4. PARTICIPACIÓN POLÍTICA JUVENIL EN EL FACEBOOK, EL REFLEJO
4.1 CONTEXTOS, CONCEPTOS Y FRACTURAS: LOS JÓVENES COMO
Soy anarquista, soy neonazi, soy un esquinjed y soy ecologista. Soy peronista, capitalista y también soy pacifista, Soy activista, sindicalista Soy agresivo y muy alternativo. Soy deportista, politeísta y también soy buen cristiano,
Y en las tocadas la neta es el eslam, Pero en mi casa si le meto al tropical… Me gusta tirar piedras, me gusta recogerlas, Me gusta pintar bardas y después ir a lavarlas.
Café Tacuba.(Reguillo, 2000)
La Participación política juvenil en Colombia, se encuentra sustentada en un amplio tramado institucional que reposa en los principios de la Constitución de 1991, en donde el objetivo fue fortalecer el componente participativo en aras de ampliar los espacios en los que la sociedad civil tenía la posibilidad de participar de lo público. Adicionalmente se establecen, la ley 134 de 1993 sobre mecanismos de participación ciudadana, como el referendo, la revocatoria del mandato, entre otros, y la ley 375 de 1997 sobre Juventud, la cual en su Capítulo III reconoce la importancia de la participación para el desarrollo ciudadano de los y las jóvenes colombianos, por lo que el Estado se compromete a impulsar y abrir los espacios que sean necesarios para que este objetivo se cumpla. De esta manera se consolida en Colombia una serie de mecanismos y herramientas institucionales, para que los y las jóvenes ejerzan su derecho a participar de la vida pública del país.
Sin embargo, los estudios sobre participación política juvenil muestran que a pesar de contar con esta serie de mecanismos y herramientas, los y las jóvenes colombianos no hacen uso de ellas, situación que se refleja en una baja participación electoral, una baja adhesión a partidos políticos y a otros espacios
que se ubican en las mediaciones tradicionales de la política. Estudios hechos por (Plazas, 2002; Losada, 1996; Parra, R., 1985), señalan múltiples elementos explicativos a este fenómeno, a saber, la indiferencia y alto grado de analfabetismo político19, una imagen negativa de las instituciones políticas o la
desconfianza de ellas, el descrédito de la participación institucional, particularmente por el predominio de prácticas corruptas o el desprestigio de las instituciones que representan el poder público (Plazas, 2002; Losada, 1996) y la imagen negativa hacia los políticos y los partidos tradicionales (Parra, R.,1985; Murillo y Latorre,1984).(Escobar, 2004, p. 136)
A lo anterior Bonilla (2000) añade que este fenómeno se explica en cuanto la participación política ha dejado de ser el vehículo de las expresiones de la juventud, debido a que los y las jóvenes son incrédulos ante las propuestas provenientes del Estado, para ellos tanto el gobierno como la Constitución y sus mecanismos les son lejanos, ya que no encuentran correspondencia entre estos y sus percepciones sobre la participación y lo público20. En palabras de Carlos Mario Perea, esta baja participación e identificación de los y las jóvenes con las formas tradicionales de hacer política lo que muestra es “la precariedad de la política para
agregar los intereses y las practicas juveniles” (Perea, 2008, pp. 104).
Pese a esta baja participación juvenil, y a la traducción que se le ha otorgado en desinterés total por parte de los y las jóvenes hacia la política, es importante ver este fenómeno desde una mirada positiva de la crisis, es decir, como un fenómeno de transformación que resulta de la crisis que le precede. De esta manera la condición juvenil, tan sujeta a su contexto, se adapta y reconfigura, de aquí la importancia de entender el mundo actual, un mundo globalizado en la etapa
19Losada (1996), sostiene en su estudio que los y las jóvenes colombianos desconocen la carta política de 1991 y con ello todos los mecanismos que esta les ofrece para su desarrollo ciudadano. 20
Las mediaciones concebidas como dispositivos de participación ciudadana y política a lo largo de la modernidad parecen haberse convertido en entidades ajenas y extrañas a la experiencia vital de los jóvenes.(Perea, 2008, pp.106)
posmodernista de la producción, regido por el avance tecnológico de la red, que imprime en la condición juvenil características especificas que van a explicar el comportamiento político propio de los y las jóvenes de hoy.
En este orden de ideas es importante, primero recapitular las características del contexto actual y segundo vislumbrar los cambios que dentro de la condición juvenil este contexto imprime, con lo que se tratará de dar una explicación al fenómeno de participación política dentro de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación TICs, en este caso especifico, en la Red Social Facebook, como un reflejo de la condición joven actual y de las características que la componen.
