1. Contexto histórico-teórico
1.2. La crisis de los treinta y la cuestión regional
Después de la Revolución Liberal (1895) el Ecuador experimentó un proceso de integración económica al sistema capitalista mundial, a través de la venta de productos primarios, especialmente con la producción de cacao, adquirió un rol en el mercado internacional. El Estado se encontraba manejado por las elites que utilizaron su estructura en beneficio del comercio exterior. Sin embargo,
los verdaderos frutos de esta importante iniciativa de la Revolución Liberal [la educación laica y universal] se los encuentra en la acción de las generaciones que recibieron desde edad temprana los mensajes liberadores, patrióticos y laicos de la nueva educación. Por esto, en este fenómeno histórico de mediano plazo, se encuentra la explicación del gran movimiento intelectual y político de profundas raíces sociales, que desde los veinte cobra vigor en el país119.
Esta lógica no es menos cierta para los otros ámbitos que la Revolución Liberal transformó. Por ejemplo, los decretos realizados contra las formas de propiedad y de trabajo120, no se pueden evaluar inmediatamente, sino que fueron procesos que poco a poco modificaron las estructuras y mentalidad de los sectores sociales.
Después de la Revolución Liberal y con el auge de la agroexportación cacaotera, aunque surgieron algunas características del modelo capitalista, especialmente en la circulación de dinero debido a la inserción de Ecuador en el sistema de división internacional del trabajo, en el contexto agrario cacaotero predominaron las relaciones rentistas de producción121.
El surgimiento del capitalismo en el litoral no tuvo efectos mayores sobre las estructuras de la producción agrícola y artesanal propias de la Sierra. En realidad, la reproducción del capitalismo “enredado en la maraña no capitalista de la Costa y pre-capitalista de la Sierra tiende a transformar-conservar dichas relaciones sociales, en lugar de disolverlas”122.
Como canon general las elites costeñas nacidas del éxito de la producción y comercialización cacaotera no crearon un modelo capitalista productivo, sino que se
119 Milton Luna “Historia y sociedad el rol del Estado y de las clases medias”, en Jorge Dávila Vázquez, Historia de las Literaturas del Ecuador, Volumen 5, Quito, Universidad Andina Simón
Bolívar, 2007, p. 37.
120 Ver Andrés Guerrero, La semántica… Sobre este tema profundizaremos en el segundo capítulo
de esta tesis, acápite “Hacienda tradicional”.
121 Ver Andrés Guerrero, Los oligarcas del cacao: ensayo sobre la acumulación originaria en el
Ecuador, Quito, El Conejo, 1994.
122 Manuel Chiriboga, “Emergencia y consolidación de la burguesía agro-exportadora en el
Ecuador durante el período cacaotero”, en Rafael Quintero (director), Aspectos del desarrollo capitalista en el litoral ecuatoriano, Revista de Ciencias Sociales, Volumen III, No. 10-11, Quito,
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limitaron a usufructuar del beneficio de la especulación financiera que el sistema les permitía123. No hubo un interés de
liberar al siervo andino y convertirlo en consumidor, como lo habría hecho una burguesía industrial. Limitóse [sic.], pues, a suprimir el tributo de indios y abolir el concertaje (o sea la prisión por deudas, utilizada por los terratenientes serranos como medio de coacción extraeconómica), con el fin de movilizar más fácilmente hacia las plantaciones de la Costa la mano de obra acaparada por las haciendas de los Andes, pero sin destruir la matriz de relaciones socio-económicas de esta región124.
Es posible que los trabajadores migrantes hayan llevado consigo la estructura de relaciones sociales y de producción que caracterizaron la lógica de la dominación tradicional de la hacienda hacia las plantaciones costeñas. También, es probable que la elite costeña no haya conseguido crear un modelo capitalista más exitoso, industrioso y productivo debido a la presión de la relación de dependencia que mantenía con las potencias hegemónicas capitalistas a escala mundial, como ya hemos revisado, el sistema otorgaba todas las condiciones para que el país cumpliera con su rol específico de proveedor de materias primas y consumidor de productos industriales.
