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1. Las dimensiones éticas de la alimentación

1.4 Consumo masivo

Sociedades

Las sociedades de consumo destrozaron el medio ambiente, liquidaron millones de especies de plantas y animales, envenenaron los mares, los ríos y los lagos, contaminaron el aire, saturaron la atmósfera de bióxido de carbono y otros gases nocivos, rasgaron la capa de ozono, agotaron yacimientos de petróleo, carbón, gas natural y enormes riquezas de minerales sólidos, exterminaron nuestros bosques y arruinaron los suyos. ¿Qué quedó para nosotros? El subdesarrollo, la pobreza, la dependencia, el atraso, la deuda y la incertidumbre.

Fidel Castro

Con el capitalismo moderno, el comercio mundial se ha abierto en torno a un sin fin de posibilidades, el mundo ha experimentado el desarrollo y crecimiento desmedido de las grandes multinacionales, que han venido acabando en gran medida con los mercados locales; la intensificación de la producción en masa, ha dotado al mundo de una cantidad de productos y servicios;el consumo se ha convertido en el comportamiento más común dentro de la mayoría de las sociedades.

Immanuel Wallerstein señala dos importantes consecuencias causadas por la industrialización del mundo, las cuales están empezando a hacerse cada día más visibles; por un lado, se encuentran las consecuencias sociales que trajo consigo la desruralización del mundo, producto del estancamiento cíclico que ha venido sufriendo la economía mundial, lo cual trajo como resultado el desplazamiento y la movilización de personas desde los campos hacia las grandes ciudades , además de las migraciones sur-norte, de forma legal o ilegal, hacia países europeos o Norteamérica, en un mayor porcentaje. El resultado de estas movilizaciones deja como secuelas el crecimiento desmedido de las grandes ciudades, que no

están diseñadas para mantener dentro del sistema a tantas personas, fomentando, por tanto, las invasiones, la pobreza y la mendicidad; también arrastra consigo el abuso y maltrato hacia los nuevos trabajadores, quienes se ven obligados a aceptar cualquier tipo de empleo, muchas veces con salarios muy bajos y sin ninguna seguridad laboral.

Otra de las grandes consecuencias de la indutrialización es la problemática ambiental, que es resultado del abuso en la explotación de los recursos naturales por parte de las grandes multinacionales y corporaciones, las cuales explotan la tierra indiscriminadamente, agotando los recursos no renovables que le pertenecen a toda la humanidad, contaminando el medio ambiente y destruyendo otras especies.

El mundo industrializado no solo ha cambiando el medio ambiente y el crecimiento de las grandes capitales del mundo, a su vez, ha producido cambios en la cotidianidad de las personas, como por ejemplo, anota Giddens, en las relaciones sociales, que antes tenían connotaciones diferentes a las actuales frente al sexo y a la familia (Giddens, 2000, pp. 15- 16). De igual manera, los comportamientos alimenticios se han visto afectados, a pesar de que la alimentación es un comportamiento que es adquirido y mantenido culturalmente, de generación en generación, al igual que otras conductas de los seres humanos, este también se ha visto afectado, “nuestra forma de comer ha cambiado más en los últimos cincuenta años que en los anteriores diez mil años”(Food Inc, 2009). Esta tendencia modificadora va de la mano de la creciente industrialización y modernización de la sociedad. Este fenómeno da como resultado la transformación de los comportamientos alimenticios en formas de consumo, de esta manera se visualiza una sociedad, desde aquellos elementos que se construyen por sus semejanzas, intentando ocultar las diferencias (Díaz y Gómez, 2001, p. 11).

• La homogenización de los alimentos

La homogeneización creciente parece demostrar la tendencia imparable hacia un mundo cada vez menos diverso donde incluso comportamientos tan específicos como los relacionados con la alimentación de los individuos muestran similitudes (Díaz y Gómez, 2001, p. 8.)

sociedades de homogenizar diferentes comportamientos, y construir sociedades que se caracterizan, fundamentalmente, por sus semejanzas, hecho que tarde o temprano hará que otras comunidades terminen imitando estos comportamientos.