Desde los postulados de Toni Negri y Michael Hardt, el mundo actual está dentro del paradigma de posmodernización o de la informatización, al cual se llegó luego de que se pasara del paradigma Agrícola, donde dominaba la extracción de materias primas, al paradigma Industrial o de modernización, donde la fabricación y comercialización de bienes durables era el objetivo. De este último se da el paso al paradigma actual, de posmodernización o industrialización, en donde el sistema económico da preponderancia a la red y a la comunicación entre producción y mercado a través de ella. Este sistema económico se concentra, entonces, en la producción de bienes inmateriales en red, que a su vez transforman la condición humana en relación con las nuevas tecnologías (Hardt, 2002).
Esta preponderancia de la red no solo reconfigura los procesos de producción sino que adicionalmente reconfigura la forma y los espacios de trabajo, mientras que antes el centro del trabajo y la producción era la fabrica, hoy día los trabajadores realizan sus tareas desde diferentes lugares, incluso sus propios hogares. A esto se suma que lo que se produce ya no son bienes durables, ahora se producen servicios, bienes inmateriales que reconfiguran el sentido del valor; La producción
no es mas en serie, es cada vez más personalizada, casi como si se produjera especialmente para cada individuo, según sus preferencias21 (Hardt, 2002).
El consumo traspasa el límite de la necesidad y de las fronteras, se construye la imagen y el estilo desde diferentes puntos del mundo, la tecnología lo permite, rompiendo con ello los limites de espacio y de tiempo con el principio de movilidad que se establece con la red22, los procesos de socialización se desarrollan en los espacios que ésta les posibilita. De esta manera “La sociedad contemporánea se arma sobre una honda transformación. Han cambiado las formas de disposición simbólica, el mundo es una inmensa marejada de signos en permanente circulación; han mudado las maneras de estar unos junto a otros, dejamos de remitirnos a conectores sociales como la clase social o el proyecto político; se han modificado las mediaciones de construcción del poder, los actores se constituyen
a instancias de inéditas demandas y estrategias.” (Perea, 2008 pp.20-21)
De esta manera la sociedad empieza a desvincularse, ya que los que eran antes sus centros, no lo son más, sus relaciones con el trabajo, la escuela, el Estado, que son sus referentes clásicos, sufren un duro golpe en este período, en donde estas relaciones se reconfiguran23, la preponderancia de la individualidad que
21Hoy estamos en el inicio de una revolución electrónica, digital e informacional en la cual lo que busca la industria es captar cada vez mas diferencias, incluso hasta llegar a la personalización de que se quiere producir. El ideal hoy del supercapitalismo es diseñar la ropa que tú necesitas, es individualizar, es personalizar, fragmentar, diferenciar. Todo lo contrario de la producción en serie, Manuel Castells (citado por Martin Barbero, 2000, pp. 44).
22 Ahora, de manera distinta, la movilidad se presenta bajo una doble fractura, primero se deslié la
condición teleológica del movimiento y segundo el sujeto motriz desaparece. Como consecuencia la movilidad se hace en la movilidad misma, desprovista de norte y sujeto.(Perea, 2008 pp. 22) 23Las tecnologías de la comunicación ponen en circulación registros que desterritorializan los ejes sobre los que se cimientan los capitales simbólicos: pero la cultura así transnacionalizada termina de enterrar sus significaciones en los ámbitos próximos del país y la localidad. Las identidades se globalizan o, de forma más precisa, se trata de localidades globalizadas: lo local, que para los
impone el mercado, logra que lo social se convierta en una abstracción. Perea lo
describe de la siguiente manera: “La experiencia de construcción de identidad deja de producirse entre ámbitos equivalentes ligados entre sí por narrativas totalizadoras, como aconteció con el predominio de un ideario político dotado de la capacidad de articularla economía, la vida familiar y la formación educativa. El nexo entre identidad y prácticas se adelgaza, la deriva en la cadena global produce un sujeto desarraigado que no termina de ser contenido en ningún lado… En realidad pertenece a muchos y no es de ninguno, compelido entonces a producir algún ensamble de sentido en su travesía por la sociedad informatizada. El rasgo cultural característico de la contemporaneidad es el individuo entregado a armar sus propias síntesis simbólicas: la fractura entre identidad y práctica ahonda la pérdida del contenido social de la experiencia. Es la deriva simbólica.” (Perea, 2008, p. 30)
Es así que dentro de este nuevo mundo caracterizado por una deriva simbólica, una desvinculación social, y una reconfiguración de todos los cimientos sociales precedentes, la sociedad se adapta y se sustenta dentro de nuevos cimientos que tengan mayor relación con el contexto24. Como Muñoz añade: “La verdad es que
el postmodernismo no es conservador, no es revolucionario, no es progresista, el postmodernismo es un movimiento cultural en el que todos pueden formar parte, es una oleada en el seno de la cual son posibles todos los tipos de movimientos
artísticos, políticos y culturales” (Muñoz,1994, p.230). Por tanto la sociedad de la
posmodernización adoptará las características que este período le imprime en donde el individualismo es reinante y donde la posibilidad de hacer y ser quien se quiera, se posibilita.
