Con el comportamiento de estas entidades no debemos olvidar la situación social que estaba viviendo el continente americano en el final de la conquista y comienzo de la Colonia, según las relaciones de Popayán (1559 - 1560).
Hay en La Villa de Pasto veintiocho vecinos encomenderos y sesenta y seis caciques y pueblos, y entre ellos veinte y tres mil y setecientos y treinta y cuatro indios… Tasados en diez y siete mil y cuatrocientos cincuenta mantas y novecientos y ochenta y siete fanegas de trigo y maíz y cebada y frijoles, sembrado y beneficiando y cogido... 85
Las riquezas y el poderío político de los habitantes de este territorio “el Nuevo Reino de Granada” no eran abundantes, puesto que la vida se desarrollaba en el campo, en las
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Op. Cit. Pacheco Juan Manuel, Ensayo La Organización De La Iglesia En Colombia, Pág. 137. 84
Ibíd. Pág. 127.
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primeras haciendas y en las minas de oro y plata, las cuales tenían el más alto número de habitantes del Nuevo Reino. Las ciudades en ese momento se están consolidando como sitios contenedores de servicio, las instituciones son las que conforman y dan la importancia del centro urbano, estando estas (las ciudades) directamente beneficiadas por las inversiones que la Corona y las entidades (instituciones) hacían en el momento en que llegaban. Los centros urbanos tenían la facultad de contener todo tipo de servicios, desde los religiosos (órdenes religiosas, diócesis, arquidiócesis y en el caso de Cartagena el tribunal de la inquisición) los comerciales, militares, económicos (las casas de fundición) y los administrativos (las encomiendas, los cabildos y los representantes del Rey).
La posibilidad de consolidar la ciudad también dependía de la capacidad educativa de los miembros que la componían (los habitantes), esta educación se basaba en el conocimiento de algún tipo de arte o disciplina, es el caso de la construcción de viviendas, que al comienzo eran levantadas muy artesanalmente, por mano de obra no especializada, indígena en su mayoría, pero que a través del tiempo y con algunos desarrollos tecnológicos traídos por las elites y especialmente por las comunidades religiosas europeas, este proceso de evolución (de la mano de obra americana), empieza a mejorar y a tener nuevos métodos aplicativos, especializando a estas personas, convirtiéndolas en los más importantes habitantes de los centros urbanos, los artesanos y los maestros de obra del territorio. La importancia de estos profesionales llega al punto de organizarlos y reunirlos por sus especialidades, consolidando los principales gremios de la colonia, artesanos, constructores, carpinteros, pintores, etc. La idea del gremio era poder controlar el mercado local, que en ocasiones era un poco escaso. Por esta y otras razones la arquitectura americana al comienzo de la colonia, carece un poco
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de orden, estilo o de concepciones ya establecidas por una civilización lejana, en este caso la europea.
Para el desarrollo de las construcciones religiosas, fue fundamental la participación de una empresa privada, la Iglesia Católica, pero “la evangelización no aparece como un pretexto para la conquista mas allá de lo económico y de lo político es un fin en sí misma, articulada sinérgicamente con la economía y con la política.,”86
En la primera mitad del siglo XVII se registraron en varias ciudades del nuevo reino un intenso movimiento en la arquitectura religiosa. En Santafé son de estos años las iglesias de San Diego, Santa Clara y San Agustín. En Cartagena se levantan las de la Santísima Trinidad, que sirvió de parroquia al barrio de Getsemaní, Nuestra Señora de la Candelaria en el cerro de la popa, san Diego, la Merced y Santa Clara.
estando siempre ligadas (la política y la economía) y con la idea permanente de la evangelización.
