CAPITULO 4: MARCO TEÓRICO
4.6 Consumo problemático de sustancias psicoactivas (SPA)
Si damos un recorrido histórico del consumo de sustancias psicoactivas (SPA), encontramos que inicialmente las personas consumidoras de drogas eran consideradas como criminales y peligrosas socialmente, por esta razón debían ser apartadas de sus entornos y medios sociales. Aproximadamente en el año 1964, hubo un cambio de paradigma que consideraba que las personas usadoras de drogas eran enfermas, por lo tanto, requerirían de un tratamiento obligatorio. Entre los años 1973 y 1974 se creó el consejo nacional de estupefacientes que buscó regir los asuntos y controles de intervención en relación a la problemática del consumo de SPA. Más adelante se creó la conferencia internacional sobre el impacto de las drogas en la sociedad y la ley 30 de 1986 que trató todo en relación al tema de estupefacientes. (CRIC, 2010)
En el año 1991 se promulgó la constitución política de Colombia que afirmaba que Colombia es un estado social de derecho y por lo tanto las intervenciones en relación al tema de drogas fueron tomando poco a poco un camino distinto de protección al sujeto consumidor. A partir de este momento instituciones como la Organización de las naciones unidas (ONU)31 y el programa presidencial RUMBOS32 crearon estrategias en busca de la prevención del consumo de drogas y se empezó hablar de rehabilitación.
El Ministerio de la Protección Social asumió las problemáticas de reducción del consumo de SPA a partir de un paradigma que consistió en que el centro de la
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Por SPA O “droga” se entiende “toda sustancia de origen natural o sintético, licita o ilícita, que se introduce al organismo (sin prescripción médica) con la intención de alterar la percepción, la consciencia o cualquier otro estado psicológico” (Franey, 1998)
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“La Organización de las Naciones Unidas (ONU), es una organización internacional formada por 192 países independientes, los cuales se reúnen libremente para trabajar juntos en favor de la paz y la seguridad de los pueblos así como para luchar contra la pobreza y la injusticia en el mundo” Tomado de: http://www.cinu.org.mx/ninos/html/onu_n.htm
32 “En 1998 mediante el Decreto 2193 del 26 de Octubre de 1998 se creó el programa Rumbos con la intención de
afrontar el consumo de drogas y fortalecer los procesos y acciones de prevención en el país colombiano” Tomado de:https://www.portalsolidario.net/docu/tercero.php?rowid=220&nombd=adicciones_organismo_oficial&menu= 1&provincia=Valle%20del%20Cauca&pais=Colombia
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problemática no era la droga ni la sustancia psicoactiva, lo que implicaba no fijar toda la intervención desde ahí, sino en observar al individuo como sujeto integral y de relaciones con el medio y la droga. (CRIC , 2010)
Como se puede observar, la historia que ha tenido el consumo de drogas en la sociedad ha ido cambiando de paradigmas dándole un enfoque de mayor importancia y centralidad a los individuos y sus entornos más que a la droga misma como tal, sin embargo, la tradición de intervenciones para erradicar la droga ha dado espacio a acciones aisladas, puntuales y sin transcendencia. Cuando hablamos del consumo de sustancias psicoactivas, Colombia por ser un país de producción y tráfico de drogas, se impone una dinámica donde hay más posibilidades de consumo, razón por la cual, el uso de SPA es considerado como un problema socialmente relevante con necesidad de articular e integrar esfuerzos y no puede ser abordado desde un enfoque simplista. Mejía (2008) señala que el consumo de SPA “es un fenómeno universal cada vez más presente en nuestras ciudades y pueblos, involucra a un gran número de personas, afecta la salud y la vida de los consumidores” (Mejía, 2008, p. 9). En este sentido afecta también a los grupos cercanos, familias y comunidades e influye en la calidad de vida y el bienestar de las personas en la sociedad. Existen distintos factores de riesgo de orden político, económico y social que producen el problema del consumo de drogas y así mismo compromete a todos los actores sociales para prevenir, mitigar o crear rutas y programas para superar dicho problema.
Por lo tanto, se hace necesario contrarrestar los diversos factores que están detrás del consumo, no solo desde el control de la oferta (producción y tráfico de drogas) sino también desde la demanda, las situaciones asociadas al consumo y las dimensiones que ésta práctica ha adquirido en nuestra sociedad. En este sentido el Ministerio de la Protección Social con el acompañamiento de otras organizaciones estuvieron al frente de la construcción de una política pública que busca ofrecer salidas a un problema que, como se ha mencionado anteriormente no solo tiene que ver con la reducción de la demanda del consumo, sino también con las situaciones asociadas que generan
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sufrimiento y descontrol en el desarrollo humano; un poco desde este enfoque se da como resultado la Política Nacional para la Reducción del Consumo de SPA y su Impacto.
La política no solo pretende ofrecer los lineamientos que permiten identificar, comprender y contrarrestar los factores macrosociales, microsociales y personales que inciden en el consumo de sustancias psicoactivas, sino, además, guiar en el diseño de planes y programas a nivel territorial, que respondan a las diversas necesidades de la familia, la comunidad y los individuos (Mejía, 2013, p. 15).
