2 AUTODEFINICIÓN IDEOLÓGICA GENERAL
2.9. Medios y fines de la práctica política Una primera taxonomía.
En relación a nuestro tema de análisis podemos distinguir en primer lugar dos grandes grupos entre las organizaciones estudiadas respecto a la autodefinición ideológica que cada una señala y que tiene que ver con la adscripción o no al marxismo-leninismo. En efecto cuatro de las ocho organizaciones observadas se
presentan adhiriendo a la matriz ideológica marxista-leninista, sintetizando una serie de rasgos comunes que dan cuenta de una particular fijación de sentido respecto a los significantes y puntos nodales en torno de los cuales se construyen sus discursos identitarios. En este sentido, nos parece relevante resaltar la aparición del leninismo configurando, junto con la apelación al marxismo, la constitución de una matriz ideológica que aparece indisoluble para un grupo de organizaciones que adscriben explícitamente a ella desde diferentes orientaciones.
Tanto el PO, la CCC-PCR, el MTR y el MPR-Quebracho41 se definen como marxistas-leninistas y comparten una serie de rasgos comunes que a la vez las diferencia del resto. Entre los puntos más importantes que podemos destacar en este apartado está la concepción de la revolución como proceso de transformación radical que se opone a reformas graduales y una mirada binaria del escenario político que resulta de la traslación del modelo dicotómico marxista. Salvo el caso del MPR-QB, el resto de las organizaciones plantean un punto de llegada claro y preestablecido: el socialismo es entendido según los lineamientos teóricos de la matriz marxista-leninista y sujeta a las experiencias históricas en las que la revolución rusa tiene un lugar predominante. El proceso de transformación social aparece preestablecido en muchos de sus componentes más importantes, desde la forma que adoptará el proceso de cambio –la revolución-, hasta el fin, el punto de llegada –el socialismo/comunismo, socialización de los medios de producción mediante.
En este sentido podemos señalar que se observan una serie de puntos nodales (revolución –vs. reforma-, socialismo, dictadura del proletariado) que se plantean en términos de una plena fijación de sentido. Hay un objetivo final, un tipo de sociedad al que se quiere llegar, que ya está definido en sus componentes principales. Esto a la vez implica una serie de pasos que se presentan como necesidades, cuestiones ineludibles que restringen fuertemente el espacio de lo contingente.
El caso del MPR-QB es una suerte de híbrido, en donde se trata de conjugar la matriz marxista-leninista (especialmente tópicos como revolución y insurreccionalismo) con elementos de la matriz nacional-popular. La primacía de la práctica (política)como rasgo identitario termina subordinando otros componentes del discurso a la lógica insurreccionalista y al enfrentamiento, buscando articular la idea de revolución con elementos nacionalistas. Es decir, en este modelo no se presenta como necesaria la socialización de los medios de producción ni la abolición del Estado burgués, pero sí el cambio social es presentado circunscrito dentro de los límites del insurreccionalismo. 41 Cabe señalar que el MPR-Quebracho si bien se presenta en primera instancia como Nacionalista
Revolucionario con fuerte vinculación a la matriz nacional-popular, luego señalan explícitamente su adhesión al marxismo leninismo “en cuanto a cosmovisión del mundo, categorías de análisis y filosofía política”. Esta doble adscripción ideológica trae diversas implicancias que serán señaladas más adelante.
Entre las organizaciones que no se presentan como marxistas-leninistas se observa como rasgo común una concepción del escenario político que trasciende la lógica binaria marxista, lo que no implica que deje de reconocerse la contradicción entre capital y trabajo como eje para pensar lo social, pero sí que se reelabore dando lugar a nuevos antagonismos ya no circunscriptos al estricto corte de clase: pueblo vs. Oligarquía, liberación vs. dependencia. Tanto en el caso de las organizaciones cercanas a la matriz nacional popular (el MUP y MBP-LS), como en las que incluiríamos en una suerte de izquierda heterodoxa (FPDS y MTD-AV), el cambio social se orienta hacia un modelo social equitativo, donde se zanje la brecha entre ricos y pobres. Al interior de estas coordenadas se admiten una serie de posibilidades que no son contempladas/aceptadas por el otro grupo de organizaciones como alternativas viables. Es por esto que decimos que el punto de llegada se presenta con una fijación de sentido visiblemente menor.
Del mismo modo la concepción de cambio social está definida más en términos de posibilidades –o probabilidades- que en términos de necesidades. No constituye un debate central la destrucción o no del Estado en tanto es vista como una discusión abstracta, lejana, en relación a las dificultades que manifiesta el campo popular para revertir la desfavorable correlación de fuerzas respecto a sus enemigos políticos. Como se ve en los discursos, el espacio de lo contingente avanza en detrimento de lo necesario, ampliando –eso creemos- las posibilidades para que se desarrollen lógicas equivalenciales a partir de la operación de significantes vacíos. Esto, a su vez, puede entenderse como uno de los elementos que instala condiciones para desarrollar articulaciones políticas de alta intensidad.
En definitiva, pensamos que puede resultar útil esta separación en función del peso que adquieren determinados elementos de la matriz marxista-leninista, en tanto permiten, más allá de las diferencias, observar algunos rasgos comunes que nos aportan información sobre el tipo de fijación de sentido que se le imprime, desde el discurso identitario, a la concepción de lo social –el tipo de sutura-, la visón de lo político y sus implicancias en el derrotero político de cada organización. Veremos más adelante si esta categorización continúa siéndonos útil.