Recapitulemos. La presencia y formación de los fenómenos y las cosas, su evolución en el espacio y en el tiempo, se presentan en el periodo védico como una limitación del fundamento (miedo a la soledad del puruṣa, según BU 1.4) y como resultado de una acumulación de ardor ascético (tapas) que dará lugar a la diversidad de lo fenoménico. Dicha autolimitación supone la acotación de un lugar y de ella surge el espacio (ākāśa) que, como hemos visto, algunas upaniṣad consideran el origen de todas las cosas y destino al que habrán de regresar. Implícita en esa limitación, parece haber una exigencia de superación: el límite es dado con el fin de superarlo. De este modo el fundamento halla un estímulo, diversificándose en innumerables identidades incompletas. Tras un primer momento de negación (autolimitación del Uno), surge un segundo momento de afirmación (la presencia de los seres) y de superación (su libertad posible). Estas tres fases constituyen el curso del tiempo en la cosmovisión védica. Siendo una evolución de la conciencia, el tiempo se concibe como 1. autolimitado, 2. escindido y diversificado y 3. destinado a regresar a la unidad original. En este sentido puede decirse que la contingencia de lo finito gana un horizonte. La limitación esencial de los seres se asocia entonces con la idea de lo incompleto o inacabado y, en el nivel soteriológico, plantea a la infinitud finita del ser consciente la tarea de asumir el desafío del fundamento.
Éstas son, a grandes rasgos, las diferentes concepciones del tiempo en la época védica, que entienden la liberación
(mokṣa) como el objetivo supremo de la vida consciente y su
más acuciante responsabilidad (la libertad es aquí la realización de una necesidad superior). Pero queda todavía una pregunta por contestar: ¿por qué se entrega el espíritu del mundo, el Uno, a la limitación? ¿Cómo es posible que el fundamento
(brahman) derive en lo contingente? Como hemos visto, algunos
pasajes sugieren que el fundamento prefiere la fragilidad a la soledad: el brahman se identifica con la diversidad limitada
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cuenta de dicha asociación es la de la sal en el agua. Una vez disuelta no es posible identificarla, pero sí reconocer su sabor, y es en este punto donde la experiencia de la mente (frente a la antigua experiencia pública del sacrificio) tiene un papel que jugar.98 A veces el fundamento se describe en términos puramente negativos, no es esto, no es aquello (neti neti), otras como una esencia omnividente, omnisciente y omnipresente.99 Las upaniṣad teístas (las más tardías) presentan el fundamento cósmico como un gobernante soberano, siendo en ocasiones identificado con Rudra: «Sostiene a todos los seres, ha hecho todos los mundos y los protege y los hará aparecer al final de los tiempos».100 Pero todavía se sigue haciendo referencia a la víctima del sacrificio original, que servirá de justificación a la devoción. El principio abstracto se ha hecho concreto (ofrendas, rezos de petición, ritos del amanecer y del atardecer), lo incondicionado, condicionado. El fundamento requiere los cuidados de la devoción (bhakti), que predominará en las enciclopedias puránicas de la época clásica. Esa tendencia alcanzará su máxima expresión en la Bhagavadgītā, donde se expone un teísmo sin ambigüedades. Pero en el periodo védico todavía no se ha llegado a este punto. La liberación dependía del conocimiento y la autorrealización antes que de la fe y la devoción. Cualquier cosa que distrajera de la vida contemplativa se consideraba perniciosa. Algunos pasajes de las upaniṣad nos recuerdan que el universo surgió de un deseo primigenio y que el asceta debe reproducir ese anhelo en su mente: la autolimitación original (deseo de compañía, amor, si se quiere) que dio lugar al tiempo y sus manifestaciones.
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1 La literatura védica constituye el corpus de textos más antiguo de la civilización india. La palabra veda significa «conocimiento» y generalmente se entiende por literatura védica a cuatro colecciones (saṃhitā) diferentes: Ṛgveda: estrofas de alabanza y celebración, Yajurveda: fórmulas rituales, Sāmaveda: cantos, y Atharvaveda: taumaturgia. A estas colecciones, en su mayoría en verso, hay que añadir sus comentarios en prosa: la literatura litúrgica de los brāhmaṇa y otras colecciones de textos más filosóficos y especulativos: āraṇyaka y upaniṣad.
2 Para un detallado análisis del corpus védico: Gonda (1975).
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complacer a los dioses e incitarlos a que cumplieran los deseos humanos. Los dioses descendían hasta el altar védico, bebían y comían con los devotos y los recompensaban con éxitos en sus diferentes empresas (guerra, familia, riquezas, longevidad).
4 Gonda (1975, 45). 5 ṚV 1. 88. 4.
6 ṚV 1, 164, 39-45. De vāc, la palabra inspirada, también se dice que se une a ṛta (ṚV 8. 76. 12). 7 ṚV 6, 9, 4; ṚV 9, 1, 6; ṚV 10, 189, 3. 8 ṚV 1, 62, 11. 9 ṚV 3, 34, 5; 6, 24, 6; 6, 34, 1; 7, 18, 1. 10 ṚV 2, 9, 4; 4, 6, 1; 8, 3, 9. 11 ṚV 1, 105, 15; 8, 59, 6. 12 Gonda (1975, 67). 13 ṚV 10. 121. 14 ṚV 7, 87, 1; 10, 18, 5.
