4 ¿SE HA ABORDADO EL LENGUAJE DESDE EL ANALISIS DE LA CONDUCTA?
4) El cuarto estadio de acciones lingüísticas se rela ciona propiamente con el lenguaje como un evento genui-
namente conductual. Dos factores influyen en este pro greso funcional. De un lado, la conducta lingüística se vuelve independiente de las propiedades situacionales con cretas con que interactúa, es decir, el comportamiento convencional, y en este sentido, la morfología fonética —como la más prominente de las acciones lingüísticas— permite el desligamiento de las respuestas de cualquier propiedad física particular de los individuos u objetos. La respuesta «La casa es verde», como conducta lingüística genuina, es independiente de cualquier casa concreta par ticular, estímulo textual, o cualquier otro evento presen te en tiempo y espacio. El desligamiento de las respues tas respecto a condiciones situacionales concretas, permi te que surjan las interacciones lingüísticas como eventos independientes de contingencias aquí y ahora. La posibi lidad de referir eventos pasados y futuros, o eventos exis tentes pero aparentemente no observables, es una de las
propiedades definitorias del lenguaje como conducta. Esta función referencial es diferente de los conceptos tradi cionales sobre el significado, que pueden clasificarse en los dos primeros estadios previamente descritos. La refe rencia, conductualmente, comprende responder a eventos presentes, pasados o futuros, pero no en términos de re laciones unívocas a sus propiedades físicas, sino en base a las propiedades convencionales que permiten al indivi duo desligarse de las circunstancias momentáneas que li mitan la interacción concreta. Esto ocurre porque la in teracción lingüística, como una cualidad de contacto im puesta socialmente al individuo, no depende de las pro piedades de los eventos físicos per se, sino de los atri butos convencionales que la sociedad define como for mas pertinentes de responder a lo que se consideran pro piedades pertinentes. Así, cuando nos referimos a una silla oculta debajo de una mesa, la respuesta de hablar acerca de la relación entre la silla y la mesa, sin entrar en con tacto directo con ella, no sería posible si las topografías lingüísticas dependieran de las propiedades físicas per se de la silla, la mesa y su ubicación relativa en el espacio. De hecho, la independencia de las respuestas lingüísticas respecto a las condiciones de estímulo con que interactúan, posibilita otras interacciones no aparentes en la mera pre sencia de los eventos, es decir, permite respuestas ante relaciones de eventos o propiedades no observables direc tamente en la situación concreta.
Por otra parte, este desligamiento de la respuesta lin güística respecto a los eventos concretos a los que se re fiere un individuo, hace posible el cumplimiento de una segunda característica, que, integrada a la anterior, per mite la aparición de la conducta lingüística propiamente dicha. Este segundo factor es que la referencia no es una acción aislada a un objeto o evento referente; es sólo el primer paso en un proceso indivisible de referirse a un segundo individuo, el referido. Es decir, la interacción lin
g üística en este e stad io es biestim u lativ a, dado que la res p u esta lingüística del re fe rid o r es co n tro la d a ta n to p o r el re fe re n te com o p o r el referido, p o r el o b jeto o evento de quien se está hab lan d o y p o r el individuo a quien uno está hablando. E n este sentido, e sta p rim e ra eta p a de conduc ta lingüística genuina describe, en g ran m edida, los he chos de la com unicación a trav és del lenguaje.
S urge sin em bargo la siguiente cuestión, ¿es necesario que haya u n referid o p a ra h a b la r de u n a interacción lin güística au tén tica ? P ensam os que la re sp u esta es afirm a tiva, dado que el hecho de h ab lar a alguien acerca de algo describe una co n d u cta distin tiv a en relación al lenguaje. El que h ab la o re fe rid o r sustitu y e un contacto del re feri do (o escucha o lector) con el evento u o bjeto que cons tituye el estím ulo referen te. No sólo el que h ab la p erm ite un co n tacto in d irecto o m ediado en tre el que escucha y el o b jeto de estím ulo o evento, sino que tam bién determ in a la n atu ra leza del contacto co ncreto y la relación subse cuente e n tre el escucha, el evento de estím ulo, y el m is mo. No existe referencia real cuando no hay referido en lo absoluto, y la referencia no puede ap reciarse com o una interacción m ediadora -Si la conducta del escucha no es tom ad a com o el re su ltad o p ertin e n te de la cond u cta del re ferid o r. P o d ría o b servarse que, m ien tras en el condicio nam ien to o p eran te, com o u n caso del segundo estadio de a p titu d lingüística, el que habla co m p arte consecuencias m ediadas p o r el escucha, en un episodio lingüístico susti- tutivo es el escucha el que es m ediado en su contacto por el que habla, sin co ncebir la posibilidad de an alizar la con d u cta del escucha, dado que la co nducta de este últim o no sólo es p e rtin e n te al que habla, sino que al estím ulo o evento m ism o del que se habla.
5) F inalm ente, se alcanza un nivel diferen te de a p ti tu d lingüística cuando el proceso m ed iad o r de sustitución a trav és del lenguaje no se relaciona a un referido. E sto es lo que K a n to r (1977) llam a lenguaje no referencial, y
Vigotsky (1977) lenguaje internalizado. Tiene que ver con un vasto número de conductas humanas complejas de nominadas interacción simbólica y de pensamiento. En esta clase sustitutiva de interacciones, el individuo no sólo reacciona a los eventos mismos sino a sus contactos sus- titutivos con dichos eventos, proceso que le permite no sólo desligarse del tiempo y espacio en que tienen lugar los eventos, sino también de los eventos concretos mis mos. El individuo reacciona a los eventos no de manera directa, sino mediado por sus interacciones lingüísticas. Interactúa convencionalmente con respuestas convencio nales a los eventos físicos e individuos. Aunque en este lipo de interacción lingüística el individuo puede estar en contacto con otro individuo, responde a las propiedades convencionales de su conducta y no a las dimensiones fí sicas de la misma o de los eventos circundantes. Podría mos decir que la propia conducta referencial o la de otros, adquiere la cualidad de objeto de estímulo, y se interactúa sustitutivamente con dichas condiciones de estímulo.