En general durante este período los grupos de poder se encontraron divididos entre aquellos dedicados a la plantación de cacao, otros comerciantes tanto exportadores como importadores y un pequeño fragmento de ellos que complementó su actividad comercial con el establecimiento de pequeñas industrias. La síntesis y el nexo entre todos y su relación con el contexto económico se hallaban en la esfera bancaria125.
La primera crisis del cacao se experimentó hacia más o menos 1914, coincidió con el desarrollo de la Primera Guerra Mundial. Pocos años después se generó una caída de precios de éste, pues su cultivo ya no fue exclusivo de Sudamérica. En territorios
123 Sin embargo, el estudio realizado por Manuel Chiriboga cuestiona esta percepción generalizada por la historiografía. Logra poner sobre la mesa del debate el nivel de certeza de esta afirmación a través del estudio de caso de la familia Aspiasu (que caracterizó su política empresarial por la alianza y recepción de capitales de empresas extranjeras). Indica que las elites utilizaron diversos mecanismos para supeditar la fuerza de trabajo. A partir de este principio, algunos consiguieron transformar el carácter precapitalista de las relaciones laborales del interior de las plantaciones, es decir, se inauguraron relaciones capitalistas no solo en la circulación del capital sino en la forma de producirlo. Entonces, podríamos tomar algunos de sus planteamientos para indicar que existieron dos tipos de latifundistas y agroexportadores cacaoteros: a) quienes cultivaban de manera casi silvestre, sujetos a condiciones de clima, la fertilidad del suelo, fenómenos naturales como inundaciones, solicitaban préstamos para iniciar el proceso y los pagaban en época de cosecha, mantenían políticas empresariales de préstamos y socorros para los trabajadores, en resumen se diferenciaron poco de sus homólogos serranos; b) quienes efectuaron políticas más racionales para la producción, importaban nuevas semillas, arados de discos, maquinaria en general, poseían una liquidez de dinero, tenían contacto con el capital extranjero, algunos lograron complementar su negocio cacaotero con pequeñas industrias afines al proceso. La corriente hegemónica fue la de los propietarios costeños de tipo a. Ver
“Emergencia…”, p. 30.
124 Agustín Cueva, El proceso de dominación política en el Ecuador, Quito, Planeta, 1988, p. 22. 125Manuel Chiriboga, “Emergencia…”, p. 49.
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africanos, colonias inglesas y portuguesas especialmente, se inició una fuerte la producción cacaotera. Posteriormente, más o menos a partir de 1923, se experimentó una proliferación de plagas sobre las plantaciones costeñas de cacao.
La depreciación del cacao se explica, además, a partir de la desvalorización del sucre frente al dólar. En un modelo capitalista de extensión mundial, como lo bien lo explican Bambirra y Cueva, los países destinados a la agroexportación y comercialización de materias primas así como consumo de productos elaborados se hallan en una relación de dependencia en la cual su economía está definida según el curso de las economías de los países centrales.
CUADRO #2126
VENTAS DE CACAO Y PORCENTAJE RESPECTO AL TOTAL DE EXPORTACIONES (en miles de kilos y miles de sucres)
1920=100 Año Exportaciones Valor de
cacao Ventas
Valor % respecto al total de exportaciones Kilos Valor 1919 78.985 38.864,31 44.680 26.520,71 56,56 68,24 1920 82.598 49,892,00 46.779 35.573,39 56,63 71,30 1921 89.887 33.586,11 42.858 20.133,47 47,67 59,94 1922 91.926 40.306,84 44.248 26.436,78 48,13 65,58 1923 80.496 30.679,35 30.879 15.097,50 38,36 49,21 1924 84.883 43.360,23 33.241 21.408,14 39,16 49,37 1925 87.244 49.307,77 32.895 23.110,45 37,70 46,86 1926 92.812 34.476,36 21.769 14.337,00 23,45 41,58 1927 137.945 55.789,44 23.574 21.503,19 17,08 38,54
Referencia: Carlos Marchán En el cuadro anterior se entrevé que las exportaciones, en general, no decayeron en picada, sino que fueron las ventas del cacao y el ingreso en dinero obtenido de ellas las que perdieron importancia respecto a otros productos. Entonces, se deduce que la crisis cacaotera no generó una balanza comercial desfavorable sino que su jerarquía en la economía nacional fue menor. La producción y venta de cacao no disminuyó considerablemente sino que su precio en dólares decayó vertiginosamente debido a la inflación (fenómeno internacional) que agudizaba sus efectos por las políticas económicas determinadas por los bancos y omisión del Estado (factor nacional)127.
