Seno nutricio
De los instintos y de los impulsos Que aseguran la persistencia De las serpientes,
De los potros, Y de los cóndores,
7 4 P A N T H E O S
Tierra!
Leona de los hombres!
Leona de los hombres que los acaricias Con tus ásperas garras,
Los amamantas con tus mieles ardientes Y los lanzas a la lucha
Sobre las selvas de tu cuerpo! T ierra!
Generatriz de las viñas Y de los naranjos!
Perpetuadora de las frutas frescas y dulces Que se licúan amorosamente
Sobre la lengua de tus criaturas! T ierra!
T ierra!
Matrjz apiñada de hijos! Ubre de jugos salvajes! Vientre de Dios ¡ Semilla embriagadora de amor En la fiebre sensual de los astros! Tierra! Tierra ! Tierra ! Yo espero el canto de tu árbol. Yo ansio que por sus raices Circule tu armonía!
Yo aguardo la palabra de mi destino En la música de su copa amplia y redonda, Ahora que se desparrama
C A RLO S SA B A T EK CA STY 76»
Y en el lustre de sus hojas Se reflejan las estrellas del cielo Y parecen disolverse en la savia Para penetrar en tu seno tibio y fecunde, Oh Tierra,
Matriz apiñada de hijos, Ubre de jugos salvajes, Vientre de Dios,
Semilla embriagada de amor En la fiebre sensual de los astros! Y a mis ruegos,
Danzaron las estrellas en el espejo de las hojas, Porque de la montaña
Bajó el espíritu del viento, Y era que la Tierra Ansiaba satisfacer mis deseos Y suscitar la armonía de sus ramajes Donde temblaba toda la savia de su amor Y las flechas astrales
Concentraban las esencias uránicas! Y es asi cómo el árbol balanceaba su copa Musical y redonda,
Y su canto embriagó mis oídos, En tanto que todo mi cuerpo Se difundía por la tierra y por el cielo, Como cuando ardió mi destino En el incendio del caos,
I I I .
Y el canto del árbol llegó a mi corazón, Y el canto del árbol me dijo. Mi copa redonda,
Mi tronco recto, Y mis raíces dispersas, Concretan una idea de Dios.
La tierra habla por cada una de sus formas, Pero la palabra más clara
Está en la sencillez De sus esfuerzos definitivos.
La última esencia de las cosas es una cifra. Dios piensa con números
Y en la música de sus obras Llegarás a percibir un día lejano
8 ) PA N T H E O S
Los plenos valores de la perfección y de la belleza' Mi vida es una forma
Serena de la naturaleza,
Porque en mis contornos ha terminado El esfuerzo del más allá,
Y mi destino está escrito para siempre En la inmovilidad de mis líneas. Mis raíces son un acabamiento, Mi tronco vertical
Encierra la belleza suprema, Y la cúpula de mis ramajes Fluye una música tranquila. Yo tengo un alma inmensa y quieta. En la mañana, en la tarde y en la noche Estoy unido a Dios
Por el éxtasis y por la confianza de mi destino. La tierra canta su nota más honda En la savia que multiplica mis hojas Y endulza mis frutas.
Mi naturaleza paradisíaca ofrece su sombra A tu fiebre,
Porque eres a la vez Más grande y más triste que yo. No odies a la tierra que te ha creado. Desde sus días Ígneos y tempestuosos Trabajaba tu destino en su vientre. Ella te ha querido hacer tan puro Y tan próximo a Dios,
C A R LO S SA B A T ER C A ST Y 81
Que aún no ha podido terminar su esfuerzo. Tu eres todo su amor y todo su deseo. Sus ubres de leona desfallecen Amamantando tus carnes fragantes. En tu cráneo
Ka acumulado Toda su luz Y toda su ansiedad.
Si es forzoso que en la materia de tu cuerpo Se concentren
Los principios pesados y los elementos densos Que forman el seno de la Tierra,
Ella misma te ha enriquecido en tal forma Para que un día muy remoto
Puedas vencerla y dominarla,
Que aún no te has sorprendido lo bastante Como para agradecer su piedad
Y su deseo.
Si supieras con qué emoción te contemplamos Nosotras,
Formas terminadas pero transitorias 1 Y es que sabemos que en tí laten Todas las ansias absolutas del planeta Y que te han dotado de energías tan sutiles, Que hasta los astros lejanos esperan tu triunfo Y el peso de tus plantas !
