CAPÍTULO TERCERO
3. La formación discursiva neoliberal en el discurso de los medios de prensa nacionales
3.2. La Nación y Clarín como soportes del Gobierno de la Alianza
3.2.1. La creación de la confianza en el gobierno nacional
Se comprobó que, a partir del discurso de estos diarios, se generó una plataforma discursiva que sustentó la gestión de Fernando de la Rúa ante la inestabilidad institucional en el Ministerio de Economía evidenciada con las renuncias, en ese mismo año, de José Luis Machinea y Ricardo López Murphy. Por estas razones, el carácter temperamental de Domingo Cavallo tuvo un protagonismo especial como también, su capacidad para generar rispideces y situaciones conflictivas. De allí que la construcción de una imagen positiva fuera crucial. Ésta se consolidó a través de las opiniones de Clarín y La Nación, de las voces de actores políticos norteamericanos y de la voz del mismo Domingo Cavallo. Como resultado se construyó un personaje político jovial, con buena disposición y distendido, logrando también atenuar el grado de exposición y protagonismo que adquirió en aquel momento con motivo de su accionar en el ámbito regional.
La aparición de Cavallo en el panorama político nacional fue configurada por
Clarín como una acción altruista cuyo destinatario y beneficiario sería “la gente”, el ciudadano común, con lo cual su imagen se alejaría de los intereses corporativos: “La estrategia de Domingo Cavallo es bastante clara: apostó a levantar las expectativas de la gente, que estaban por el suelo tras el fracaso de José Luis Machinea y Ricardo López Murphy” (Más confianza entre los consumidores, Clarín, 03 de enero de
2001).105 Aquí se observa la contraposición entre dos estados, claramente articulados con dos momentos del gobierno. Uno de expectativas positivas, relacionado con el presente y con la figura de Cavallo y otro de expectativas negativas, vinculado con los anteriores ministros de Economía que renunciaron –considerado como “fracaso”-. La confianza, como consecuencia del accionar del nuevo ministro fue evaluada por
Clarín como una “jugada bastante exitosa”, lo cual quedó demostrado en las
reacciones de los distintos sectores sociales: “Más confianza entre los consumidores” (Titular, Clarín, 03 d enero de 2001) . Además:
A través de encuestas se midió “(…) la confianza de las familias y los consumidores (…) El "efecto Cavallo" se destaca con nitidez. La confianza que ganó entre la sociedad hizo saltar el índice del 14,7%, registrado el día que López Murphy anunció su plan (…) La gente recuperó la confianza (…) mejoraron las esperanzas de un futuro mejor”. (Más confianza entre los consumidores, Clarín, Economía, 03 de enero de 2001).
Para Clarín, quienes garantizaron su presencia fueron los ciudadanos denominados como “la sociedad”, “los consumidores” y desde un punto de vista afectivo, “la gente” y la “familia”. En definitiva, aquellos actores que impulsan la economía con el consumo cotidiano. En relación con esto, apareció otro actor cuya opinión favorable se consideró importante: “El FMI es optimista” (Titular, Economía, Clarín, 03 de abril de 2001). De esta manera, se puso a consideración de la opinión pública un panorama alentador de la economía –en grave crisis- el cual se sustentó en la confianza que la gente común manifestó tener hacia Domingo Cavallo a través de distintas encuestas. También, en el ánimo que exteriorizó el Fondo Monetario Internacional. Con respecto a esto último, Clarín subrayó tal opinión concentrando más la atención en el hecho de pagar la deuda y satisfacer a los acreedores externos que a otros beneficios tales como, por ejemplo, la reactivación de las fuentes de trabajo. Se confirmó, así, la constante mirada hacia el garante extranjero y sus opiniones sobre la realidad interna del país.
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La insistencia en esta imagen renovada de Cavallo acentuó fuertemente el proceso de transformación sufrido por él, que incluyó también, las dimensiones política y humana. Creó un personaje político con atributos positivos y cercanos a la realidad de la gente, alejado de los tecnicismos a los que siempre se asoció su imagen. Además, y lo más relevante en este contexto, su figura se vinculó con la inauguración de una nueva etapa: “El nuevo mapa político” (01 de abril de 2001, Clarín, Política); “La economía que viene” (08 de abril de 2001, Clarín, Economía).
