un papel clave en la facilitación y agilización del comercio exterior de todo país, especialmente a través de su
contribución a la simplificación de los
trámites y procesos que afectan a sus operaciones de importación y exportación. adicionalmente, los países necesitan de su sistema nacional de aduanas para:
1) Fiscalizar y verificar que el comercio
sea lícito y que no ingresen al país mercancías que puedan ser consideradas peligrosas o nocivas para el medio ambiente, la salud pública y la seguridad del estado, entre otros.1 2) Determinar los derechos e impuestos
asociados al movimiento de mercancías y, en coordinación con las agencias tributarias, ejercer de facto como ente recaudador de los tributos que genera el comercio internacional.
3) apoyar en la generación y mejora
de las clasificaciones arancelarias y
de los indicadores estadísticos de comercio exterior; tareas que revierten a su vez sobre funciones anteriores
(fiscalización de mercancías, lucha
contra el contrabando y cálculos de bases imponibles sobre las que aplicar aranceles, entre otros), pero también, y de modo muy importante, sobre el aporte de insumos para la gestión y toma de decisiones en términos de política comercial. Consciente de la importancia de esta herramienta, a lo largo de 2014 Bolivia apostó por fortalecer su sistema nacional de aduanas a través de la Cooperación Sur-Sur. No fue el único, pues otros ocho países (Colombia, Ecuador y perú en la región andina; argentina, Brasil y Chile desde el Cono Sur; y Honduras y México en el centro y norte latinoamericano), contribuyeron al impulso de las ocho iniciativas que en 2014 contribuyeron a fortalecer sus capacidades aduaneras. En este sentido, tres de los proyectos participados por Bolivia resultaron de especial interés. En concreto:
1) Entre el 15 de septiembre de 2014 y el 25 de noviembre de 2015, técnicos especializados de argentina llevaron a cabo tareas de capacitación y asistencia técnica al personal de la administración Federal de Ingresos públicos (aFIp) y de la aduana Nacional de Bolivia (aNB). Entre los avances que permitieron fortalecer las capacidades de los funcionarios bolivianos, destacan los relativos a la implementación y uso de técnicas de selectividad inteligente; la confección
de perfiles de riesgo de las mercancías;
la elaboración de alertas; los aportes en términos de control del contrabando; y el establecimiento de un servicio de conexión en línea con el servicio nacional de impuestos, entre otros.1
2) por su parte y durante más de un año (entre los meses de abril de 2013 y julio de 2014), Colombia realizó también una transferencia de conocimientos al personal de la aduana Nacional de Bolivia (aNB). En este caso y tomando en cuenta, por un lado, la reciente incorporación de parte del personal y, por otra, la necesidad del país de cumplir con los compromisos internacionales adquiridos en el marco de la organización Mundial del Comercio (oMC), el asesoramiento técnico se orientó a facilitar que el personal conociera la metodología de valoración de mercancías comúnmente aceptada por la oMC. la aplicación de dicha metodología es fundamental para una correcta determinación de la base imponible sobre la que estimar el valor de los impuestos a la importación de los productos.
3) Finalmente, un tercer proyecto fue implementado por México durante los
ocho meses transcurridos entre finales de
2013 y mediados de 2014. En este caso, se trataba de aprovechar la experiencia mexicana en el ámbito de los laboratorios aduaneros, pues este país dispone de un total de 14 laboratorios, dependientes todos ellos del Servicio de administración tributaria (Sat). Entre sus funciones destacan las relativas a la prestación de servicios a los operados de comercio
exterior (importadores y exportadores),
con el fin de agilizar todos los trámites que
conlleva cualquier operación de entrada y salida de productos del país. asimismo, dichos laboratorios apoyan también en el desarrollo de la Merceología, la ciencia dedicada al estudio de las características intrínsecas de las mercancías, cuyos avances tienen múltiples aplicaciones en el comercio internacional, pues
favorecen la verificación, entre otros,
del cumplimiento de las normas de entrada y salida del producto y del valor sobre el que aplicar los tributos. De hecho, este proyecto para la “capacitación en gestión de calidad en laboratorios aduaneros” se concretó en un intercambio entre funcionarios del Sat mexicano y el personal del Departamento de Nomenclatura arancelaria y Merceología (laboratorio Merceológico) de la aduana Nacional de Bolivia (aNB). En este sentido y según se desprende del propio documento de formulación del proyecto, fortaleciendo la gestión y acción de dicho laboratorio, Bolivia buscaba asimismo fortalecer su sistema nacional de aduanas, así como:
a) avanzar en la correcta recaudación de sus tributos aduaneros.
b) Reducir el contrabando técnico por
mala clasificación arancelaria.
c) Mejorar el sistema de control de mercancías que requieren autorizaciones
previas y/o certificaciones por parte
de otras instituciones (Ministerio agropecuario, de Salud, Medio ambiente y Defensa, entre otros).
d) Contribuir a mejorar el proceso de generación de estadísticas adecuadas del comercio exterior del país.
