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A pesar de la novedad del tema ha habido bastante debate en relación a los alcances de la definición de crowdfunding (financiación en masa, financiación colaborativa, micromecenazgo o microfinanciación). Aunque el término crowdfunding empezó a tener mayor difusión a partir de la aparición de Indiegogo y Kickstarter, plataformas líderes mundiales del crowdfunding en 2009, el primer uso del término se acredita a Michael

Sullivan, el creador de la desaparecida web de recaudación de fondos para proyectos de video blog, Fundavlog, en 2006 (Davis, 2014). Desde entonces han habido varios intentos de consensuar una definición que se ajuste a las múltiples dimensiones que han ido apareciendo a medida que el crowdfunding se ha ido haciendo popular.

La revisión bibliográfica muestra múltiples acercamientos al término en función del énfasis puesto en sus componentes:

• Tim Kappel lo define como un sistema de financiación en masa, llevado a cabo mediante pequeñas aportaciones, generado a partir de convocatorias abiertas principalmente vía Internet y redes sociales, hacía una multitud de personas, para la concreción de un determinado proyecto (Kappel, 2009 : 375).

• Un esfuerzo colectivo de muchas personas que ponen sus recursos para apoyar los esfuerzos iniciados por otras personas u organizaciones. Esto se hace generalmente a través de o con la ayuda de Internet. Los proyectos individuales y las empresas se financian con pequeñas aportaciones de un gran número de personas, lo que permite a los innovadores, empresarios y dueños de negocios a utilizar sus redes sociales para incrementar el capital (De Buysere et al 2012: 9).

• El crowdfunding es un método que se basa en compartir la financiación de un proyecto entre todas las personas que deseen apoyarlo. Es decir, en dejar en manos de un colectivo las labores que habitualmente realiza una persona o una entidad. Crowdfunding es un llamamiento abierto para ayudar a recaudar fondos para poner en marcha un proyecto, artículo, película, iniciativa, etc. (Gutiérrez, 2010: 13).

• Un sistema de cooperación que permite a cualquier persona creadora de proyectos, reunir una suma de dinero entre muchas personas para apoyar una determinada iniciativa empresarial, cultural, social o deportiva (Asociación española de crowdfunding 2014)52.

52 http://web.spaincrowdfunding.org/wp-content/uploads/2014/06/informe-de-la-encuesta-de-la-

• Crowdfunding se refiere a los esfuerzos emprendedores de individuos y grupos - de iniciativas culturales, sociales o con fines de lucro - para financiar sus empresas haciendo uso de contribuciones relativamente pequeñas de un número relativamente grande de personas a través de internet, sin disponer de financiación adquirida por método estándares (Mollick, 2014: 2).

• Una convocatoria abierta, sobre todo a través de Internet, para el suministro de recursos financieros, ya sea en forma de donación o a cambio de algún tipo de recompensa y / o derechos de voto a fin de apoyar las iniciativas para fines específicos (Schwienbacher & Larralde 2010: 4).

Hay un amplio consenso en la importancia de Internet y sobre todo de la web 2.0 (Brabham, 2008), para movilizar a una gran cantidad de personas, "la multitud", y hacer posible la comunicación y la creación de redes entre emprendedores e inversores (Lambert & Schwienbacher de 2010; Brannerman, 2012).

La dificultad de establecer una definición clara en vista de la gran variedad de modalidades y objetivos que tienen los proyectos financiados de esta manera es evidente. Los elementos que componen la idea de crowdfunding incluyen Internet como medio natural de desarrollo, el intercambio (en el amplio sentido de la palabra) como elemento fundamental y la apertura del proceso a una multitud indeterminada de posibles colaboradores. Para la presente investigación, de las definiciones presentadas anteriormente la de Schwinbacher y equipo es la que pareciera ser la más adecuada. Basándome en ella, propongo la siguiente definición, con algunos ajustes:

“Un sistema de financiación llevado a cabo mediante convocatorias abiertas, sobre todo a través de Internet y redes sociales, destinadas hacía una multitud de personas, para el suministro de recursos financieros, generalmente en forma de pequeñas donaciones monetarias a cambio de algún tipo de recompensa y / o derechos a fin de apoyar un determinado proyecto”

Esta definición destaca la idea de un método de financiación basado en convocatorias abiertas en donde la multitud cumple un rol clave. Otro aspecto fundamental es la inclusión de la recompensa como elemento definitorio enfatizando la existencia de un intercambio en un sentido amplio, combinando así aspectos destacados en otras definiciones pero que no estaban adecuadamente integradas en una sola definición. Considero que esta forma de entender el crowdfunding se ajusta más a las formas analizadas en esta investigación y al modelo en general.

Es posible identificar cuatro formas básicas que adquiere el crowdfunding (De Buysere et al. 2012; Brannerman, 2012; Rivera, 2012)

• Crowdfunding por donación (Donation-based crowdfunding): La aportación de parte del mecenas es un dinero que se entrega a fondo perdido, sin esperar recuperar la inversión. Generalmente se da en colectivos que están muy sensibilizados con los proyectos a financiar, que suelen estar vinculados a fines sociales, políticos y culturales y están motivados generalmente por fines altruistas.

• Crowdfunding por recompensa (Reward-based crowdfunding): El mecenas financia con una pequeña cantidad el proyecto a cambio de una recompensa preestablecida en el diseño de la campaña. Esta modalidad puede ser entendida también como una preventa de productos, aunque por lo general se trata más bien de intercambios simbólicos sin relación con el valor de mercado del contenido de la recompensa. La preventa de productos a los mecenas es una característica común de los proyectos de iniciativas empresariales (Mollick 2014), aunque en el ámbito de la producción audiovisual puede ser entendido como una invitación a un preestreno exclusivo para colaboradores o habilitación de visionado online del proyecto una vez terminado.

• Crowdfunding de préstamos (Lending-based crowdfunding): se trata de una modalidad que reconoce la devolución del dinero contribuido por los

mecenas que aportará una rentabilidad futura a los mecenas en forma de intereses.

• Crowdfunding de inversión (Equity-based crowdfunding): En esta tipología de “crowdfunding” los mecenas se convierten en socios del proyecto. Se basa en que la realización de micropagos que en retribución recibirán acciones de una compañía. El éxito de una compañía traerá beneficios para sus mecenas. Se trata de una relación a largo plazo que implica la involucración de los mecenas en su evolución.

Vemos que en la tipología anterior, la idea del intercambio está presente en tres de las cuatro modalidades.

Otra forma de establecer una clasificación sería a partir de las dos grandes vías en las que se lleva a cabo la fórmula de financiación afectiva (fórmulas no excluyentes entre sí) (Belleflamme, Lambert & Schwinbacher, 2014):

• Crowdfunding directo: En este caso es el núcleo creativo el que lleva a cabo el proceso de recolección de financiación de forma independiente y generando sus propios mecanismos para llevar a cabo la operación. Ejemplo de esta forma de gestionar la campaña es el caso de “The Age of Stupid” o “El Cosmonauta” que llevaron a cabo el proceso de financiación a través de sus propias webs. El cosmonauta planteó un modelo combinado. Es una opción que fue muy usada en los primeros años pero que luego fue cediendo terreno a las plataformas especializadas. Sin embargo, hay un renacer de esta modalidad para la cual incluso es posible encontrar plantillas prediseñadas que facilitan el desarrollo de plataformas y campañas propias53. El principal beneficio de esta modalidad es la libertad en el planteamiento de la campaña y sus características de las campañas (duración, recompensas, etc.), así como la reducción de costes

al no tener que pagar las tasas de uso de las plataformas especializadas en las que generalmente se basa su modelo de negocio.