El criterio de selección de los alimentos a consumir responde en gran medida, a criterios de tipo racional asociados a las necesidades alimentarias de quien los produce y a las limitaciones de la producción (Díaz y Gómez, 2001, p. 8).

La tradicional sociedad agrícola, es aquella donde se conoce todos los procesos por los que pasan los alimentos que se consumen, porque son los mismo integrantes de la sociedad quienes siembra sus propios alimentos, los ve crecer, los recoge, los cocina y los lleva a la mesa; es la sociedad que aprende a conocer las estaciones, la tierra y lo que en ella, naturalmente, se puede y no se puede sembrar; por ende, la forma tradicional de agricultura vive entre “la abundancia y la escasez”(Díaz y Gómez, 2001, p. 8.), en la medida en que depende de lo que puedan o no puedan producir, aunque también realicen intercambios con sociedades similares7.

Pero en las sociedades industrializadas este proceso no existe, la adquisición de los productos se da de manera muy diferente, el consumidor desconoce completamente de dónde proviene el producto, su origen, calidad o modificaciones, la información del producto se resume a la etiqueta8, la cual puede destacar o ocultar información, al igual que el consumidor puede desconocer la mayoría de ingredientes anexos que tiene el producto en sí, además de sus consecuencias en la naturaleza, en la sociedad o en la salud. Aunque las entidades gubernamentales encargadas de la alimentación están en la obligación de informar a los consumidores de la realidad de los productos, y de velar por la salud y la buena nutrición, algunos países, como Estados Unidos, permiten que las empresas utilicen alimentos transgénicos9 (Food Inc, 2009.), sin que deban especificar en las etiquetas que lo son; en otros casos, países como Colombia, que enfrenta una situación muy delicada en materia de

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“El sistema agroalimentario en esta fase utiliza canales locales de distribución de productos que combina con el intercambio entre parientes y redes sociales.” (Díaz y Gómez, 2001, p. 8.)

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Las etiquetas no solo están diseñadas para mostrar los ingredientes, también para mostrar los múltiples nutrientes de los productos, lo que les confiere un carácter científico; así mismo, las etiquetas pueden remplazar la información haciendo énfasis en los nutrientes, en vez del lugar de origen u otras características más relevantes. (Díaz y Gómez, 2001, p. 8.) 9

nutrición, deben priorizar la alimentación hacia la población vulnerada, perdiendo capacidad de acción en otros campos que conciernen a la alimentación.

Por otro lado, desafortunadamente, el sistema agrario tradicional, también ha sufrido graves trasformaciones dentro del mundo del comercio, los campesinos y los granjeros cada vez son menos dueños de sus tierras, y se ven fuertemente presionados a trabajar para los grandes monopolios de la industria de la alimentación, los cuales manipulan sus tierras y los alimentos que en ellas se producen, además de verse involucrados en problemas legales, éticos y económicos.

Los alimentos y las tierras que los producen son manipulados, con el fin de conseguir mayor cantidad de productos a más bajos precios y en un menor tiempo. La apariencia de los productos también es un tema esencial, a pesar de todo el tiempo que lleven desde el lugar de origen hasta los supermercados, los alimentos no pueden perder su “naturalidad”, por ende, son prácticamente transformados en ficciones de los mismos, llenándolos de conservantes y colorantes(Díaz y Gómez, 2001, p. 8). Los consumidores de muchos alimentos no saben realmente el proceso por el que pasan antes de llegar a sus mesas, la información, que debería ser fundamental a la hora de escoger un producto, está desligada del consumidor.