La depreciación del sucre en relación al dólar da cuenta también de la transformación de la organización mundial entre el centro hegemónico y la periferia. Los Estados Unidos se
126Carlos Marchán “La crisis de los años treinta: diferenciación social de sus efectos económicos”, en Las crisis en el Ecuador: los treinta y ochenta, Biblioteca de Ciencias Sociales, Volumen 33,
Quito, CEN, 1991, p. 34. 127Ibíd., p. 38.
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estaban consolidando como potencia, mientras que Europa perdía el dominio. América Latina, por su parte, continuaba en su rol de subordinación.
En tales circunstancias la economía nacional se vio abatida. Esta crisis nacional provocada por la pérdida del valor y cantidad de la producción de cacao debía afectar, sobretodo, a los productores y comercializadores. De manera mucho menos significativa a los trabajadores y a los sectores medios porque se hallaban menos vinculados con la agroexportación. Sin embargo, los grupos dominantes lograron sacar provecho regional y social a través de la desviación de los efectos de la crisis hacia los otros. Especialmente los banqueros actuaron con astucia pues consiguieron a través de la emisión de billetes asegurar sus capitales de inversión, en contraste, los trabajadores recibían sus sueldos en sucres devaluados y, con el exceso de circulante, los precios subieron de manera consecuente.
Los sectores afectados por la crisis no tardaron en manifestar su descontento, muchos sindicatos influidos por ideas socialistas y el triunfo de la Revolución Rusa (1916) organizaron protestas populares. Un resumen de este proceso puede encontrarse en la matanza del 15 de noviembre de 1922, pues se evidencia la lucha sindical y la reacción desde las elites liberales hegemónicas que gobernaban.
Pero el desajuste económico también tuvo alcances que, desde la perspectiva actual, podrían catalogarse como favorables. La importación, por ejemplo, se limitó considerablemente. Era mucho más barato comprar productos nacionales que importar sus similares. Esta es una de las proposiciones que mayor acogida ha tenido en la historiografía y teoría pues a partir de este evento se explica el despliegue industrial y la estabilización de la economía serrana, es decir, a través del rol de proveedor para las otras regiones.
Después de la crisis económica, el país atravesaba un momento de inestabilidad política donde ni conservadores, ni liberales, ni socialistas, ni anarquistas lograron la hegemonía, ni se manifestaban conformes con los regímenes presidenciales128. La estabilidad de estos gobiernos fue relativa y existente únicamente por el apoyo de la fuerza pública. Cuando este último sector decidió establecerse como otra potencia en la pugna de poder, se inauguró un período caracterizado por la sucesión continua de Juntas Militares, Jefaturas Supremas y presidencias designadas por las antedichas Juntas.
128 Para citar algunos ejemplos de la inconformidad de los sectores mencionados, tenemos el levantamiento del general liberal Carlos Concha en 1913, la matanza de los obreros guayaquileños que tenían el apoyo de sectores de la izquierda en 1922, la insurrección conservadora en San José del Ambi en 1924 que será expuesta con mayor detalle en el segundo capítulo.
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La primera de ellas ocurrió el 9 de julio de 1925, después de un levantamiento de militares jóvenes que desconoció el régimen liberal democrático de Gonzalo S. Córdova. Este fenómeno es conocido como Revolución Juliana. Los militares julianos aseguraban que el golpe de Estado no estaba direccionado contra un partido, gobernante o sector específico, sino contra la banca. En efecto, su programa realizado antes del golpe propiamente dicho en el Acta de reunión del 20 de mayo de 1925 puede leerse una aspiración por generar una reforma económica, además, medidas de organización del ejército y algunas de carácter social, por ejemplo manifestaron su preocupación respecto a la educación o a la condición social marginal de los indígenas129.
