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Continuismo, complejidades de lo social y perspectivas ad hoc

2 AUTODEFINICIÓN IDEOLÓGICA GENERAL

P: Cómo evaluás la gestión Kirchner?

5.9. Continuismo, complejidades de lo social y perspectivas ad hoc

Como señalamos al principio de este apartado, el posicionamiento en la coyuntura política concreta define los acercamientos y alejamientos políticos de las distintas organizaciones. Como sabemos, desde la asunción de Kirchner se produjo un

69 Hoy sabemos finalmente que las diferencias planteadas no fueron zanjadas, lo que derivó en el

fuerte reacomodamiento de las distintas fuerzas a partir de la valoración y el posicionamiento al respecto.

La distinción más evidente es la de las organizaciones que apoyan al kirchnerismo y las que no; es decir el MUP y MBP-LS70 y el resto. Ahora bien, además de esta distinción podemos pensar otras superpuestas, como aquella que diferencia a las organizaciones que ven una total continuidad de Kirchner respecto a las presidencias anteriores. Desde este criterio, vuelve a ser útil la distinción entre las organizaciones que se declaran marxistas-leninistas y las que no.

En efecto las cuatro organizaciones que se declaran marxistas-leninistas señalan que la presidencia de Kirchner constituye una clara continuidad de las presidencias anteriores desde la vuelta de la democracia. En rigor, no existen para estas organizaciones puntos de ruptura relevantes en los sucesivos gobiernos de Alfonsín a la fecha. Se trata de la continuidad de la dominación de los mismos sectores socioeconómicos, sigue siendo la burguesía, los grandes grupos económicos los que en realidad gobiernan.

Esta postura es planteada apelando al modelo dicotómico marxista trabajo- capital el que, en su aplicación al análisis de la realidad socio-política, deviene en una perspectiva binaria que pareciera reducir el espacio para las posibles diferenciaciones al interior de la contradicción fundamental. De este modo, el tipo de cierre que se hace para aprehender y explicar el universo social termina desestimando las contradicciones y graduaciones que pudieran haber al interior del ámbito político, en tanto en última instancia remiten a los intereses de algunas de las dos clases fundamentales.

Sin embargo esta posición, lejos de facilitar las posibilidades de articulación política a partir de la constitución de dos grandes bandos que representen a las dos grandes clases, pareciera reducir las probabilidades de articulación, específicamente las de las fuerzas que pretenden la representación de la clase trabajadora. Entendemos que esto se debe a la especificidad de la dimensión política que dista de

reproducir o reflejar el supuesto esquema dicotómico que, en lo esencial, pretende agotar la explicación de lo social. En otras palabras, consideramos que muchas de las dificultades que las organizaciones del campo popular muestran en sus posibilidades de articulación política pueden deberse a lo que observamos como una persistente negación de la especificidad y autonomía –que por supuesto nunca es absoluta- de lo político.

La ausencia de graduaciones no sólo se observa en la caracterización de los actores del escenario político, si no también en la concepción del cambio: las mejoras 70 Con la aclaración ya realizada en la nota anterior.

que puedan observarse en algunas dimensiones, variables o indicadores suelen ser desestimadas en tanto se subsumen a una lógica general que las absorbe y las desactiva. Del mismo modo, también se observan planteos y posicionamientos que parecieran desatender la multiplicidad de niveles, actores, posturas, tensiones y contradicciones presentes en toda gestión gubernamental. Tanto las organizaciones que se presentan cercanas al oficialismo como el FPDS y el MTD-AV hacen alguna mención sobre la importancia de tenerlas presente.

Finalmente llegamos a un mecanismo habitual que suele utilizarse que llamamos aquí la aplicación de perspectivas ad hoc. La dialéctica entre individuo y sociedad, el modo en que interactúan e inciden uno en el otro atraviesa todo el pensamiento sociológico y deriva en dos grandes posturas, la subjetivista -cuando se hace hincapié en el peso del individuo, en su autonomía y en su capacidad para incidir y modificar la estructura social- y la objetivista –que destaca el peso de las estructuras sociales sobre las individualidades.71

Nos parecía interesante detenernos en señalar los distintos usos que se hacían de ambas perspectivas, apelando a una u otra en función de la carga valorativa deseada en el análisis de determinado actor político, en este caso, la gestión del ex presidente Kirchner. Podemos diferenciar según este criterio entre las organizaciones que hacen un uso ad hoc de los diversos enfoques y las que no. Nos parece que tanto el MTD-AV, el FPDS como MBP-LS se posicionan desde un lugar que les permite reconocer virtudes y defectos del kirchnerismo sin apelar a cambios de perspectivas en función de la valoración que se busca. Por el contrario, en el resto, ya sean opositoras u oficialistas, se pasa de un enfoque subjetivista a uno objetivista para acentuar defectos o virtudes: todo lo bueno es producto de las circunstancias (lo social, objetivo, estructural) y lo malo producto de la acción intencionada del individuo en cuestión. O viceversa.

Entendemos que todo análisis y valoración sobre un tópico como este, toma posición en relación al peso que debe adjudicársele a lo estructural/objetivo y a lo individual/subjetivo. En la búsqueda del equilibrio entre los dos extremos, surge un amplio abanico de posibilidades. Lo que observamos es que la rigidez de algunas posiciones hace necesario el uso ad hoc de alguna de estas perspectivas. Esto no sucede cuando los posicionamientos políticos adoptan formas más flexibles, los que no se ven amenazados por reconocer las virtudes o defectos de lo que se esté evaluando. La utilización de perspectivas ad hoc pareciera entonces estar asociada a la rigidez con la que se presentan los principales rasgos identitarios, como un

71 Para una profundización de este tema ver Alexander, Jeffrey C. ([1987]1989), Las teorías sociológicas

indicador o síntoma de los espacios que se abren para las operaciones políticas de articulación.