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A partir del momento que se inicia la dominación territorial, las construcciones templo- religiosas (arquitectura con énfasis en el culto cristiano) comienza a desarrollar una técnica constructiva en su forma plástica (decorativa y majestuosa); por ejemplo, encontramos el caso de la iglesia de San Andrés de Pisimbala, ubicada en zona rural indígena Nasa del Cauca, que con arquitectura rústica, simple, pero eficaz, logra la congregación de los fieles, con muros de adobe, de colores neutros en sus fachadas y una sola nave central con decoraciones interiores en colores claros y con algunos detalles en colores vivos, se convierte en una de las principales y más hermosas estéticamente hablando, construcciones primarias (construida a finales de la conquista y comienzos de la colonización del gran
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Op. Cit. Marulanda Arbeláez Johannio, Echeverry Pérez Antonio José, Franciscanismo: Un Imaginario Tras La Utopía En La Nueva Granada En El Siglo XVI, Pág. 61.
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Cauca) de la arquitectura templaría de la Nueva Granada; esto en un terreno agreste y en constante conflicto con los nativos Nasas.
Tomando un ejemplo ya urbano, pero contemporáneo al templo ya mencionado, está en Popayán la iglesia de La Ermita, con características similares y una técnica constructiva igual a la iglesia de San Andrés de Pisimbala, pero con otras características arquitectónicas reflejadas en sus acabados, características que fueron adquiridas por el templo durante el paso del tiempo, encontramos el caso de su campanario central, su espadaña, que hace las veces de torre, un camino de piedra, con cubierta de estructura en madera con techo de paja, al que luego se cambió por un tejado de barro (adquirido en la época colonial) construyendo las primeras pistas del poder religioso-económico, que ya empezaba a mostrar unos adelantos constructivos.
Aunque los encomenderos tienen Casas de campo, preferiblemente residen en la ciudad donde tienen asiento las nuevas instituciones, a partir de las cuales empiezan a desarrollarse funciones propias del proceso urbano que cambia las relaciones socio-espaciales precedentes. De este modo la Villa de Popayán como espacio urbano se convierte en centro de poder de una elite codiciosa que al amparo de dichas instituciones poco a poco impone su dominio, ya que allí se decide el uso del suelo, tenencia de la tierra y en General las políticas que enlazan al espacio rural agrario como productor de excedentes agrícolas y artesanales que sustentan la ciudad.88
Este impulso comienza a consolidar una elite local, que no sólo da origen a comerciantes y encomenderos, sino a comunidades urbanas dependientes de un poder político, económico, social y claramente religioso, los cuales empiezan a importar conocimientos y a producir necesidades que se tenían que satisfacer. Encontramos el caso de fray Juan de los Barrios obispo de Santafé, que para 1564 “comenzó a construir en Santafé un templo digno que sirviera de catedral. Cuando se hallaba ya medio techado se vino a tierra por la mala
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calidad de los materiales y por la impericia de los constructores”89 viéndose él, en la obligación de volver a empezar. Como se ha comentado anteriormente, estos conocimientos tecnológicos no sólo llegan con las elites consolidadas en América, sino también con los misioneros y sus comunidades religiosas, que logran reunir el capital90
Los primeros sistemas financieros fueron conocidos como censos y capellanías “el sistema de censos y capellanías en el siglo XVIII consistió en una institución religiosa-crediticia, destinada a financiar las actividades sacerdotales, el capellán tenía la obligación oficial de efectuar un determinado número de misas por el alma de algún difunto que previamente había entregado el capital base para la celebración de la misas a perpetuidad y de esa manera crear a la institución conocida como capellanía”
para soportar económicamente la inversión de las construcciones y un excedente que ponen a circular en formas diferentes en el territorio americano.
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aunque en las principales doctrinas de los franciscanos está instituida la pobreza, en este caso no lo fue, pues los grandes ingresos que poseían estas comunidades por conceptos de capellanías y obras pías eran muy altos, “el capital se constituye a partir de bienes como tierra, ganado, casa, dinero, joyas e incluso esclavos que se legaban para que con el producto de su trabajo se pagaran las respectivas misas”92
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Op. Cit. Pacheco Juan Manuel, Ensayo la organización de la iglesia en Colombia, Pág. 131. 90
Op. Cit. Archivo Histórico de Cali, Fondo Escribanos, Notaria Primera, Testamentos, Libro 20 Fol. 123- 126r.