Por consiguiente, el ministro tuvo atributos como el ser amistoso: “Un viejo amigo
del Presidente (…) El ministro aseguró que tiene una sintonía excelente con De la Rúa”. (Marcelo Bonelli en Clarín, Economía, 08 de abril de 2001, titular y copete). Junto con el presidente, a quien en el discurso de Clarín lo unía la amistad, fueron ubicados ambos en el rol del Sujeto que operaría las trasformaciones positivas: “Y que juntos sacarán el país adelante” (Un viejo amigo del Presidente, por Marcelo Bonelli, Clarín, 08 de abril de 2001). Además, fueron destacadas su tranquilidad y distensión:
“El ministro de Economía estaba tranquilo. No se molestó por ninguna pregunta. Y manifiesta otro estilo: más político y mucho menos peleador (…) “Tampoco quiso atacar a Pedro Pou (…) La entrevista comenzó a la hora fijada.
El ministro estaba con ropa muy cómoda. Pantalón sport gris y camisa celeste, marca Polo Ralph Laurent”. (Un viejo amigo del Presidente, por Marcelo Bonelli, Clarín, 8 de abril 2001).
“—Yo no peleo con ellos. Simplemente trabajo para resolver los problemas de la Argentina”.(Otro día de peleas entre Cavallo y los mercados, Clarín, 20 de abril de 2001).
En otra oportunidad, La Nación destacó su buen humor en situaciones de tensión tal como la que se suscitó a raíz de la crisis con Brasil con motivo de las modificaciones arancelarias, y las posteriores discusiones y acusaciones mutuas al respecto: “Un discurso con críticas y mucho humor” (Titular, La Nación, 19 de abril de 2001). Agregando a lo anterior se puede mencionar su educación:
“El nuevo Cavallo prueba con los buenos modales para hacer política.
de aquel Domingo Cavallo que tildaba de mafiosos a los funcionarios menemistas. Ni de aquel gritón que acusó de "impotente y lacayo" a Aníbal Ibarra, la noche en la que perdió en las urnas la posibilidad de ser jefe de Gobierno porteño (…) “En menos de dos semanas, desde que asumió en su cargo, Cavallo transitó todos los escenarios del poder (…) Todo lo hizo entre sonrisas, sin los gritos de los viejos tiempos” (El nuevo Cavallo prueba con los buenos modales para hacer política, Clarín, 01 de abril de 2001).
Asimismo, el diario destacó el carácter conciliador del ministro, en contraste con su pasado:
“El Cavallo que en estos días negocia su futuro y el de su plan en todos los ámbitos es un Cavallo diferente: comprensivo, conciliador, el ministro muestra facetas desconocidas para su personalidad conflictiva. Así intenta crear una ola de expectativas favorables a sus planes” (El nuevo Cavallo prueba con los buenos modales para hacer política, Clarín, 01 de abril de 2001).
Otro de los atributos positivos que emergieron del discurso de Clarín fue el ser respetuoso de los demás, en clara sintonía con su carácter conciliador y tranquilo:
"Yo soy muy respetuoso del radicalismo. Soy respetuoso del Frepaso y del peronismo. Yo tengo mi propio partido". Y agregó, como para ganar nuevos amigos, que "los políticos, los gobernadores y los legisladores tuvieron un alto sentido de la responsabilidad" (Un viejo amigo del Presidente, Clarín, 08 de abril de 2001).
A lo que se sumó la vocación docente en función de su tradicionalmente subrayada capacidad de saber lo cual lo ubicaba en un lugar jerárquico superior en relación con el resto de los funcionarios, periodistas y la gente común: “Didáctico, el ministro explicó que "muchos no han advertido" que hay tres niveles de negociación” (Le bajan el tono a un debate, Clarín, Economía, 09 de mayo de 2001).
Finalmente, Clarín subrayó su capacidad política en los duros momentos por los que atravesaba el país, al mencionar su madurez política: “Los primeros días de Cavallo como ministro de la Alianza lo mostraron con los gestos y el estómago de un experimentado dirigente político” (El nuevo Cavallo prueba con los buenos modales para hacer política, Clarín, 01 de abril de 2001).
