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Crónica ocho: La Tarima del Sol

In document LO QUE LE VAMOS QUITANDO A LA GUERRA (página 113-116)

Alirio González, Clemencia Rodríguez.

5. Las Economías de la Coca

5.2. Crónica ocho: La Tarima del Sol

Hay nerviosismo en Belén de los Andaquíes, los rectores de los colegios, el sacerdote, lideres de la comunidad se reúnen en la alcaldía para organizar un comité de emergencia, la marcha campesina se aproxima, vienen de Curillo y de San José

50 En su calidad de sustancia necesaria para procesar la hoja de coca en pasta de

coca, el cemento fue demonizado por la resolución 0001 de 1996 del Concejo Na- cional de Estupefacientes que intensificó el control de todas las substancias nec- esarias para el procesamiento de la pasta de coca (Ramírez 2001, 134).

51 Establecido por el Decreto 0871 del ejército (Ramírez 2001, 135).

52 Narcoguerrilla es un término acuñado en Colombia y utilizado por funcionarios

militares, del gobierno y por los medios para referirse a la supuesta fusión de la guerrilla con las organizaciones del narcotráfico. En realidad, el término no es más que un “atajo” lingüístico que, más que nada, enturbia las complejas relaciones entre estos dos tipos de organizaciones.

53 El 2 de agosto de 1996 un diario nacional reportó que diez mil campesinos entraron

marchando a Santuario, Caquetá (La Nación, Agosto 2 1996, p. 10 citado por Ramírez 2001, 141).

del Fragua, los coordinadores de la marcha están en la reunión y solicitan que se establezcan sitios de alojamiento y agua para las veinte mil personas que vienen en camino; los salones de las escuelas, el salón de la discoteca, el salón de la emisora son los sitios escogidos para albergar a los marchistas; una comisión saldrá a las calles para recolectar alimentos.

El sábado en la mañana me han invitado a filmar la llegada de la marcha, las filas de gente son infinitas, mujeres, niños, ancianos, hombres caminando, no hay excepciones; hacia las dos de la tarde en la entrada por el río Sarabando, una calle de mujeres de Belén brinda limonada a los caminantes, surgen guías que conducen a los recién llegados a sus sitios de alojamiento, el grupo procedente de Curillo ha llegado. El domingo en la mañana, en medio de gases lacrimógenos los caminantes de Zabaleta, Fraguita, Puerto Bello y Yurayaco que se habían concentrado en San José del Fragua, han atravesado el río Fragua y se dirigen a Belén, ellos han escogido como sitio de alojamiento la orilla del río Pescado, nunca se había visto tanta gente en el río como ese domingo, a las seis de la tarde una diez mil personas descansan bajo sus carpas de plástico negro y otros tantos lo hacen en los salones de los colegios Gabriela Mistral, Juan Salateo, Agrotécnico, la emisora y casas de amigos y conocidos en Belén de los Andaquíes.

La emisora Radio Andaquí estaba apagada porque el Ministerio de Comunicaciones aun no reconocía su licencia. Como director de la emisora consulté en las reuniones de los líderes la conveniencia de encender el transmisor, la mayoría recomendaba la prudencia y el silencio, sin embargo las ganas de hacer radio pudo más que las recomendaciones y pusimos la radio al aire, las reglas que nos impusimos fueron: evitar las arengas a favor o en contra de la marcha, mantener una actitud de apoyo a convocatorias a reuniones, recomendaciones de cuidado con los niños a la orilla del río y los mensajes de los comités de la marcha, esa fue la agenda trazada. La gente empezó a llegar con sus comunicados para sus veredas y pueblos informando dónde estaban y que iban camino a Florencia, los comunicados empezaron a ser los boletines de prensa más precisos que tuvimos; “venda la ternera porque estamos sin plata y aun no se define nada” “échele maíz a las gallinas y venda unos pollos, estamos sin plata” “estamos bien en Belén y si Dios quiere llegaremos a nuestra meta” “Mija cuide bien los animalitos porque no sabemos hasta cuándo estaremos en esto”.

En el parque, ante la inactividad, la gente empezó a armar mesas de juego de dominó, parqués y naipe; viendo la gente aburrida sin nada que hacer, surgió la idea de proponerle a los músicos, poetas, copleros y cuenteros que vinieran en la marcha para que se acercaran a los estudios de la radio a exponer su creatividad y que como teníamos problemas con la lectura de la correspondencia que por favor vinieran en forma personal a enviar sus comunicados y saludos, eso fue la mañana del martes y a las dos de la tarde la sala de locución de la emisora estaba llena de gente, cada uno buscando pasar su comunicado o escuchando a los artistas.