15 Análisis de ṛta en el Ṛgveda en Chelmicki (1999, 25-56). 16 ṚV 9, 110, 4; 8, 6, 10.
17 ṚV 9, 86, 32; 5, 65, 2. 18 ṚV 1, 2, 8; 5, 67, 4. 19 ṚV 10, 86, 10. ṚV 5, 15, 2.
20 Estamos muy lejos del kantismo y de una idea que ha dominado toda la edad moderna. Aquí la razón práctica está en las cosas mismas, su naturaleza es ontológica, no epistemológica.
21 ṚV 7, 103, 9; 5, 12, 2; 10, 87, 11; 1, 105, 12.
22 Innumerables son las asociaciones que la filología ha establecido entre ṛta y otros conceptos de lenguas indoeuropeas. Entre ellas están las que vinculan la palabra sánscrita ṛta con la palabra griega harmos, «armonía», asociándolo al logos de los estoicos.
23 Un estudio muy completo sobre el tema: González Reimann (1988). 24 ṚV 1, 113, 12. 25 AV 10, 7, 42. 26 MB 1. 3. 147-151. 27 KB 19, 3. 28 Renou (1955-1965 vol. 2, 102). 29 ṚV 1, 164, 11. 30 ŚB 10. 2. 6. 4. 31 ṚV 1. 164. 32 ŚB 8. 1. 4. 10. 33 ṚV 10. 85. 18-19. 34 ŚB 10. 4. 2. 18; AB 3. 39; KB 19. 8. 35 ŚB 2. 1. 3. 3. 36 ṚV 1. 164. 26-30. 37 ṚV 10. 10. 10. 38 ŚB 5. 4. 4. 6. 39 MB 2. 43-72.
[48] 40 ṚV 10. 34. 41 González Reimann (1988, 69). ṚV 10. 38. 4. 42 ṚV 10. 116. 9. 43 Calasso (1992, 369). 44 ṚV 10. 90. 45 Gombrich (1975, 112-113). 46 CU 7. 2. 1.
47 Aunque para la modernidad cosmológica no ha pasado inadvertida la idea de una textura del tiempo. Dos ejemplos: la teoría general de la relatividad de Einstein y la idea de que la estructura del cosmos se decide en sus primeros instantes; véase Weinberg (1993). Esto no resulta del todo extraño si tenemos en cuenta que los cosmólogos contemporáneos explican el origen del universo a partir de una singularidad donde, al menos en teoría, no se cumplen las leyes de la física.
48 Se reproduce la tensión esencial entre lo teórico y lo experimental mencionada en la introducción.
49 ṚV 10. 136. 50 ṚV 10. 121. 51 ṚV 10. 81.
52 «Si el que golpea cree que mata y el golpeado se tiene por muerto, ninguno de los dos conoce nada.» (KU 2. 19), Kuiper (1983).
53 BU 1. 4. Edición sánscrita de Olivelle (1998). 54 KU 1. 20, 1. 6.
55 KU 1. 14.
56 Fatone (1972, 200) cita un pasaje de la Kaṭha-upaniṣad (KU 5, 6-7): «Después de la muerte, según sus obras y conocimientos, unos vuelven al cuerpo como seres orgánicos, y otros van a la materia inorgánica». De nuevo se da por sentada la continuidad entre lo vivo y consciente y lo inerte e inactivo. 57 KU 2. 12. 58 KU 2. 13. 59 KU 2. 15-18. 60 KU 2. 22. 61 KU 2. 23. 62 KU 3. 4. 63 KU 2. 24; 3. 5. 64 KU 3. 12. 65 KU 3. 14. 66 KU 3. 7-8. 67 KU 4. 8-9. 68 KU 4. 10-11. 69 KU 4. 1. 70 KU 4. 6-7. 71 KU 5. 1.
72 Algunas listas citan nueve orificios, al omitir los dos últimos. Pujol e Ilaraz (2004, 114).
[49] 74 KU 5. 8; 5. 12. 75 KU 5. 11. 76 KU 5. 13. 77 KU 5. 14-15. 78 KU 6. 5. 79 KU 6. 12. 80 CU 8. 14. 1. 81 CU 1. 9. 1. 82 CU 3. 12. 7-8. 83 CU 8. 1. 3. 84 CU 3. 14.2-4. 85 CU 3. 18. 1. 86 CU 5. 15. 1. 87 CU 6. 23. 2. 88 CU 8. 14. 1. 89 MtU 6. 17. 90 CU 1. 9. 1. 91 TU 3. 1. 1. 92 TU 3. 10. 5. 93 TU 3. 10. 6. 94 ŚU 4. 1. 95 MU 2. 1. 1. 96 MtU 6. 17.
97 Concretamente AV 10. 8. 39-40. H. Jacobi: «Ages of the world» (Indian) en la Encyclopaedia of Religion and Ethics, Hastings (ed.), p. 201. Eliade (1997, 113) y Keith (1925, 82).
98 BU 2. 4. 12. 99 IU 8. 100 ŚU 3. 1-2.
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