1 http://cooperacionarg.gob.ar/es/bolivia-cierre-
del-proyecto-de-gestion-de-riesgo-aduanero
Fuente: SEGIB a partir de aduana Nacional de Bolivia (aBN) (www.aduana.gob.bo); página digital de la cooperación argentina (www.cooperacionarg.gob.ar); Servicio Nacional de aduanas de Chile (www.aduana.cl) y documentos de formulación de proyectos de las agencias y Direcciones Generales de Cooperación.
d) En el caso de Uruguay (quinto receptor en
importancia relativa en 2014) (Gráfico A.II.4.D),
la mayoría de los proyectos recibidos (cuatro de cada 10 de los 36 totales) atendieron al fortalecimiento de capacidades en el ámbito Social. Destacaron entre éstos, los proyectos que reforzaron a los sectores de la Salud y del Abastecimiento y saneamiento de agua, en ambos casos desde una perspectiva de apoyo a las poblaciones limítrofes con Brasil, para tratar con ello de lograr en frontera, una ampliación de la cobertura sanitaria, una mejor atención en enfermedades como el VIH, así como de
gestión de las cuencas hidrográficas compartidas.
Asimismo, hubo proyectos para apoyar las capacidades de Gobierno (destacando aquí las relativas a la propia gestión de la cooperación); de las económicas (en una proporción mayor para los Sectores productivos) y de las medioambientales.
e) Por su parte, Ecuador (el sexto receptor
en importancia relativa) (Gráfico A.II.4.E), diversificó la recepción de sus 33 proyectos entre
aquellos que fortalecieron lo Social (30,3%), lo Institucional (otro 30,3%), lo Económico (un 24,3% agregando el apoyo a los Sectores productivos y a la generación de condiciones de funcionamiento de la economía) y lo impulsado en relación a las Otras dimensiones de actividad (el último 12,1%). De entre sus 33 proyectos, no obstante, destacaron los que fortalecieron la gestión de Gobierno a través de la adopción de herramientas para su modernización y mayor transparencia, así como las que buscaron alternativas a la privación de libertad y en pro de la reinserción social, especialmente en el caso de jóvenes y
adolescentes en situación de conflicto con la ley. f) Asimismo, el análisis sectorial de aquellos
países cuyo volumen de proyectos recibidos fue relativamente menor (entre 20 y 30), arrojó también algunas tendencias. De hecho, los ocho países para los que se realizó este ejercicio
se agruparon bajo tres tipos de perfiles:
• En los casos de Cuba (30 proyectos),
Argentina (28), Nicaragua (23), México (22) y República Dominicana (20), más del 50% de la cooperación recibida, hasta un máximo del 60% en el caso cubano, tuvo como propósito fortalecer el área Económica. Los matices llegaron por el tipo de sector que propició este sesgo: así, las actividades agropecuarias primaron con diferencia en los casos de Nicaragua y México, y fueron complementadas por la Industria y las Extractivas y por la Industria junto a la Ciencia y la tecnología, en los casos de Cuba y Argentina,
respectivamente. Para República Dominicana, las capacidades económicas fueron fruto de una combinación de la importancia dada a la Industria, el Comercio y la Pesca. • Mientras, el apoyo a lo Social determinó
el perfil de capacidades fortalecido en
los casos de Honduras (el 50% de sus 28 proyectos) y Colombia (hasta el 61,9% de los 21 recibidos). Para ambos países, este resultado se obtuvo por el peso relativo mantenido por los sectores de la Salud y los Otros servicios y políticas sociales, complementados, en el caso de Colombia, por el Agua (uno de cada 10 proyectos). • Paraguay (22 proyectos) fue el único con
un perfil relativamente distinto, pues
fue fruto de una combinación entre lo Económico (aun así, en torno al 40%) y el Fortalecimiento institucional (un 31,8% de la cooperación que apoyó a este país).
g) Por último, una breve referencia a lo sucedido con los cuatro países que en 2014 recibieron un volumen menor de proyectos: de más a menos, Chile (19), Guatemala (16), Panamá (12) y Brasil (11).13 En este sentido, Chile fue el que más
diversificó la recepción de sus proyectos, que
en su mayoría se destinaron a lo Económico (un 31,6%), al Fortalecimiento institucional (un 26,3%) y a lo Social (un 21,1%). Mientras, Guatemala destinó sus proyectos a fortalecer