• No se han encontrado resultados

Capítulo 2. Fundamentación Teórica

2.2 Marco Teórico

2.2.1 Contribuciones de la teoría cognoscitiva al aprendizaje

Las teorías cognoscitivas surgen a partir de los trabajos de algunos investigadores interesados en el desarrollo intelectual del ser humano, tal es el caso del suizo Jean Piaget y del ruso Lev S. Vygotsky (Henson y Eller, 2004). Es en función de teorías como las que aportaron estos dos grandes investigadores, que el profesor se adentra en el sujeto que aprende y en cómo aprende, comprendiendo así que existen factores que son parte del proceso de enseñanza más allá del cómo enseñar y de qué enseñar (Gómez, Villareal, González, López, y Jarillo, 1995).

La investigación realizada por Jean Piaget se lleva a cabo en las décadas de los cincuenta, sesenta y setenta, mientras que Vygostky

desarrolla su trabajo en un momento histórico cultural muy importante en la Rusia de las décadas de los veinte y treinta; sin embargo sus trabajos convergen en la conclusión de que el ambiente cultural es de gran

importancia para el desarrollo cognoscitivo del niño (Henson y Eller, 2004). La búsqueda constante por entender cómo relacionar de manera efectiva el desarrollo del niño con el aprendizaje orientó el estudio de

investigación que estos dos grandes teóricos realizaron, estudios que en sus preceptos más elementales siguen estando vigentes en el campo educativo.

En lo tocante a la educación y con base en las aportaciones de las diversas teorías cognoscitivas, se asume que el alumno no es un sujeto pasivo ante los estímulos externos que se le presentan con el propósito de generar un aprendizaje; por el contrario esta perspectiva teórica propone que

el ser humano posee estructuras cognoscitivas internas que interactúan con el medio ambiente logrando así la construcción de nuevos aprendizajes.

El estilo cognoscitivo en el aprendizaje hace referencia a “(…) las formas que prefieren los individuos para procesar y organizar la información y para responder a los estímulos ambientales” (Woolfolk, 1990).

Piaget propugna el desarrollo de la inteligencia como un proceso progresivo de equilibrio entre el sujeto que aprende y el medio, proceso que se activa mediante los mecanismos de asimilación y acomodación de la función biológica conocida como adaptación (Barba, Cuenca y Gómez,

2007). Para Piaget el equilibrio es un elemento fundamental en el

crecimiento cognoscitivo del sujeto por el balance que éste puede tener entre sus esquemas actuales y la comprensión del medio que lo rodea, cuando los esquemas no son los apropiados para el individuo ocurre entonces un desequilibrio (Henson y Eller, 2004).

Dentro de sus aportaciones más importantes destacan la división que propone para el desarrollo cognoscitivo del ser humano en cuatro etapas: sensoriomotora, preoperacional, de las operaciones concretas y de las operaciones formales (Meece, 2000).

Piaget como creador de la teoría psicogenética, expone que el

desarrollo cognoscitivo está vinculado a cuatro elementos básicos (Meece, 2000): a) Maduración de las estructuras físicas heredadas, b) Experiencias físicas con el ambiente, c) Transmisión social de información y de

El profesor tiene la obligación profesional de ejercer la enseñanza con la conciencia de que sus alumnos no son un recurso humano a la entera disposición de los estímulos del medio ambiente, sino que éstos son sujetos activos cuyas estructuras cognoscitivas intervienen en una relación recíproca con objetos, cultura, adultos y demás mediatizadores del aprendizaje.

Para los cognoscitivistas el individuo no se limita a relacionarse con el medio ambiente en un intercambio pasivo de información y experiencias, sino que tiene la capacidad de darle un tratamiento interior a toda esta información y modificarla para la construcción de nuevos conocimientos (Almaguer, 1998).

Al respecto Barba y otros (2007) puntualizan el papel activo que Jean Piaget otorga al niño para la construcción de su propio aprendizaje, a diferencia de Vygotsky quien además introduce al adulto en un rol de participante activo dentro del proceso de aprendizaje del niño a través de la perspectiva histórico – social que este autor le otorga a dicho proceso.

Mientras que Piaget considera el desarrollo paulatino de las estructuras cognoscitivas conforme el niño crece y reestructura su aprendizaje por medio de los procesos de asimilación y acomodación, Vygosty propone que el aprendizaje del niño se desarrolla de manera intencional y sistemática y que son los adultos quienes motivan y promueven este aprendizaje y desarrollo.

Piaget considera que el aprendizaje depende del nivel de desarrollo que se haya logrado en las estructuras cognoscitivas del niño, a diferencia

de éste, Vygotsky enuncia que es el desarrollo del niño el que sigue al aprendizaje y crea una zona de desarrollo potencial con la ayuda de

mediadores. El área de desarrollo potencial propuesta por Vygotsky sienta el precedente para la creación del concepto de andamiaje elaborado

posteriormente por Jerome Bruner (Gómez, Villareal, González, López y Jarillo, 1995).

No obstante las diferencias entre ambos autores en cuanto perspectiva se refiere, la teoría del desarrollo intelectual de Piaget contribuye a cambios sustanciales en la forma en que tradicionalmente se realizaba la enseñanza dentro del aula; esta teoría le propone al maestro diseñar actividades de aprendizaje que estimulen el interés, el pensamiento y la reflexión en el alumno, sin dejar de lado su papel dinámico como facilitador y guía dentro del proceso de enseñanza aprendizaje (Meece, 2000).

