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1. INTRODUCCIÓN

1.3. VIRUS CLÁSICOS

1.3.5. Coronavirus humano (HCoV)

Los coronavirus (género Coronavirus, familia Coronaviridae) son un grupo de virus envueltos, redondeados o pleomórficos. La envoltura presenta unas espículas características que constituyen uno de los elementos distintivos de la morfología del virión cuando se observan al microscopio electrónico, con aspecto de corona, de donde reciben su nombre (Figura 5).

Figura 5. A) Micrografía electrónica con tinción negativa de coronavirus y B) Representación

esquemática de la estructura del coronavirus. De: www.vetmed.vt

Además de la proteína de la espícula (S) responsable de la unión con el receptor celular y de la fusión de las membranas vírica y celular, en la envoltura de todos los coronavirus pueden distinguirse al menos dos proteínas más, denominadas M y E. En el interior del virión, la nucleocápside, con simetría helicoidal, está constituida por la proteína N formando un complejo con una única molécula de RNA de polaridad positiva. El genoma completo posee un tamaño próximo a 30.000 nucleótidos, lo que supone el genoma más grande de los virus RNA conocidos.

Los coronavirus son un grupo muy heterogéneo de virus que pueden infectar un número muy diverso de mamíferos, entre los que se encuentra el ser humano y también las aves. Se pueden diferenciar tres grupos de coronavirus atendiendo a las propiedades genéticas y antigénicas. Así, los grupos 1 y 2 están constituidos por coronavirus que infectan mamíferos, en tanto que el grupo 3 sólo está integrado por coronavirus de aves.

Desde mediados de los años sesenta del pasado siglo los HCoV, HCoV-229E y HCoV- OC43, se han asociado exclusivamente con el resfriado común y por tanto se consideraban patógenos respiratorios relativamente benignos. Sin embargo, esta concepción cambió drásticamente en abril de 2003, fecha en la que se identificó un nuevo HCoV como responsable del síndrome respiratorio agudo grave (HCoV-SARS). En sólo ocho meses se identificaron 8.096 casos confirmados de infección por HCoV- SARS en 26 países diferentes, observándose un total de 774 muertes (http://www.who.int/csr/sars/country/table2004_04_21/en/index.html). Aunque el HCoV-SARS no circula actualmente entre seres humanos, la elevada morbilidad y mortalidad asociada con el brote de SARS ha reavivado el interés por esta familia de virus y ha permitido la identificación reciente de otros dos nuevos HCoV asociados con patología respiratoria en seres humanos. El HCoV-NL63, incluido en el grupo 1 de los HCoV y junto con HCoV-229E, fue aislado por primera vez a partir del aspirado nasofaríngeo (NPA) de un niño con bronquiolitis en Holanda. El HCoV-HKU1, perteneciente al grupo 2 junto con HCoV-OC43, fue identificado en muestras de NPA obtenidas de un adulto con una enfermedad pulmonar crónica en Hong Kong. Desde su descubrimiento, ambos virus se han asociado con casos de infección respiratoria en diferentes países, evidenciando una distribución universal de los mismos. Dependiendo de las series publicadas, HCoV-NL63 y HCoV-HKU1 se detectan en el 1- 10% de los pacientes con infección respiratoria aguda, siendo relativamente común la codetección junto con otros virus respiratorios. Los síntomas respiratorios asociados con la infección por cualquiera de estos dos nuevos HCoV son similares a los que ocasionan la infección por HCoV-NL63 y HCoV-HKU1, es decir, benignos en líneas generales, pero pueden presentarse complicaciones en pacientes ancianos o con patología respiratoria subyacente así como en niños de corta edad.

Los HCoV OC43 y 229E constituyen los agentes del resfriado común. Se ha descrito que su período de incubación es de 2 a 5 días y por lo general los síntomas desaparecen a la semana. Suelen asociarse con infecciones de vías respiratorias altas, con intensa rinorrea, aunque ocasionalmente se han asociado con neumonías en el recién nacido, en el niño mayor y en inmunodeprimidos.

La prevalencia y la morbilidad de las infecciones por HCoV-NL63 y HCoV-NKU1 no están bien caracterizadas. Probablemente, en pacientes sanos se asocian con infecciones respiratorias leves, de una forma similar a los HCoV clásicos. Sin embargo, en niños, ancianos e inmunodeprimidos, pueden causar cuadros clínicos graves e incluso mortales. Según datos preliminares, los niños menores de 12 meses

y los que tienen enfermedades crónicas, son los de mayor riesgo de infecciones severas por HCoV-NL63. El posible papel protector de los anticuerpos maternos no está totalmente aclarado, ya que se han detectado infecciones graves por este virus en niños menores de 2 meses.

Manifestaciones clínicas

En los niños hospitalizados por infección por HCoV-NL63, predomina el diagnóstico de bronquiolitis. En cambio, en un estudio prospectivo, llevado a cabo en Alemania, el 45% de los niños infectados por HCoV-NL63, no hospitalizados, presentaban laringotraqueobronquitis, observándose en ellos un riesgo 6,6 veces mayor de laringotraqueobronquitis que en el grupo control [52]. En este estudio, HCoV-NL63 fue incluso más frecuente que el virus parainfluenza en la etiología del crup. También se ha detectado HCoV-NL63 en niños con infecciones respiratorias de vías altas.

Con respecto a las infecciones por HCoV-HKU1, los primeros casos descritos en la literatura correspondían a ancianos con enfermedades cardiovasculares o pulmonares subyacentes, con alta mortalidad. En la mayoría de las series pediátricas una proporción importante de pacientes también tenían patología de base. Los síntomas respiratorios asociados con este virus incluyen rinitis, tos, fiebre y sibilancias. Los diagnósticos en los niños ingresados suelen ser infección respiratoria de vías altas, bronquiolitis, neumonía y crisis asmática, aunque algunos autores, que han detectado el virus en heces de niños con síntomas respiratorios y entéricos, sugieren que HCoV- NKU1 también se asocia con síntomas gastrointestinales. Un gran estudio llevado a cabo en Hong Kong ha demostrado una clara asociación entre infección por HCoV- NKU1 y convulsiones febriles.