• Crowdfunding indirecto o vía plataformas especializadas: Ejemplos de estas plataformas son IndieGoGo y Kickstarter en Estados Unidos o Lánzanos y Verkami en España. Estas plataformas proporcionan un espacio definido dedicado exclusivamente a la promoción de proyectos. Tienen estructuras de funcionamiento reglamentadas y estandarizadas en relación al tiempo en el que un proyecto se promociona, mecanismos de recompensas en función del importe de la contribución, formas de promoción, etc. Se adjudican un porcentaje del total recaudado, siendo este el modelo de negocio de estas plataformas. Han popularizado el modelo de Todo o nada. La facilidad, la disponibilidad y el alcance de las plataformas especializadas está posicionándose como la forma más común de llevar a cabo campañas de crowdfunding, sobre todo en proyectos culturales (Brannerman, 2012).

Larralde & Schwienbacher (2010) distinguen entre crowdfunding activo y crowdfunding

pasivo. La modalidad pasiva se basa en las recompensas para sus colaboradores. La

interacción entre el proyecto y sus colaboradores se limita al factor económico. En cambio, el crowdfunding activo difiere en este aspecto, ya que la colaboración no sólo se limita al ámbito monetario sino que incluye la participación en algunos aspectos de la producción asemejándose más a un modelo de gestión crowdsourcing (Lehner, 2013). Los casos de estudio incluidos en esta investigación ilustrarán ambos modelos de gestión, aunque es importante mencionar que la modalidad activa es la menos común.

En cada una de estas modalidades, la confianza se constituye como motor del acuerdo, según el cual el impulsor del proyecto llevará a cabo la obra prometida y hará llegar las recompensas establecidas a sus financiadores a cambio de su cooperación. No existen modalidades legales constrictivas que aseguren el cumplimiento de los acuerdos.

En el ámbito de la producción cultural, el modelo de crowdfunding más utilizado es el de crowdfunding por recompensa mediado por plataformas. Es en este modelo en el que se basa esta investigación.

El crowdfunding es a menudo entendido como una práctica de financiación de proyectos que, ya sea por elección o por necesidad, existen fuera de la corriente principal industria de los medios (Scott, 2014). Aunque hay ejemplos que demuestran lo contrario, son los menos.

El crowdfunding puede entenderse desde diversos ángulos teniendo en cuenta a los distintos agentes involucrados en el organigrama de un proyecto y que, a su vez, abren también líneas de reflexión sobre la cultura participativa. Estas distinciones configuran un entramado complejo de proyectos motivados por razones y dinámicas particulares.

• Como una dinámica relacional entre fans y artistas quienes financian la concreción de un proyecto determinado en base al apoyo económico entregado. No sólo se trata de apoyo económico, sino más bien una relación compleja que incluye la promoción de los artistas y el involucramiento en los procesos de decisión. La identificación con el proyecto y el sentimiento de posesión del proyecto (Scott, 2014). Generalmente se trata de proyectos de gran envergadura, con presupuestos abultados y bastante éxito. Ej: Verónica Mars.

• Como una herramienta importante para llamar la atención sobre los fines sociales y políticos de una producción y potenciar así la formación de comunidades de apoyo. En estos casos el apoyo y la promoción mediática son fundamentales y el sentido de independencia juegan un papel fundamental (Bennet, Chin & Jones 2014: 4). El éxito de las campañas se apoya en gran medida en la labor de sus colaboradores en la difusión del proyecto. La envergadura de los proyectos suele ser bastante menor aunque no necesariamente pequeña. Ej: L’Endemà

• Como método de financiación de pequeñas producciones que apelan a un círculo cercano basado en relaciones personales previas como su base de

apoyo. Generalmente se trata de producciones de pequeña escala y trabajos de principiantes

Es importante destacar que los agentes involucrados –creadores y colaboradores- se presentan en una constante interrelación mediatizados por plataformas especializadas. Desde el punto del creador/gestor/emprendedor/artista, la literatura proveniente desde el ámbito de la empresa y marketing social arroja ciertas nociones de interés, aplicables al ámbito de la producción cultural. Las interrogantes más frecuentes en la literatura existente apuntan a descubrir cuáles son los elementos involucrados en el éxito del crowdfunding en la financiación de diversos tipos de proyectos y su viabilidad como sistema alternativo a los tradicionales mecanismos de financiación. Así mismo se intenta determinar los elementos involucrados en el compromiso o motivación de los colaboradores. Desde este punto de vista, se han identificado diversos elementos que discuten sobre el modelo más allá de la mera posibilidad de financiación empresarial y que se transforman en el punto de partida de esta investigación.