La formación de conceptos y el pensamiento, en este estadio, son diferentes de las interacciones descritas en el estadio tercero. En la etapa paralingüística, por ejemplo, los individuos clasifican respondiendo directamente a las propiedades o relaciones físicas. En la etapa sustitutiva que describimos, los individuos interactúan con sus pro pias interacciones lingüísticas a dichos eventos y relacio nes físicas. Sin embargo, para que esta aptitud lingüís tica sea funcional, debe ser precedida, en el desarrollo, por la sustitución referencial. De otro modo, los indivi duos interactuarían y vivirían dentro de Un mundo puro de convenciones, sin la posibilidad de contacto con los eventos y otros individuos, como puede ser que ocurra en algunos estados alterados del comportamiento. La con ducta del lógico, el matemático, y la composición musical y literaria ilustran interacciones complejas en un nivel
sustitutivo no referencial. El lenguaje escrito parece ser esencial en este proceso.
Algunos comentarios finales
El análisis de la conducta ha tratado, primordialmen te, con las morfologías lingüísticas que no satisfacen las características sustitutivas del lenguaje como conducta. Hemos hecho hincapié en los primeros tres estadios con- ductuales de desarrollo que son pre y para-lingüísticos. Estos estadios funcionales son básicos para una compren sión de las interacciones lingüísticas, sólo si sus propie dades funcionales distintivas no se confunden con la to pografía y morfología compartidas con niveles superiores. Pensamos que ciertos comentarios finales son perti nentes a este problema general. El primero tiene que ver con la diferencia inicialmente examinada entre la con ducta animal y la humana. Después de revisar las varias etapas por las que puede pasar la acción lingüística, se vuelve aparente que aun cuando no toda conducta que comparte la morfología de la conducta lingüística es pro piamente lenguaje como conducta, estas propiedades mor fológicas (incluyendo su propiedad de persistir como pro ductos conductuales, vbgr., la escritura) no están desvin culadas del desarrollo de las funciones sustitutivas. Los primeros tres estadios de interacción no se encuentran sólo en el hombre sino también en los animales, y la com paración de cómo se desarrollan en ambos no es sólo un asunto de establecer analogías, sino que se trata de una cuestión central a una teoría comparada de la conducta así como a una teoría del desarrollo de la conducta. Su ponemos que los estadios equivalentes de desarrollo con- ductual no son iguales en el hombre y en los animales, de bido a la naturaleza convencional del sistema reactivo en el hombre y a la naturaleza histórica de las variables so
cíales que afectan sus funciones. C uando se estudie al ho m b re y a los anim ales b ajo condiciones sem ejantes, el ho m b re m o stra rá siem pre funciones m ás com plejas en lo term in al y su adquisición será m ás ráp id a.
E l segundo co m entario tiene que ver con la estrateg ia general de investigación p a ra e stu d ia r los procesos lin güísticos en el hom bre. Las estrateg ias tradicionales, en la m edida en que h an buscado procesos asociativos o efectos del reforzam iento, se han concen trad o fundam en talm ente en la adquisición del sistem a reactivo y algunas interacciones elem entales que involucran la m orfología lin güística. Pero ello no les ha llevado a ro m p er con su p ro pósito inicial de m o s tra r asociaciones o aum entos y dis m inuciones en la conducta, ni han servido tam poco com o guías en la producción de datos p ertin e n te s a los procesos reales que subyacen en las interacciones lingüísticas. Más aún, a p esa r de lo que se ha expresado, estas aproxim acio nes han legitim ado problem as y conceptos ajenos a un punto de vista conductual.
Pensam os que se necesita efe c tu a r investigación que lom e en cuenta: a) las transiciones e n tre los estadios o etapas funcionales; b) la fluctuación de niveles de in tera c ción en situaciones com plejas; c) el papel de la m orfolo gía lingüística, y especialm ente del lenguaje escrito, en el d esarrollo del proceso de desligam iento esencial p ara las interacciones su stitu tiv as; d) los p arám etro s involucrados en los procesos com plejos de m ediación externa e n tre dos individuos y el am biente; e) el proceso de re sp o n d er a las propiedades convencionales de los eventos adicionalm ente a sus c a rac te rístic as físicas; f) com o el lenguaje referen- ria l y no referencial p erm iten una expansión de los con tactos en tre el individuo y el am biente, así como las p ro piedades del am b ien te cam bian funcionalm ente debido a la función lingüística.
P ara concluir, desearía h acer hincapié en que si el análisis de la conducta se p ropone co n stitu irse en una
teoría general de la conducta que represente el cuerpo orgánico de una ciencia psicológica, se deben captar las cualidades distintivas de las interacciones conductuales, sin temor de cuestionar la extrema simplicidad y lineal i- dad de nuestros enfoques teóricos actuales. Nuestro me jor reconocimiento a los esfuerzos teóricos realizados en el pasado, debe ser examinar aquellos aspectos que han sido señalados correctamente, en vez de restringir la sig nificación de la problemática de la conducta humana a los confines de sus limitaciones conceptuales.
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