jóvenes toma cuerpo central en el barrio, se intercepta con lo nacional y lo internacional, es un espacio sin fronteras animado por la universalización mediática.(Perea, 2008, p. 113)
24 Cada generación otorga un nuevo estimulo al cambio estructural de las relaciones. (Muñoz,
Bajo este nuevo contexto se construye la condición joven del posmodernismo, la cual se consolida sobre nuevas sensibilidades, que se diferencian de otros períodos. Cuando se habla de nuevas sensibilidades se hace referencia a lo que Martin-Barbero define como “nuevas formas de ver, nuevas visualidades, de nuevas formas de oír, nuevas sonoridades, nuevas formas de percibir, de gustar, de tocar, de palpar. Con nuevas sensibilidades en todos los registros de los sentidos, desde el olfato hasta el tacto, y por supuesto el oído a la vista.” (Martin-
Barbero, 2000 p.27). Estas nuevas sensibilidades encuentran en las nuevas
tecnologías un espacio propicio para su desarrollo, los jóvenes comparten con ellas una empatía cognitiva y expresiva, que los adultos no poseen. Esta empatía se relaciona con el hecho de que éstas le permiten a la persona joven una “interacción” que ningún otro medio de comunicación les había otorgado, ya que a diferencia de la televisión o la radio donde el emisor y el receptor están tan claramente establecidos, dentro de las nuevas tecnologías los jóvenes pueden ser tanto emisores como receptores de la información que manejan (Martin-Barbero, 2000).
Esta estrecha relación que se labra entre los y las jóvenes con las nuevas tecnologías, genera un resquebrajamiento radical en las formas tradicionales de producción y transmisión del saber, es decir, reconfiguran la manera en la que la persona joven se relaciona con el productor y transmisor tradicional del conocimiento, la escuela. Lo anterior debido a que la persona joven no encuentra en las formas tradicionales de la educación una identificación con sus nuevas sensibilidades, la escuela hace uso de herramientas que los y las jóvenes no legitiman ni comparten, a lo cual se suma la imposibilidad de esta institución de reconocer que el problema no está en que los y las jóvenes tengan tal empatía con las nuevas tecnologías, sino en que el sistema educativo no logra entender sus nuevas formas de adoptar el conocimiento (Martin-Barbero, 2000).
Esto mismo sucede en la relación que los y las jóvenes establecen con la esfera política, especialmente con los modos de representación tradicional, dentro de los cuales no encuentran cabida para sus nuevas sensibilidades. Este hecho se sustenta según Jesús Martin-Barbero en dos razones, primero en un emborramiento en el mapa ideológico25, ya que para los y las jóvenes la
adscripción a una cierta ideología de izquierda o derecha no se plantea como una prioridad, incluso se le resta importancia para su acción ciudadana. En segundo lugar se ubica la preponderancia de la imagen en la vida actual, razón por la cual se rompe definitivamente con el principio de representación, ya que la sociedad de hoy más que voz, necesita imagen, necesita ser visto. De esta manera los jóvenes buscan es reconocimiento y no alguien ajeno que les represente, quieren entonces es ser vistos (Martin-Barbero, 2000 p.33).
Así pues al no poder incluir sus intereses en la formas tradicionales de la política y al no querer ser representados por quienes ellos consideran poco legítimos y más importante aún cuando lo que quieren no es representación sino reconocimiento, los y las jóvenes se sienten excluidos del mundo político y esta exclusión se va a sustentar en cuatro cambios descritos por Jesús Martin-Barbero, para los cuales vienen a definir la condición juvenil actual.
El primer cambio se concentra en “el desencantamiento del mundo”, una percepción que prima al interior de la juventud, debido al incumplimiento de las promesas hechas por la modernidad. Promesas como la igualdad, la libertad y la fraternidad, banderas de la modernidad, que en el mundo de hoy suenan lejanas e ilusorias. En la actualidad lo que no se encuentra conectado con el valor en términos del capital, no vale, por lo que la juventud experimenta lo que es la vida
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Esteemborramiento del mapa ideológico, no es exclusivo de la juventud, es una característica del período posmoderno en donde se dificulta ubicar con certeza los postulados de la política dentro de un ideología especifica de izquierda o derecha, es incluso difícil adscribirse a una ideología en un mundo que invita cada vez más a las adhesiones de centro, (centro izquierda, centro derecha), los matices en el posmodernismo ganan cada vez más adeptos (Martin-Barbero, 2000).
