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Conversar es también una forma de arte ,

In document Configuración de espacios personales (página 36-48)

Pero este tipo de experimentos también los llevé a cabo en lugares desolados afuera de la ciudad y la actitud cambia sustancialmente, la creación de este espacio en lugares alejados de la civilización hace aparecer un orden jerárquico en los individuos, en donde se delegan funciones para la construcción del ‘cambuche’ y así mismo el habitar ya no es tan utópico como en un espacio más personal y cotidiano.

A partir de estos experimentos y del estudio de diferentes grupos de personas decidí individu- alizar más la experiencia, a modo de instrucción y hablando personalmente con cada uno de los involucrados, les pedí el favor de recrear un ‘cambuche’ o fortaleza tal y como recordaban que lo hacían en su niñez, la respuesta fue sorprendente ya que nadie se negó a hacerlo por más absurdo que pareciera, familiares amigos y personas desconocidas estuvieron dispuestas a hacerlo y a enviarme los videos que tomaron como registro personal realizando estas construcciones.

Después de reunir aproximadamente cincuenta videos registrados con sus propios teléfonos celu- lares, sus computadores y sus cámaras digitales, la pregunta era ¿qué otro paso seguía?

Capturas de videos de los espacios construidos por las personas que participaron en mi proyecto. 2014

Mi exploración estaba clara, en mis trabajos anteriores ya había mostrado al ‘cambuche’ como un elemento estético y material que puede llegar a crear experiencias en el espectador. Pero después de tener las experimentaciones con grupos de gente y las experiencias individuales, no podía solo quedarme en un aspecto meramente estético.

La experiencia y el vínculo que se crea al construir estos espacios en los que habitamos por un momento determinado, nos invita a crear una experiencia aislada de una realidad esquematizada por orden impuesto por la misma sociedad, es el orden en que hoy vivimos.

Hay una irrupción en el régimen, en el contexto nuestro, Bogotá, todo está tan especi�icado y

preestablecido por esquemas sociales, en donde se hace lo que la sociedad demanda. No hay opor- tunidad para detenerse a pensar.

Basándome en un sector determinado en el cual me incluyo, un sector en el que no permite rela-

jarse o detenerse a pensar ya que romper el régimen esta mal visto porque inter�iere con una

producción predispuesta por una sociedad. Los videos muestran en cada individuo como ese pequeño espacio de ‘hacer algo inservible’ se transforma en un tiempo de desconexión con el mundo exterior y un tiempo de recordar algo tan simple y sencillo como un juego, les permite tener un instante para sí mismos.

Lo que pasa en estos videos es de suma importancia, cada uno de ellos me cuentan una historia, relatan una forma de vida que existe detrás de estas grabaciones. Hay un contenido grato en el que cada uno de sus personajes pone su toque personal, se ve una variación en cuanto a personali- dades e intereses, pero algo esta latente en cada uno de ellos, hay una esquematización en la construcción de estos espacios. No solo porque los elementos al alcance quizás sean los mismos, pero me di cuenta de que existe un condicionamiento cultural que hace que estas construcciones

Anteriormente vimos que los juegos y las exploraciones con el espacio las hacemos desde que somos niños, estas exploraciones son muy importantes para el desarrollo de cualquier ser humano, pero investigando más a fondo descubrí que existe una estandarización, quizás impuesta por nuestro contexto sociocultural y me remito nuevamente a mi propia vivencia.

Las construcciones, sin importar la procedencia de las personas que formaron parte de mi proyecto, absolutamente todos se rigieron por una serie de patrones adquiridos por vivencias o por previas construcciones que record- aban habían hecho cuando eran pequeños. Las construcciones que hacían eran muy similares y la mayoría utilizó los mismos materiales.

Sin duda estas construcciones se convirtieron en una serie de instrucciones otorgadas por sus experiencias pasadas o instrucciones que su intuición le decía. Ya que yo nunca le dije a nadie como lo debía hacer o que debía disponer los elementos en el espacio. Simplemente ‘fue algo automático’, tal y como me lo dijeron muchos participantes que ayudaron con mi proyecto.

Ahora bien, dado que estos videos fueron grabados en las mismas casas de los participantes, son videos que muestran también una estandarización de los

hábitats de cada individuo; puertas, paredes y decoraciones similares.

Estas características dirigieron mi proyecto hacia una casa común, una casa de esas típicas casas bogotanas que reconocemos fácilmente en cualquier sector de la ciudad. No sobra decir que estas casas también están estandarizadas.