A diferencia de muchas otras formas de financiación con capital de riesgo, los proyectos que se financian vía crowdfunding tienen una amplia variedad de objetivos y modalidades. Desde proyectos sin ánimo de lucro con fines caritativos, emprendimientos comerciales o culturales. De ahí la diversidad de dinámicas de funcionamiento y formas de entender el modelo.

Son frecuentes los casos que buscan conseguir pequeñas cantidades de capital, para iniciar un proyecto específico. En estos casos, el capital es a menudo proporcionado por una red de amigos y familiares dejando el proyecto a merced de la colaboración de un círculo cercano basado en la relación personal previa (Mollick, 2014). Lo mismo pasa con pequeños emprendimientos en estados embrionarios que apelan a la financiación. En este sentido, el crowdfunding parece ser una fuente viable de capital semilla a la acción emprendedora (Schwienbacher & Larralde, 2010), lo que permite a los emprendedores conseguir el dinero inicial necesario para iniciar su nueva empresa con bajos niveles de riesgo basado en una red de familiares y amigos, contrario a lo que sería por ejemplo la financiación proveniente de la banca.

Sin embargo, la financiación no tiene por qué ser el único objetivo de una campaña de crowdfunding, incluso en un contexto empresarial. La idea del establecimiento de una relación previa con el público y el testeo de ideas sobre el potencial de un producto, servicio o proyecto creativo en sus primeras etapas de desarrollo. Esto ha sido especialmente importante en las industrias donde los proyectos buscan crear ecosistemas de productos gratuitos. El éxito crowdfunding de Pebble54 y Ouya55 (dos de los proyectos récord en recaudación de Kickstarter), llevó a otros desarrolladores a escribir aplicaciones para estos productos, ayudando a construir ventajas competitivas incluso antes de que los proyectos fueran ejecutados. La atención mediática recibida por ciertas campañas es un gran trampolín de éxito. Se trata de una consecuencia positiva que ayuda al éxito del producto independientemente de los resultados de financiación obtenidos por la campaña (Mollick, 2014). Desde una óptica empresarial, este estrecho vínculo con los miembros del público a través del lanzamiento de una iniciativa, posibilita estudiar quiénes son los potenciales clientes del producto, establecer el precio a futuro u obtener información concreta sobre cuáles son las demandas existentes en el mercado (Morales, 2013). La apertura de nuevas posibilidades de acceso a vías de financiación a partir del "antecedente" previo del éxito de una campaña pública de financiación también aparecen asociadas a las características del modelo (Belleflamme, Lambert & Schwienbacher, 2014). Esta es otra forma de minimizar riesgo de capitales. La minimización de riesgo es equivalente tanto para creadores y donantes en tanto la tónica es de donaciones en pequeñas cantidades.

Ethan Mollick (2014) en su estudio sobre la plataforma Kickstarter, ha llevado a cabo un análisis exploratorio orientado a encontrar factores que contribuyen a predecir el éxito y el fracaso de iniciativas de crowdfunding. Entre los resultados más interesantes vemos que en general los proyectos exitosos superan sus metas por pequeños márgenes y los que fracasan lo hacen con una gran distancia. Por otro lado, afirma que el capital social y la preparación del proyecto se asocian con una mayor probabilidad de éxito, lo que sugiere que las señales de calidad juegan un papel importante en el éxito del proyecto (Mollick, 2014). La idea de calidad hace referencia a una construcción subjetiva pues generalmente

54 https://www.kickstarter.com/projects/597507018/pebble-e-paper-watch-for-iphone-and-android 55 https://www.kickstarter.com/projects/ouya/ouya-a-new-kind-of-video-game-console

se trata de proyectos en estado de preproducción. Los resultados de este estudio son de gran importancia para la presente investigación y serán retomados en la presentación de resultados de los casos de estudio pues fueron considerados como variables de interés. Una porción importante de las investigaciones en la materia están basadas justamente en iniciativas relacionadas con la producción cultural. De hecho, como he apuntado anteriormente, la masificación del concepto de crowdfunding se le atribuye a plataformas como Indiegogo y especialmente Kickstarter (Mollick, 2014). Estas plataformas tienen claros énfasis en proyectos creativos, sobre todo en el modelo de crowdfunding por recompensa.