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Valencia Llanos Alonso, Historia Del Gran Cauca, Historia Regional Del Sur Occidente Colombiano, Universidad Del Valle, Cali 1996. Pág. 83.
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Ibíd. Pág. 83.
dando un manejo de grandes capitales por parte de las órdenes religiosas que sobrepasaban los costos reales de la evangelización. Las órdenes religiosas desarrollan un sistema crediticio que funcionaba efectivamente, prestando dinero a ciudadanos que se grababa con un porcentaje de intereses anual para pagar, “el nombre de
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censo lo recibía la entrega, Generalmente en hipoteca del dinero o del bien a un deudor que se comprometía a cancelar un interés variable entre el 3 y el 5 % anual sobre el monto de la deuda”93
La práctica de las capellanías, fue fuertemente reprochada por muchos de los miembros de estas órdenes religiosas, que no se encontraban a gusto con los tratos económicos que se estaban haciendo con los miembros de las elites, y que a su vez abusaban de los trabajadores que no se encontraban en buen estado laboral, uno de ellos “en 1788 fray Luis Saavedra de la orden de San Agustín prior del convento de Cali, escribió al concejo de Indias quejándose por los abusos de su orden. Una de sus quejas fue la construcción de edificios tan costosos que tienen los monasterios y templos, siempre con el trabajo de los indios y sin pagarles. Este entre otros es el ejemplo de las contradicciones entre la misión de las órdenes y sus realizaciones”
esto permitía que el dinero como ya se mencionó, circulara, pues este ( el dinero) era bien escaso durante la Colonia.
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Con el apoyo de la península y el recaudo de estos capitales, los distintos templos religiosos que se levantaron después, adquieren una tendencia de edificaciones altas, con unas
creando un conflicto entre los miembros activos de las comunidades observantes y mendicantes que reclamaban el mantener los antiguos principios religiosos y aplicarlos en los objetivos reales de las órdenes y en la misión de la campaña evangelizadora, conflicto que no tuvo respuesta positiva del concejo de Indias, puesto que esto se convirtió en la oportunidad de poder mantener las misiones en los nuevos territorios a muy bajos costos, con esto permitieron que las capellanías continuaran funcionando y fortaleciendo uno de los poderes más influyentes de la colonia; “la Iglesia Católica”.
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Ibíd. Pág. 83. 94
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dimensiones y características realmente monumentales, de clara tendencia europea traída a América por las órdenes religiosas, que conocían la tecnología para lograr este desarrollo arquitectónico.
Con la consolidación y gracias a estos nuevos procesos técnicos y económicos, las órdenes religiosas como los Franciscanos, Dominicos, Carmelitas, Agustinos, Jesuitas, fueron los gestores del legado arquitectónico que se desarrolla en esta etapa de la arquitectura religiosa colonial del Nuevo Reino de Granada. Los principales avances de esta arquitectura fueron: la conformación de una arquitectura formal de piedra con una dedicación en la decoración de las fachadas, los muros internos de las construcciones hermosamente concluidas, con unas características grutescas (un estilo muy conocido en la arquitectura que busca impresionar a sus visitantes), barrocas y neocoloniales, con un aporte muy importante para el arte colonial americano, esta importancia radica en la manifestación del sincretismo que se efectúa en la integración de las dos culturas, la americana con sus ideas politeístas y la europea, con vocación monoteísta pero adoradora de diferentes santos.