Vygostky en cambio afirma que no se puede entender el desarrollo del niño sin la debida vinculación de éste con su medio social, es decir la cultura en la que se cría (Meece, 2000), de ahí que también se le conozca a su teoría como perspectiva sociocultural (Ormrod, 2005).

Las ideas de Vygostky centran su interés en el lenguaje; medio por el cual según este psicólogo se acumula, incrementa y transmite la cultura humana, se lleva a cabo la interacción social y reproducen las acciones culturales más efectivas. Para Vygotsky, “Lo que el niño puede hacer hoy con ayuda podrá hacerlo mañana por sí mismo” (Vygostky, 1962, p. 104).

De acuerdo a estos supuestos, el autor considera que la cultura

constituye un factor esencial en el desarrollo de los individuos (Barba, et al., 2007). Ormrod (2005, pp. 193-196) resume algunos de sus principales postulados de la siguiente manera.

a. Los procesos mentales complejos tienen su origen en actividades sociales; conforme el niño crece estos procesos sociales son interiorizados hasta ser utilizados de forma independiente sin la ayuda de otros.

b. En los primeros años de vida el pensamiento y el lenguaje se van transformando hasta convertirse en procesos más independientes,

c. Los adultos transmiten al niño la cultura a través de conversaciones y de la educación formal, es decir le comparten los significados que ellos mismos tienen del mundo que les rodea.

d. Los niños pueden realizar tareas difíciles con la ayuda de personas cognitivamente más preparadas. De acuerdo a los principios

propuestos por Vygostky, el niño pone de manifiesto dos

capacidades en un determinado momento de su desarrollo: el nivel actual de desarrollo y el nivel potencial de desarrollo.

e. Las actividades o tareas difíciles le promueven al niño un desarrollo cognitivo más elevado, esto es posible con la ayuda de personas más competentes en la realización de dichas tareas en algo que el autor denomina zona de desarrollo próximo.

En la revisión de las contribuciones al desarrollo intelectual y

psicológico del individuo hechas por Vygotsky, destaca la visión amplificada que ofrece este autor sobre las influencias sociales y culturales en el

desarrollo cognoscitivo del niño como se observa en los postulados antes señalados. En conclusión, la visión vygotskyana del aprendizaje como refiere Elaine de Vargas (s/f):

(…) implica la comprensión e internalización de los símbolos y signos de la cultura y grupo social al que se pertenece, los aprendices se apropian de las prácticas y herramientas culturales a través de la interacción con miembros más experimentados o agentes educativos influyentes, mediante prácticas pedagógicas deliberadas, a través de mecanismos de mediación y ayuda, ajustados a las necesidades del alumno y del contexto.

Resulta evidente que cada una de las teorías psicogenéticas aquí expuestas aportan sustentos teóricos suficientes para que el docente replantee su ejercicio en la enseñanza a través dela revisión de literatura especializada que le permita tener un conocimiento amplificado de la forma en que sus alumnos construyen su aprendizaje.

Los aportes al campo de la educación extraídos de las teorías

cognoscitivas son ampliamente reconocidos y utilizados como fundamento de la tarea educativa que realizan muchos educadores. Se reconoce que el aprendizaje del alumno requiere de la intervención de mediadores, de esta manera en su función de mediador del aprendizaje el profesor adquiere la

ardua tarea de diseñar las estrategias adecuadas que le permitan interactuar de manera eficaz con el alumno y la construcción de aprendizajes por parte de éste, teniendo siempre como referencia el conocimiento del mundo y la cultura que el niño ya posee.

Con base en las teorías antes desarrolladas en este apartado se recomienda para la enseñanza en cualquier nivel educativo ajustar los procesos de enseñanza previstos por el docente al nivel de desarrollo para mejores resultados en el aprendizaje. Con el propósito de poder llevar a cabo una planeación estratégica y teóricamente bien fundamentada como se sugiere, se reitera la necesidad de que los profesores profundicen en el conocimiento de las características del desarrollo cognoscitivo de sus

estudiantes a bien de establecer una congruencia lógica entre lo que desean que sus alumnos desarrollen y lo que ellos pueden lograr en función de sus estructuras cognoscitivas.

Por lo que se refiere al tema de estudio, se aprecia la importancia del rol de docente como mediador del aprendizaje entre el niño y el contexto que le rodea, así como la forma en que el profesor a través del lenguaje

interpreta y codifica la cultura para que los alumnos, especialmente los que cursan la etapa preescolar y primaria puedan establecer un eficaz puente comunicativo entre los conocimientos que ya se han apropiado antes de su ingreso a la educación formal y la nueva información que le presenta el educador para la construcción de su aprendizaje.

Generalmente el lenguaje oral es la principal herramienta con la se comunican las consignas, tareas, instrucciones o actividades que el maestro organiza como parte del plan de clase, el cual tiene como propósito central, el aprendizaje del alumno; de aquí que el docente deba encontrar la mejor forma en que su interpretación del mundo empate con el desarrollo del niño y sus procesos cognitivos.