El cambio operado en la imagen política de Cavallo fue concluyente: “manifiesta otro estilo”, abandonó la ira que lo caracterizó en el pasado, “ya casi nadie se acuerda de aquel Domingo Cavallo”, “sin los gritos de los viejos tiempos”, “es un Cavallo diferente”. Se evidencia aquí, la relevancia de la dimensión temporal al contrastarse un pasado desfavorable con un presente propicio. De este modo, Clarín buscó despegar al ministro de las reminiscencias pretéritas a los fines de persuadir a los lectores de que lo aceptaran y avalaran sus acciones políticas.
A los fines de suavizar su imagen, tanto Clarín como La Nación configuraron una dimensión vulnerable asociada a la victimización. La oportunidad surgió en el momento en que él mismo declarara ser objeto de un boicot, que habría generado una crisis en el ámbito de los mercados. Esta situación se construyó de tal manera que el ministro de Economía apareció como un sujeto imposibilitado de ejercer la libertad de acción dado que otro se lo impedía:
“Cavallo sostiene que lo boicotean (…) Acusó, sin identificarlos, a funcionarios «del Estado»; se lo interpretó como una referencia a Pedro Pou (…) « Nuestro plan está marchando bien. El problema es que nos están boicoteando dentro del Estado argentino»” (Cavallo sostiene que lo boicotean,La Nación, 21 de abril de 2001).
Puede advertirse que lo subrayado por La Nación fue el estado y no la acción y de este modo, Cavallo ocupó un rol pasivo al sufrir las acciones de otro actor. En otro artículo se retoma el tema del boicot pero identificando con nombres y apellidos a los que se denominó como “complotados”, buscando mayor veracidad para la versión de la victimización del ministro:
“Los complotados como los llaman varios integrantes del grupo presidencial, abarcan desde el titular del Banco Central, Pedro Pou, y sus ortodoxos compañeros del CEMA, hasta un sector del mundo financiero norteamericano. Se incluye también en la opinión de algunos, al ex jefe de la inteligencia Fernando Santibañes, amigo del presidente, que comparte con Pou su visión de la economía” (De la Rúa le pidió a Cavallo que baje el tono, La Nación, 22 DE abril de 2004).
Al igual que La Nación, Clarín subrayó la condición de víctima del accionar de otros, considerados opositores del gobierno y, puntualmente, del ministro:
"«No quiero hacer nombres», dijo cuando acusó a pseudos intelectuales y
pseudos economistas, de propiciar erróneamente la dolarización. Hablaba — claro— de muchos gurúes de la City, algunos amigos presidenciales y de todo el menemismo” (Un viejo amigo del Presidente, Clarín, 8 de abril de 2001). “Y aunque aseguró que no cree "en una conspiración" en su contra, los mercados ayer volvieron a manifestar su desconfianza sobre el futuro de la economía: en medio de versiones sobre la renuncia del ministro, cayeron los bonos y las acciones, subieron las tasas de interés y el riesgo país superó la barrera de lo deseable” (Otro día de peleas entre Cavallo y los mercados, Clarín, 20 de abril de 2001).
En los comentarios del periodista se advierte el aval a la posición de Cavallo. Puntualmente, en las formas de denominación utilizadas para describir a aquellos que organizaron el complot: “pseudos intelectuales”, “pseudo economistas”, “gurúes de la City”, denominaciones que tienen en común un rasgo peyorativo. Además, con la frase generalizadora “todo el menemismo” se conformó un bloque opositor que, al omitir señales de identidad, aparentaba estar cohesionado. En el caso de La Nación, el diario intentó, además, generar la adhesión de los lectores a la situación del ministro apelando a lo afectivo, dada la gravedad de los hechos:
“La descarnada admisión (acusación al supuesto autor del boicot, Pedro Pou)
pronunciada ante una audiencia ansiosa por escuchar palabras tranquilizadoras
parece haber sido el resultado de una serie de llamadas telefónicas que el ministro mantuvo con su equipo en Buenos Aires, donde los mercados daban señales de estar totalmente enloquecidos” (Cavallo sostiene que lo boicotean, La Nación, 21 de abril de 2004).
