• No se han encontrado resultados

“Creo que las políticas públicas dirigidas a los

hombres sin escuchar las

opiniones de las mujeres

pueden reproducir el

androcentrismo”

no tocan esa desigualdad, yo no les creo. No niego puedan tener avances valiosos, que puedan ser hombres bien intencionados, pero que si los recursos dirigidos a ustedes no tocan esa desigualdad, no es útil para las mujeres. Esto me preocupa, porque siento que vamos a estar caminando como en dos direcciones.”

Para finalizar, básicamente yo dejaría cuatro conclusiones. La primera, creo que tenemos que investigar más. Es importante la labor que está haciendo Promundo de estar indagando, de hacer cuestionarios a nivel continental en varios países, pero tenemos que seguir profundizando. Esta es una demanda de varias compañeras que están en políticas públicas. Antes de hacer una política pública, tienes que hacer un diagnóstico. No solamente hay que profundizar en aspectos cuantitativos, sino también en lo cualitativo. ¿Cuál es la subjetividad de ustedes?, ¿Qué es lo que quieren cambiar de esta subjetividad? Teresita de Barbieri, de la UNAM, me decía: “Discúlpame Roberto, yo creo que no lo tienen claro”. Entonces, esa falta de claridad hay que documentarla también y hay que hacerla visible.

En segundo lugar, también hay que construir indicadores que rindan información sobre el impacto en las mujeres al realizar iniciativas para los hombres. No son solo indicadores para medir las prácticas de equidad de los hombres en la pareja, hacia los hijos e hijas, sino para medir cómo estas prácticas que he tenido están impactando en mi pareja, en los hijos e hijas. Aquí aparece algo interesante y son los indicadores relacionales. No sólo nos interesa saber si Pedro ha cambiado, sino cómo este cambio de Pedro es beneficioso para la vida de Alicia, o para la vida de Patricia y Antonio, sus hijos. Emma Chávez, una compañera de Argentina, me decía que hay que romper el androcentrismo no solamente en el discurso, sino también generando indicadores en donde se demuestre si lo que están haciendo con los hombres es bueno para nosotras. Así vamos a tener confianza en las políticas públicas, pero tengan la humildad de demostrarlo. Recuerdo que cuando me habló de humildad fue un bajón, pero es verdad que tenemos que rendir cuentas como un sujeto genérico que ha tenido privilegios, hacia un sujeto al que se le ha hecho daño.

Tercero, también es importante que no nos quedemos en el concepto de la masculinidad y que creemos más conceptos, problematizando más nuestras experiencias. Los estudios de masculinidad están siendo un referente, pero en Hombres por la Equidad creemos que tenemos que crear nuevos referentes teóricos, conceptuales, acerca de las experiencias de los hombres. No todo es poder y dolor. Siempre empezamos la reflexión de los hombres a partir de esa dicotomía. Pero yo creo que las prácticas y las experiencias de los hombres son tan variadas que, por supuesto, rebasan las experiencias de poder y las experiencias de dolor. Hay que ir construyendo las palabras para mencionarlas. En este sentido, Anthony Giddens, un sociólogo británico, en su texto de Transformación de la Intimidad, comenta: “No hay una narrativa de los hombres que salga de esta dicotomía, poder o subordinación”. Por eso, para hacer políticas públicas para los hombres hay que ir impulsando una reflexión que salga de esa manera de ver a los hombres, o como poder o como en subordinación, o sea hay que crear más conceptos.

Finalmente, y como cuarta conclusión, en Hombres por la Equidad creemos que hay que hacer visible el androcentrismo en las políticas públicas dirigidas a los hombres. Tenemos que hacer un esfuerzo doble para ver si esto que estamos proponiendo, que yo creo que es muy bueno, no va a tener consecuencias no deseadas. Anthony Giddens habla de un concepto muy interesante, cuando habla de las consecuencias no deseadas de la acción. Hay que estar muy atentos, porque

hay consecuencias no deseadas en lo que hacemos. Cuando yo he entrevistado a hombres y mujeres de los grupos, he verificado esta idea. Uno abre el grupo pensando realmente que lo que va a hacer es parar la violencia, para apoyar los derechos humanos de las mujeres, pero ya en el campo te das cuenta que las consecuencias son múltiples y contradictorias. Esto tiene que ver con la evaluación de los programas.

Así, debido a todo esto, considero que hay que ir teniendo en cuenta estos puntos en las políticas públicas dirigidas a los hombres. Muchas gracias.

Estimados/as todos/as,

Es para mí un placer saludarlos/as, y a la vez manifestarles mi reconocimiento, por cuanto este evento constituye un hito en la historia del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables ya que plantea un tema innovador en las políticas públicas. El Seminario que acaba el día de hoy, se celebró en el marco de las acciones conmemorativas por el 25 de noviembre “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer” y ha cumplido con las expectativas trazadas. Hemos podido conocer los esfuerzos que se han venido haciendo en distintas partes del mundo y en nuestro país con proyectos y servicios que buscan comprometer a los varones en relaciones igualitarias con las mujeres, y debatir lo crucial que resulta la incorporación de los varones en las políticas públicas destinadas a la eliminación de la violencia de género.

Según las cifras reportadas por el Ministerio Público, en lo que va del año hasta el mes de agosto se han registrado 45 ciudadanas muertas. Desde el 2002 al 2013, por casos de violencia familiar y sexual, se han reportado a través de los Centros de Emergencia Mujer a nivel nacional, más de 400.000 casos. Escenario cruento y alarmante que debe cambiar a través de la participación coordinada del Estado en todos sus niveles de gobierno y la sociedad civil, a través de la aprobación e implementación de políticas públicas contra la violencia de género.

El actual gobierno está comprometido con este cumplimiento y formulación de políticas públicas en igualdad y de lucha contra la violencia hacia las mujeres. Este Seminario es la expresión del compromiso gubernamental para buscar las herramientas más efectivas para acabar con el flagelo de la violencia de género en el Perú. El trabajo de prevención de la violencia, teniendo en cuenta solo a las mujeres, y de atención a las víctimas, no es suficiente para hacer frente a esta problemática. Tampoco es suficiente plantear las políticas dirigidas a varones centradas solo en la sanción a los agresores. Los varones pueden y deben ser aliados importantes en la construcción y recuperación de una sociedad democrática, libre de violencia y corresponsables del cambio de los patrones socioculturales discriminatorios hacia las mujeres.

Cabe precisar que la propuesta de involucrar a los hombres en la lucha contra la violencia hacia la mujer no es nueva. La Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de 1994 afirmó la necesidad de alentar y permitir que los hombres tomen responsabilidad por sus roles familiares y sociales. Así también, el Programa de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social de 1995 puso atención en los roles y responsabilidades de los varones en la familia y las tareas