CUADRO III.4. Los niveles de existencia
¿Qué ocurre con los seres de los ámbitos que son objeto del repliegue cósmico? Hay acuerdo en que dichos seres no pueden desvanecerse simplemente de saṃsāra, pero la escolástica del Norte y la del Sur no se ponen de acuerdo en cuál es su destino. Para Vasubandhu dichos seres renacen en
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ámbitos equivalentes de otros universos que no se encuentran en proceso de contracción, lo que preservaría la ley del karma.63 Sin embargo, para Buddhagosa estos seres renacen en el mundo de la materia sutil, concretamente en el ámbito de la
radiación fluida (ābhassara-brahmā), en virtud de un karma
positivo remanente. Yaśomitra, en su comentario al libro octavo de Kośa, sugiere que cuando se inicia el repliegue del universo, los seres de los ámbitos de existencia inferiores entran en el segundo dhyāna, gracias a una vāsanā o traza mental latente. Se subraya así la idea de que todos los seres en algún momento de su trayectoria han pasado por el ámbito de la materia sutil y que la contracción cósmica se encarga de actualizar.64
En la literatura antigua (brahmánica, budista o jainista), el término sánscrito kalpa hace referencia a periodos cósmicos de larga duración, asociados a los diversos ciclos de expansión y contracción del universo. El Abhidharmakośa distingue cuatro tipos de eras cósmicas o eones.65 Una era de repliegue o contracción, llamada saṃvarta-kalpa, y una era de despliegue o expansión, llamada vivarta-kalpa. En función de su duración, se habla también de eras menores (antarakalpa) y mayores
(mahākalpa). El mundo tiene una duración de veinte antarakalpa,
una vez se ha consumido este tiempo, empieza la fase de repliegue (vivartakalpa), que se inicia, desde abajo, con la desaparición sucesiva de los ámbitos de existencia
(gatisaṃvartanī) y sus receptáculos (bhājanasaṃvartanī),66 es decir, desde el momento en que los seres dejan de renacer en los abismos hasta la extinción del espacio físico. En el caso en que un ser de otro ámbito, en virtud de su karma, renazca en los abismos, lo hará en abismos de otros universos que no se encuentren en proceso de repliegue o contracción, lo mismo ocurrirá con los manes y los animales, cuya desaparición se inicia con la fauna marina. Los animales que conviven con los hombres o con los dioses, desaparecen al mismo tiempo que éstos. Dicha extinción es de dos tipos: de ámbitos de existencia y de ámbitos receptáculo, de seres vivos y de materia inanimada.
En el periodo de repliegue los seres producen con más facilidad los estados mentales (dhyāna) asociados con ámbitos superiores: la reducción del espacio cósmico contribuye a
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desarrollar y a hacer más eficaces los dharma que propician dichas transformaciones.67 Cuando el cosmos inicia su repliegue mediante el fuego, kāmadhātu y los ámbitos asociados con el primer dhyāna desaparecen; cuando entra en juego el agua, desaparecen los ámbitos asociados con el segundo
dhyāna, cuando hace su aparición el viento, son los del tercer dhyāna los que se extinguen.68 Así, durante el repliegue del cosmos, los seres se ven impelidos a renacer en ámbitos protegidos del proceso de disolución, por lo que producen estados meditativos que los llevan a los ámbitos asociados con el segundo, tercer y cuarto dhyāna. Xuanzang añade que la desaparición del mundo receptáculo se produce a consecuencia de la ley natural (dharmatā), que hace que los seres de los ámbitos inferiores produzcan, por una especie de necesidad de supervivencia, estados mentales asociados con ámbitos superiores a los que no alcanza el proceso de contracción. Esto ocurre por ejemplo entre las gentes de Jambudvīpa (el subcontinente indio), que sin la ayuda de un maestro pueden alcanzar un estado mental asociado con el primer dhyāna, lo que los lleva a renacer entre los seres de materia sutil. Lo mismo ocurre con las gentes de otros dos continentes reconocidos por los geógrafos indios: Pūrvavideha y Avaragodānīya. No así con los habitantes de Uttarakuru, cuyo apego les impide liberarse de la sensualidad de kāmadhātu, lo que los lleva a renacer entre los dioses del deseo. De este modo los seres van escalando gradualmente los diferentes ámbitos de existencia y conforme van desapareciendo, desaparece con ellos el espacio físico en el que vivían, su «receptáculo» (bhājana). Cuando se agotan las consecuencias de las acciones colectivas de los seres, responsables del mundo físico, siete soles aparecen y consumen el mundo con sus llamas, alcanzando incluso las moradas de los brahmā del ámbito de materia sutil. Vallée-Poussin lista las diferentes opiniones respecto al significado de estos «siete soles» y el posible origen mesopotámico del relato. 1. Los soles se encontraban escondidos tras el monte Yugandhara. 2. El sol se divide en siete. 3. El Sol aumenta su radio por siete. 4. Los siete soles, en un principio escondidos, manifiestan su presencia debido a las acciones de los seres.69
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Algo similar ocurre con la contracción del cosmos debida al agua y al viento, que alcanza cimas más elevadas en los niveles de conciencia. Mediante el agua se repliegan los ámbitos correspondientes al segundo dhyāna. En orden sucesivo: el ámbito del esplendor limitado (parittābha), el esplendor
ilimitado (appamāṇābha) y el flujo resplandeciente (ābhassara), todos
ellos pertenecientes al mundo de la materia sutil. Mediante el viento se repliegan los ámbitos correspondientes al tercer
dhyāna: el ámbito de limitada belleza (parittasubha), el de ilimitada belleza (appamāṇasubha) y el de completa belleza (subhakiṇha).
Los ámbitos superiores a éste, asociados con el cuatro
dhyāna, las llamadas moradas puras (suddhāvāsa) y los cuatro
estados inmateriales (ārūpya), no se repliegan y constituyen el universo latente cuando todo ha desaparecido. Podemos inferir que es en estos estados donde se custodian las diversas potencialidades de los seres, cuyos itinerarios kármicos sobreviven a las transformaciones cíclicas del cosmos. Dicha identidad kármica se hará efectiva en la era de despliegue o expansión (vivarta-kalpa), tras haber quedado en suspenso durante el periodo de transición entre el repliegue y el subsiguiente despliegue del cosmos. El funcionamiento descrito aquí para nuestro universo es extensible a otros universos, cuyo número es inimaginable.