INDICE DE FIGURAS
Capítulo 3 REVISIÓN BIBLIOGRÁFICA
III.I. 4 Aspectos médicos de las drogodependencias.
III. 1.5. El consumo de drogas y la salud: prevalencia del consumo.
III.1.5.1. El consumo de drogas a nivel Mundial y España.
El uso y abuso de drogas ilegales está relacionado con problemas sociales y de salud que generan importantes costes para individuo y sociedad (Rivera, Casal, Currais, Rungo, 2012). El Informe Mundial sobre las Drogas, elaborado por la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC, 2013), presenta un panorama completo de las últimas novedades en los mercados de drogas. Se ocupa de la producción, el tráfico, el consumo y las consecuencias para la salud.
El análisis de la situación se centra más en las personas que son consumidores “problemáticos “de drogas o grandes consumidores, puesto que es posible que su nivel de consumo tenga importantes consecuencias para la salud pública y el orden público.
En la lectura del informe podemos conocer que la situación actual del consumo de drogas a escala mundial permanece estable para los consumidores de drogas con dependencia o trastornos debidos al consumo de drogas (sobre todo en opioides y cocaína). El creciente número de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) que aparecen en el mercado ha llegado a ser también una cuestión de gran importancia para la salud pública, no solo por el creciente consumo, sino también por la falta de investigaciones científicas y el desconocimiento de sus efectos negativos.
El Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (2013), indica que el consumo sigue siendo alto en términos históricos, si bien cabe observar cambios positivos, como las cifras récord de administración de tratamiento y la presencia de algunos signos favorables en lo que respecta al consumo por vía parenteral, al inicio en el consumo de heroína y al consumo de cocaína y de cannabis. En este sentido, el
Eurobarómetro correspondientes a 2011 indican que casi las tres cuartas partes del total de consumidores de NSP corresponden a cinco países: el Reino Unido (23% del total de la Unión Europea), seguido de Polonia (17%), Francia (14%), Alemania (12%) y España (8%).
Por su parte el Observatorio Español de la Droga y las Toxicomanías (OEDT, 2011), resume en sus conclusiones las siguientes consideraciones:
- Las sustancias legales (alcohol y tabaco) son las más consumidas tanto por la población general como por los estudiantes, seguidos de las ilegales (cannabis e hipnosedantes sin receta).
- Los hombres consumen más que las mujeres de todas las sustancias excepto de hipnosedantes, para los que, secularmente, las mujeres duplican las prevalencias de los hombres.
- En los últimos años, estamos observando cómo las adolescentes aproximan su consumo al de los chicos, superando a éstos en la actualidad, en el consumo de alcohol, tabaco e hipnosedantes sin receta. - Las drogas con edad media de inicio más baja, tanto en población general
como entre los jóvenes de 14 a 18 años, son el tabaco y el alcohol, en este orden, datos estables desde hace años.
- Entre los estudiantes, además, nos encontramos que los inhalables volátiles son las sustancias de inicio al consumo más precoz (13,2 años de edad). Las drogas con edad media de inicio más elevada son los hipnosedantes en la población general (29,5 años) y las anfetaminas (15,5 años) entre los estudiantes.
- La droga que genera mayor demanda asistencial (sin contar el alcohol) es la cocaína, seguida de los opioides y del cannabis (44,0%; 34,3% y 18,1%, respectivamente). Las restantes tienen una baja demanda, todo ello acorde con sus niveles de consumo.
En los informes presentados por el Royal College of Physicians of London, en 1962, y el publicado por el Surgeon General de Estados Unidos, en 1964, quedó establecido el papel del tabaco en la etiología de una amplia gama de enfermedades (Vaqué et al., 2001).
La Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE, 2013), indica que en España cada vez se fuma menos. Siguen fumando más los hombres, pero entre los jóvenes hay poca diferencia. El 24,0% de la población de 15 y más años afirma que fuma a diario, el 3,1% es fumador ocasional, el 19,6% se declara exfumador y el 53,5% nunca ha fumado. Por sexo, el porcentaje de fumadores es del 27,9% en hombres y del 20,2% en mujeres. Desde 1993 a 2012 el porcentaje de población que consume tabaco a diario muestra un continuo descenso, fundamentalmente a expensas de los hombres. Desde 2003 también se aprecia un declive en mujeres, aunque menos acusado. Así, mientras que en 1993 un 32,1% de la población de 16 y más años (44,0% de los hombres y 20,8% de las mujeres) consumía tabaco a diario, en 2001 ese porcentaje fue del 31,7% (39,2% de los hombres y 24,7% de las mujeres) y en 2012 (población de 15 y más años) del 24,0% (27,9% de los hombres y 20,2% de las mujeres). El hábito tabáquico en los jóvenes entre 15 y 24 años afecta al 21,7%, sin gran diferencia por sexo (22,5% de los hombres frente al 21,0% de las mujeres).