Para Agustín Cueva, este levantamiento puede ser considerado como el primero de carácter clasista y de los sectores medios, pues los líderes no fueron altos oficiales del Ejército y estuvieron aliados con algunos sectores populares. Por otro lado, señala que no fue caudillista sino institucional. A través de la Revolución no se buscaba, de ninguna manera, liquidar a las elites sino regularlas y conseguir concesiones para los sectores medios.
Una de las principales transformaciones realizadas por la Revolución Juliana fue la ejecución de un proyecto político en combinación con la estructura institucional económica. Evidencia de ello fue la creación de entidades como el Banco Central (BCE), con ello, la aceptación del patrón oro como política monetaria para la regulación de la emisión de billetes, políticas de regulación monetaria, legislación para la unificación tributaria, se reestructuraron los impuestos de varios tipos y se elaboró en Ecuador, por primera vez, el criterio de aplicar la tributación de acuerdo con la capacidad financiera de cada contribuyente, entre otras medidas130.
El desastre económico que consumía al país; la preeminencia indebida de ciertos intereses ya políticos como bancarios; el desconcierto de toda la agricultura; las nuevas necesidades de la industria y el comercio y varios otros motivos, hacían considerar la implantación del Banco Central, como la única medida salvadora para conjurar tantos males. La ciencia lo aconsejaba y la experiencia de pueblos más adelantados que el nuestro lo recomendaban a su vez131.
En el párrafo anterior se lee que entre los propósitos del BCE, al menos a nivel discursivo, se encontraba velar por la estabilización de la economía a través de la incursión en sectores como el industrial y agrícola y, al mismo tiempo, regular la influencia de los bancos en la economía nacional. Si a este evento se le da una lectura
129 Ver Juan Paz y Miño, Revolución Juliana…, p.26.
130 El historiador Paz y Miño interpreta estas medidas como un intento de distribuir la riqueza. Además, afirma que en materia política las medidas no apoyaron ni a conservadores ni a liberales, sino que cuestionaron el bipartidismo en el poder. De esta manera, se dio una oportunidad a otros partidos (como el Socialista) para representarse.
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superficial parecería que, en efecto, una de las intenciones centrales de la Revolución fue controlar el poder de la Costa (asociada al poder plutocrático) y fortalecer a la Sierra desde lo económico y sobre lo político (asociada al sector productivo e industrial). Sin embargo, esta visión no toma en cuenta que el poder de la Costa se estableció sobre la producción cacaotera, es decir, agrícola y que en esta región también se desarrollaron fuertes industrias como la del azúcar y arroz132.
Las políticas julianas, lejos de atrofiar las exportaciones, buscaron fomentarlas a través de la transformación de la estructura productiva. A la par, se aceptaron las “reglas del juego” capitalista internacional. Se entiende que esta aceptación no fue motivada únicamente para regular a las instituciones financieras costeñas, sino como posibilidad para fomentar el crecimiento del comercio exterior y, al mismo tiempo, ampliaron el radio de influencia de la potencia hegemónica del momento, es decir, Estados Unidos.