Con la industrialización de la comida, los alimentos se han multiplicado, por todas partes nuevos y varaidos productos inundan los supermercados y las tiendas a precios muy accesibles. Los consumidores tienen una cantidad sorprendente de alimentos a la hora de comprar, pero esta forma de elegir no siempre está sujeta a factores de variedad o gusto, sino que depende de las diferencias económicas, culturales, sociales, políticas y éticas que existan entre los consumidores. La alimentación también depende de muchos factores antes de ser llevada a la mesa, por eso la elección de un producto o el hecho de comer ciertos alimentos, no solo está ligada al gusto, también existe una presión consumista que hace que la elección entre productos ya no dependa de una motivación racional, sino que sea una cuestión de deseo, de no intervenir otro factor sobre ella, y es esto mismo lo que ha fomentado la homogenización del consumo de alimentos y de conductas alimentarias semejantes entre diferentes países (Díaz y Gómez, 2001, p. 10).

Fábricas de alimentos

The average North American consumes five times more than a Mexican, ten times more than a Chinese person and 30 times more than a person in India (Surplus, 2003).

McDonald's

La historia de la comida rápida se resume a la historia de uno de los restaurantes más famosos del mundo, McDonald's. Más allá de ser un restaurante, esta cadena productora de comida es

una de las corporaciones más importantes en la industria de la alimentación, desde su formación y consolidación, McDonald's desarrolló una nueva forma de comer y una nueva forma de alimentarse, basada en la rapidez y la economía, dos factores que pondrían su comida en la cima de la cadena alimenticia, revolucionando toda producción alimentaría.

McDonald's tuvo sus orígenes en California, Estados Unidos, en los años treinta, de la mano de los hermanos Richard y Maurice
McDonald's, quienes encontraron en el naciente negocio

del drive-in (“Capítulo 2, La historia de McDonalds”, 2006) una oportunidad de generar empresa. Este tipo de restaurantes contaba con una carta de alimentos, los cuales eran variados y su preparación llevaba tiempo, además por el servicio al carro requería bastante personal. Aún así, los hermanos McDonald's encontraron en el drive-in una clientela fiel, y con el tiempo abrieron una segunda sucursal en San Bernardino. El problema que tuvo el primer restaurante de Richard y Maurice fue que el target que atrajo el sistema de drive-in era muy sesgado, se reducía a los jóvenes, y los hermanos McDonals querían llegar a las familias completas, lo cual los llevó a buscar una reforma dentro de sus restaurantes, para hacer que estos fueran más eficientes y más accesibles a todo tipo de público.

Los restaurantes drive-in eran percibidos como comida barata, concepto que los hermanos McDonald's no querían cambiar, pero sí notaron que el 80% por ciento de las ventas correspondían a las hamburguesas, así que dentro de los cambios que los restaurantes sufrieron el más importante fue el cambio de la carta, la cual de 25 platos se vio reducida a 9 (“Capítulo 2, La historia de McDonalds”, 2006) .Por otro lado la vajilla y los cubiertos, para minimizar personal, fueron cambiados por utensilios desechables, así no tendrían que ser lavados; el servicio al carro fue remplazado por autoservicio, el cliente era quien se acercaba

a la ventanilla para pedir la orden.

Aun así los cambios más grandes se produjeron en la cocina, pasó de ser una cocina rudimentaria a ser una cocina comercial, lo que conocemos como cocina fue remplazado por creaciones de Richard y Maurice
McDonald's, quienes diseñaron equipos capaces de producir

de forma masiva las hamburguesas y las malteadas, todo esto enfocado a mantener los bajos precios y la rapidez del lugar; subían ganancias bajaban costos de producción, pero no era suficiente, necesitaban agilizar el servicio sin que esto implicara una contratación mayor o mano de obra más cara. Con los instrumentos adecuados, los restaurantes necesitaban un manejo más plano del servicio por parte de los cocineros, por lo tanto, los hermanos McDonald's vieron que era mucho más rentable si sus trabajadores dividían el trabajo y se dedicaban a hacer una sola cosa repetidamente, lo que con el tiempo los volvería expertos en el asunto. De llegar a necesitar gente nueva, la inducción sería mucho más fácil, porque lo que tenían que aprender era muy simple y repetido, entonces no habría ningún cabo suelto, el servicio de comida rápida pasaría a funcionar como una fábrica de comida, lo que incluía que el trabajo fuera tan mínimo como su salario.

