3. LA IZQUIERDA COLOMBIANA: PERIODIZACIÓN Y SURGIMIENTO DEL PDA
3.5. Contra el pacto bipartidista del Frente Nacional
Durante los años del Frente Nacional la presencia ideológica y política de la izquierda, se aprecia en la representación del Partido Comunista de Colombia, conjuntamente con las de otros movimientos alternativos, que se identifican así mismos como de izquierda; durante éste periodo el PCC pierde su hegemonía. Sobresalen las expresiones de la izquierda armada que irrumpen en la lucha política nacional: las FARC (1964), el ELN (1964), el EPL (1965) y el M-19 (1974). También surgen otros referentes políticos y organizativos, entre los cuales vale la pena mencionar: el Movimiento Revolucionario Liberal, MRL, ubicado como disidencia de izquierda del partido liberal (1959); el Frente Unido del Pueblo liderado por el sacerdote Camilo Torres (1965); la ANAPO, en la que alcanzó a existir una tendencia socialista (1961), el Movimiento Obrero Independiente y revolucionario, MOIR (1970) y la Unión Nacional de
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Oposición, UNO (1972), que se constituyó en el esfuerzo unitario más significativa de la izquierda durante este periodo.
El Frente Nacional, consecuencia de los acuerdos de Benidorm y Sitges, pactado entre Laureano Gómez y Alberto Lleras Camargo, en representación de los partidos conservador y liberal, y el plebiscito de 1957, se constituyeron desde la perspectiva de la lucha de clases, en la salida que encontraron los sectores dominantes y sus partidos representativos, Conservador y Liberal, para superar la crisis y el descontento popular en contra de la dictadura de Rojas Pinilla; dando origen a una nueva forma de exclusión política respecto a las clases subordinadas, generando un nuevo ciclo de violencia política al no permitir la participación de la oposición en las corporaciones públicas y los cargos ejecutivos. Pécaut (2006) en su libro intitulado: “Crónica de cuatro décadas de la política colombiana” disiente de la posible perspectiva autoritaria del Frente Nacional, señalando que no lo considera la causa principal de las dificultades de la oposición política.
Durante la vigencia del Frente Nacional, los partidos de izquierda carecieron del derecho a espacios de representación, normativamente porque la ley lo prohibía, y por los mecanismos de fraude y violencia instaurados por el sistema, que impidió acceder a ellos o ejercerlos con las garantías suficientes, en un contexto de democracia restringida. Acevedo y Castaño (2001) caracterizan este periodo, señalando que:
La dirección del «cambio social» fue canalizada casi por los mismos actores del liberalismo y del conservatismo que cuatro años atrás habían apoyado el golpe militar. Lo que en realidad ocurrió entre la caída de Rojas y la instauración del Frente Nacional fue el tránsito hacia un régimen democrático limitado y restringido, suscitado por el temor de las élites de los dos partidos a ser excluidas del poder por el gobierno militar, la violencia en el campo y el estancamiento económico. Esta es la razón por la cual para Marco Palacios el Frente Nacional fomentó "una pedagogía del compromiso entre dos partidos cada vez más parecidos". Pero no consiguió cimentar una cultura política democrática y
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desaprovechó la oportunidad de emprender reformas sociales básicas. Desarrolló una actitud intolerante frente a la oposición -es la historia de la persecución, represión y cooptación del Movimiento Revolucionario Liberal y la Alianza Nacional Popular entre 1960 y 1972 - y relegó a un segundo plano los elementos desencadenantes del conflicto político, como la cuestión agraria; en cuanto tuvo que responder a éstos, abusó del estado de sitio». De manera que la sociedad civil (aquellos individuos que actuaron movidos por el interés privado o colectivo para defender intereses comunes) no tuvo un escenario apropiado para la libre participación política, pese a que siempre estuvo buscando alternativas de solución y respuestas a la restringida democracia de este período.