Ante esta invasión la solución fue sacar los micrófonos al frente de la emisora y transmitir desde ahí; “con el reflector mas potente de la tierra, una carpa de hojas tejidas por los árboles de cobre y tulipán y el tapete de los mil colores que cambian a medida que más artistas pasan por esta tarima, señoras y señores están ustedes en La Tarima del Sol”. El frente de la emisora se convirtió así en el escenario del más grande festival de música, coplas y poesía que en diez años hayamos transmitido. Durante ocho días a partir de las dos de la tarde los músicos empezaban a templar sus cuerdas, los poetas a leer poesías y los copleros con sus coplas manifestaban sus inconformidades por la fumigación:

Quisiera que Samper se fuera a los infiernos con toda su fumiga para no volverlo a ver

Era una de las coplas que se recitaban en La Tarima del Sol. O el himno de la marcha, una canción que un campesino de Fraguita puso a cantar a los marchistas:

se levantaron en marcha

los campesinos en contra del gobierno protestan por la fumiga

que con nosotros acabará

es el coro de este himno que se cantó en Belén de los Andaquíes y Morelia mientras duró la marcha campesina. Una tarde llegó a La Tarima del Sol don Pedro Vargas que venía de Albania, al llegar al micrófono dio la siguiente orden “Mija, arrodíllese usted y los niños, aquí va la bendición de papá -con la mano derecha hizo una cruz en el aire sobre el micrófono, recitó la señal de la santa cruz y terminó diciendo- dejen la preocupación, Dios está con nosotros, yo estoy bien y llegaremos a Florencia”.

Ante la oportunidad de acceder a los micrófonos empezaron a surgir voluntarios para apoyarnos en la locución, uno dijo haber sido locutor de Radio Juventud en Bogotá y ahí se convirtió en el maestro de ceremonias de La Tarima del Sol; otro de los que llegó se presentó como profesor de educación física recién enviado por la Secretaria de Educación; en cabina empezó a interrumpir y censurar las intervenciones de los campesinos, inmediatamente lo llamamos y le explicamos que no teníamos censura para la gente, que si quería seguir acompañándonos permitiera que la gente se expresara. A los dos meses lo encontré en Florencia en el Batallón Juanambú.

En las calles retumbaba el eco de los equipos de sonido a todo volumen escuchando La Tarima del Sol; en el puente los soldados consiguieron una grabadora grande y amplificaban y también enviaban saludos a las chicas del pueblo. No necesitamos hacer caretas o músicas que la identificaran, solo las voces de la gente que iba a buscar algún encuentro con sus familiares y amigos; la prueba del sentido que adquirió Radio Andaquí para la marcha campesina estuvo luego de la salida de los campesinos de Belén de los Andaquíes; en Morelia una de las exigencias fue que en el parque hubiera una amplificación permanente para tener su tarima del sol, algunos se disgustaron con Radio Andaquí, cuando en Morelia no pudieron escuchar más la emisora que los tenía cerca de sus amigos.

El 6 de septiembre de 996, la marcha partió de Belén de los Andaquíes; en el puente sobre el río Pescado el ejército impedía el paso de los caminantes, entonces se colocaron lazos en el río para que la gente pasara sin usar el puente. El ejercito empezó a disparar gases lacrimógenos y los habitantes del pueblo llegaron al puente a darle ánimo a los marchistas; las ambulancias empezaron a pasar con personas afectadas por los gases, en medio de esto un teniente del ejercito discutió con una de las personas que se agolpaban en el puente y le dio una bofetada, entonces empezó la pedrea. La gente de Belén de los Andaquíes empezó a lanzarle piedras al ejército en rechazo a la actitud que tenían por impedir el paso; fueron un par de horas de batalla campal hasta que la gente tumbó las barricadas del puente sobre el río Pescado; en ese momento sonaron los disparos y empezaron las carreras huyendo del puente. En medio de la confusión fue herido Jesús Ernesto Castro, que había estado liderando las actividades de solidaridad con los marchistas. Los gritos de “una ambulancia”, “un carro por favor”, “hirieron a Cortico” acabaron la pedrea. Con el sol del medio día el puente se vio despejado y lleno de humo, no se veían soldados, solo gente que huía como un niño asustado que corre porque ha hecho una pilatuna. En la radio no sabíamos qué decir y apagamos los transmisores; a las dos de la tarde La Tarima del Sol estaba desolada y apenas se leían los comunicados procedentes del hospital que informaban sobre tres personas afectadas por asfixia y un herido por una bala. Los rumores de personas que habían quedado ahogadas en el paso del río empezaron a rondar y nadie quería saber qué había pasado esa mañana. El reflector de La Tarima del Sol enfocaba unas calles desiertas.

Después de la marcha muchos preguntaban por qué no había seguido al aire La Tarima del Sol, se intentó mantener el nombre como programa de radio pero los campesinos ya no estaban en Belén.

In document LO QUE LE VAMOS QUITANDO A LA GUERRA (página 113-116)

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