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CAPITULO VII
• >n.AR A TRA VES DEL PROBLEMA (TO PRA Y THRU)
En muchas ocasiones oramos una y otra vez por un pro blema y no parece que recibamos contestación. A veces los pro blemas son de tal importancia que no parece prudente hacer una (iración y dejarlo ahí. ¿Qué hacer? En casos decisivos como esos L·s más que conveniente orar a través del problema. (pray Thru) i <sto implica atravesar con nuestra oración a través del pro lilcma hasta recibir una seguridad de Dios de que el problema l·stá resuelto. Una vez tenemos esa seguridad, no es conveniente volver a orar por ello, sinó más bien darle gracias a Dios y ex presarle la seguridad que tenemos de que ya todo fue resuelto. /\lcluya.
Al comenzar a orar por un problema con la intención de ;1travesar a través de él con la oración, debemos prepararnos para orar el tiempo que sea necesario. Es una oración en la cual
no vamos a ceder hasta que Dios no nos hable claro y nos con l'irme que nos ha dado la victoria. Puede que le tome varias horas. Esto puede variar conforme a la potencia de la oración, a la magnitud del problema y a la ayuda espiritual que tú recibas en el momento de la intercesión. Aleluya.
Cuando se ha obtenido la victoria puede que un Espíritu de risa se apodere de tí confirmando que se acabó la intercesión por el problema y que éste está ahora plenamente en las manos de Dios. Puede que una visión te muestre la victoria. A lo mejor d Espíritu te hable en alguna forma y te hace sentir la paz y el
gozo sobrenatural de la victoria. Gloria a Dios. Después de esto
L'S sólo alabarlo y darle gracias y esperar tranquilo en El, sabien
do que ya está obtenido. Gloria a Dios.
En este tipo de batalla la Oración en el Espíritu es pro bablemente el arma más efectiva a usar, aunque de vez en cuan do hablemos victoria con entendimiento, como para reforzar 1H1estra Fe. Aleluya.
En una ocasión oraba con un grupo de hermanos y a cada rato el Señor me presentaba cierto hermano para que in-
tercediera por él. Yo oraba inmediatamente y luego seguía con otro tema. La situación se repitió tantas veces que sentí decírselo a los hermanos que oraban conmigo. Decidimos interceder los 3 al mismo tiempo y no ceder hasta sentir la convicción del
Espíritu de que habíamos atravesado a través del problema de
ese hermano. Comenzamos a orar unidos y seguimos todos en el Espíritu. Orábamos en lenguas sin parar. Pasó un buen rato y de pronto yo sentí una gran tranquilidad y no pude impedir que un glorioso Espíritu de risa se apoderara de mi. Otro de los her manos también comenzó a reírse. Aleluya. Entendimos claramente que la intercesión había terminado. Habíamos
atravesado a través del problema y la victoria de Dios para ese
hermano había sido alcanzada. Amén. Cada vez que me acor daba de él daba gracias a Dios y le alababa por la victoria. Aleluya.
La construcción de nuestro edificio Cristo Viene ha sido una verdadera lucha con Satanás. En uno de los cultos de oración del Escuadrón decidimos lanzarnos a atravesar a través
del problema con la Oración. Comenzamos a orar todos. A los
pocos minutos Dios me dio una visión y vi un PAJARO CAR PINTERO golpeando con insistencia el tallo de un árbol. El pa jarito insistía pero sus esfuerzos resultaban casi inútiles ante la dureza de aquel tipo de madera. Era necesario algo más violento para poder atravesar el tallo de aquella rama. Aleluya. Esa era nuestra situación. Habíamos estado orando, pero el esfuerzo que habíamos hecho y el tipo de oración utilizado no habían podido romper la oposición maligna.
