Mientras tú en tu cabeza tal vez ya te hayas imaginado vuestro próximo encuentro con todo lujo de detalles y a la mañana siguiente ya no puedes pensar en otra cosa que en la pregunta: “¿Será mi “media naranja”? ¿Qué estará haciendo ahora? ¿Pensará en mí? ”, el hombre normalmente sólo va a pensar en una cosa: “¿La llamo o no?”.
Los hombres no se paran a pensar qué va a ser de vosotros, si hacéis buena pareja o no. Tampoco derraman pensamientos acerca del futuro. Piensan hasta el siguiente paso, el cual consiste en llamarte.
Esta primera llamada les cuesta muchísimo trabajo y lo único que quieren al teléfono es una cosa: impresionarte, gustarte.
Y por eso creen que lo primero que tienen que hacer es “ponerse a tono”, y quizás crean que van a tener que beber algo para armarse de valor. En
cualquier caso, les va a llevar un tiempo conseguir ponerse a tono hasta sentir que tiene “suficiente seguridad en sí mismos” como para llamarte.
Para serte totalmente franco: los hombres no “juegan“ contigo si te hacen esperar la esperada llamada. No quieren dejarte “en vilo”, ni se guardan un as en la manga —para eso simplemente tienen muy poca fantasía. Pero de lo que un hombre no tiene ni idea es de que en ese mismo momento estás esperando su llamada.
Todo lo contrario: normalmente lo que no quiere es resultar pesado. Da por sentado que puede que reacciones un poco agobiada si ya te llama al día siguiente.
Un hombre comparte las mismas reglas que sus semejantes: a veces incluso los mejores amigos se pasan semanas sin dar señales de vida, y nadie se enfadaría o se rompería la cabeza por ello. En este aspecto, los hombres son totalmente distintos a las mujeres.
En definitiva, no te rompas la cabeza si tarda en llamarte, eso no quiere decir que no tenga el mismo interés por ti que tú por él, ni que piense menos a menudo en ti. Simplemente le lleva un tiempo armarse de valor para hacerlo. Y el día que se decide a coger el teléfono y llamarte, lo que piensa es:
“¿Cómo consigo caerle bien? ¡Espero no decir sólo tonterías! ¿Se acordará de mí?”
Pensará en vuestro primer encuentro y se preguntará sobre todo una cosa: “¿Le gusto o no? ¿Tengo una oportunidad con ella?”
Es guapa
Se rió cuando le conté la historia de ese tío tan raro de la oficina Tocó mi mano
Escuchó hechizada mi teoría acerca de las almas gemelas Me miró a los ojos profundamente al despedirnos
Me dio un beso de despedida en la mejilla
…así que puede que le guste…
No se puede subestimar la incapacidad de un hombre para valorar si le gustan o no a una mujer.
Podrías pasarte un día entero persiguiendo a un hombre y sería fácil que éste simplemente no se diese cuenta de ello.
Por eso es tan importante que le envíes desde el principio las señales
adecuadas —de esta manera ya te vas a diferenciar enormemente de la gran mayoría de las mujeres.
Y si un día suena el teléfono, ya sabes que ha conseguido armarse de valor. ¡Felicidades!
Pero seguramente esquivará esta primera llamada enviando uno o varios SMS, los cuales le servirán de ayuda previa para ver si tiene una oportunidad contigo. Si respondes a estos SMS de manera positiva, es decir, dándole a entender que merece la pena que te llame, entonces te llamará.
Si prestas bien atención, podrás escuchar su inseguridad en las primeras frases que consiga pronunciar —está extremadamente nervioso. Incluso aunque parezca estar totalmente tranquilo, créeme, para un hombre, llamarte por primera vez es tan difícil como hablar contigo la primera vez, una tarea casi imposible.
Piensa que le cuesta mucho esfuerzo realizar esta primera llamada. Vamos, que puede que simplemente pase un tiempo hasta que decida a hacerlo.
No obstante, un hombre que esté realmente interesado en ti no va a dejarte esperar una o dos semanas. Sabe que eso no se hace. Claro, puede ser que esté muy liado, que se le amontone el trabajo y que le cueste mucho esfuerzo, pero puede sacar un rato para hacer una llamada rápida o para enviar un SMS. Si te hace esperar más de una semana, puedes dar por sentado que, o bien no ha encontrado nada “mejor” que tú en ese momento, o bien quiere ver si tal vez sirvas como “suplente” o como amante.
Si no te da una explicación convincente o al menos se disculpa con una frase atenta del tipo “Perdona que no haya llamado antes”, te aconsejo
encarecidamente que pongas tierra de por medio rápidamente. Si consientes ese tipo de cosas ya desde el principio, darás pié a que vuelva a tener
impertinencias similares contigo.
A un hombre deberías concederle una semana como máximo. Si tiene interés por ti, sabe que hay este periodo aproximado y se atendrá a él —no hacerlo sería una falta de educación y demostraría su falta de interés. Quien sabe, tal vez le haya dejado su novia y acaba de desenterrar los teléfonos de las mujeres que conoció el mes pasado. En este caso tienes que ser muy precavida.
Sabemos muy bien cómo tenemos que comportarnos ante una mujer y cómo no. Si infringimos estas normas no escritas lo hacemos sólo porque no estamos realmente interesados. Créeme, tanto yo como otros hombres con los que he hablado hemos estado más de una vez en esta situación.
Entonces, pasada esta semana tú deberías decir por tu parte: “Rien ne va plus !”
Se acabó.
¿Le puedo llamar? Y de ser así, ¿cuándo?
Hay mujeres que, por norma, no le dan su número de teléfono a hombres que no conoce. Y no hay ningún problema. Los hombres sabemos que hay
psicópatas sueltos que las aterrorizan con llamadas.
Como nosotros no queremos que nos tomen por psicópatas, te vamos a dar nuestro número de teléfono sin preguntar el porqué —pero en el fondo no creemos que nos vayas a llamar realmente. Les hemos dado nuestro número a otras mujeres y no hemos vuelto a saber nada más de ellas.
Así que ¡imagínate la alegría si resulta que finalmente nos llamas!