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La República Liberal y el surgimiento del Partido Comunista

3. LA IZQUIERDA COLOMBIANA: PERIODIZACIÓN Y SURGIMIENTO DEL PDA

3.3. La República Liberal y el surgimiento del Partido Comunista

La instauración de la llamada República Liberal, determina el énfasis en la modernización en el campo económico y político del país, después de “la oscura noche de los regímenes conservadores de la Regeneración”. Durante éste periodo liberal la izquierda logro configurarse como un actor político más definido y avanzar en su organización mediante la creación del Partido Comunista de Colombia en 1930, organización política que alcanzó a realizar su Segunda Conferencia Nacional en 1935, y su Primer y Segundo Congreso en el transcurso de los años 1941 y 1944. También surgió como movimiento alternativo, aunque de manera fugaz, entre 1933 y 1935, la Unión Nacional Izquierdista Revolucionaria, UNIR, liderada por el caudillo Jorge Eliécer Gaitán. Éste se constituyó en un movimiento disidente del liberalismo, y en consecuencia fue perseguido.

El regreso de los liberales al gobierno, estuvo marcado por los efectos de la Gran Depresión mundial de los años treinta, y la manera como la misma, puso en evidencia la crisis de la estructura económica y política del poder dominante. La opción a esta crisis fue el reformismo del gobierno de la “Concentración Nacional” promovida por el Presidente Enrique Olaya Herrera, pero de manera más definida, lo fue la experiencia de la “Revolución en Marcha” que orientó Alfonso López Pumarejo. Sobre los efectos de la crisis de este periodo, son ilustrativos los planteamientos que hace Medina (1980, p. 160), en la historia del PCC:

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No puede negarse que la depresión incidió profundamente en todos los aspectos de la vida del país. El café experimentó un descenso en el mercado mundial del 50% entre comienzos de 1929 y enero de 1930. Ello condujo a la crisis de todo el comercio exterior del país. Hacia 1932, el valor del total de las exportaciones bajó casi dos veces y las importaciones descendieron en más de cuatro veces en comparación con 1929. La fuerte reducción en la entrada de divisas por concepto del comercio exterior trajo aparejado el desequilibrio financiero. Colombia acudió para el pago de sus compromisos en el exterior, al oro. Para diciembre de 1931 las reservas del metal precioso en el Banco de la Republica bajaron en casi cinco veces. Hacia 1933 el curso oficial del oro había bajado en un 69% en comparación con el nivel de 1928. La producción industrial bajó en relación con la ausencia de inversiones en el sector durante el período. La inversión en maquinaria y equipo que para 1928 era de 96.7 millones de pesos descendió a 12.4 millones en 1930. En la crisis de 1929 a 1933 se sintieron en Colombia en toda su gravedad las consecuencias de la dependencia con respecto al capital norteamericano”.

Agregados a los efectos de la crisis sobre la débil estructura económica del país, reflejada en su deficiente capacidad productiva nacional, fueron decisivos en el fortalecimiento de la izquierda, representada en aquel momento por el naciente PCC, el crecimiento de la clase trabajadora y sus organizaciones, en especial la creación en 1936 de la Central Única de Trabajadores, CTC, así como el auge de la lucha por la tierra entre los campesinos y la definición de un programa político más estructurado desde el punto de vista de los parámetros de la Internacional Comunista. Como aspectos sobresalientes de esa plataforma revolucionaria, Medina (1980, p.p. 167 y 168) resaltan los siguientes:

El contenido central de la revolución sería la resolución de la cuestión agraria por medio de la eliminación de los vestigios feudales, el reparto de la tierra a quienes la trabajan directamente, a través de la expropiación sin indemnización a los terratenientes. Igualmente la Revolución sería antiimperialista, y por tanto, procedería al desconocimiento de las deudas contraídas a través de los empréstitos y a la nacionalización de las empresas directa o indirectamente controladas por el

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imperialismo. Otros objetivos señalados en la declaración fueron: La implantación general de la jornada de trabajo de ocho horas, el reconocimiento de los derechos políticos de la mujer, la separación de la Iglesia y el Estado, el establecimiento del control obrero sobre las industrias nacionales. Con respecto a los indígenas, la declaración preveía la devolución de las tierras arrebatadas por la voracidad latifundista y “el reconocimiento de la autodeterminación de los pueblos indígenas”. Esta plataforma tiene una gran significación histórica ya que por primera vez en Colombia una organización política adoptaba un programa marxista”.

Desde inicios de la década de los años treinta, el Partido Comunista se convierte en participe de la vida política colombiana. aunque su experiencia inicial de los años 1930 a 935, estuvo marcada por el izquierdismo, esto no logra opacar su estimulo a la organización sindical de la incipiente clase obrera como orientador de muchas de sus protestas; sus esfuerzos por articular la acción de los obreros con la lucha campesina e indígena y su internacionalismo proletario en calidad de seccional de la Internacional Comunista.

En su segunda etapa durante la República Liberal (1935-1941) y (1941-1945), el PCC adopto la política de Frente Popular trazada por la Internacional Comunista. Como desarrollos de esta orientación se destacan la defensa y promoción de la unidad sindical alrededor de la CTC; la defensa irrestricta de las libertades democráticas en la lucha contra las expresiones del golpismo militar; la solidaridad internacional con la República Española y la lucha contra el nacional socialismo y el fascismo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Las coyunturas políticas que se dieron durante el periodo de la República Liberal, que igual coincidió con la Segunda Guerra Mundial, conllevó a que la dirigencia del PCC, incurriera en errores políticos y flexibilizara sus posiciones, lo cual llevó al naciente Partido Comunista a cometer errores en cuanto a la manera de relacionarse con el partido en el poder,

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el liberal, que gobernaba el país. La autocrítica posterior la registra Medina (1980) de la siguiente manera:

Así, en la adopción del Frente Popular hubo un evidente apresuramiento, ya que la aplicación de esta orientación, exigía el estudio de las condiciones concretas del país. (…) Jugó un papel negativo la tendencia a asimilar el país a las condiciones de colonias o semicolonias lo cual condujo a la absolutización de las contradicciones de la burguesía industrial con el imperialismo. Sin que se hubiera dado rectificación, se llegó a afirmar en el órgano central del Partido, Tierra, que la etapa de la revolución democrático burguesa podía ser conducida por la burguesía, y en consecuencia, por el liberalismo. El franco olvido de la tesis leninista sobre el papel dirigente de la clase obrera en las etapas de la revolución. (…) El revisionismo no penetró en la línea política en forma intempestiva, la sustitución de la política de Frente Popular, por la de Unidad Nacional no fue precedida de un esclarecimiento teórico del concepto mismo de Unidad Nacional que va adquiriendo a lo largo del período contenidos diferentes. Esa ambigüedad ideológica junto con el seguidismo práctico con respecto al liberalismo paulatinamente abrió el campo a la desviación oportunista a la cual sirvieron de expresión teórica las concepciones de Earl Browder. Los errores oportunistas aparecieron como el divorcio entre los objetivos económicos y democráticos inmediatos con las tareas estratégicas.

3.4. La resistencia a las dictaduras conservadoras y a la dictadura