Como resultado de estas reformas, los clientes obtenían un autoservicio que les parecía divertido y comida barata en cantidades (“Capítulo 2, La historia de McDonalds”, 2006). Como consecuencia de los grandes cambios que produjeron los hermanos McDonald's, la comida rápida redefinió su concepto y años después, con ayuda de otros inversionistas, McDonald's se convirtió en el ejemplo perfecto de un restaurante típico norteamericano de comida rápida. Pero no todo es tan sencillo como parece, no solo los restaurantes de comida rápida se volvieron una fábrica, la pregunta clave no está en cómo preparan la comida, sino de dónde sacan la comida. Teniendo en cuenta que McDonald's es uno de los restaurantes más importantes del mundo, era necesario, para mantener su éxito y ventaja sobre los demás restaurantes, que ya habían copiado la formula de
 McDonald's, que la carne de las

hamburguesas supiera igual en todos los McDonals del mundo(Food Inc, 2009). Eso quiere decir que la carne, el cerdo, el pollo y hasta las verduras vienen de una misma parte, o de un mismo inversionista, para que estas puedan tener el mismo sabor en la India que en Colombia.

(Food Inc, 2009). Para que haya suficiente carne, pollos, cerdos o vegetales se necesitan terrenos gigantes para criar a los animales o para el cultivo de los vegetales, proceso que lleva una inversión fuerte por el mantenimiento del terreno, el cuidado de los animales y vegetales, además de una espera por su crecimiento y desarrollo. Por ejemplo, en el caso de las verduras, dependiendo de la estación del año, habría que ver qué productos están en cosecha y cuáles no, pero realmente esto no es así, como la comida rápida cambio nuestra forma de alimentarnos, también revolucionó las industrias para que la comida estuviera al instante; hablamos de aquellos animales o vegetales que son sometidos a diversos experimentos para acortar el proceso de crecimiento y mejorar los resultados del mismo, los alimentos transgénicos.

La ilusión de la comida

Los alimentos transgénico, conocidos también como OMG (organismos genéticamente modificados), para quienes aún consideran que es un tema novedoso, después de muchos experimentos del gobierno norteamericano, en el año de 1992 iniciaron su comercialización; el Departamento de Agricultura Estadounidense aprueba la solicitud realizada por Calgene Incorporated de poder comercializar los tomates Flavr Savr, el primer producto manipulado genéticamente que salta al mercado. Esto solo por hablar de Estados Unidos, porque son varios los países que desde esa misma época ya estaban comercializando con OMGs (Lambrecht, 2003, p. 22).

Los estadounidenses vieron con muy buenos ojos los cultivos transgénicos, por el progreso que esto conllevaba, mientras que en Europa los escépticos aumentaban, los enérgicos rechazos se hicieron cada vez más audibles, pero tuvieron que pasar muchos años para que Estados Unidos conociera las implicaciones que conllevaban los transgénicos, y todos los riesgos que estaban corriendo gracias a ellos, pero ¿qué son los transgénicos?

El cerdo que tenía genes humanos apenas si se ponía en pie. Con un hocico más grande de lo normal y con más pelo, el cerdo yacía inmóvil en su corral… En una de las primeras camadas nacidas con los genes de la hormona del crecimiento humano, una de las hembras carecía de vagina y ano. 10

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Los alimentos transgénicos provienen de una rama de la ingeniería genética denominada biotecnología, esta consiste “específicamente para el traspaso de genes entre especies diferentes para crear organismos y por ende transgénicos, no presentes antes en la naturaleza” (Manzur, 2003, p.11). Los experimentos con transgénico mantiene un ideal encaminado ha que puedan servir para prevenir enfermedades, potencializar los nutrientes de los alimentos, disminuir el hambre mundial; se espera que, con el tiempo, los experimentos sean menos atroces y logren proporcionar a la humanidad una nutrición perfecta, sin riesgo de contaminantes y bacterias que puedan dañarnos.