Estandarización y

Son espacios comunes, en los que nos sentimos identi�icados, así sean casas en las que nunca antes

hemos estado.

Basándome en el mismo concepto, decidí que mi proyecto debía ser parte de esa estandarización, más que un objeto, es una instalación en la que la casa y sus espacios forman parte de ella.

Dispongo una serie de dibujos, también estandarizados y a modo de una instrucción, ocupo las paredes como si fuera un papel de colgadura o una baldosa, que forma parte del mismo espacio de la casa y que yo misma estoy construyendo.

Los dibujos son instantes capturados de los muchos videos que las personas me enviaban cuando construían sus fortalezas o ‘cambuches’ .

Los dibujos son un registro de los mismos procesos de construcción que las personas llevaban a cabo en sus lugares personales. Son registros minuciosamente capturados para que cuando estén en la casa formando parte de las paredes, narre una acción que remite a la construcción de los propios espacios, espacios que en algún momento de nuestras vidas nos hacían sentir protegidos. Todo esto como una secuencia en dibujo que el espectador debe armar en su cabeza a medida que recorre el espacio de la casa.

En el proceso de revivir ciertas experiencias, compartir con otras personas y

tener diálogos acerca de cosas tan poco signi�icantes como los son las tradi- ciones de juego cuando éramos pequeños y las anécdotas que compartimos muchos como esconderse o refugiarse en ciertos lugares, toma importancia en estos procesos creativos. Gracias a mi asesor, me di cuenta que frase que escribí sin importancia como: ‘yo dormía en una carpa dentro de mi habitación ya que en las noches me daba miedo mi propio cuarto’, toman relevancia con este tipo de procesos.

Entendí que estos mismos procesos de investigación en artes me llevan a una gran cantidad de caminos, pero debo escoger uno e investigar a fondo. En mi caso pase por la psicología, la sociología, ecología, la medicina y un sin número de documentos que me fueron enfocando en lo que hoy es mi proyecto de grado. Pero no hay duda que el asesor fue la persona más importante en este proceso, él fue mi guía y siempre estuvo comprometido en todos los procesos de mi proyecto desde los seminarios en semestres anteriores, así que agradezco a Andrés Matute toda su paciencia y toda su dedicación conmigo y con mi proyec- to.

La experimentación es de suma importancia ya que estos modos de hacer, me van llevando por diferentes caminos y a medida que investigo se que camino

escoger. Lo más grati�icante de estudiar artes es sorprenderse, me sorprendí

una y otra vez con lo que podía lograr, aprendí de mis errores y lo más impor- tante es que esos mismos errores dejaron de ser precisamente eso, un error y se

Me enfrenté a mis miedos, el espacio ahora no lo veo como lo veía antes, ya no es un simple contenedor de imágenes y objetos, en mi trabajo ha sido el punto de encuentro de mis concep- ciones sobre el arte y todos los modos de hacer y crear. El espacio, ese vacío al que tanto le temía, se convirtió en un dador de posibilidades, mis imágenes nacieron de él y tomaron su forma, se complementaron mutuamente.

Entendí el lenguaje de la cotidianidad y de que mis experiencias por alguno u otro modo están estandarizadas por la sociedad en la que vivo, mis experiencias son similares a la de los demás y también mis miedos.

Todo lo que alguna vez hice durante mis años en la carrera de Artes Visuales, toma una forma

consciente en el proyecto de grado, es interesante y a la vez grati�icante ver el resultado �inal y

encontrar posibles futuras propuestas visuales.

A mi modo de ver y después de concluir este trabajo, creo que ya no existen espacios �ijos e ínte-

gros, ahora son solo momentos de sobrevivir en espacios atravesados por �lujos expansivos en los

que se combinan interiores más acogedores con las zonas más mutables e invertebradas. Espacios que no le pertenecen a nadie. Pero dentro de esos mismos espacios encontramos unos más acog- edores y confortantes, son esos espacios a los que llamamos hogar.

Descubrí que nuestros cuerpos tienen un saber y una memoria que nuestro instinto y nuestra forma de ver la vida depende de la sociedad, pero si algún día logramos evocar estos estados de ‘saber corporal’, y si abandonamos el control y cedemos ante el mundo para experimentar nuestra alegría, y nuestro propio conocimiento, de pronto entenderíamos como es nuestra relación con el espacio y como nuestra experiencia estética esta ligada a ese ‘saber corporal’ integrando todos nuestros sentidos.

Maria CATALINA CHINCHILLA M.

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