CAPÍTULO 1. INTERACCIÓN HUMANA Y CRUELDAD 28
1.3. La crueldad 35
La moral desde la visión de Nietzsche sirvió para quitarle los valores de bueno o malo a los actos de los individuos y a los individuos mismos, en la medida en que habla de la moral como el producto de un choque de fuerzas de un débil y un fuerte. Desde la perspectiva nietzscheana las acciones de cada uno se presentan en el cruce con otras acciones y no desde los juicios morales. Por esta razón, a partir de este momento, los actos de los individuos ya no se valoran como buenos o malos sino que se muestran en términos de fortaleza y debilidad.
Esta nueva forma de presentar la acción humana da la oportunidad de introducir el concepto de la crueldad desde Nietzsche, que ayudará a la creación una definición propia que dará las herramientas para la creación de un guión de cortometraje. La crueldad para Nietzsche se da gracias a la aparición de la relación entre acreedor-deudor y de la dinámica que se genera en ella. Pero, para poder dar cuenta de este concepto, primero se debe conocer el origen de este tipo de relación, que dará los parámetros necesarios para llegar a la definición de crueldad en Nietzsche.
El origen de la relación acreedor-deudor, desde la mirada histórica de Nietzsche, se da, primero, cuando la humanidad adquiere la capacidad de hacer promesas, promesas que
36 tienen que ir necesariamente sujetas a una capacidad de olvidar aquellas situaciones, personas o vivencias en general que no desea tener en su vida y que más adelante le posibilitarán el acceso a la felicidad y de tener esperanzas. Pero, también se crea la facultad contraria al olvido, la memoria, aquella facultad que, en cambio, le ayudará y le permitirá retener algo que desea con él y además hacer promesas.
La capacidad que le permite al hombre hacer promesas, la memoria, establece a su vez la condición de la responsabilidad. Esta condición la utiliza la sociedad para crear en el hombre unas normas de conducta, un poder para uniformar las acciones de los individuos y hacerlos actuar bajo el control de esta sociedad y, sobre todo, un modo para hacer efectivas las valoraciones de una forma de moralidad que reina: la moral de los débiles. Este control creado para el hombre, tiempo después produce un hombre que se vuelve “independiente” del control, que adquiere la responsabilidad de hacer valer su palabra, su palabra se vuelve fiable ante cualquier situación que se le presente porque adquiere una “conciencia del valor de sus promesas”.
Ya se sabe que la memoria es la que le da al hombre la capacidad de que algo quede grabado en él, la memoria le permite, además, hacer promesas y hace lícita su palabra bajo cualquier situación que se le presente. Pero ¿cómo se aparece la memoria? ¿Acaso es una condición innata en el hombre? Para Nietzsche no. Él considera qué la forma más eficiente a través de la historia para crear en el hombre la memoria ha sido el dolor. Esto debido a que no hay nada que dure más que lo impuesto por medio del dolor, porque no deja de causarle dolor al hombre. Solo el dolor permite que el hombre “decida”, gracias a “su razón”, vivir bajo las normas y el control de la sociedad para así adquirir las ventajas de estar bajo su protección y evitar cualquier dolor futuro.
Pero también se crea un hombre que tiene el poder de adquirir deudas, que asimismo se hizo lícito gracias a la capacidad de la memoria. Cuando un deudor viola una promesa, aparece en el deudor la culpa. Para saldar ya no solo la deuda, sino el incumplimiento de su palabra y así también para que cese la culpa, aparece el recurso de la pena. Con ella, con la pena, no solo se busca resarcir el daño causado por el incumplimiento, sino satisfacer la ira que ese incumplimiento causó al acreedor; en algunos casos deja de importar el daño pecuniario a condición de que el acreedor pueda imprimir un daño sobre el deudor. Pero
37 para que se mantenga dentro de unos términos a la cólera del perjudicado se tuvo que implementar una nueva creencia: todo daño tiene un equivalente, otra: que realmente el acreedor puede ser compensado por el agresor.
Vista así, la relación acreedor-deudor no es más que la creencia en que existe una equivalencia entre perjuicio y dolor. Entonces, cuando el deudor no puede devolver aquello que se le cedió empeña al acreedor algo que aún posea y sobre lo cual aún tenga algún poder, por ejemplo el cuerpo, la mujer o la vida del deudor. A partir de este momento la equivalencia de la deuda ya no se paga de forma material, sino que al acreedor se le concede el derecho de causar un mal al deudor, un mal que no trae otro beneficio al acreedor que el placer de ejecutarlo, placer que se vuelve bienestar porque el mal causado es lícito y que aumenta cuando al que le descarga su poder es más débil que él. Aquí, gracias a la pena y al placer de imponer la misma, el acreedor adquiere un derecho a la crueldad.
La crueldad, es entonces para Nietzsche, el goce que siente el acreedor en causar un sufrimiento a un deudor, el bienestar producido por hacerle daño y el gusto de verlo sufrir a cambio del precio de la deuda. Y este placer aumenta cuando el deudor es inferior a él, cuanto más poderoso frente a su deudor se sienta el acreedor, más goce sentiría en hacer sufrir al deudor. Afirma Nietzsche:
La crueldad constituye en alto grado la gran alegría festiva de la humanidad más antigua, incluso se halla añadida como ingrediente a casi todas sus alegrías; el imaginarse que por otro lado su imperiosa necesidad de crueldad se presenta como algo muy ingenuo, muy inocente, y que aquella humanidad establece por principio que precisamente la maldad desinteresada es una propiedad normal del hombre: ¡y, por tanto, algo a lo que la conciencia dice sí de todo corazón! (1982, II - § 6).
Ya conocida la definición de crueldad desde la visión de Nietzsche, se pueden mostrar las ventajas que tiene esta definición frente a las tres nombradas anteriormente, que ayudará a crear una definición propia del concepto que al final será la utilizada para la escritura del guión de cortometraje.
38 La ventaja de esta definición de la crueldad frente a la vacuidad es que, mientras la vacuidad reduce a que la existencia misma ya es cruel, entonces las relaciones de pareja serían ya crueles por su existencia misma sin permitir la interacción de los individuos; mientras que, la crueldad en Nietzsche permite, que las relaciones de pareja no sean crueles solo por estar ahí, sino también porque permiten la convivencia de los hombres en ellas y de la clase de relación que se cree entre las personas que la llevan.
Aunque la violencia física es una forma de crueldad, la mirada de Nietzsche aventaja a esta forma de crueldad porque no reduce a las relaciones de pareja a la superficialidad del contacto físico, sino que incluye en ellas una convivencia y una interacción entre los implicados en las relaciones, sin cerrar totalmente, la posibilidad de la existencia de un posible violentar para causarle sufrimiento al otro a través del dolor físico.
Y por último, las ventajas de la definición de Nietzsche de la crueldad frente al placer individual son: porque en las relaciones de pareja debe haber dos actores y la concepción de Nietzsche lo permite y porque admite que exista una dinámica entre ambas partes, donde cada una de ellas juega un papel activo en la relación. Mientras que en el gozo individual no existe una interacción entre individuos, no se permite que exista una relación de pareja porque ésta se reduce al accionar de uno solo y el otro es reducido a la condición de un objeto.
En adelante se entenderá la crueldad como el gusto y el placer que siente un individuo en producirle un sufrimiento —que alcanza grados de sutileza que van más allá de la violencia física—, porque es a través del dolor que un individuo imprime sobre otro, que el primero se siente fuerte, con el cual lo domina a aquél y al mismo tiempo le permite ver cuan poderoso es.