9. Capítulo IX
9.2 Cuerpos Adecuados al Mundo Adulto
9.2.1 Cuerpo infantil siguiendo el consumo (estereotipos)
En la segunda etapa de los talleres se propuso la descripción del territorio corporal en donde se rescata la experiencia directa que tiene el niño/a con su cuerpo por medio de un ejercicio subjetivo en el cual dieron a conocer cuál es la representación de su propio cuerpo y la relación que tiene en todos los territorios que habitan su cotidianidad. Como ya se nombró anteriormente el cuerpo infantil ha sido un punto de análisis y discusión sobre el cual se han venido creando una serie de imposiciones y normas desde las cuales los niño/as han desarrollado un ejercicio de asimilación inconsciente donde la experiencia no tiene mayor importancia.
Las representaciones del cuerpo se ha construido a partir de diferentes disciplinas impuestas en distintas épocas de la historia y algunas de ellas predominan por encima de otras, en este sentido son varias las dimensiones desde las cuales se ha identificado el territorio
corporal, enfocándose así en su espiritualidad, su esencia y su belleza, en esta última enfocaremos el análisis de este apartado.
Bien en la construcción cultural del cuerpo humano se pone en juego una característica que trasciende no solo en la esencia de ser sino la propia práctica que se le da al cuerpo, hablamos de la diferencia que posibilita e inhabilita a un sujeto a tener mayor poder de decisión sobre su cuerpo; es así que el ser hombre o ser mujer a lo largo de la historia ha sido una de las problemáticas más influyentes al momento de hablar del cuerpo, debido a los discursos generados alrededor de una sociedad donde el hombre ha ejercido y tomado como suyo el poder político, social y cultural trae como consecuencias que se releguen funciones determinadas desde el sexo al que se pertenezca y más allá de esto una representación social del cuerpo femenino que difiere significativamente del hombre.
En razón de esto se crean unas imposiciones sociales que ocasionan que el cuerpo del hombre se privilegie por encima de cuerpo femenino, así mismo se establecen unos estereotipos culturales que enmarcan los modelos de vida que cada uno de ellos puede alcanzar además de unos cánones de belleza que se deben cumplir, siendo más comunes las propagaciones en los medios de comunicación de los estereotipos de belleza femenina donde el consumo capital fomenta y naturaliza la delgadez como única esencia del encanto.
De tal forma como lo nombra Foucault el consumo se convierte en una característica de poder que alimenta la esencia de las culturas y específicamente la representación de un cuerpo bello, así se retoma el cuerpo como un instrumento donde se ejerce no solo un poder físico e intelectual sino emocional en el cual se intenta reproducir la idealización de un cuerpo que a los ojos humanos cumpla con los requerimientos de un atractivo físico perfecto modificando las subjetividades y remarcando unas disposiciones corporales infantiles. En efecto con las experiencias que logramos generar y obtener con los niños/as de la institución Brasilia Usme se observa que los estereotipos sociales acerca de los cuerpos son asimilados por ellos como un sueño a cumplir.
Como se evidencia en el caso de María Sánchez quien al representar su cuerpo decide recortar la imagen de una modelo reconocida del país constatando así que aun estando en el siglo XXI se siguen reproduciendo prácticas y discursos que conllevan a luchar y consumir productos que permitan alcanzar una figura con medidas de 90-60-90 en el momento que ella narra su representación de cuerpo hace énfasis en las acciones que está realizando para alcanzarlo, el ir al gimnasio, dejar de consumir harinas y alimentarse de frutas y verduras son una de las decisiones que decide tomar para cambiar el cuerpo que en su casa le dicen debe alcanzar, a razón de esto logramos evidenciar que tales discursos no solo se hacen visibles por los medios de comunicación sino que se promueven desde las instituciones sociales como la familia y la misma escuela.
Además reconocemos que la escuela también promueve una esencia del cuerpo mediada por los límites y las normas que se establecen allí, como lo nombra Ruiz (2016), la corporalidad pasa a convertirse en un objeto de control, la escuela y la familia por ejemplo son unas de las instituciones que crean fronteras invisibles controlado tanto como se dispone el cuerpo, como se comunica hasta que ropa debe utilizar es decir se crean cuerpos incapaces a la rebeldía y más a la conformidad, aunque en la actualidad se ha construido una nueva noción de escuela también se crearon discursos acerca de un nuevo cuerpo infantil donde este se reconoce integralmente, aun así no se ha ajustado completamente en los propósitos de las escuelas públicas del país y mucho menos en las intenciones de los docentes.; es así que los cuerpos infantiles y juveniles pasan a estar controlados en la mayor parte de su estadía en la escuela disfrazados con discursos de salud y bienestar.
En el caso de los niños/as del aula 401 y en la escuela específicamente se descubre que no ven estas normas establecidas como la falta de libertad o al acto con el que ejerce un control por parte de los adultos en los ambientes escolares (docentes-administrativos), aunque muchos de ellos manifiestan que les agradaría poder utilizar otro tipo de ropa dentro de la escuela o accesorios que hacen parte de su identidad las infancias han tomado estas exigencias más que como un límite o la ejecución de un poder sobre sus cuerpo y subjetividades como una regla social que permite el desarrollo positivo del ambiente social.
Por su parte aunque desde los ambientes familiares por parte de los padres y cuidadores son más visibles los actos de poder, vigilancia y control sobre la subjetividad del niño/as y de los mismos cuerpos infantiles estos manifiestan no tener la posibilidad de decidir en cuanto a la ropa que deben utilizar diariamente ya que si fuera decisión de ellos utilizarían la ropa de marcas reconocidas en el mundo, camisas cortas y tenis de colección para hacer parte así de los niños/as populares, además de cómo se deben comportar cuando asisten a reuniones y encuentro familiares al igual que en la escuela ellos no desempeñan el papel de los esclavos que siguen ordenes sin objeción alguna pasan a ser un sujeto de preocupación y de amor por parte de sus padres, como lo nombra Laura Daniela que no puede usar camisas y manillas de muñecos no solo porque según para su mamá son de ñeros, para ella es un acto de amor para protegerla de los estereotipos sociales.