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Para el proceso de conquista establecido en América por los españoles, se encontraron tres grandes entidades del estado: la corona, la iglesia católica y las órdenes observantes (Franciscanos) y mendicantes (Agustinos, Dominicos Mercedarios Jesuitas):

2.1. La Corona Española: que tenía el oficio mantener la presencia militar y de la administración de los bienes y las leyes que se establecían para los nuevos territorios, buscando un nuevo imperio ultramarino. Gesta la idea utópica de poder llevar sus fronteras más allá del continente europeo “pues la corona aspira edificar en el nuevo mundo lo que no pudo lograr en Europa, para ello asume una perspectiva mesiánica, con un espíritu paradisiaco para el que está en las tierras y las gentes más propicias”67

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Monseñor Jesús Efrén Ramos, Conventos De Cali En Cuatro Siglos Y Su Florescencia Sacerdotal, Imprenta Departamental, Cali Colombia. Pág. 57.

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Op. Cit. Marulanda Arbeláez Johannio, Echeverry Pérez Antonio José, Franciscanismo: Un Imaginario Tras La Utopía En La Nueva Granada En El Siglo XVI, Pág. 63.

esta idea fue patrocinada por el Rey Carlos I (Rey de España), y su esposa Isabel I (de Portugal) pero más por el príncipe y luego Rey Don Felipe II, Rey de España en el siglo XVI (1556), quien en su reinado se preocupó por el crecimiento y la expansión de la corona y de la evangelización y consolidación de la iglesia católica, generando para un futuro una posible realización de la idea utópica imperial, estas intenciones se encuentran en los textos de las Cédulas reales que

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el rey Felipe II impartió durante su reinado, las cuales expresan su voluntad, siempre en torno a los temas recurrentes descritos algunos en este capítulo, uno de ellos, la evangelización y sus procedimientos.”68 La corona española fue la que se encargó de la organización y funcionamiento tanto financiera como política de la nuevas provincias, creando para este fin las encomiendas, la corona accede otorgar a sus líderes militares el servicio de los indios conquistados, y de esta manera mantener el control de ellos, consolida las encomiendas, pero estas tenían una serie de requisiciones para ellos, “a lo largo del siglo XVI la corona y la burocracia del nuevo mundo procuraron imponer normas restrictivas. De 1538 a 1543 la corona insistió en que la cantidad y la calidad de los tributos de la encomienda debían ser similares a los que tradicionalmente habían entregado los indígenas a sus señores antes de la conquista.”69

2.2. La Iglesia Católica: esta fue la institución que se encargó de propagar la religión y los santos oficios, la cual se encontraba en un proceso de reforma, en algunos casos muy puntuales y profundos, en este momento “el concilio de Trento se realiza en el contexto teológico y eclesiástico del descubrimiento. Es un concilio dogmatico por excelencia, porque no sólo define las verdades de la fe, para ser sabidas y entendidas, sino también, porque establece el régimen disciplinario de la iglesia, al que todos -obispos, sacerdotes, religiosos, laicos- tienen el deber moral y la obligación civil y eclesiástica de asentir, obedecer y cumplir so pena de sanciones humanas y divinas”.

70 68 Ibíd. Pág. 61. 69

Op. Cit. Palacios Marco, Safford Frank, Colombia, País Fragmentado, Sociedad Dividida, Su Historia, Pág. 70.

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Op. Cit. Marulanda Arbeláez Johannio, Echeverry Pérez Antonio José, Franciscanismo: Un Imaginario Tras La Utopía En La Nueva Granada En El Siglo XVI, Pág. 61.