De esta manera es posible entender al proyecto insigne del período juliano: la Misión Kemmerer (1925-1926)133. Este fue un programa desarrollado por Estados Unidos como un instrumento para realizar evaluaciones de la condiciones de los países y, a partir de los resultados, crear sugerencias sobre la planificación fundamentalmente económica134. El fin de los regímenes julianos ocurrió junto con el desarrollo de la crisis mundial en 1929. A pesar de los esfuerzos de las políticas económicas de los primeros gobiernos liberales y de la integración comercial debido a la agroexportación cacaotera, si se debería señalar un momento histórico de integración real del Ecuador al capitalismo mundial, es imperativo mencionar al acceso al patrón oro como factor sustancial para la emisión de billetes como política pública y ya no de la esfera privada, es decir, de la banca. Anterior a este evento, aunque el dinero circulante provenía en gran medida del mercado internacional, la política económica interna era relativamente autónoma al aparato mundial. Ésta era inestable y tenía un carácter regional. Es importante destacar que siempre hubo una dependencia relativa, como ya lo hemos repasado en el acápite anterior, pero la inaugurada fue el elemento que agudizó esta polaridad, pues
132 Ver Rafael Quintero (editor), Aspectos del desarrollo capitalista en el litoral ecuatoriano, Revista de Ciencias Sociales, volumen III, No. 10-11, Quito, Universidad Central del Ecuador, Facultad de Jurisprudencia, Escuela de Sociología, 1979.
133 Conformada por un grupo de estadounidenses que prestaron su asistencia técnica al gobierno ecuatoriano, consistió en una serie de propuestas de remodelación de los sistemas monetarios, bancarios y fiscales, que luego se convirtieron en leyes. Para una idea general ver Eugenia Gozzi y Ricardo Tappatá, La misión Kemmerer, documento virtual. Referencia: http://www.fitproper.com/documentos/propios/Mision_Kemmerer.pdf. Revisado el 10/12/2012. 134 De ella surgió, por ejemplo, el plan inicial del Banco Central del Ecuador. Para analizar este fenómeno es indispensable tener en mente el reajuste del centro mundial capitalista como lo mencionaba Arrighi y, al mismo tiempo, la situación de dependencia de nuestro país y todo el bloque latinoamericano como lo explicaron Cueva y Bambirra.
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los países que se adscriben al régimen del patrón oro establecen una estrecha relación entre sí que prácticamente les hace perder su independencia económica y quedan expuestos a la política monetaria de las naciones más rica que, como Estado Unidos o Francia, poseen el 38 y 24% del oro del mundo y por tanto tienen suficiente influencia para atraer o expulsar dicho metal, ocasionando serios desequilibrios en las economías pobres
(…)
Así mismo, es importante caer en cuenta de que el talón oro hace recaer el crecimiento de
la economía en el sector externo (…) La economía interna queda expuesta a las
fluctuaciones del contexto internacional y sin poder reaccionar mediante una política monetaria flexible y anticíclica, por cuanto las autoridades monetarias carecen de capacidad discrecional y se ven abocadas a definir automáticamente el tamaño del medio circulante, de acuerdo con la dimensión de las reservas oro135.
En resumen, a partir de la Revolución Juliana, con las políticas económicas modernizantes fue posible la creación de un proyecto estatal que favorecía la exportación tanto primaria como secundaria. Dentro del primer campo se fortaleció la diversificación productiva para no depender únicamente del cacao, se iniciaron estrategias de fomento agrícola para el café, banano, arroz y caña. Sobre la exportación secundaria se debe hacer hincapié en la importancia de los ingenios azucareros, la producción textil y de sombreros.
Con el crack de la bolsa de valores de Nueva York en 1929 se generó, a nivel mundial, una fuerte crisis económica. Las posibilidades de establecer un comercio exterior favorable eran cada vez menores, más aún si se considera que uno de los mayores y mejores clientes era, precisamente, Estados Unidos136. En Ecuador esta crisis se tradujo en una desestabilización del régimen económico liberal. La exportación que se había constituido como una rama prioritaria de la política económica había fallado nuevamente y comprometido al país a hacer un fenómeno de espejo de la crisis del centro hegemónico del modelo capitalista.
A diferencia de la crisis de la década de los veinte, en los treinta ocurrió otro proceso de depresión económica caracterizada por el desajuste de la balanza comercial. Los orígenes de ella se encontraban fuera del accionar del Ecuador y de cualquier país de América Latina. Desde nuestras perspectivas, como países dependientes del comercio exterior, la baja del nivel de precios de los mercados explica el desarrollo de la decadencia económica. En los años treinta, los productos exportables se depreciaron y la