En esos instantes la oración se tornó violenta. Unos oraban en lenguas. Otros gemían y lloraban. En visión pude ver cañones que disparaban y otros que vomitaban fuego por sus bocas. Aleluya. Ahora sí estábamos atacando las fortalezas del enemigo con armas espirituales poderosas. Note Ud. que se ORABA EN EL Espíritu y en unidad. Eramos como 25 her manos, todos unánimes en el clamor. Aleluya.
Pasó alrededor de una hora y de pronto vi ante mis ojos algo como una pradera preciosa. Alguien avanzaba por el cen tro de aquel campo a gran velocidad. Cuando estuvo a una distancia razonable se detuvo y se puso de lado. Pude ver que era un jinete en su cabalgadura. Levantó una mano y me gritó:
"Noticia, se rompieron las trabas del diablo." Sentí el Poder de
1 )íos cuando vino sobre mí. Sentía un gran gozo. Sabía que habíamos roto la oposición satánica y teníamos la victoria. El l'oder cayó sobre el grupo y sentíamos la gran victoria. /\leluya.
Hermano, hay veces que hay que dedicar tiempo razonable a la oración, sifl tregua, ni interrupción para conquistar una gran victoria. Vale la pena y Dios no nos fallará. Amén.
Pocos hombres predicaron tantos avivamientos en los E. U. como el evangelista Charles G. Finney. Era un hombre de oración. Su ministerio de intercesión era poderoso.
En una ocasión regresaba de Europa por barco. Por algunos doce años había estado envuelto en una serie de aviva mientos que habían influenciado a América como nunca antes en
su historia. Le llegaron noticias en esos días de la revolución contra la esclavitud, y él se llenó de ansiedad pensando que esa confusión iba a perjudicar el avivamiento. Cuenta él, que el
Espíritu de oración vino sobre el ayudándole a prevalecer con
Dios.
Ese día no podía descansar. Su alma estaba en franca
agonía. Pasó todo el día en oración en su habitación, y
caminando por la cubierta del barco en intensa agonía según visualizaba la situación política del país. Se sentía aplastado
con la carga que estaba en su alma. No había nadie abordo con
quien compartir.
Era un Espíritu de oración que estaba sobre él como nunca antes lo había sentido. Clamaba a Dios que siguiera adelante con los avivamientos y le proveyera a él de los instrumentos necesarios. Después de un día de lucha y agonía indecibles en su alma y ya de noche, el problema se alivió en su mente. Sintió que todo saldría bien y que Dios tenía todavía trabajo especial para él hacer. Sintió que podía estar ya en descanso, pues el Se ñor seguiría adelante con su obra.
¿Por qué tuvo Finneyque luchar en oración por un período tan prolongado ¿Por qué no recibió de Dios la contesración enseguida? Era sencillo, había que ganar primero la batalla con tra las potestades de Satanás. El diablo se oponía al gran aviva miento. Era una hora crucial. Si el diablo hubiese podido
desanimar a Finney antes de que la batalla espiritual hubiese sido ganada, entonces el avivamiento hubiese cesado, pero Fin-
nt.:y, como Daniel, no cedió, si nó que siguió la lucha hasta que Dios le confirmó la victoria. La situación fue salvada y el gran avivamiento fue de tal impacto para el 1857-58 que se estimó no menos de 50,000 convertidos en una sola semana. Aleluya.
Si nos mantenemos firmes en la oración, Dios no fallará en enviar la victoria. Nunca acepte fracaso, ni derrota. Aunque la contestación se atrase, no ceda, que esa contestación cier tamente vendrá. Hay un Reino Espiritual terrible que se nos opone. Si insistimos en la On1ción en el Espíritu y sin cesar, atra'Vesaremos a tra'VéS de esas potestades hasta alcanzar la gloriosa victoria. Sin el Espíritu Santo no se puede hacer. Según Ud. lucha en la intercesión pídale al ESPlRlTU SANTO que le ayude y no le permita ceder hasta recibir la confirmación de la victoria de parte de Dios. Amén.