Durante la crisis diplomática de 2008 entre Colombia, Ecuador y Venezuela, los discursos del gobierno nacional fueron reproducidos pero también referidos por los medios de comunicación tanto escritos como televisivos12. Fue entonces como en este proceso se produjo un entrecruzamiento de voces de distintos sectores sociales, las cuales construyeron la idea de que el pueblo colombiano estaba frente a un enemigo del cual debía defenderse. Pero ¿quién era ese “otro” considerado como ‘el enemigo’ para el pueblo colombiano?
Para comprender esta problemática en el panorama colombiano, consideramos pertinente abordar dos temas que nos permiten contextualizar de manera muy general el marco de esa crisis: La guerra contra el terrorismo y la Política de Seguridad Democrática.
Es a partir de los ataques a las torres gemelas en septiembre de 2001, que la política internacional de Estados Unidos fija un nuevo parámetro en la seguridad internacional y con el cual se inicia la lucha contra el ‘enemigo’: “centrar la atención sobre los nexos de la violencia internacional, que incluyen el terrorismo, el narcotráfico, el lavado de dinero y el crimen organizado” (Rojas, 2002, citado por Fermín, 2009). Es así como el Departamento de Estado de ese país, se propone identificar “los enemigos de la paz mundial y la civilización” (Fermín, 2009, p.61), para lo cual elabora una lista en la que se describen los datos de dichos grupos bajo el calificativo de “terroristas”. Entre esos grupos se encuentran las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), el ELN y las FARC-EP.
Sin embargo, antes de esa fecha estos grupos guerrilleros no eran considerados terroristas, ni enemigos, ni tampoco una amenaza para la paz y la seguridad internacional, aunque sí eran considerados como opositores del gobierno, también como grupos ilegales y los vinculaban disimuladamente con actividades relacionadas al narcotráfico. Es entonces que en el año 2000, con el apoyo militar y financiero de Estados Unidos y la Unión Europea, se implementa El
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En nuestro estudio abordamos principalmente los escritos. Si bien, las ruedas de prensa suelen ser televisadas y por tanto clasificadas dentro de los textos multimodales, aquí nos centraremos únicamente en el contenido informativo de las mismas dejando de lado todos los aspectos paraverbales constitutivos de este tipo de texto.
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Plan Colombia cuyo objetivo inicial era eliminar el cultivo, producción y comercialización de drogas en tierras granadinas (Fermin,2009).
Es bajo el mandato del presidente conservador Andrés Pastrana (1998-2002), que se inician las primeras etapas de este plan en la lucha contra el narcotráfico. El ejército colombiano, con asesoría norteamericana, rastrea y persigue las columnas guerrilleras de las Farc, consideradas en ese momento como la principal fuerza subversiva por su capacidad militar y control territorial, lo que ocasionó que algunas de ellas se trasladaran a zonas inhóspitas ubicadas en las fronteras con Ecuador y Venezuela o incluso a los territorios de estos países. Como los operativos militares no arrojaron los resultados esperados por el Ministerio de Defensa colombiano, el gobierno intentaba simultáneamente un acuerdo de paz, especialmente con ese grupo guerrillero. Las Farc le exigieron al Presidente Pastrana la desmilitarización de la región del Caguán para iniciar las negociaciones, a la cual accedió creando la llamada zona de distensión. No obstante los diálogos fracasaron, lo que condujo nuevamente a la militarización de esta zona y a que se plantearan nuevas ‘reglas de juego’: mientras que el gobierno nacional exigía el cese inmediato de las hostilidades, el grupo guerrillero insistía en continuar las negociaciones en el contexto de la guerra; estos condicionamientos agudizaron el conflicto armado afectando la posibilidad de un acuerdo.
En agosto de 2002 se inicia el periodo presidencial de Álvaro Uribe Vélez (2002-2010), el cual ha sido uno de los más polémicos en el contexto político colombiano porque con su Política de Seguridad Democrática, basada en el eslogan “Mano firme. Corazón grande”, explicitó la posición del gobierno para derrotar “el terrorismo”13, término usado por el ex mandatario para referirse a los grupos guerrilleros, al narcotráfico, la delincuencia común y a todos aquellos a quienes consideraba sus ‘enemigos’.
