tanto en estudiantes como en profesores la idea tradicional del currículum como “ un plan que determina los contenidos a impartir así como las actividades a llevar a cabo” (Medina; 2009 ) sin embargo el currículum se concibe como centrado en las personas que poseen una historia y una biografía. No se puede negar que en el contexto de la formación de profesionales de enfermería el dominio de contenidos es importante, sin embargo lo es como medio y no como fin.
El currículum por consiguiente es una construcción más que algo rígido o preestablecido, se reconstruye en el quehacer cotidiano de la práctica educativa, con la interacción de los actores del acto educativo (alumno-profesor). Es imperante entonces reconocer que el currículum se desarrolla en un contexto social determinado el cual es determinado en gran medida por el ambiente institucional así como por las prácticas docentes predominantes como lo es el caso de la ENEO.
En este enfoque los estudiantes son receptores y no se propicia su desarrollo individual y creativo en donde sea él el que indague, investigue y recree el conocimiento enfermero a la luz de sus propias investigaciones y no solo espere receptivamente lo que el programa defina o lo que el profesor le indique. A la luz de los testimonios se identifica una cierta dependencia de los alumnos hacia lo que el profesor determina y al propio avance que el programa formal establece y es evidente cuando los profesores como una estrategia deciden a priori eliminar temas y solo abordar los que ellos consideran más importantes.
Es interesante analizar los siguientes testimonios en donde los estudiantes refieren enfrentase a situaciones difíciles en el ámbito de la práctica ya que se les pide por parte de las enfermeras conocimientos y competencias que en la mayoría de los casos aun no poseen pues es un hecho que no han concluido su formación y son los escenarios de la práctica de la enfermería en donde se terminan de adquirir los dominios profesionales.
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114 Al respecto Patricia Benner (Benner P, 1987) en su libro “ Práctica Progresiva en Enfermería” aplicando en una investigación el método Dreyfus definió los rasgos y ejecución de cada estadio para definir los requisitos de la enseñanza aprendizaje de cada nivel de competencia. En su primera categorización de “principiante” refiere que los principiantes que sería el caso de los estudiantes de enfermería “no tienen experiencia de las circunstancias en las que habrán de desenvolverse. Para facilitarles el acceso de las situaciones clínicas y la adquisición de experiencia indispensable para aquilatar sus conocimientos y aptitudes se les habla de situaciones atendiendo a los atributos objetivos que presenta el paciente” por consiguiente al principiante hay que darle las directrices que encausen su actuación (Benner P, 1987).
Según Benner los estudiantes de enfermería que acceden a una nueva área clínica en calidad de principiantes apenas tienen una idea del sentido contextual de los términos recién aprendidos en los libros de texto. A partir de esta primera categoría Benner define las competencias del principiante avanzado, del competente, del aventajado y del experto.
Los alumnos refieren que las enfermeras expertas les solicitan y hasta les exigen ciertas competencias que estar aun en formación aun no poseen lo que les ocasiona cierto nivel de estrés e inseguridad tal y como se refiere a continuación.
Atributo: El Vínculo Alumno Profesor.
Como se ha mencionado el currículo real es la puesta en práctica del currículo formal con las inevitables y necesarias modificaciones que requiere la contrastación y ajuste entre un plan curricular y la realidad del aula. No habrá que olvidar que el currículum real encuentra su razón de ser en la práctica educativa. (Cassarini MR, 1997). Es en dicha práctica existen diversos factores como el capital cultural de docentes y alumnos, como los requerimientos del currículum formal, los emergentes no previstos de la situación colectiva del aula y otros factores socioculturales, económicos y políticos presentes en el contexto social de la institución educativa en espacios y tiempos específicos; así mismo, profesores y alumnos con similares o distintas inserciones sociales e historias personales con concepciones diversas sobre una variedad de asuntos vitales generan la apropiación de conocimientos, valores, habilidades,
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actitudes y destrezas, en el transcurso del proceso de enseñanza y aprendizaje.
(Gallardo 2011).
En este sentido el profesor impregna en el acto educativo sus creencias y valores mismos que impactan y se trasmiten de manera casi imperceptible entre los estudiantes. De esa manera se genera el vínculo estudiante - profesor que no está escrito ni considerado en el currículum formal pero que el alumno le confiere gran importancia porque esta relación sea esta positiva o negativa influye de forma determinante en su formación profesional al ser el docente un modelo para la configuración de su ser profesional.
