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CRISTO Y LA ORACION

In document La Ciencia de La Oracion - Yiye Avila (página 47-50)

X VI. Ayuda de los angeles

CRISTO Y LA ORACION

La victoria de Cristo como humano se debió a la oración.

Hebreos 5:7-8 dice: Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y el verso 9 dice: y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Aleluya. En la oración estaba el gran secreto de su victoria. Ahí está también la victoria de todos los creyentes. Amén. Su vida es nuestro ejemplo, pues para esto fuísteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas. (1 Pedro 2:21) El lugar que ocupó la oración en Su vida debe ser el lugar que debe ocupar en la nuestra. Su vida en­ tera estuvo saturada de oración. Gloria a Dios. ¿Por qué no pe­ có? Dice que en todo fue tentado, pero sin pecado. (Hebreos 4: 15) Aquí podemos ver la razón principal; por la vida de contí­ nua oración de Jesús. En la oración estaba la fuerza que lo hizo resistir toda tentación. Su relación constante con el Padre, la ora­ ción, le dio la victoria sobre todo tipo de tentación. Aleluya. Es el secreto para la victoria personal de cada creyente en el camino de la vida. Amén.

Vemos que sus oraciones eran llenas de emoción con gran

clamor y lágrimas. (Hebreos 5:7-8 y Getsemaní) Eran ofrecidas

al Dios que podía librarle de la muerte. Su vida de oración le dio la victoria sobre la muerte, el fruto del pecado.

La oración era lo más importante para el Señor. "Y después que hubo despedido a la multitud, subió solo al monte,

a orar, y cuando ya era de noche, estaba allí solo. (Mateo 14:23)

En este pasaje vemos que despidió a las multitudes y también a los discípulos los hizo entrar a la barca y que se fueran delante de EL a la otra orilla. ¿ Y esto por qué? ¡ Tenía que orar! La oración era lo primero en su vida. En el versículo 25 dice que vino a sus discípulos durante la cuarta vigilia. Eso será entre las 3 y las 6 A.M. Esto nos muestra que oró como 8 a 10 horas en

esa ocasión. En Lucas 6: 12 dice: '' Se fue al Monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios." Marcos 1:35 dice: muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, se levantó, y salió, y se fue a un lugar soJ.itario, y allí oraba. Aún se negaba a sí mismo el descanso físico por orar. Gloria a Dios. Su vida estaba dedicada a hacer la Voluntad de Dios. (Juan 4:31-34) y eso in­ cluía la oración como fundamento principal. Amén.

Venció al peligro con la oración. Los escribas y fariseos se encendieron de ira y discutían entre sí qué podrían hacerle a Jesús. En esa ocasión El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche orando a Dios. (Lucas 6: 11-12) Es en la oración que el Padre puede darnos la fuerza para resistir, y la comprensión del por qué del sufrimiento.

La oración de Jesús en Getsemaní

Puntos importantes a observar en esta magna oración que trajo victoria a toda la creación. Aleluya.

l. Propósito de la oración - NO caer en tentación

El que ora habla con Dios. Tiene comunión profunda con el Padre. Al orar está comiendo y bebiendo de Dios. La naturaleza de Dios se añade a la nuestra y recibimos voluntad para rechazar el pecado. Amén.

2. Se puso de rodillas -Lucas 22:42

No implica esto que no se puede orar en otra posición, pero sí que ésta es la posición ideal. Mientras sea posible, debemos orar de rodillas. Es una posición de profundo respeto a Dios y humillación total. Es la posición típica que simboliza total ren­ dimiento al Creador. Denota que estamos abajados y humillados totalmente a El.

Se puede orar, sin embargo, en otras posiciones cuando la situación lo amerita. En ocasiones es prudente orar de pie con las manos levantadas. En actividades de ayuno cuando el cuerpo está muy debilitado no hay más remedio que orar sentado y aún acostado. El Espíritu Santo nos da testimonio que Dios acepta estas posiciones, pues en todas ellas hemos sentido la bendición del Espíritu confirmando que Dios entiende nuestra situación. Amén.

3. Total rendición al Padre-

El oró pidiendo que se apartara de él esa prueba terrible, pero no como él quería sino como fuera la voluntad de su Padre. En muchas de nuestras peticiones personales debemos cuidadosa-

111L·nte pedirle a Dios que obre solamente conforme a Su volun- 1:1d. A veces pedimos lo que no conviene y si Dios lo permitiere 11l)S serviría de maldición.

4. La ayuda del Angel-

! .a Biblia dice que el ángel lo confortaba. Es lícito, pues, pedirle

:1 Dios que nos envíe ángeles a confortarnos en los períodos de

oración, especialmente cuando pensamos orar en forma pro­ longada. Amén. Hebreos 1:14

5. Oración en agonía-

U na profundidad de acción tan terrible que sudó. Esta agonía implica que oraba con desesperación, gimiendo con todas sus fuerzas, y sin ceder por un segundo, hasta que obtuvo la vic­ toria. Todo el cuerpo físico, su mente y su espíritu estaba en la batalla. Con todo eso, necesitó la ayuda del Espíritu Santo y el ángel. Sólo con la ayuda del Espíritu Santo podemos entra·r en agonía semejante en la oración. Sólo cediendo la mente y la voluntad totalmente al Espíritu podremos lograrlo. Someta totalmente su mente a El, para que su oración sea la expresión de la mente del Señor. Aleluya.

Esta batalla espiritual de Cristo en Getsemaní nos muestra cuán profundas pueden ser las batallas de oración contra las potestades de las tinieblas. Para vencer hay que poner todo nuestro esfuerzo físico y espiritual. Sólo así las fortalezas grandes del diablo podrán ser derribadas.

En una ocasión oraba con el Ecuadrón Cristo Viene en la casa de ayuno. Uno de los hermanos comenzó a interceder con tal profundidad que gemidos indecibles salían por su boca. Era como una agonía profunda e incontenible. Me le acerqué y co­ mencé a interceder junto a él. Según clamábamos y la in­ tercesión se tornó aún más violenta, noté que el hermano estaba bañado de sudor. Sentí entonces cuando el ESPIRITU SANTO me mostró: ¡Así oró Jesús en Getsemaní!. Aleluya.

6. Oró hasta sentir la victoria

Oró una vez y volvió por segunda vez y luego una tercera vez. No desistió hasta que no sintió que la oposición satánica estaba rota. Insistió en la oración, hasta vencer. Aleluya. (Marcos 14:35- 41, Mateo 26:37-45.)

7. Ayuda de otros en la Oración-

Mateo 26:37-38. En situaciones difíciles y decisivas es ideal orar con hermanos en la oración. La oradón unjda es siempre más poderosa que la oración individual. Amén.

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