Para la consolidación de una técnica, el conocimiento no sólo podía ser importado, se necesitaba un medio eficaz para poner en práctica todas estas teorías, es aquí donde se consolidan los campos gremiales en América (las primeras cofradías), que se encontraban divididos en diferentes oficios y especialidades como los picapedreros, carpinteros, maestros de obras. El concepto de gremio o cofradía en la Colonia se le atribuye a la asociación de personas que pertenecen a un mismo oficio, negocio o profesión, cuyo objetivo consiste en obtener protección y ayuda mutua. “las cofradías gremios, en la que participaban en ella individuos que poseían una actividad común en los oficios. Eran
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cerradas y se ayudaban entre sus integrantes”95
3.1. Cofradías de Comerciantes: Este es un gremio que llega directamente de Europa a ejercer sus funciones y oficios en América, rápidamente monopolizaron el comercio de las ciudades y controlaban los oficios, la venta, la distribución y la producción de todos los bienes y servicios de la ciudad. A veces permitían comerciar a mercaderes que no estaban integrados en el gremio local, pero sólo a gran escala, no les permitían realizar transacciones concretas (es el caso del menudeo), que eran exclusivas de los miembros del gremio local. Así, los comerciantes que no pertenecían al gremio local tenían que pagar tasas especiales a la ciudad,
El término se aplica con carácter específico a dos tipos de asociaciones que se extendieron por toda Europa durante la Edad Media y que en la época colonial encontró en América un nuevo campo de acción: los gremios de comerciantes y de artesanos.
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o al propio gremio, mientras que éste pagaba estas tasas cada año, por lo que estaban exentos de otras cargas municipales: “Las cofradías de agrupación de personas pertenecía a un mismo nivel social.”97
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Osorio Padilla, Tulia del Carmen, Cofradías En La Gobernación De Popayán Siglo XVIII, Universidad Del Valle, Facultad De Humanidades Departamento De Historia, Cali 1991, Pág. 80.
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Ibíd. Pág. 75. 97
Ibíd. Pág. 80.
A la cofradía de comerciantes pertenecían los miembros de las elites establecidas desde un principio en la ciudad, que obtuvieron una importante influencia política, logrando acceder a altos cargos en las administraciones municipales. En ocasiones, se buscaron alianzas entre comerciantes de otras ciudades, todo para incrementar su poder y su influencia, llegando a comerciar y monopolizar el comercio de varios centros urbanos al mismo tiempo.
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3.2. Cofradías de Artesanos: En el caso de la agremiación de los artesanos, esta se efectúa cuando las personas particulares, toman la iniciativa de crear grupos para asociarse como profesionales que ejercían un mismo oficio manual, se agruparon para defender sus intereses profesionales, imitando el ejemplo de los comerciantes del centro urbano. En algunos casos la asociación tuvo en su origen una motivación religiosa, como cohesionador de imaginarios y creador de una entidad semejante entre ellos, como es el caso de la conformación de cofradías, para venerar a un “Santo Patrón” (miembro de las deidades de la religión católica)
“se trataba de asociaciones de carácter religioso que agrupaban artesanos de un mismo oficio bajo la advocación de un Santo Patrono. Su objetivo era la solución de problemas domésticos y personales de sus afiliados, mediante auxilios en la enfermedad, invalidez, viudez, orfandad, etc. Las disposiciones de la corte prohibían a la cofradías la intervención en asuntos profesionales de sus miembros, pero esto no siempre se cumplía, y ellas lograban a veces imponer tasas y monopolios.”98 Pero estos gremios al encontrar que todos sus miembros tenían el mismo oficio, comienzan a interesarse más por las necesidades económicas y sociales de la asociación (las cofradías), que por sus objetivos religiosos. En algunos centros urbanos, la inclusión al gremio era voluntaria, puesto que en la mayoría de estos casos, los artesanos pertenecían a una escuela de artes, que tenían ya un nombre y un reconocimiento importante que podía trascender entre distintos centros urbanos, es el caso de la escuela quiteña, peruana, mexicana, y santafereña; pero en otras regiones el gremio ejercía un poder absoluto,99
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Friede Juan, Historia Extensa de Colombia, vol. II, tomo II, Academia Colombiana De Historia, Ediciones Lerner, Bogotá, 1967 Pág. 93.