En el ámbito de la producción cultural (y audiovisual) vemos que el núcleo creativo es el que abre uno de los procesos de la producción (la financiación) a la colaboración del público. Desde este punto de vista, la participación convierte al creador (que generalmente, aunque no siempre, es independiente) en un gestor de financiación, lo que conlleva un modo particular de crear, que difiere del tradicional en tanto necesita cultivar una relación con el público antes de iniciar cualquier otro proceso productivo. Esto sin duda constituye una redefinición de las lógicas establecidas en la producción cultural (Roig, Sánchez-Navarro & Leibovitz, 2012). El control creativo de la obra sigue concentrado en manos de este núcleo gestor, lo que indudablemente limita las posibilidades de implicación del público en general. En este sentido, el énfasis no radica sólo en su la innovación tecnológica puesta al servicio de nuevas formas de financiación (basada en las plataformas especializadas), sino también en la forma en que cambian las mentalidades y las realidades en torno a la posibilidad de organización, lo que podría reforzar y ampliar, o incluso alterar, la organización tradicional de la producción cultural (Brannerman, 2012).

El papel que representan los miembros del público se convierte en uno de los aspectos centrales sobre el que indagan algunas investigaciones. Este nuevo rol supone un giro frente a lo que hasta la fecha era su cometido habitual, convirtiéndose su participación en indispensable para la viabilidad de las iniciativas impulsadas (Morales, 2012). Ahora el usuario a partir de sus decisiones evaluativas y su apoyo monetario, es el elemento clave para la generación de la oferta (Ordanini et al., 2011).

El cometido del público, como parte activa del proyecto, no se limita al aspecto financiero, aunque es el factor determinante que distingue al crowdfunding frente a otras prácticas colaborativas. Se incluyen también opciones de participación, que podrían considerarse adicionales, como la difusión, el entusiasmo (Nedeski, 2011), o la aportación de ideas en caso de crowdfunding activo, que le sitúan en una posición esencial en la cadena de valor de la producción de propuestas culturales (Roig, Sánchez-Navarro & Leibovitz, 2012). Para los miembros del público supone dar un paso más, ya que dejan de ser meros consumidores para formar parte activa de un proceso integral. La decisión de aceptar esta oferta incluye que se conviertan en financiadores, difusores e, incluso, tomen la iniciativa de la producción de un determinado producto y se expongan a posibles riesgos (Ordanini et al. 2011).

En esta misma línea, Tim Kappel (2009) amplía el alcance del concepto, añadiendo que la nueva función desempeñada permite al usuario conocer de primera mano determinadas realidades, las cuales no podía apreciar desde su rol tradicional. Aunque Internet ofrece innumerables oportunidades para la distribución gratuita de creaciones, algunos artistas carecen del capital adelantado, necesario para pasar al siguiente nivel de producciones de calidad profesional y, por tanto, aprovechar las herramientas de distribución digital de manera profesional (Kappel, 2009). El crowdfunding ex-ante, es decir previo a la producción del proyecto, permite que los fondos de producción se dispongan de antemano, lo que facilita el trabajo de nuevos creadores (Kappel 2009). A la vez, minimiza el riesgo para la inversión de capital de agentes de la industria en nuevos talentos. De este modo el aval, viene dado por el éxito anterior materializado en la capacidad de auto gestionar la financiación de sus primeras obras (Brannerman, 2012). Esto garantiza la realización de la obra, su capacidad de convocatoria y éxito y por lo