GOBIERNO COLOMBIANO EN EL MARCO DEL PROCESO “4G”
Una de las críticas más recientes al modelo “4G” se recibió en el mes de mayo de 2015 por parte de la publicación de la revista Dinero, donde afirma que a la fecha la cuarta generación (“4G”) cuenta con más registros de prensa que hechos reales y asfalto. Para sustentar esta afirmación parte de los hechos ocurridos en los últimos meses: “Bancos que no están convencidos del negocio, fondos de pensiones que lo piensan dos veces antes de entrar a participar y grandes constructoras internacionales que hace unos meses tocaron las puertas del país, pero hoy no pasan de la sala de visitas” (Revista Dinero, 2013). Es así que la publicación, luego de reconocerla como la mayor apuesta de infraestructura en la historia del país, se cuestiona inicialmente si el presunto desinterés de varios actores se relaciona con fallas en la estructuración de los proyectos, también si las partes se encuentran insatisfechas con las utilidades y condiciones financieras, o si tal vez se trata de las dos cosas.
De igual modo, otro de los interrogantes mencionados por la misma publicación es el recibido por algunos sectores de la ingeniería nacional interesados en el programa, referente a la
experiencia y trayectoria de las empresas contratadas para estructurar las condiciones financieras y técnicas de cada proyecto. Por ejemplo, señalan los cuestionamientos realizados en la misma página web de la ANI sobre diversos aspectos, como los “datos aportados por esos consorcios, como el valor de las inversiones necesarias en cada vía, los tráficos proyectados, el esquema de crédito para financiar cada proyecto” (Revista Dinero, 2014).
Es así que algunos actores del sector están preocupados por el hecho de que en el pasado la estructuración de los proyectos se entregaba a grandes firmas internacionales, mientras que en la actualidad esta responsabilidad se adjudica a nuevas y pequeñas empresas, algunas de estas llamadas estructuradoras “boutique”, o a grandes empresas que cuentan con trayectoria en el campo de la ingeniería, pero no en la estructuración de proyectos.
En cuanto a la estructuración del paquete de proyectos “4G”, en una entrevista concedida al diario El Espectador, el presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), Juan Martín Caicedo Ferrer, señaló que las principales dificultades se registraron por las inconsistencias entre los costos de construcción, operación y mantenimiento de los proyectos y los ingresos representados en los aportes de la nación y el recaudo de peajes: “Es decir que los proyectos resultaron ser más costosos frente a los niveles de inversión e ingresos estimados por los estructuradores, lo cual dificultó que algunos de los consorcios precalificados alcanzaran los cierres financieros” (Chacón González, 2014). Al mismo tiempo, el dirigente considera que los tres años utilizados para promocionar los proyectos a nivel internacional y para estructurarlos fueron insuficientes, lo cual se puede demostrar con las pocas ofertas y la falta de grandes firmas de ingeniería internacional, pese a que el programa ha sido diseñado la llegada de multinacionales de la ingeniería.
Frente a la financiación, en el mismo documento se expone la ampliación en un 30% de las vigencias futuras, es decir “que se estirará la plata para financiar los proyectos, lo cual significa que no se podrán construir los proyectos establecidos, porque los últimos tendrán menos recursos” (Chacón González, 2014).
Por otra parte, entre los hechos más destacados por la prensa nacional frente al tema recientemente es la financiación del programa “4G”, pues a mediados del mes de agosto del 2014 el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, anunció el aplazamiento por doce meses de la venta de Isagén, la tercera empresa de generación eléctrica del país. En el mes de julio de 2013, el gobierno nacional había autorizado la venta de su participación en dicha empresa (57%), con lo
cual se pretendía recaudar $4,5 billones para financiar las obras de infraestructura del programa “4G”. Según la publicación económica Dinero: “La pregunta que todos se hacen en este momento es de dónde se obtendrán los recursos necesarios para la financiación de las obras de cuarta generación. El gobierno echará mano de otro activo, quizás ISA, tal vez Ecopetrol” (Revista Dinero, 2014, 13 de agosto). Este interrogante no ha sido resuelto con toda certeza, y mientras tanto se genera una incertidumbre que afecta sensiblemente al modelo “4G”. La respuesta se registra en los medios de comunicación, relativa a la venta de Isagén a principios de 2016: “Gobierno vende 57% de Isagén a canadienses en $6.48 billones” (El Tiempo, 2016).
Finalmente, mediante la reciente expedición de cuatro decretos, el gobierno nacional formalizó la reestructuración del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República. De esta forma, a través del Decreto 1647 se formularon las funciones delegadas al Vicepresidente de la República, como la coordinación interinstitucional e intersectorial para el desarrollo de proyectos relacionados con vivienda e infraestructura, renovación urbana y desarrollo espacial. El Vicepresidente también ejercerá la Presidencia de la Comisión Intersectorial del Océano y del Espacio (Legis, 2014). Tradicionalmente, la Vicepresidencia no ha cumplido un papel de naturaleza técnica, y por lo tanto esta modificación crea muchas expectativas en relación con la ejecución del programa “4G”, de los proyectos de transporte y de los macroproyectos en general, mas con el transcurso del tiempo se evidenciarán los aciertos y los ajustes requeridos en esta materia.