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Estos son algunos de los apartes de un Discurso del presidente Álvaro Uribe Vélez, y reproducido en el periódico El Tiempo, donde explicita su concepto no sólo sobre el terrorismo sino su posición frente a los grupos subversivos. “Todos los grupos violentos de Colombia son terroristas. Terroristas son las FARC, el ELN, los paramilitares en proceso de desmantelamiento. Son terroristas por atentar contra una democracia respetable y por sus métodos de exterminio de la humanidad (...) El uso de la fuerza, es puro terrorismo.
En Colombia los grupos violentos atentan contra la democracia, en consecuencia el calificativo que merecen es el de terroristas (…). Son terroristas porque secuestran, ponen bombas indiscriminadamente, reclutan y asesinan niños, asesinan embarazadas, asesinan ancianos y utilizan minas antipersonales dejando a su paso miles de víctimas inocentes (…).
Los grupos violentos de Colombia son terroristas. Las guerrillas cambiaron sus viejas ideas de revolución marxista por mercantilismo financiero por las drogas ilícitas y además engendraron el terrorismo paramilitar (…).El gobierno de Colombia por ningún motivo acepta que a estos grupos se les levante el calificativo de terroristas y se les dé estatus de beligerancia” (El Tiempo, 12 de enero de 2008).
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Como entre sus compromisos electorales estaba eliminar el conflicto armado para que el pueblo colombiano,pudiera vivir en democracia, crecimiento económico y plena paz (Fermín, 2009), uno de los objetivos principales de su Política de Seguridad era recuperar el control militar del Estado sobre los territorios que estaban siendo ocupados, especialmente por las Farc, lo cual dejó en un segundo plano los diálogos de paz, política que había fracasado con el gobierno anterior. Decide entonces solicitar el apoyo del presidente norteamericano George W. Bush, para dar continuidad al Plan Colombia y a cambio le ofrece su incondicionalidad en lo relacionado con la política internacional de Estados Unidos hacia América Latina. Es a raíz de este compromiso político –diplomático que las Farc descalifica al Presidente Uribe como un interlocutor válido para llegar a un acuerdo de desmovilización (Pizarro, 2003).
Dado que los resultados del Plan Colombia no habían sido los esperados, se implementan el Plan Patriota (2003-2004) y el Plan Consolidación (2005), con los cuales se reactivan y agudizan tanto las acciones militares como las actividades conjuntas de los grupos de inteligencia, siguiendo parámetros militares norteamericanos. Sin embargo, estas acciones tampoco obtienen resultados satisfactorios para ambos países, por el contrario, se intensifica el conflicto lo que conlleva a que a finales de 2004 el presidente Álvaro Uribe proclame que en Colombia no existe conflicto armado sino actos terroristas, pues su actitud era desconocer un conflicto con un grupo opositor con el cual se pudiera sentar a dialogar o negociar salidas. De esta manera, la Política de Seguridad Democrática instaura el conflicto armado colombiano como una “amenaza terrorista.”
Lo anterior trajo como consecuencia que en 2005 se reformulara el objetivo inicial del Plan Colombia, pues al señalar los grupos subversivos como terroristas, es por solicitud del gobierno colombiano que Estados Unidos decide aumentar el apoyo financiero, humano y tecnológico para eliminar militarmente los movimientos guerrilleros así como los ataques de las Farc a la infraestructura petrolera, vial y energética del país, lo cual deja ver claramente la participación de Estados Unidos en el conflicto armado de Colombia al poner en marcha el Plan Colombia II. Ese apoyo se concretizó en el despliegue de las bases militares del Comando Sur, el cual pretendía convertir el conflicto armado colombiano en un problema de Región para poner en marcha el Plan Andino (2006-2010), con el que se buscaba aumentar la intervención o presencia militar norteamericana en zonas estratégicas de Suramérica (Fermín ,2009).