Marcando de esta forma las reglas que se establecieron para los procesos de evangelización en las nuevas tierras del

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imperio ultramarino español, la influencia de este concilio se refleja durante todo el proceso de conquista y de colonización, “Todo proceso evangelizador tiene su referente en Trento. Por tal razón, al rastrear la influencia de Trento en el Nuevo Reino de Granada, se encuentran sus ecos en el primer sínodo de Santafé, en el mandato del obispo Juan de los Barrios.”71

Teniendo claros estos puntos, el clero diocesano tiene como cabeza principal al Papa, el cual se encuentra en Roma, y desde allá se encargará de controlar y administrar todo el sistema de evangelización, que entre los reyes de España y el sumo representante de Roma han trazado para cumplir sobre los territorios americanos, buscando siempre una simbiosis entre las entidades públicas y eclesiásticas que pudiera dar los mejores resultados en pro de sus intereses comunes y particulares, “La organización eclesiástica del Nuevo Reino, como la de toda América, se hizo simultáneamente con la organización civil. No bien se establecía una ciudad importante como centro de expansión conquistadora, se creaba en ella una diócesis como centro de irradiación cristiana.”72 Se conforman de esta forma los centros urbanos más importantes del período, centros que se fortalecían con las instituciones que se instalaban en sus alrededores, y que ganaban su importancia con la capacidad de poder sostener a su población, en particular la iglesia “buscaba con la presencia de un obispo darles a los indígenas un protector respetable interesado en su conversión al cristianismo. Por esto se advierte muy pronto la preocupación de la corte española por escoger para estas diócesis personas dotadas de espíritu misionero.73

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Ibíd. Pág. 57-58. 72

Op. Cit. Pacheco Juan Manuel, Ensayo La Organización De La Iglesia En Colombia, Pág. 127. 73

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El sínodo de Santafé fue uno de los primeros y más importantes eventos de la iglesia católica durante la conquista del Nuevo Reino de Granada, se abrió el 24 de mayo de 1556 y se prolongó hasta el 3 de junio de este mismo año, con el fin de tratar la organización de la diócesis y de reformar las costumbres y las prácticas de los conquistadores, en este sínodo participaron miembros del clero de las ciudades de Tunja, Vélez, Tocaima y Mariquita y algunos conquistadores y administrativos, entre estos el fundador de Santafé Gonzalo Jiménez de Quesada, “El sínodo está dividido en diez títulos consagrados, entre otros asuntos, a los doctrineros y evangelización de los indígenas, a la administración de los sacramentos, celebración de las misas, rezo de oficio divino y vida de los clérigos.”74 Este sínodo busca organizar las normas y los métodos establecidos en Trento con relación a la intervención sobre los nuevos territorios, estableciendo las normas y restricciones que cada entidad tenía que respetar en el nuevo proceso de conquista la cual ya empezaba a dar los primeros pasos de colonización, Este evento deja como conclusiones tres interrogantes, de los cuales las conclusiones se escribieron y se quedaron en el papel, pues las respuestas no sólo dependían de las personas que se reunieron, sino también, de las entidades involucradas en el proceso de la conquista. Entre otros el primer interrogante fue “si la guerra hecha a los indios había sido justa, y si los conquistadores estaban obligados a restituir a los indios los bienes de que los habían despojado.” 75 La segunda pregunta tenía un directo involucrado, los encomenderos: “los que no habían tenido doctrineros en sus encomiendas debían o no devolver a los indios los tributos que habían cobrado de estos” 76

74 Ibíd. Pág. 131-132. 75 Ibíd. 76 Ibíd. refiriéndose a la falta de recoger a los indios el tributo y de no pagarlo a la casa real, y el tercer, “el último

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interrogante se refería al oro encontrado en las sepulturas de los indígenas,”77

Después de la instalación de las órdenes observantes y del sistema clerical diocesano en los predios del Nuevo Reino de Granada, se procede por concejo del inquisidor de Lima (Perú), Pedro Ordóñez y Flórez y apoyado por el arzobispo Bartolomé Lobo Guerrero de la provincia de Santafé, quien también fue inquisidor en su paso por México.

Sobre el cual no se había podido tener control fiscal en el momento en que se despojó de sus respectivos dueños y por consiguiente no había forma de controlarlo ni de recuperarlo por reclamación.