Tu no comprendes todavía lo que significa La gracia y la potencia de tus movimientos,
8 2 P A N T H E O S
Ni cuantos obstáculos suprimidos Hay en la complejidad de tu armonía. Tu no has sentido cantar
El ritmo de tus pasos,
La inquietud laboriosa de tus manos, La agilidad segura de tus dedos Y la fruición vital de tu aliento. Tu no has escuchado La música de tu corazón, Las notas de tu sangre,
Las expresiones de tu garganta milagrosa. Tu no has sorprendido como yo
Las radiaciones de tu frente, El privilegio de tu memoria, La feliz incandescencia de tu sangre Y el triunfo de tus creaciones Que te van acercando hasta Dios. Para que de tus labios
Fluya el ritmo de las ideas Se han acumulado millones de siglos En las partículas de tu cerebro. En la claridad de tu pensamiento Late la hoguera inicial de los mundos Y el canto ordenador de los coros astrales. Ciclos inmensos
Han coordinado las fuerzas
Venciendo la inmovilidad de la sustancia, Hasta organizar el equilibrio de tu vida
C A R L O S SA B A T E R C A S T Y 8 3
Desde que reposaba en la calma de Dios Y la luz no fecundaba los espacios. Los dias de la creación
Sobrepasan toda medida,
Pero yo percibo en el resplandor de tu espíritu Y en la gracia de mi perfección,
Distancias llenas de silencio, Lejanías profundas, Océanos confusos,
Entregados al trabajo de la energía, Con la sabia esperanza de tu forma. Hay una continuidad perfecta Que une el primer incendio cósmico A la llama de tu sangre,
Y el disco del sol A la órbita de tus pupilas. Si supieras con qué alegría dejo caer Mi sombra
Sobre tu cansancio, Y te ofrezco mis frutas
Para satisfacer la sed de tu lengua Y el hambre de tu vientre! Tu eres una forma que marcha. Tu eres un número que se perfecciona
Y avanza a las más hondas plenitudes Para llegar un día remoto
A la absoluta serenidad. Yo soy el mejor
8 4 P A N T H E O S
Testigo de tu cambio.
Todos tus siglos me han tenido a tu lado, Porque siempre buscaste mi sombra y mi fruto Y el abrigo de mi llama
Para tus fríos sin amparo. Construiste con mi madera Tu lanza, tu vivienda y tu nave. Y mis jugos calmaron tus dolores, Curaron tus heridas
Y embriagaron tu angustia En las horas de desaliento. Y hasta mi música te dió el sentido De la más honda enseñanza,
Pues hallaste en mi forma y en mi finalidad La tranquila certidumbre
De una perfección que deseas desde entonces Para tu carne y para tu alma,
Y por la que luchas desde el primer día Del pensamiento,
Secundando las ansias maternas de la Tierra! En distintos lugares he contemplado La obra de tu aspiración
Y abrigo la seguridad de tu triunfo. Tu religiosidad parece agotarse
Hasta tal punto, Que en algunos siglos Has perdido toda orientación Y sólo alimentabas tu materia
CA RLO S SA B A T E R C A S T Y 85
Y tu animalidad.
Las fuerzas heroicas y los designios absolutos No florecían en la carne de tu corazón. Y hoy mismo,
Cuando tus hermanos reposan en mi sombra, Y hablan bajo la gracia de mi frescura, Ah, hoy mismo,
No sé lo que desean,
Los sorprendo por caminos de confusión, Y se creería que han perdido
Las ansiedades astrales
Que cantan en mi cúpula musical y redonda. Sus risas frívolas,
Sus apetitos impuros, ' El hambre bestial de sus vientres, Han manchado
Mi tranquilidad y mi fé.
¿ Qué hacen tus hermanos con el arco y con la flecha ? A y !
La duda enfría su sangre Y aquieta sus tendones.
Sus espíritus no son una herramienta de Dios. Con el hacha sólo acumulan riquezas
Y con la frente sólo manejan intereses. Es preciso que escuchen la gracia de mi canto Y mojen sus manos indignas
8 6 P A N T IIE O S
Donde se ocultan los deseos astrales. Los incendios de la fé convertirán en cenizas La iniquidad de sus días.
Las águilas de la audacia Arriesgarán el vuelo heroico. El Dios cósmico levantará su iglesia En el corazón
Y el hombre que marcha purificará su frente En la gloria de la mañana.
Y todos tus hermanos
Querrán ocupar la proa de inefables peligros Que avanza desde el fondo de las edades. Ah!
No separes la norma de tu alma De la verdad de tu Dios. Azota a todos lo que lleven El libertinaje a tu templo. Abomina la ligereza de espíritu Y la trivialidad del verbo Sobre la boca de los impuros. En los labios construye la fé sus panales Y el que separe la palabra y el corazón Debe ser tu enemigo.
Aduéñate de tu ideal
Y tendrás tanta fuerza como Dios. Una tensión inmensa
C A R L O S SA B A T ER C A ST Y 87
Y el resplandor de tu frente Hará morir a los cobardes. Cuando de tu arco luminoso Lances la flecha incandescente Y sea su camino de luz y de armonía, Y lleve tu alma a la armonía y a la inmensa Luz de Dios,
Embriagará tu carne la belleza más pura
Y en tu sangre habrá un río de doradas estrellas! La aspiración de lo absoluto
Circula en las formas Que organiza la energía.
Una esperanza todavía inexplicable Pero cargada de supremos presagios Anida por instantes en tu silencio. Las águilas de tu voluntad Ven más lejos que yo, Y la inquietud de tu espíritu,
Las potencias perpétuas que sacuden tu alma. La fiebre del vuelo
Que descarga sus tempestades en tu frente, No pueden ser un engaño,
No pueden ser una vanidad ! ¿ Para que ha de mentir tu deseo ? ¿Será posible que la naturaleza Se burle de sus formas ? ¿ Esa madre incansable,
8 8 PA N T H E O S
Apiñada de hijos,