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Si bien los gobiernos de Venezuela, Ecuador y otros de la región, manifestaron su preocupación por la implementación en Colombia de una doctrina de “seguridad preventiva” bajo el argumento de que la paz y la estabilidad del sistema democrático del país estaba amenazado por la actuación de los grupos guerrilleros, el presidente Álvaro Uribe supo manejar hábilmente las tensiones que se presentaron durante ese año, principalmente con los Presidentes Alfredo Palacio de Ecuador y Hugo Chávez de Venezuela. En 2006, en desarrollo del Plan Andino, Colombia se convertiría en un aliado estratégico en materia de seguridad suramericana para Estados Unidos, no obstante, la llegada de Rafael Correa a la presidencia de Ecuador se convierte en un obstáculo para la ejecución de dicho plan.
Colombia y Ecuador, desde sus orígenes como repúblicas, han mantenido sus relaciones diplomáticas en términos de cordialidad y cooperación, sin embargo, entre los años 2006 – 2009 éstas dan un giro que condujo a su deterioro.
Así, en 2006 aún bajo el gobierno del Presidente Alfredo Palacio, uno de los primeros hechos que afectó las relaciones entre los dos países se presentó en enero de ese año, debido a que la Fuerza Aérea Colombiana en un operativo contra los grupos subversivos traspasó la frontera ecuatoriana violando su soberanía nacional. A comienzos de febrero el gobierno ecuatoriano se pronuncia, llama a consultas a su embajador y le exige al gobierno colombiano el respeto de la soberanía de su país así como su exclusión del conflicto armado interno de Colombia. Es a mediados de marzo, en el marco de la Comisión Nacional Fronteriza, que el conflicto se resuelve por la vía diplomática y aunque el gobierno ecuatoriano presentó pruebas contra Colombia sobre la violación del espacio aéreo, el gobierno colombiano insistió en negarlo.
Entre los meses de julio y agosto se presenta un nuevo incidente diplomático a raíz de otro enfrentamiento entre los grupos al margen de la ley colombianos y el ejército ecuatoriano, hecho que obliga a que el gobierno de ese país traslade unidades militares a la zona de frontera con Colombia. Quizá uno de los hechos más tensionantes se presentó en el mes de octubre cuando el Presidente Álvaro Uribe denunció públicamente que el guerrillero de las Farc “Raúl Reyes” se escondía en territorio ecuatoriano, lo cual fue negado por el Ministro de Relaciones Exteriores de ese país; no obstante, esos pronunciamientos del mandatario
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colombiano se reiteraron en varias ocasiones. A finales de ese mismo año, en diciembre, el gobierno colombiano decide reanudar las fumigaciones con glifosato sobre los cultivos de coca en la zona de frontera con Ecuador, este acto es considerado como “poco amistoso” por parte del gobierno ecuatoriano y por tal razón decide nuevamente llamar a consultas a su embajador.
El 15 de enero de 2007 asume la presidencia de Ecuador Rafael Correa. Uno de los primeros anuncios que realiza tras la llegada al poder, es la demanda a Colombia ante la OEA por las fumigaciones aéreas en la frontera común, manifestando que se estaban violando los tratados y convenios internacionales en materia de derechos humanos y protección al medio ambiente. En febrero del mismo año el gobierno colombiano anuncia el fin de ellas y comienza la erradicación manual de dichos cultivos; este pronunciamiento es entendido como el inicio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, el cual se concretiza en el mes de abril con el regreso del embajador ecuatoriano a Bogotá (Higuita, 2009). De otra parte, el mandatario ecuatoriano también anuncia que no renovaría el acuerdo suscrito entre su país y los Estados Unidos para mantener la Base Militar de Manta, la cual estaba coordinada directamente por el Comando Sur, por considerarla un atentado a la soberanía de su país. Estados Unidos reacciona afirmando que tiene evidencias suficientes en contra de militares y políticos de izquierda que demostrarían su falta de colaboración y su desinterés en la lucha contra el terrorismo.