En el momento del estudio la tendencia de consumo era similar a la problemática actual. En la tabla 2 se muestran los datos aportados por la OMS sobre las características de prevalencia de consumo de tabaco a nivel mundial (Vaqué et al., 2001):
Tabla 2. Características del consumo de tabaco a nivel mundial (Vaquét et al., 2001).
El 47% de los hombres y el 12% de las mujeres fuman. El consumo medio es de 14 cigarrillos diarios. Se aprecia una tendencia a la disminución del consumo en los países desarrollados y, por otro lado, un aumento a un ritmo de un 3,4% en los países en vía de desarrollo.
El 82 % de los fumadores viven en países de renta media y baja.
La OMS estimó que en 1998 el número de muertes anuales relacionadas con el tabaco en todo el mundo fue de 4 millones. Asimismo, señaló que en la tercera década del siglo XXI esta cifra ascenderá a 10 millones, de los que el 70% se producirá en países en vías de desarrollo.
El tabaco causa el 24% de las muertes en los hombres y el 7% en las mujeres (Peto, 1994., citado en Vaqué, 2001)
La pérdida media de esperanza de vida se ha estimado en 8 años para todos los fumadores de cigarrillos y en 16 años cuando la muerte es atribuible al tabaco.
El consumo de bebidas alcohólicas es uno de los principales factores de riesgo relacionados con el estado de salud de los individuos y de las poblaciones (García, 1996; Domínguez et al., 2001). En la actualidad constituye, al igual que el tabaco, un enorme problema de salud pública en los países desarrollados al cual se le asocian enormes costes sociales y económicos.
de frecuencia de consumo entre sexos. El mayor contenido acuoso de la masa corporal de los hombres favorecería un mayor consumo en éstos, como consecuencia de su mayor tolerancia y de los menores niveles de alcoholemia alcanzados tras una administración estándar de etanol (Domínguez et al., 2001). Sin embargo, el menor consumo en las mujeres se ha atribuido a una peor aceptación social.
La evolución experimentada en el consumo abusivo de alcohol en los últimos años muestra una tendencia hacia la disminución, aunque el consumo de alcohol sigue siendo alto (OED, 2001). Se sabe que la disminución del consumo de alcohol se acompaña de una mejora de la persona a nivel funcional y morfológico (Domínguez et al., 2001) y, además, el consumo moderado de alcohol (10-30 g/día) puede prevenir la aparición de ciertas enfermedades isquémicas (Vaqué et al., 2001).
La Encuesta Nacional de Salud (2013), indica que el consumo habitual de alcohol desciende y destaca el consumo intensivo de riesgo entre los jóvenes. El 34,4% de la población de 15 y más años no ha bebido en el último año, y el 18,9% solo lo hace una vez al mes o menos. El 38,3% bebe habitualmente, al menos una vez a la semana. El consumo habitual es el doble en hombres (52,4% lo hace al menos una vez a la semana) que en mujeres (25,0%). En los jóvenes se reduce esta diferencia por sexo. Por lo que se refiere al consumo intensivo de alcohol (con riesgo de producir problemas agudos), el 13,4% de la población de 15 y más años ha consumido alcohol de manera intensiva al menos una vez en el último año (19,7% de los hombres y 7,3% de las mujeres). El porcentaje de varones que consume alcohol de forma intensiva al menos una vez al mes supera ampliamente al de mujeres en todos los grupos de edad. La menor diferencia se da entre los más jóvenes y aun así los hombres (11,0%) duplican en frecuencia a las mujeres (5,6%). La mayor prevalencia de consumo intensivo se da en hombres de 15 a 34 años: uno de cada 10 se expone mensualmente a los riesgos del consumo intensivo de alcohol y casi uno de cada 20 lo hace semanalmente.
En relación con el consumo de otras drogas (cocaína, heroína, anfetaminas, cannabis, etc.), el Ministerio de Sanidad y Política Social (2009), en su Estrategia Nacional sobre Drogas -2009-2016-, indica que eentre los años 2000 y 2008, período de vigencia de la primera Estrategia Nacional sobre Drogas, los elementos más destacados, en relación con los consumos son:
Ha continuado disminuyendo progresivamente el número de usuarios de drogas por vía parenteral. Entre los usuarios de drogas por vía parenteral
persisten altos niveles de infección por VIH y virus de la hepatitis, así como de conductas sexuales y hábitos de inyección de riesgo, aunque ha disminuido progresivamente el número de nuevos diagnósticos de VIH en esta población.