Los presidentes del Frente Nacional que duró en la práctica más de veinte años, fueron: Alberto Lleras Camargo (1958 – 1962) del Partido Liberal; Guillermo León Valencia (1962 – 1966) del Partido Conservador, Carlos Lleras Restrepo (1966 – 1970) del Partido Liberal, Misael Pastrana Borrero (1970 –1974) del Partido Conservador y Alfonso López Michelsen (1974 – 1978) del Partido Liberal. El ejercicio alternativo del poder mediante los mismos mecanismos administrativos y políticos, compartiendo la misma burocracia, implicó que las diferencias ideológicas y políticas entre ambos partidos terminaron desapareciendo en la práctica, más aún cuando ambos partidos se propusieron mantener y defender el statu quo que habían logrado imponer.
Durante la vigencia del Frente nacional, en el contexto internacional se presentó el triunfo de la revolución cubana en 1959, con la consiguiente reacción por parte de los Estados Unidos, en el marco de la guerra fría, que tenía como objetivo la lucha contra el comunismo. La respuesta institucional para América Latina se plasmó en la “Alianza para el Progreso”, un modelo asistencialista que tenía como fin comprometer a los gobiernos de la región a realizar cambios coyunturales. En el plano militar se afianzó la doctrina de Seguridad Nacional que avaló y apoyó los golpes militares realizados en 1964 en Brasil contra Jao Goulart; y la instauración de juntas o caudillos militares en Argentina, Venezuela, Chile, Uruguay y
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Bolivia, y la invasión a República Dominicana en 1965. En el campo de la izquierda hay que tener en cuenta las consecuencias de la ruptura chino-soviética, que determinó la división del movimiento comunista de la gran mayoría de países del mundo, y que en Colombia se manifestó en el surgimiento de un nuevo partido comunista de orientación maoísta.
En el campo de la protesta social y política, el ambiente de restricciones que reinaba a pesar de la democracia formal, favoreció el auge de la lucha guerrillera; así como de las actividades populares de masas que hicieron de los paros cívicos una forma de confrontación política por fuera de los causes legales. La organización sindical entró en un periodo de dispersión ante el fracaso de reunificación de la CTC y la división promovida por la derecha mediante la creación de una nueva central sindical, la UTC.
El Frente Nacional, principalmente en la década de los 70, afrontó desde el punto de vista económico, el agotamiento de los procesos de industrialización por sustitución de importaciones, basado en el mercado interno, lo cual se convirtió en una antesala para las políticas neoliberales que empezarían a consolidarse en la década de los ochenta en toda la región. La tendencia económica se orientó a la búsqueda de mercados internacionales, mientras se hacía cada vez más evidente la ingerencia de organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, FMI en la orientación de la política económica. De sus disposiciones se derivaron medidas como el UPAC, creada para la financiación de la vivienda para estimular el mercado de capitales durante el gobierno de Misael Pastrana, junto con las medidas a favor de la expansión del mercado financiero durante el gobierno de López Michelsen. Las políticas orientadas a impulsar la reforma agraria del gobierno de Lleras Camargo, (Ley 135 de 1961) y la creación del INCORA, fracasaron en un contexto de violencia y de creciente urbanización, constituyéndose el Pacto de Chicoral, patrocinado por los partidos tradicionales y los grandes propietarios de la tierra, en el medio que anuló de manera definitiva las posibilidades de redistribuir la tierra. (Ley 4ª de 1973) El surgimiento y posicionamiento de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC, declinó paulatinamente debilitando la organización campesina. Del mismo modo, las políticas
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gubernamentales terminaron cooptando a las juntas de acción comunal, que igualmente podrían haberse convertido en organizaciones sociales colectivas.
Con la instauración del Frente Nacional, el régimen colombiano hábilmente, una vez más, logró encontrar salidas a la crisis generada por la dictadura militar, resguardando sus intereses políticos y económicos. La izquierda, expuesta a las circunstancias de la coyuntura nacional e internacional, entró en una etapa en la cual surgieron nuevas organizaciones, en muchos casos radicalizadas, ante la realidad excluyente que asumía la forma de la democracia restringida y del estado de sitio.