Desde ese enfoque y según lo que plantea la autora, la Política en el campo del consumo de SPA busca “el concurso de todos los actores” este elemento hace referencia a la incidencia que con su quehacer la sociedad pueda contribuir en factores de vulnerabilidad del consumo de SPA y sus consecuencias; como se ha resaltado en párrafos anteriores no se trata solo de erradicar el consumo de drogas como una problemática aislada de los contextos, es necesario incidir en las situaciones asociadas al consumo como la vulnerabilidad, falta de oportunidades, exclusión, estigma entre otras; en este enfoque de concurso de todos los actores se resalta la visión conjunto y mirada articulada.
Siguiendo a Mejía (2008), otros de los fines de la Política tiene que ver con el “conocimiento de la realidad, evidencia, seguimiento, evaluación y participación” desde esta perspectiva se hace referencia a las respuestas locales y nacionales que se dan para contrarrestar las problemáticas derivadas del consumo de SPA; es fundamental conocer la realidad de los grupos poblacionales para así mismo crear estrategias y rutas de trabajo oportunas y necesarias para la comunidad y no desligados de los contextos reales, pues muchos de los fracasos de proyectos sociales tienen que ver con el desconocimiento de la realidad y las necesidades de los actores comunitarios, es decir, un diagnóstico adecuado y participativo en el que la comunidad tiene voz y capacidad de intervención, esto por supuesto, requiere de un trabajo riguroso en la
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evidencia que sustenta el trabajo (qué sirve y qué no), seguimiento de las acciones y evaluaciones de manera transversales en los procesos de intervención.
Las personas (directa e indirectamente) consumidoras de sustancias psicoactivas cargan consigo no solamente el hecho del consumo de drogas que afectan su salud física sino también cargan con las consecuencias de la exclusión social33 y estigmatización, ya existe en las comunidades y sociedades representaciones sociales de personas que usan o han usado drogas generando etiquetamientos y barreras a la hora de acceder a sus derechos. Por tal motivo, la política dentro de sus propósitos estratégicos tiene: Reducir la vulnerabilidad al consumo
A partir de lo anterior la Política Nacional para la Reducción del Consumo de SPA y su Impacto se plantean tres líneas de acción que a su vez integran ejes operativos:
Ilustración 1: Ejes operativos de la Política Nacional para la Reducción del Consumo de SPA y su Impacto
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La exclusión hace referencia al estar fuera, se denomina como un fenómeno complejo y multicausal; debilita los vínculos entre los individuos estigmatizando conductas. Este término guarda relación con los conceptos de pobreza, vulnerabilidad y marginación social.
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Si damos una revisión general a la anterior ilustración, para lo que se propone el presente trabajo de grado, podríamos pensar que desde los ejes operativos que plantea la Política nacional, el trabajo de enfoque va dirigido hacia una línea de prevención que tiene como objetivo reducir la vulnerabilidad al consumo; y esto implica llevar a cabo acciones de prevención para reducir en individuos el riesgo al consumo problemático de las SPA.
Todo consumo que traiga consecuencias negativas al individuo, su pareja, su familia, su comunidad, es “problemático”; los problemas aunque más frecuentes, no son exclusivos de las personas con “dependencia a una o varias drogas”, por lo tanto, todo consumo es susceptible de ser problemático y riesgoso. La Política Nacional para la Reducción del consumo de SPA considera que todo consumo conlleva un riesgo
que debe priorizarse cuando traiga consecuencias negativas para el individuo, su familia o su comunidad. Las consecuencias negativas hacen referencia a problemas de salud física y mental, problemas de convivencia, violencia intrafamiliar, abuso sexual, violencia o delincuencia entre otros. En otras palabras, la alteración en áreas vitales del individuo o del entorno, que sean atribuibles al consumo de una o varias SPA licitas o ilícitas refleja un consumo “problemático”. Estas consecuencias aunque más frecuentes, no son exclusivas de personas con problemas de dependencia o adicción a alguna SPA (Mejía, 2008).
El consumo problemático de drogas altera la calidad de vida de los individuos y empieza a generar consumos dependientes. Un factor importante a analizar, es que mientras esto sucede, la sustancia reemplaza el manejo de habilidades; en este sentido, el director de Corporación Viviendo resalta que existe una hipótesis desde los Centros de Escucha y es que las personas cuando consumen de manera general terminan reemplazando las relaciones y su red próxima será una red de consumidores.
Según lo planteado por Mejía (2013), se entiende que el consumo de SPA no es una situación que solo ocurre con algunos grupos poblaciones de alguna edad especifica o por las condiciones socioeconómicas y estratos sociales en los que se encuentran los
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sujetos; es posible entender que el consumo de drogas se puede generar en grandes sectores de la sociedad en el que la droga es un medio “funcional” para afrontar situaciones difíciles de exclusión o de falta de oportunidades, pero también se puede dar en contextos de personas que son integradas por la sociedad y con oportunidades.
En este sentido, dentro de este escrito existe un enfoque hacia los jóvenes que se encuentran en alto riesgo al consumo problemático de drogas afectando así su calidad de vida en la comunidad y sociedad en general.