TCR ITAM
3.4 Cuál es la función de los IELs 28 ?
A partir de los trabajos de James Gowans sobre la década del 60 hasta el día de hoy se ha ido avanzando sobre el papel de los linfocitos en la respuesta inmune adquirida. Dentro de los linfocitos T se pueden reconocer dos poblaciones bien diferenciadas por la función que desempeñan a lo largo de la respuesta inmunitaria: los linfocitos colaboradores (Th) y los citotóxicos (Tc). Esta separación general, ha ido dando lugar a subpoblaciones particulares, diferenciadas por molécu- las de membrana, tipo de receptores, patrón de citoquinas (Th1/Tc1, Th2/Tc2), ubicación especí- fica dentro de los tejidos, por su papel en la memoria central o efectora, o por su función en la regulación de la respuesta. La presencia de distintos receptores de células T, muchas veces agrupados por el uso específico de cadenas variables (NKT-Vα2429 y hValpha7.2-Jalpha3330) (159), también diferencia células con una función particular dentro del sistema inmune. La función de algunas de estas células (Células Reguladoras, Th3, Tr1, CD4+CD25+) han sido descritas en el apartado del sistema inmune de mucosa.
El papel de los IELs es desconocida. A priori, la diversidad fenotípica de esta población hace suponer que cumplirían más de una función. Originariamente se les ha asociado una función supresora y de vigilancia inmunológica frente a células infectadas y/o tumorales (103). Actual- mente existen evidencias de que algunos subtipos de IELs participarían además en la homeostasis y en la reparación del epitelio a partir de la secreción de factores de crecimiento (KGF-β). El estudio del receptor, su especificidad y el tipo de citoquinas que producen en un contexto determi- nado, pueden ayudar a inferir cuál es su función.
3.4.1 Oligoclonalidad del repertorio del TCR.
Uno de los primeros trabajos sobre clonalidad en IELs lo realizó el grupo de Blumberg sobre una línea de linfocitos T expandidos in vitro a partir de una mucosa normal. El estudio de cadenas TCRVA y TCRVB por PCR y posterior secuenciación, concluye que la expansión es oligoclonal (161). Dos trabajos posteriores confirmarían esta oligoclonalidad, donde se demuestra que la utilización de ciertas cadenas es predominante (TCRVB1, 2, 3, 5 y 6) y el análisis de una de ellas (TCRVB6) es poco variable (162-164). El repertorio de genes variables Vβes amplio, pero dichos segmentos corresponden a reordenamientos oligoclonales.
28Una de las primeras teorías sobre la presencia de los IELs en el epitelio otorgaba a los antígenos del lumen intestinal la función de atracción y estimulación de los mismos, teoría descartada por los ensayos en animales libres de antígenos intestinales . Sobre la década de los 50 se especulaba con la posibilidad de que interviniesen en el transporte de nutrientes a otras células, hasta que representaban el último estadío de circulación, luego de pasar por el conducto torácico y la sangre. En un principio también se suponía que el tejido intestinal cumplía la función de órgano linfopoyético, donde se diferenciaban células B. Otras teorías decían que eran células K (ni B ni T) o mastocitos, por la presencia en algunos IELs de histamina (104).
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El análisis de las cadenaβdel TCR de los IELs aislados tanto de intestino delgado como de colon, indica que los mismos clones dominantes se encuentran en secciones separadas del intes- tino (165). Es decir que la oligoclonalidad no ocurre dentro de una zona delimitada del tejido. La amplia distribución de ciertos clones indicaría que los IELs sufren una expansión clonal en res- puesta a un limitado número de antígenos. Se desconoce si están dirigidos contra pocos antígenos (conservados) bacterianos o de la dieta o si reconocen antígenos endógenos expresados en caso de daño o infección. La diferencia antigénica entre el lumen del intestino grueso y del delgado sugiere que posiblemente los IELs estén reconociendo antígenos epiteliales más que de la mis- ma flora bacteriana o de la dieta.
Otra posibilidad es que sean de vida media corta y que múltiples clones estén respondiendo temporalmente a distintos antígenos. La oligoclonalidad también puede significar que exista un número limitado de linfocitos capaces de colonizar el epitelio.
3.4.2 Especificidad antigénica. IELs TCRαβ.
En 1991, se describió una población TCRαβaislada de yeyuno capaz de reconocer un miem- bro de la familia de CD131(CD1c) (161). Si bien los enterocitos no expresan CD1c, sí sintetizan la molécula no clásica de clase I CD1d (166), aunque hasta el momento no se han encontrado células T que reconozcan esta molécula no clásica de clase I. Ciertas células tendrían capacidad citotóxica frente a células de carcinoma de colon (167).