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Ibíd. Pág. 93.
y quien quisiera ejercer ese oficio tenía que integrarse en la asociación. Los miembros se dividían en tres clases dentro de su asociación en maestros, en oficiales y aprendices. El maestro era un pequeño propietario, dueño de una pequeña escuela
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o taller; poseía las materias primas y las herramientas necesarias para poder hacer su trabajo, vendía los productos en su tienda para su propio beneficio; mientras que los oficiales y aprendices vivían en la casa de su maestro. En el caso de los aprendices, que estaban iniciándose en la profesión, aprendían con el maestro y recibían por su trabajo tan sólo comida y alojamiento, cuando un aprendiz había concluido su educación, se convertía en oficial y pasaba a recibir un salario.
Los gremios de artesanos desempeñaron un importante papel en la vida fiscal100
El segundo objetivo lo alcanzaron imponiendo horarios comerciales y salarios iguales para todos los profesionales de un mismo oficio. Para evitar que un maestro pudiese beneficiarse, el gremio establecía el número de personas que podían trabajar al mando de un mismo maestro, la cantidad de herramientas que se podían utilizar, el número de horas por jornada laboral, la cantidad de productos a elaborar y el precio de los bienes finales. El gremio controlaba de forma recta el cumplimiento de sus normas. Ningún maestro podía anunciar sus productos. Se prohibía la utilización de cualquier mejora técnica del proceso de producción que pudiese beneficiar a un maestro al permitirle producir más bienes con menores costos. El objetivo principal consistía en igualar las condiciones laborales de los miembros de los gremios, cualquiera que fuese la clase a la que pertenecieran. Los
de las ciudades coloniales, ayudaron a mejorar las condiciones de los miembros de la asociación de dos formas: protegiéndolos de la rivalidad de otras ciudades a un nivel mercantilista y de la competencia de sus conciudadanos, que comerciaban con los bienes que ellos producían. Su primer objetivo lo lograron monopolizando las actividades comerciales de su centro urbano, por lo que los bienes producidos en otras ciudades no podían acceder a su mercado.
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consumidores se vieron beneficiados por una parte, porque la existencia de los gremios garantizaba una alta calidad de los productos.
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CAPITULO III:
CARACTERÍSTICAS DE LA CONSTRUCCIÓN DE UN TEMPLO CRISTIANO.
1. ¿QUÉ ES UN TEMPLO CRISTIANO?, TIPOLOGÍA DEL TEMPLO CRISTIANO.
Los más grandes procesos de construcción histórica, están ligados directamente a los ciclos de consolidación y de empoderamiento territorial que el hombre ha ejercido durante todas las épocas en la geografía mundial, uno de los principales elementos que se puede encontrar y que demuestran estos procesos, fueron las edificaciones y construcciones templarías que invocaban alguna deidad. Para nuestro caso en las construcciones religiosas occidentales, el símbolo, era un elemento aplicado desde tiempos del Medioevo, era la parte fundamental del desarrollo constructivo de las iglesias cristianas o de cualquier templo religioso; los colores, las concepciones espaciales, la forma, la ubicación en el espacio urbano o en el espacio rural, y la clase de los adornos que decoraba su interior como su exterior, son los elementos plásticos vitales para dar cuerpo al significado que esta obra traía intrínseca y quería promover; todo tenía un significado, que en la época se utilizó para mejorar los medios de penetración en el imaginario colectivo de una sociedad incipiente, “Los auténticos símbolos religiosos son de naturaleza ontológica y lo son previamente a cualquier reflexión racional. En efecto los que ahora llamamos “símbolos religiosos” surgieron de los primeros intentos
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por articular la realidad”101
Conociendo estos conceptos podemos interpretar mucho mejor las ideas y las intenciones