En este caso, a través del uso de subjetivemas como “descarnada” –para describir la admisión del boicot- “ansiosa” audiencia, “tranquilizadoras” palabras, mercados “enloquecidos”, se intentó representar una situación angustiante que sirvió de escenario para los movimientos políticos de Cavallo. Por lo tanto su imagen se alejó de una presunta responsabilidad en la crisis económica. Cabe mencionar, también, la descripción subjetiva de la consecuencia inmediata del supuesto accionar del titular
del Banco Central en detrimento del ministro de Economía: el “enloquecimiento” de los mercados. En este discurso los mercados poseen características humanas como la “locura” y la “sensibilidad” y, también, la capacidad de “perdonar”. Además, de “jugar en contra” de algo o alguien:
“El plan (de Cavallo) es muy bueno pero no suficiente” –señalaron (inversores y empresarios europeos), sin embargo, al unísono-. Lo que queda por ver es si los perdonan los mercados. Y ésas son fuerzas muy impredecibles (…) Cavallo dio su versión de por qué los mercados le siguen jugando en contra” (Cavallo sostiene que lo boicotean, La Nación, 21 de abril de 2001).
Los mercados, entidades capaces de generar temor, se caracterizaron como fuerzas incontenibles e imposibles de manejar, inclusive, por un ministro de Economía:
“Su razonamiento (de de la Rúa) fue que la teoría del complot, si existe, no resulta creíble. Sin embargo, ésa es justamente la explicación que se dan a sí mismos sobre el temblor de los mercados” (De la Rúa le pidió a Cavallo que baje el tono, La Nación, 22 de abril de 2001).
Con estos elementos discursivos se creó una situación fuertemente adversa por la que atravesaban, tanto el ministro como el gobierno en general, poniendo en cuestión el real manejo del poder. Si bien esta jugada podía generar cierta idea de incompetencia, destacó cierta debilidad en la imagen de Cavallo y le restó protagonismo en la crisis económica. Para subrayar tal estado de vulnerabilidad del gobierno argentino, ambos diarios difundieron las opiniones de funcionarios norteamericanos. Éstas garantizaron su presencia aportando más elementos en la configuración de una imagen confiable. Por ejemplo, Robert Zoëllick, Secretario de Comercio de Estados Unidos:
"Conozco a Cavallo de antes, y estoy contento con las medidas que está tomando (…) El funcionario agregó que conocía muy bien el interés de Cavallo por el comercio y la globalización. «En este sentido, creo que su rol quizás
ayudará a acelerar el proceso del ALCA», dijo” (Afirman que el pacto beneficiará a la Argentina, La Nación, 30 de marzo de 2001).
“Los máximos responsables del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), Horst Koehler y James Wolfensohn, respectivamente,
salieron ayer a apoyar la gestión del ministro Domingo Cavallo. «Confiamos en Cavallo y en que pueda definir y estructurar la política económica correcta,
para que el país pueda salir adelante», declaró Koehler” (El FMI es optimista,
Clarín, 03 de abril de 2001).
Como puede advertirse, el apoyo brindado por estos actores se sustentó en alusiones a los estados anímicos positivos –alegría, confianza, entre otros- generados en relación con ellos mismos, como también, vinculados con las múltiples consecuencias positivas que se desencadenarían para la región a raíz de la presencia de Domingo Cavallo en el gobierno. De allí que fuera previsible la intención de atenuar las alusiones a sus movimientos políticos controversiales. La Nación,
principalmente, evitó aludir su responsabilidad en la crisis del MERCOSUR. Una de las formas de amortiguar las acusaciones fue el análisis de una multiplicidad de causas que derivaron en la compleja situación del bloque:
a) La modificación de los aranceles, por parte del Ministro Cavallo, que contribuyeron a la suspensión del MERCOSUR como Unión Aduanera:
“(…) el mandatario brasileño Fernando Henrique Cardoso suspendió de improviso una visita a la Argentina, a poco de que Cavallo modificó los aranceles (…)” (¿Adónde va el Mercosur? por Claudio Iván Remesseira, La Nación, 8 de abril de 2001).