La expresión constitutiva en el epitelio de HLA clase-II (DR y DP) podría ser relevante sobre las pocas células CD4+ que infiltran el epitelio. Ya que no expresan ICAM-1, ni moléculas coestimulatorias (CD80, CD86), difícilmente funcionen como células profesionales procesadoras de antígeno. La expresión de CD58 por estas células, podría incrementar a través del CD2 la señalización del TCR.
Los enterocitos, en cambio, participarían en alguno de los mecanismos de inducción de tole- rancia. Anteriormente se ha mencionado la inducción de deleción de células T específicas de OVA en ratones que expresan esta proteína en el epitelio intestinal (62). En humanos la especificidad antigénica de los IELs TCR αβse desconoce, aunque muchos IELs “convencionales”, segura- mente reconozcan péptidos asociados a moléculas clásicas de MHC clase I. Otros IELαβ“no convencionales” podrían estar reconociendo ligandos epiteliales no polimórficos (168).
29Las células NKT son linfocitos con un TCR único (Vα24) que reconocen glicolipidos asociados a CD1d.
Estas poblaciones tiene una ubicación restringida, prencipalmente en el hígado, y se encuentran tanto en ratones como en humanos. Tendrían un papel importante tanto en la inmunidad innata como en la regula- ción de algunos procesos autoinmunes como la Deabetes y la EAE (Encephalitis Autoimmune Experimen- tal).
3.4.3 Variabilidad y Especificidad de los IELs TCRγδ.
En contraste con los linfocitosγδ de periferia, donde prevalecen losγ2δ2 (169), los Vδ1 son la población principal de los IELsγδ(170), si bien otras familias TCR Vδexisten asociadas al epitelio intestinal (171).
Muchos estudios han intentado definir la especificidad y funcionalidad de los linfocitos Tγ2δ2 de sangre periférica. El reconocimiento de antígenos bacterianos como PPD o Proteínas de Estrés Térmico (HSP) de Micobacterias (172) está claramente documentado para estas poblaciones T
γδ .
Los Linfocitos Tγ2δ2también reconocen ligandos no peptídicos (TUBag4, un compuesto que contienen en 5´una timidina trifosforilada) (173), un buen número de fosfoantígenos no peptídicos, como isopentil-pirofosfatos y derivados del prenyl-pirofosfato (174,175) y alkilamina (176). Metabolitos de la síntesis del mevalonato se han definido como antígenos tumorales dianas de esta población de células T (177). Los intermediarios de dicha síntesis, actuarían como señal de peligro inductores de la respuesta inmune. El reconocimiento de estos antígenos parece no estar asociado a ningún elemento de restricción (119).
Algunas células Tγ2δ1, también de sangre periférica, reconocen la molécula no polimórfica tipo clase I, CD1c (178). Estas células lisan, proliferan y producen IFN-γen respuesta a CD1c.
La existencia de un ligando epitelial para las células Tγ1δ1 aisladas de colon fue propuesto por Meuerer y col.(179) y recientemente, otra molécula no clásica y poco polimórfica, como MICA/B32, se ha sugerido como ligando de una subpoblación de linfocitos Tγ1δ1 (180,181). La expresión de MIC en tumores de colon y en epitelio intestinal sometido a estrés (tratamiento térmico) sugieren que dichos IELs pueden estar controlando la aparición de células transformadas. En ratones, linfocitosγδpresentes en la piel, con morfología dendrítica (DETC, Dendritic Epithelial T Cell), son capaces de controlar el crecimiento de keratinocitos que tras la exposición a carcinógenos incrementan la expresión de Rae1. Este análogo de MIC en ratón, induciría el reconocimiento y la lisis de las células transformadas a través de NKG2D (182).
Muchas de las características funcionales de los IELs son conocidas a partir de estudios rea- lizados en ratones.
30MR1 (MHC-Related protein 1) es una molécula monomórfica clase IB, codificada en el cromosoma 1, y
cuya principal función sería la de seleccionar y/o expandir a las células MAIT(Mucosa Associated Invariant T cells) que se encuentran en la lámina propia de la mucosa intestinal, otro tipo de células con un TCR específico (160).Su expresión estaría restringida a las células B (159).
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31Los antígenos CD1 son moléculas no polimórficas presentadoras de antígeno, codificadas fuera del MHC
y ubicadas en un cromosoma diferente (cromosoma 1q22-23). Se las denomina moléculas “Tipo MHC- clase 1b”. Al igual que sucede con las moléculas clásicas de clase I y II, pueden restringir a linfocitos T la respuesta frente a antígenos foráneos. Sin embargo, a diferencia de las moléculas codificadas por el HLA, se ha demostrado que presentan lípidos y glicolípidos. Su estructura exónica es muy similar a los genes de clase I, con tres exones (α1,α2 yα3) que codifican tres dominios extracelulares diferentes, que se asocian con β2m. Según su homología de secuencia las moléculas CD1 se clasifican en dos grupos, el grupo I incluye a las moléculas CD1a, b y c, y el grupo 2 al CD1d y a sus homólogos.