Se considera que las relaciones entre alumnos de enfermería y profesores están enmarcadas por el ejercicio del poder que limita la gama y las posibilidades de aprendizaje de las estudiantes (Moccia P, 1988). La formación de enfermeras en México y en otros países se basa en estilos de enseñanza con una tradición de sumisión y obediencia y al mismo tiempo se ejerce un poder que se legítima en el ámbito clínico al asumir las enfermeras el rol de profesoras.
Ante esto se hace necesario un cambio a través de favorecer el dialogo y la comunicación abierta entre profesoras y estudiantes, este dialogo cotidiano hará que el alumno fortalezca su identidad profesional y adquiera confianza en torno al cuidado que brinda. En las entrevistas los estudiantes nos dicen cómo se origina este vínculo y como lo viven en el día a día.
Aun en las situaciones anteriores los estudiantes reconocen a los profesores que les brindan apoyo y seguridad y les llaman “buenos maestros” esto quiere decir que en el proceso de socialización del currículum formal aparecen de manera reiterada practicas no descritas que son determinantes en la formación y que el estudiante valora. De esta forma corroboramos que el currículum formal se nutre y enriquece también de lo que se vive de manera cotidiana en un marco de respeto y dialogo entre ellos. El compromiso de los profesores para con su aprendizaje es algo que valoran de manera especial así mismo la seguridad que estos les brindan cuando enfrentan situaciones complejas durante su formación escolar. Sin embargo en los testimonios se identifica que los decentes de enfermería establecen una línea muy clara de relación entre los estudiantes
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116 y ellos en la que predomina una relación formal que a consideración de estos últimos no es la mejor, ni la que favorece de la mejor manera su aprendizaje. Aunque los estudiantes no refieren que los docentes ejercen poder sobre ellos, en algunos estudios realizados por enfermeras sobre la vida académica de los estudiantes de enfermería, (Clayton G & Murray F, 1989; Smythe E, 1993) demuestran que las relaciones entre ellos están atravesadas por un poder y que también se sienten fuertemente cohibidas y oprimidas por sus profesores. De lo anterior podemos deducir que en el transcurso de la formación y de la relación cotidiana se validan y consolidan prácticas de convivencia que a la larga se legitiman y que con el paso del tiempo de visualizan como parte de la formación, de ahí que otros profesionistas incluyendo a los médicos con frecuencia se refieren a las enfermeras como “disciplinadas, ordenadas, responsables, rígidas” entre otros calificativos.
Por lo tanto desde una perspectiva más abierta y libre del currículum la relación entre profesores y estudiantes se deberá sustentar en el dialogo, en la comunicación asertiva pero sobre todo en el respeto y tolerancia entre ambos ya que de no ser así podemos generar como en algunos de los casos descritos que los estudiantes nos sientan distantes, poco interesados en su problemas escolares y personales generando un clima poco propicio para el mejor aprendizaje de nuestros estudiantes y para la consolidación de valores como las solidaridad y la empatía.
El vínculo alumno profesor en el proceso de enseñanza aprendizaje hemos mencionado que es fundamental y cuando es el caso de que la comunicación se lleve a cabo de manera horizontal tal parece que en dicha relación suele prevalecer la confianza mutua y el compromiso por ambas partes. El estudiante reconoce de manera muy clara y reiterada que sus profesores se interesen en ellos no solo en lo académico sino que además se interese por sus problemas personales todo ello les genera una sensación de seguridad que necesitan en esta etapa de su formación para enfrentar los retos que implica el enfrentar la realidad de la práctica de la enfermería en el ámbito clínico. Algo que va quedando de manifiesto en los testimonios es que además de los aprendizajes que determina el currículum formal el alumno en este proceso de socialización y comunicación va adquiriendo otros conocimientos y habilidades que no siempre están explícitamente enunciados.
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Subcategoría: Cotidiano del estudiante en el hospital: tiempos y tareas.