Sin embargo, las relaciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador atraviesan por su periodo más crítico entre los años 2008-2009. El 1 de marzo de 2008, en desarrollo de la “Operación Fénix”, Fuerzas Militares colombianas atacaron un campamento de las Farc que estaba ubicado en la Provincia de Sucumbíos en el Ecuador, dejando como resultado 17 muertos, entre ellos alias “Raúl Reyes” segundo en importancia dentro del secretariado de ese grupo guerrillero. Este hecho se constituye en una violación no sólo del espacio aéreo sino de la soberanía de Ecuador, pues todo ataque por parte de Fuerzas Militares implica en ocasiones una declaratoria de guerra.
El mismo día de los acontecimientos, en un discurso pronunciado por el presidente colombiano Álvaro Uribe, él decide dejar claro que el objetivo de ese tipo de operativos era
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combatir al terrorismo y “enemigos de la paz” por la vía militar y que desde su política de Seguridad Democrática continuaría en esa lucha, razón por la cual el gobierno colombiano en los días siguientes vincularía a funcionarios ecuatorianos ( políticos y militares) con el secretariado de las Farc, lo que posteriormente condujo a la ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos países.
Así, la Operación Fénix no sólo afectó las relaciones colombo-ecuatorianas sino que tuvo un impacto en los gobiernos latinoamericanos. Mientras unos criticaron la incursión militar y le exigieron a Colombia su inmediata rectificación, otros, suspendieron las relaciones diplomáticas como el caso de Venezuela y Nicaragua.
Venezuela fue el primer país que cuestionó fuertemente la incursión militar colombiana e incluso acusó al gobierno de Estados Unidos de dirigir el operativo mediante sus equipos tecnológicos y satelitales. El presidente Hugo Chávez decide entonces suspender las relaciones diplomáticas con Colombia y ordena el movimiento de tropas a la frontera de los dos países como “medida preventiva”. Estas medidas políticas y militares son cuestionadas duramente por la oposición venezolana quienes por una parte, calificaban a su presidente como “traidor de la patria” y, por otra, abogaban por una salida diplomática al conflicto entre Ecuador y Colombia.
Recordemos que si bien Colombia y Venezuela se han concebido como naciones hermanas, su historia fronteriza ha estado enmarcada por una serie de problemáticas relacionadas con sus límites, el contrabando de combustibles, los grupos armados irregulares y el narcotráfico, situaciones que se han constituido como los principales obstáculos para la cooperación entre ambos países. En 1964 se inició el denominado Diferendo por la delimitación de áreas marinas y submarinas en el Golfo de Venezuela, sin embargo, en años más recientes se originó una nueva crisis por la detención, en territorio venezolano, del llamado Canciller de las Farc “Rodrigo Granda”. Esta operación que fue ejecutada de manera conjunta por miembros de la policía colombiana y venezolana, trajo como consecuencia que en enero de 2005 el Presidente venezolano Hugo Chávez insistiera en acusar a la policía colombiana de mantener engañado al Presidente Álvaro Uribe, lo cual conllevaría a un impacto en las relaciones bilaterales (Briceño,2009). Sin embargo, el gobierno colombiano negó que miembros de la policía
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colombiana hubieran violado el territorio o la soberanía venezolana para capturar al líder guerrillero, posición que fue respaldada por la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores de Colombia14. No obstante, a mediados del mismo mes el Ministro de Defensa colombiano, Jorge Alberto Uribe, reconoció públicamente el pago de una recompensa por la captura de “Rodrigo Granda”, lo cual suscitó una serie de reacciones en los medios de comunicación, entre ellos el periódico El Tiempo, en el que Juan Manuel Santos15 (2005) al referirse sobre el tema expresaba:
El problema no es el incidente Granda, que no es sino eso: un incidente al que hay que echarle tierra con un encuentro bilateral, una comisión o con un comunicado conjunto redactado por los diplomáticos: de esos que no dicen nada y donde todos quedan bien. Pero eso no resuelve el problema. El verdadero problema es que tenemos de vecino un régimen autoritario, que está acabando con la democracia de su país, que se está armando hasta los dientes, que tiene su corazón con los grupos terroristas y desestabilizadores, que está lleno de plata y que pretende exportar su revolución. Ese es el problema. (El Tiempo, editorial, 23 de enero de 2005)
Aunque estas declaraciones no tuvieron mayor relevancia a nivel internacional, en el ámbito nacional se observa que sí se empezaba a identificar con nombre propio a otro ‘enemigo del pueblo colombiano’. Sin embargo, es a finales de 2007 y a comienzos de 2008 que se agudiza el deterioro de las relaciones entre ambos países, esto debido a la decisión del presidente Álvaro Uribe de suspender la mediación que el presidente Hugo Chávez realizaba en ese momento entre las Farc y el gobierno colombiano con el fin de lograr un intercambio humanitario que permitiera la liberación de secuestrados que estaban en poder de ese grupo guerrillero. Este hecho es considerado por muchos analistas políticos como el inicio de la crisis diplomática, pues a partir de ese momento las declaraciones de ambos presidentes ‘subieron de tono’ y terminaron por romperse a raíz de la incursión militar colombiana en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de ese año.
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Integrada por los ex presidentes colombianos Ernesto Samper(1994-1998), dirigente liberal y principal opositor del gobierno Uribe; Andrés Pastrana (1998,2002) del partido conservador y opositor de la reelección del entonces presidente Uribe; y Alfonso López(1974-1978) de la oposición liberal.
15 Su familia fue propietaria del periódico El Tiempo, medio que se constituye en el de mayor circulación a nivel nacional. Para el 2005 se
retira del Partido Liberal y decide respaldar al Presidente Álvaro Uribe organizando el Partido de la U. En julio de 2006 es nombrado Ministro de Defensa, por el reelecto presidente Álvaro Uribe, cargo que desempeña hasta mayo 18 de 2009 cuando deci de renunciar para no quedar inhabilitado frente a su aspiración presidencial.
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Ahora bien, la crisis diplomática entre Colombia, Ecuador y Venezuela atravesó por diferentes etapas. La primera de ellas, ocurrida entre el 1 y el 23 de marzo de 2008, se podría considerar como la de mayor tensión, pues se rompen las relaciones diplomáticas y se hace necesaria la intervención de diferentes organismos internacionales para tratar de restablecerlas. Es en esta etapa que focalizaremos nuestro análisis, la cual detallaremos más adelante. (Figura 10. Cronología de la crisis diplomática en el mes de marzo de 2008).
La segunda etapa se inicia aproximadamente el 23 de marzo. En ella las relaciones entre Colombia y Ecuador atraviesan por un periodo de tensión-distensión, pues el gobierno colombiano se había pronunciado sobre la resolución de la OEA y aunque estaba en vilo el posible restablecimiento de las relaciones con Ecuador, la crisis se agudiza nuevamente tras confirmarse que la identidad de uno de los cadáveres encontrados en el campamento de “ Raúl Reyes” pertenecía al ciudadano ecuatoriano Franklin Aisalla.
Recordemos que el 1 de marzo el cadáver de Franklin Aisalla, junto al de Raúl Reyes, había sido transportado a Colombia bajo la identidad de “Julián Conrado” otro importante miembro de las Farc. La equivocación en la identidad fue anunciada en un comunicado del Ministerio de Defensa el 23 de Marzo. A raíz de lo anterior, el gobierno ecuatoriano reclama las indemnizaciones16 al gobierno colombiano por daños ocasionados a sus ciudadanos durante el bombardeo (a lo cual el gobierno colombiano se había comprometido en la respuesta enviada a Ecuador a través de la cancillería). Es así como la secretaría de prensa de presidencia emite un comunicado en el que anuncia que el presidente colombiano no pagará indemnizaciones “por acciones legítimas de la fuerza pública contra terroristas” (Comunicado, marzo 28 de