nuestras parejas con ellas ni nos preguntamos por qué ella no podría semejarse a ellas. ¿Por qué entonces te torturas y haces esta comparación?
Amén de esto, tendrías que saber una cosa: a los hombres NOS GUSTAN las curvas femeninas, nos gustan la grasa en las caderas, el trasero y la barriga. Como mujer, puedes abrigar una enemistad vital contra todo tipo de grasa corporal – esto reside en el hecho de que no te gusta la grasa en los hombres. Nosotros, por el contrario, tenemos una relación completamente diferente con la grasa corporal. De ahí que consideramos como algo femenino, cuando una mujer tiene un poco “demasiado”. Este “demasiado” es para la mayoría de las hombres justamente lo adecuado.
Cuando se trata del hecho de si el cuerpo de un mujer se considera como sexy y deseable, cuenta, ante todo, una cosa: la relación de la cintura y la cadera. En los años noventa el investigador de la atractividad Devendra Singh descubrió que las mujeres en todo el mundo – independientemente de su cultura y
origen – se consideran deseables cuando tienen una relación de cintura y cadera de un 0,7 a un 0,75 – da exactamente lo mismo lo gordas o delgadas que estén. Para resaltar y acentuar este factor, había antiguamente corsets y miriñaques en los cuales se hacían entrar por la fuerza.
El denominado factor “ratio cintura:cadera” se mide diviendo el tamaño de la cintura por el de la cadera. La cintura se mide en la altura del ombligo y la cadera en su parte más gruesa.
Ahora estás buscando una cinta métrica, ¿verdad?
Ahora bien, si tienes esta relación, serás considerada por un 95 % de los hombres como una mujer con buena figura. Así es de sencillo. Así que, por favor, a partir de hoy no pierdas más el tiempo con ideas innecesarias de si eres sexy o no.
Visto desde este pequeño, pero significativo hecho científico: ¿sabes qué es lo que impresiona de verdad a un hombre? Cuando estás contenta con tu cuerpo. Cuando defiendes tu cuerpo. Más aún, cuando amas a tu cuerpo.
En una ocasión tuve una novia que tenía todo lo contrario a un “cuerpo ideal”. Tenía una cara realmente preciosa, pero tenía claramente sobrepeso. Tenía como mínimo ocho kilos de más. Sus pechos colgaban de manera poco bonita y el peso afectaba también en dirección al ombligo. No quiero entrar ahora más en detalles, pero esta mujer tenía todo menos una figura de modelo. Tampoco su mencionada relación cintura:cadera era justamente la mejor.
Pero lo decisivo es: deseaba su cuerpo, estaba loco por él. ¿Sabes por qué? Porque ella deseaba su propio cuerpo. No se avergonzaba de ir desnuda por la habitación delante de mí. Tampoco hacía ningún ademán de cubrirse o de esconder su “grasa”. Al principio, pensaba todavía que no me podría alegrar permanentemente, puesto que había tenido hasta entonces novias
relativamente delgadas. Pero cuando en una ocasión me dijo: “Pero, ¿por qué me voy a esconder? Tienes que hacerte la idea. Tú me quieres, al fin y al cabo”, no duró mucho tiempo más esta sensación y encontré su cuerpo maravilloso. Estaba de todo menos desesperada con su cuerpo. Decía únicamente que estaba un poco rechoncha.
Tuvimos una relación muy íntima y pasional. Por desgracia, tuvo que mudarse a ultramar por motivos laborales y con el tiempo se perdió esta relación. Todavía tenemos contacto, pero mientras tanto cada uno tiene otra pareja. Bien
mirado, es triste, pero así es la vida.
Cuando lo pienso, también fue ella en cuestiones sexuales lo mejor que he tenido – sabía disfrutarlo realmente. Simplemente porque no se inquietaba por su cuerpo, sino que lo veía como era: un regalo de nuestro Creador que podía darle a uno mucha alegría. Aun cuando el regalo en su caso era un poco
opulento.
O: “La grasa es al fin y al cabo un potenciador del sabor”. Y tenía razón.
Todo es cuestión de la postura que se tenga frente a su propio cuerpo. Si te gusta – a pesar quizás del pecho pequeño o del trasero demasiado gordo – también le gustarás a los hombres. Si lo amas, también lo amarán los hombres. Si te avergüenzas o denigras tú misma tu cuerpo por no ser “apropiado para un spot publicitario” un hombre lo notará y se sorprenderá de que tengas
problemas para ir desnuda ante él. No se sentirá atraído por una mujer que no se siente a gusto con su cuerpo, aun cuando esté delgada y tenga las medidas “perfectas”.
La verdadera pasión surge cuando eres uno con tu cuerpo. Y esto sólo es posible cuando valoras tu cuerpo.
El secreto es el siguiente: si te gustas a ti misma, también le gustarás a tu pareja. Y esto no es un dicho para consolarte. No. ¡Funciona de verdad!
¡Es mejor amarse imperfectamente que parecer inmaculado y, a
pesar de ello, no ser capaz de sentir!
Empieza por ver tu cuerpo como es: un milagro de la naturaleza que está ahí para regalarte felicidad. Trata bien tu cuerpo y alégrate con él – tu cuerpo y tu pareja te lo agradecerán.