El estudiante de enfermería considera que los espacios clínicos son una actividad primordial en su formación académica, ese desarrollo de actividades dentro de un espacio clínico, llámese hospital ya sea de 2do. Nivel de atención o de alta especialidad. Lo conciben como un escenario en que pueden desenvolverse y poner en práctica lo adquirido en teoría o llevar ese vínculo a lo tangible de aquello que debe ponerse en práctica; hacen una clara enunciación de su estancia en servicios hospitalarios de consulta externa y de hospitalización (urgencias, cirugía general, medicina interna, obstetricia, ginecología, etc); incluyen servicios de apoyo como la Consulta Externa, laboratorios, medicina preventiva. En ellos realizan actividad clínica directa con las personas que requieren de recuperar su salud y reconocen que las funciones que realizan son de exigencia legal y responsabilidad y criterios éticos que les comprometen como profesionistas de la salud.
Atributo: Aprendiendo a cuidar
Desde el punto de vista de la disciplina enfermera el cuidado es el objeto de conocimiento de Enfermería y su abordaje específico lo distingue de otro tipo de cuidado. El término cuidado se ha utilizado en el área de la salud desde hace varias décadas con diferentes connotaciones pero no sin ciertas ambigüedades. En términos generales el cuidado es definido como: Las acciones que realiza la enfermera y que tienen como finalidad tratar de resolver problemas que se interponen o influyen en la calidad de vida de las personas. El cuidado se dirige a la persona (individuo, familia, grupo y comunidad), que en continua interacción con su entorno, vive experiencias de salud (Kerouac S, 2001)
“El cuidado, objeto de estudio de la enfermería, lo describe Baes (2002) como “…una actividad humana que se define como una relación y un proceso cuyo objetivo va más allá de la enfermedad”. Por su parte Boff (2002), refiere que cuidar más que un acto; es una actitud, que abarca más que un momento de atención, de celo y de desvelo, representa una actitud de ocupación, de preocupación, de responsabilidad y de compromiso afectivo con el otro. (Waldow V R, Ferrero D, & Juen E, 2008), agrega que el cuidado es un fenómeno existencial, relacional y contextual; es existencial, porque forma parte del ser, lo que le confiere la condición de humanidad a este ser, lo
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118 diferencia como un ser humano, dotado de racionalidad, cognición, intuición y espiritualidad; es relacional porque sólo ocurre en relación al otro, en coexistencia con otros seres, en la convivencia y; es contextual, porque asume variaciones, intensidades, diferencias en sus maneras y expresiones de cuidar de acuerdo a su medio, al contexto en el que se presenta” (ENEO-UNAM, 2004).
A partir de estas definiciones identificamos que la acción de cuidar no es instrumental, su sentido denota un acto humano dotado de cognición, intuición y espiritualidad. El acto de cuidar implica una relación única entre la enfermera y la persona que se cuida, y esto ocurre en un tiempo y un espacio, en una relación única e interpersonal dotada de un sentido de ayuda y apoyo a la persona sujeto de cuidado.
En este sentido el alumno en su formación muy pronto introyecta y comprende que el cuidado es el objeto de la enfermería, en parte debido a que, desde el inicio de la carrera en el caso de la ENEO acuden a diversos escenarios de la práctica que los vincula de manera temprana y directa al escenario clínico en donde deben tener la capacidad de decidir y actuar ante situaciones inesperadas que deberán resolver no sin vivir sentimientos diversos que van desde la inseguridad, el temor, la impotencia, alegría y satisfacción, entre otros.
Según Medina el papel de la profesora de prácticas es relevante ya que el conocimiento práctico es difícil de enseñar pues este se encuentra incrustado en la práctica de las enfermeras de una manera implícita, personal e irrepetible, sin embargo es posible aprenderlo. Se aprende haciendo y reflexionando en y sobre la acción conjuntamente con la profesora y agregaría, conjuntamente con la enfermera clínica que es la que en muchas ocasiones está a cargo del aprendizaje práctico de los estudiantes.
Continúa diciendo que el conocimiento práctico es casi imposible que pueda ser trasmitido en el aula, es experiencial (Medina JL, 1999). De ahí que su función es muy importante para que los estudiantes se adentren al ambiente hospitalario o comunitario con los elementos teóricos y metodológicos que les permitan reflexionar sobre el cuidado prestado, le corresponde además adelantarse a posibles errores que pongan en