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Se procederá al establecimiento de un Tribunal de la Inquisición en el Nuevo Reino de Granada, argumentado, que por estar, este tan lejos de la sede de Lima y de México era necesario instalar una sede que pudiera cumplir estas misiones y estos oficios en esta parte del imperio. Respondiendo a estas peticiones y recomendaciones de los prelados se dicta desde la provincia en España la Cédula Real del 25 de febrero de 1610 en la que se autoriza el establecimiento de la sede en la ciudad de Cartagena, “por Cédula del 25 de febrero de 1610 el rey avisa al gobernador de Cartagena, Diego Fernández de Velasco, la próxima instalación del tribunal en la ciudad, para el que habían sido nombrados inquisidores el licenciado Mateo de Salcedo y el doctor Juan de Mañosca.”79

77 Ibíd. 78 Ibíd. Pág. 137. 79 Ibíd.

El tribunal se instala con todos los actos solemnes civiles y religiosos el 26 de septiembre de 1610. Esta sede cubría todo el territorio del Reino de Granada, la misión de esta era poder combatir la herejía, apostasía, hechicería, bigamia y cualquier tipo de supersticiones, las cuales según los comentarios eran bastantes comunes en medio de una comunidad como la encontrada en el

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territorio granadino “el distrito de este nuevo tribunal comprendía las arquidiócesis de Santafé y Santo Domingo, y las diócesis de Cartagena, Santa Marta, Panamá, Popayán, Caracas, Puerto Rico y Santiago de Cuba.”80

2.3. Las Órdenes Observantes y Mendicantes: que se encargaron de entrar y convertir al cristianismo, a todos los habitantes del territorio americano, enviados muy especialmente por el Rey Felipe II “defensor de las órdenes mendicantes que son su instrumento de evangelización”. 81 Son los gestores del imaginario y el objetivo de esta idea utópica, ocupando uno de los cargos de más influencia para la administración del imperio “puede conjeturarse que la corona imagina el mundo posible y deseable según el modelo evangélico interpretado por las orden de mayor influencia en la Corte, la orden de los franciscanos.”82

El éxito de estas misiones se contabilizaba con la capacidad de conversiones y de penetración al territorio que éstas pudieran hacer, pero esta misión no era cumplida por todos los religiosos que arribaban al nuevo reino, pues, en realidad el número de religiosos Este grupo de clérigos se encontraba muy bien recomendado ante la Corona, sus cualidades y capacidades eran muy importantes para el proceso de penetración en el nuevo reino, pues eran personas muy dotadas, no sólo de conocimientos teológicos, sino que también manejaban distintas lenguas, estudiaban otras ciencias aplicadas, es el caso de la ingeniería, biología, historia, arquitectura, ciencias que eran necesarias para la construcción de un imperio, sobretodo uno en que se tenía que empezar de cero.

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Ibíd. 81

Op. Cit. Marulanda Arbeláez Johannio, Echeverry Pérez Antonio José, Franciscanismo: Un Imaginario Tras La Utopía En La Nueva Granada En El Siglo XVI, Pág. 61.

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que había venido al nuevo reino era mucho más alto, pero no se quedaban en él, sino que pasaban a otras regiones vecinas perdiendo cualquier contacto con sus superiores y doctrinas. Los mismos superiores de los dominicos y franciscanos se quejaban de los muchos religiosos que sin permiso se regresaban a España.”83

En un informe del arzobispo Zapata de Cárdenas de 1583 se enumeran 95 sacerdotes, de los cuales 41 se ocupaban en las doctrinas de los indios. En 1582 en la diócesis de Popayán, según la relación de fray Jerónimo de Escobar, los sacerdotes diocesanos eran 32 y los religiosos 12.

Es importante tener en cuenta esta situación, pues esto apresura la venida de los representantes diocesanos al continente, las órdenes observantes fueron la primera representación del Dios cristiano en el continente, ya más adelante llegan los representantes del catolicismo y el clero diocesano el cualaumento con el correr de los años.

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