Pero el rumbo que la biotecnología ha tomado dista bastante del fin original que se tenía sobre los OMGs, y la realidad es desalentadora. La comercialización de los transgénicos en las manos de las poderosas multinacionales productoras de carnes, vegetales y de maíz, como Tyson, Cargill o Smithfield, ha monopolizado la industria de la alimentación (Food Inc, 2009). En manos de pocas empresas se encuentran los alimentos que abastecen la mayoría de los supermercados y las cadenas de comidas rápidas en Norteamérica, estas empresas están en función de producir una mayor cantidad, en un menor espacio y tiempo, al menor cotos posible.

La industria de la alimentación se ha vuelto una fábrica, la tierra es el terreno de pelea., Los granjeros que se han vinculado a las grandes compañías se ven obligados a cumplir con varios requisitos para poder mantenerse dentro del negocio, esto conlleva a endeudarse con las compañías para comprar las maquinarias que ellos exigen. En el caso de Monsanto, compañía fabricante de productos para la agricultura, ha cuidado de patentar algunos OMGs, lo que ha creado una mafia entorno a los cultivos de maíz en Estado Unidos, y otros tipos de cultivos en otras partes del mundo. Hasta ahora la pelea entre los granjeros y las grandes compañías continua, pero ellos afirman que pelear contra estas multinacionales es imposible, mientras los consumidores no lo hagan (Food Inc, 2009).

experimento realizado por el departamento de agricultura del gobierno de los Estados Unidos, en 1986, este experimento estaba encaminado a crear “superanimales” insertándoles la hormona del crecimiento humano para obtener cerdos con menos grasa (Lambrecht, 2003, p. 9).

Pero los granjeros no son los únicos que experimentan esta explotación, los trabajadores, los animales y los consumidores están siendo, a su vez, explotados también. Las denuncias hechas en el documental Food Inc, o por las entidades gubernamentales y no gubernamentales como Greenpeace o la Peta, sobre el trato que se le da a los animales dentro de la acelerada vida de la producción de comida es inaceptable. Los animales son obligados a crecer a la fuerza, alimentados con productos hechos principalmente de maíz, incluyendo en este grupo a las vacas (quienes por su evolución no están acostumbradas al maíz, y por lo tanto pueden adquirir enfermedades). Para que los animales crezcan más rápido y engorden fácil, los terrenos son muy reducidos, así que los animales deben permanecer inmóviles unos al lado de otros, conviviendo con sus propias heces; por lo tanto, si algún animal está enfermo, el riesgo de contagiar a otros es muy alto. Someter a los animales a un crecimiento desmedido, fuera de sus condiciones normales, produce en ellos diferentes consecuencias, como la fractura de sus piernas o su inmovilidad, los que sobreviven a esto son llevados a la fábrica para ser procesados como alimentos.

Por otro lado, las denuncias también tienen lugar con los trabajadores, quienes son por lo general inmigrantes, legales o ilegales, quienes trabajan en condiciones de seguridad mínima, donde no solo pueden lastimarse a sí mismos, dentro del ejercicio de cortar carne, sino que también, al estar en contacto con animales enfermos, pueden contraer enfermedades y morir., Para aquellos empleados que son ilegales, de ser atrapados, son deportados, pero jamás son las empresas las que pagan por estos daños.

Algunos países cuentan con la ventaja de que sus gobiernos exigen a las compañías que manejan transgénicos, que lo especifiquen dentro de las etiquetas, para que los consumidores puedan decidir si quieren o no consumir estos alimentos, pero otros países como Estados

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