Tras un prolongado período de incremento, se está estabilizando e incluso parece estar descendiendo el consumo de cannabis y cocaína. Este descenso es más notable entre los escolares de catorce a dieciocho años.
Ha descendido lentamente la mortalidad directamente relacionada con drogas ilegales, aunque persiste un número apreciable de muertes por esta causa (casi 800, en 2004).
Después de muchos años de descenso continuado del consumo de heroína, algunos datos parecen apuntar a una estabilización del mismo o a un cierto incremento en el caso de la heroína fumada.
La situación y tendencia que ha seguido el consumo de otras drogas hasta la actualidad en el marco nacional se ha diferenciado a lo largo de la última década. Así según el OEDT (2011), el cannabis es la droga ilegal más consumida tanto entre los estudiantes de 14 a 18 años como en la población general. Es la tercera droga en generar demanda asistencial (18,1% del total de tratados), siendo particularmente relevante el número de menores de 18 años que acuden a tratamiento por problemas asociados al consumo de esta droga (86,1% de todos los menores tratados) y es la tercera sustancia más frecuentemente mencionada en las urgencias, con tendencia claramente ascendente.
El consumo de hipnosedantes, tanto con prescripción médica como sin ella, está más extendido entre mujeres que entre hombres (tanto en población general como en estudiantes), siendo el grupo de mujeres comprendidas entre los 35-64 años el que incluye mayor proporción de consumidoras.
Por primera vez en 2009, para la población general de 15-64 años de edad, y en 2010, para la población de 14-18 años, el consumo de cocaína desciende para los tres indicadores temporales (“alguna vez en la vida” “en los últimos 1 meses” y “en los últimos 3 días”). Desde , la cocaína es la droga que genera más demandas de tratamiento (44% del total, en 2009).
Los consumos de éxtasis, anfetaminas, alucinógenos e inhalables volátiles se mantienen en España en niveles bajos y estables, apreciándose un ligero descenso
fundamentalmente entre los estudiantes de 14-18 años de edad, confirmando la tendencia iniciada a partir del 2000. El peso de las demandas de tratamiento por estas sustancias es bajo (el 1,2% del total de tratados durante 2009) consecuente a sus prevalencias de consumo; pero así como descienden los tratados por éxtasis, aumentan ligeramente los tratados por anfetaminas y alucinógenos.
Aunque históricamente en España la heroína ha sido la responsable de la mayoría de los problemas graves relacionados con las drogas ilegales, ha perdido el predominio que tuvo en los años ochenta pasando a ser la droga menos consumida.
Se debe destacar el cambio en la vía de administración, con una caída espectacular en la vía inyectada que ha sido sustituida por la pulmonar. Estos datos permiten plantear la hipótesis de que el consumo y los problemas por heroína podrían haber tocado fondo, aunque no puede descartarse que se iniciase una tendencia ascendente. Por ello, la vigilancia del comportamiento de la sustancia, tanto desde el punto de vista de la demanda como el de la oferta, es una línea de trabajo permanentemente establecida.
El policonsumo es un patrón de consumo cada vez más habitual, que tiene por objeto modular (potenciando o compensando) los efectos de diferentes drogas o experimentar nuevas sensaciones, teniendo el alcohol una presencia permanente. El 50% de los consumidores de sustancias psicoactivas de 15-64 años admite consumir dos o más sustancias y, entre los estudiantes de 14-18 años, uno de cada tres no consume, otro consume dos sustancias y, el tercero, más de dos.
Un aspecto a destacar es el enómeno de las denominadas “nuevas drogas emergentes”. Este tipo de drogas podría estar más extendido entre consumidores con historial previo de abuso de drogas y que busca experimentar nuevas sensaciones, evitando a su vez los controles de las ilegales. Las sustancias más consumidas son las setas mágicas, ketamina y spice, y cabe añadir que el patrón de consumo sigue las características del resto de drogas ilegales (mayor prevalencia entre chicos que entre chicas, aumento del consumo según aumenta la edad, mayor percepción de riesgo por parte de las chicas, mayor percepción para los consumos habituales versus los esporádicos y mayor percepción de riesgo entre los no consumidores que entre los consumidores).