sin sentido, o más bien bajo un sentido diferente al que se establecía en la modernidad, los jóvenes ya no responden a un sentido teleológico, sino que configuran el sentido de sus vidas con base en sus experiencias, y por la practicidad de lo inmediato de lo que los configura como sujetos. Es por esta razón, que los y las jóvenes de hoy no idealizan, no añoran, de la manera que se hacia abajo las lógicas modernas, aúnque paradójicamente, como se señalaba anteriormente, estén en una constante experimentación que involucra los sentidos, el cuerpo y las percepciones de ser y estar en el mundo, y lo hacen mediante los espacios en los que encuentran concordancia con su experiencia y sus percepciones de vida. Estos espacios suele dárselos el mercado y la publicidad, en cuanto ellos manejan de manera más apropiada las lógicas posmodernas que caracterizan la acción juvenil, de tal forma que establecen una relación de reelaboración simbólica en el que se tensiona e hibridan modelos globales e historias y experiencias locales, lo cual les permite leer las sensibilidades juveniles y rentabilizarlas (Martin-Barbero, 2000).
Los y las jóvenes también buscan sentido en la política, el problema es que en esta búsqueda de sentido, ellos quieren creer en algo y creerlo por completo, y la política de ahora no se los permite, en cuanto se caracterizan para ellos en promesas sin cumplir y en repeticiones predecibles, por ello la juventud no quiere involucrarse en la política26, aunque lo hagan de vez en vez y en donde los
resultados terminan confirmando sus percepciones sobre la misma (Martin- Barbero, 2000).
El segundo cambio está relacionado con “el malestar del sujeto” que se sustenta en el resquebrajamiento de la relación de la gente joven con sus instituciones
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Cabe anotar que se habla aquí de involucrarse en formas y espacios tradicionales de la política que es en donde ellos encuentran mayor escepticismo.
sociales, a saber, la familia, la escuela y el trabajo27, en los cuales se sienten
igualmente excluidos y aislados, ya que estos no logran incluirlos se niegan a adaptarse a sus nuevas sensibilidades a tratar de entenderlos. De manera que es en ese sentido de exclusión como añade Hopenhayn (citado por Martin barbero, 2000) que se sustenta la agresividad juvenil, es decir, esta agresividad no es más que la expresión por parte de la gente joven de la exclusión a la que se sienten sometidos. Es importante aclarar que esta agresividad no se traduce meramente en actos de violencia, pandilleros, organizaciones armadas; sino que se reflejan en otro tipo de expresiones mucho mas iconográficas y artísticas como la música, los adornos, las jergas y demás producciones culturales de la juventud (Martin- Barbero, 2000).
El tercer cambio se refiere a “la recomposición de tiempos y espacios” para la gente joven plantear una línea de tiempo se diluye, para ellos no existe un pasado que preceda al presente y mucho menos que plantee un futuro, han perdido la conciencia histórica con la idea de progreso, es entonces una ruptura con el relato teleológico presente en la modernidad. Es decir, ellos recomponen su tiempo y su espacio en fragmentos desde su experiencia de vida, los ritmos musicales entre otras rutinas cotidianas como la alteración del tiempo laboral y del ocio. Las herramientas que les dan la tecnología como por ejemplo el videoclip o el Internet son todos espacios inmediatistas en los que en 60 segundos se cuenta una vida, a partir de fragmentos, a lo que se suma que estos espacios virtuales se convierten en escenarios de socialización para los y las jóvenes. Por ello reconfiguran su espacio y su tiempo mediante narrativas de fragmentación siempre en contradicción a lógicas teleológicas modernas. (Martin-Barbero, 2000).
El último cambio se denomina “La zona oscura” y hace referencia a la incertidumbre del joven frente al mundo, incertidumbre que se refleja, por ejemplo,
27 Según Gil Calvo, este resquebrajamiento es dado por la incertidumbre en el sector laboral, la aparición de nuevas formas de familia mono parentales, y la desvinculación con la escuela que la sociedad post industrial establece (Gil Calvo, El envejecimiento de la juventud).
en precariedad de la preparación que se les otorga a los jóvenes hoy día para enfrentarse al mundo laboral, tanto por la familia como por la escuela. Anteriormente el capitalismo promulgaba la idea de un trabajador de tiempo completo, quien tendría el mismo trabajo por toda su vida y quien al llegar a una determinada edad se jubilaría y gozaría de una pensión que le ayudaría a llevar su vejez, actualmente eso ya no puede sustentarse. Hoy el trabajo es cada vez más flexible y temporal, las promesas del trabajo estable son hoy una ilusión y la gente joven lo sabe, lo experimenta cada vez que intenta vincularse al sector laboral y de hecho lo adoptan, es normal que un joven tenga hoy en día, dos o tres trabajos flexibles, los cuales aunque le generan ganancias no le representan garantías