“La noticia provocó malestar en los funcionarios de la cancillería. Acusan al titular del Palacio de Hacienda de enterrar los avances logrados con Brasil”
(Enojo diplomático por la suspensión por Andrea Centeno, La Nación ,05 de abril de 2001, copete).
b) La decisión de Uruguay de imitar a la Argentina de avanzar hacia el ALCA:
(Ante el conflicto entre Brasil y Argentina) “Más aún, el presidente Jorge Battle, que tiene predilección manifiesta por el ALCA, lanzó una suerte de ultimátum, señalando que Uruguay podría buscar muy pronto su propia vía de integración regional” (¿Adónde va el Mercosur? por Claudio Iván Remesseira, La Nación, 8 de abril de 2001).
c) La devaluación del real: “(…) pero la crisis actual es consecuencia de la fisura abierta hace dos años por la devaluación del real” (¿Adónde va el Mercosur?, La Nación, 8 de abril de 2001).
Como se mencionó más arriba, el carácter temperamental del ministro, quien no ahorraba expresiones ofensivas en sus declaraciones, fue motivo de varios artículos en los distintos matutinos estudiados. Al abrir las posibilidades causales del conflicto a diversos factores y evitando así su responsabilidad directa, La Nación buscó instalar al presidente de la Nación como protagonista y apuntalar su imagen ante la opinión pública.
Finalmente, en ocasión de la gira que realizó el ministro a Brasil, inmediatamente después de instrumentar las modificaciones a los aranceles aduaneros, éste cuestionó duramente a los inversores brasileños. En un intento por bajarle el tono a las repercusiones del accionar de Cavallo, La Nación planteó:
“Las nuevas medidas económicas: la gira del ministro de Economía (…) “Apoyos
y rechazos a Cavallo en Brasil (…) Cavallo, ayer en San Pablo, ante un multitudinario auditorio, ansioso por escuchar sus explicaciones sobre economía argentina” (Apoyos y rechazos a Cavallo en Brasil, La Nación, 19 de abril de 2001).
Se observa aquí que la reunión a la que asistió Cavallo tuvo características de una charla en la que los asistentes –denominados como “multitudinario auditorio”- se encontraban en una situación de gran motivación ante su presencia. Además, la situación de comunicación se circunscribe a una disertación esperada. Sin embargo, no se hacen referencias a las constantes evaluaciones peyorativas a las que el ministro argentino recurrió para mencionar el funcionamiento del MERCOSUR –como “el arancel externo común está perforado” o “es una payasada”, entre otras expresiones similares publicadas sólo por Página/12-. Además, La Nación se esforzó en mitigar también los efectos de la emisión de sus opiniones, como las consecuentes reacciones en el gobierno brasileño:
“Estos comentarios dieron pie, por la noche, a un comunicado de la cancillería brasileña en el que afirmó que «recibió con extrañeza las declaraciones sobre
el arancel externo común» (…) Itamaraty recordó que la “modificación de tasas hechas por la Argentina es un waiver (perdón) de carácter excepcional y transitorio, destinado a atender una situación de emergencia, no pudiendo conducir a una involución en el sentido de ir hacia adelante hacia una simple área de libre comercio” (Apoyos y rechazos a Cavallo en Brasil, La Nación, 19 de abril de 2001).
El uso del estilo directo y de las comillas modalizaron las declaraciones, seleccionadas, de la Cancillería brasileña que, además, no aludían a la expresión de un malestar certero relativizando así el alcance de las medidas arancelarias.
El liderazgo de la Presidencia de la Nación
Como se adelantó al inicio, la imagen política de Fernando de la Rúa, en franco deterioro durante el año 2001, fue sostenida por La Nación y Clarín de una manera contundente. Ambos matutinos configuraron discursivamente su capacidad dirigencial en medio de un panorama adverso.
Clarín destacó el protagonismo del presidente y desde este lugar habilitó la
posibilidad de transmitir serenidad a la ciudadanía en tiempos difíciles y de lograr, también, cierta empatía ante el accionar de actores desestabilizadores como los mercados y los denominados “especuladores”. La capacidad de mantener la tranquilidad por parte de De la Rúa ante situaciones como los conflictos regionales,