ATENCIÓN TEMPRANA
4. INFLUENCIA DEL PROCESAMIENTO Y ALMACENAMIENTO DE LA INFORMACIÓN EN LA COMPRENSIÓN
1.2. Dimensiones del Lenguaje.
1.2.2. Contenido del lenguaje: Semántica.
La Semántica es la parte de la Lingüística que estudia el significado de las palabras de una lengua.
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Cabré (1990) define semánticamente la palabra como ―un núcleo de significado que se ―refiere‖ o ―tiene referencia‖ en la realidad concreta o abstracta‖.
Los componentes semánticos son valores distintivos que nos ayudan a analizar el significado de las palabras, como por ejemplo: león/leona. Sin embargo, estos componentes no deben ser considerados como elementos del vocabulario, sino elementos teóricos necesarios para el análisis semántico de una lengua (Roca-Pons, 1973). Estos elementos se relacionan de tal modo que, a veces, unos implican a otros, mientras que otros se excluyen mutuamente, como por ejemplo: macho/hembra.
La significación de una palabra está constituida por un complejo de componentes semánticos interrelacionados lógicamente. Las palabras cuya significación ofrece ciertos rasgos en común forman un campo semántico que puede ser dividido, a su vez, en subcampos.
Las palabras no siempre se usan en el mismo sentido. Por ello se da la polisemia o multiplicidad de sentidos de una misma palabra, por ejemplo: ―araña‖, ―pie‖, etc. La sinonimia y la homonimia son dos fenómenos contrarios: dos o más palabras tienen análogo significado y dos o más significados distintos coinciden en una misma palabra.
Por otro lado, el valor afectivo de las palabras determina diferencias significativas, sobre todo en el lenguaje infantil.
Desde el punto de vista semántico, los morfemas se unen a la raíz para formar nuevas palabras y son llamados afijos. Éstos pueden preceder o seguir a la raíz y son llamados prefijos y sufijos, respectivamente.
Los afijos y su combinación con la raíz forman las palabras llamadas derivadas, y la unión de dos palabras, las palabras compuestas.
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1.2.3. Uso del lenguaje: Pragmática.
La forma y el contenido del lenguaje no bastan para explicar todas las dimensiones de éste, y por ello al igual que en el programa de aprendizaje temprano y la prueba de evaluación utilizados en esta tesis pasamos a continuación a describirlo de forma concisa, tratando al lenguaje en toda su globalidad.
El componente pragmático se ocupa de las situaciones en las que se usa el lenguaje para comunicarse: quien habla y qué es lo que dice. La pragmática se ocupa de ―los principios que explican cómo funciona el lenguaje‖ (Rees, 1986, citado en Gallardo y Gállego, 2003).
Para el estudio del uso del lenguaje es preciso tomar en consideración aspectos extralingüísticos: el contexto situacional.
El desarrollo de la sociolingüística ha hecho avanzar los estudios sobre las funciones del lenguaje en el discurso, diferenciándolo de las funciones de las formas sintácticas (oraciones exclamativas, imperativas, etc.) Halliday (1982) realiza un estudio exhaustivo sobre las funciones del lenguaje, estudio que ya hemos descrito al inicio de este apartado.
1.2.3.1. Actos de habla.
El análisis de los llamados ―actos del habla‖ aporta una serie de elementos al estudio del lenguaje. Si se dan circunstancias específicas, algunas frases tienen consecuencias ejecutivas, por ejemplo: ―Le condeno a veinte años de prisión‖.
Estas frases dichas por las personas autorizadas en los contextos correspondientes hacen que se realicen actos. A veces se pueden decir frases del tipo: prometer, rogar, pedir, etc que determinan actos concretos: los estudios sobre los actos del habla se convierten en el
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marco de referencia para analizar las intenciones del hablante y la forma en que las pueden deducir los oyentes (Ress, 1986).
Los actos de habla pueden ser de cuatro tipos: actos de locución (pronunciación de las frases), proposicionales (producción de frases significativas), ilocución (realización de las frases con verbos como: mandar, preguntar, afirmar…), perlocución (modifican las conductas del oyente: asustar, intimidar…).
En realidad estamos hablando de los actos indirectos del habla muy usados en la cortesía y, cada vez más, en lenguaje coloquial, por ejemplo: ―¿Tienes hambre?‖, etc.
Muchas veces, al usar el lenguaje no explicamos parte de la información que suponemos conocida por el oyente; ello trae consigo la mayoría de las incomprensiones, ambigüedades y malos entendidos, como por ejemplo: ―no pasó nada‖, presupone una situación anterior de peligro conocido por el oyente, pero ¿y si no la conoce?. La pragmática se ocupa de la dirección de la conversación; es decir, de las normas que hablantes y oyentes deben cumplir para transmitir, por medio de la conversación, lo que quieren decir: esperar turno para hablar, tiempo de que dispone para hacerlo.
1.2.3.2. Deixis.
Otros de los aspectos estudiados por la pragmática son las deixis, término que se aplica a los recurso lingüísticos que afianzan la locución en el contexto comunicativo en que se produce (Ress, 1986).
Existen tres categorías deícticas: deixis de persona (indican quién es el hablante y quién es el oyente), deixis de lugar (indican dónde están el hablante y el oyente), deixis de tiempo (indican cuándo tiene lugar la acción).
Tras la revisión de las dimensiones del lenguaje llevada a cabo hasta ahora, podemos concluir que el uso que el niño y la niña hacen del lenguaje es lo que nos va a dar
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la pauta para la intervención y la evaluación a través del programa de aprendizaje temprano, sin olvidar que la forma y el contenido de dicho lenguaje nos van a permitir acercarnos al conocimiento del lenguaje que el niño de educación infantil utiliza para comunicarse con su entrono y son la base del enfoque para el desarrollo de su competencia comunicativo lingüística tal y como indica la normativa educativa vigente.
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