Una reconsideracián de la problemática podría resultar de utilidad. Uno de los argumentos básicos de los Hodkinson, la afirmación de Jenofonte "Mantinea pasó a dividirse en cuatro aldeas como vivían antiguamente", no tiene porqué interpretarse como un error del historidor. En primer lugar Jenofonte no había de 6ä:"4 o *−:@4 en este enunciado, sino de "en cuatro partes", y en segundo lugar, al afirmar que Mantinea (es decir, la ciudad como núcleo urbano) "*4å6\F20", emplea un término técnico que implica el abandono forzoso de la ciudad y la disolución del sistema político en el que el centro urbano representaba un componente esencial. Tal término podría aplicarse sólo a la población que se vio obligada a abandonar el asentamiento urbano; sin embargo, en el caso de que parte de la población se quedara en la ciudad (como se desprende de la noticia de Pausanias62) el término *4@46\.@:"4 no resultaría del todo apropiado al aplicarlo a este grupo.
Ahora bien, J,JD"P− podría, tal vez tener un valor vago y genérico, significando "a cuatro partes", análoga a la expresión moderna "a los cuatro vientos", para indicar la nueva organización 6"J 6f:"H, comparable a la forma de vida antigua, sin implicaciones numéricas, ni como expresión de una supuesta restauración del antiguo sistema sociopolítico.
Con todo también podría tener el valor que ya le han conferido G. Fougères y R. Martin, es decir, que el número de cuatro no incluía lo que no fue desplazado, los habitantes que eventualmente se quedaron en el emplazamiento de la ciudad. Esta segunda opción, además del apoyo testimonial de Pausanias, con demasiada frecuencia
62Paus. XIII 8, 9: {SH *¥ ,Í8, (z!(0F\B@84H) J¬< 9"<J\<,4"<, Ï8\(@< :X< J4 6"JX84B,< @Æ6,ÃF2"4, JÎ B8,ÃFJ@< *¥ ¦H §*"N@H 6"J"$"8ã< "ÛJ−H 6"J 6f:"H J@×H •<2DfB@LH *4æ64F,.
considerado poco creible63, resuelve también otro problema: la repetida noticia acerca del desplazamiento de la población a sus lugares de origen implica que la propaganda aristocrática, apoyada por Esparta, intentaba presentar el *4@464F:`H como una acción legítima (restauración). La argumentación de los Hodkinson, que consideraban Ptolis como uno de los asentamientos presinecísticos, de que esta propagandística "restauración de la constitución ancestral" no fue aplicada a rajatabla con respecto a la organización del territorio, me parece insuficiente. En efecto, si lo que se perseguía era envolver en una apariencia de legitimidad, una acción de castigo de estas características, no veo la necesidad de eliminar uno de los antiguos emplacamientos más significativos, por el hecho de ubicarse en las inmediaciones de la ciudad desmantelada. Además de restar "legitimidad" a la operación, generaría algún que otro problema práctico con los terratenientes cuyas moradas familiares presinecísticas se fijaban en las cercanías de sus fincas64, en la parte centro-meridional de la llanura. Antes del sinecismo, estos individuos o bien vivían dispersos por la llanura, en caseríos y granjas cuya existencia sólo es hipotética, o, al menos en parte, vivían en una 6f:", correspondiente al centro principal del antiguo *−:@H de Ptolis. Esta segunda posibilidad resulta, en opinión de varios investigadores, la más probable. Los
63HODKINSON-HODKINSON 1981, 262 y nota 73, recurren a los errores del Periegeta para justificar la falta de autoridad de esta fuente. De estos dos errores, el primero (la afirmación de que el cambio del nombre de Mantinea a Antigonea fue voluntario) no es exactamente un error: tras la destrucción de la ciudad y la esclavizaci∴n de los mantineos, los nuevos habitantes, fueran argivos, aqueos u otros, tenían razones fundadas para demonstrar su gratitud a Antígono; pero, aunque no fuera así, Pausanias podría haber sacado esta información de algún monumento inscrito que elogiaba a Antígono. Según era práctica habitual en casos semejantes, Antigonea elev∴ monumentos honoríficos a Antígono calificándole de FTJ−D" 6"Â ,Û,D(XJ0<. En cuando al segundo error (la supuesta batalla contra Agis IV y la muerte de éste en combate), la opinión generalizada de la investigación moderna es que el Periegeta simplemente transmite un falso testimonio (probablemente interesado, como intentarϑ demostrar en otra sede) de su fuente local y, por tanto, no especula por iniciativa propia. Por lo que aquí nos concierne, no hay motivos para desconfiar de Pausanias si, como parece, los espartanos no exigieron la destrucción de los templos y de las tumbas-ºDè" como el de Arkás, epómimo de los arcadios (FOUGÈRES 1898, 132-133; cfr. BOELTE 1930, 1323; HODKINSON-HODKINSON 1981, 262, y nota 74.; para el traslado a Mantinea de las reliquias de Arcas en el siglo V a.C., véase JOST 1985, 127-128).
64El acercamiento de los propietarios a sus fincas tras el *4@464F:`H es crucial en toda la cuestión, pues Jenofonte es explícito al afirmar que tal hecho se produjo realmente.
Hodkinson creen que la 6f:0 presinecística se ubicaba en Gortsuli, y para ellos, la falta de registro arqueológico adecuado en la colina durante el siglo IV a.C., constituiría la prueba de que al menos una de las 6ä:"4 presinecísticas no volvió a ser rehabilitada y, por tanto, el retorno a los antiguos emplazamientos no habría sido exhaustivo. Sin embargo, la documentación arqueológica en Gortsuli impide situar aquí la 6f:0 inmediatamente presinecística: según Spyrópulos, la colina no presenta signos de habitación en época histórica. El núcleo de población de Gortsuli fue abandonado mucho antes del sinecismo. Si existió un heredero de este núcleo es imposible afirmarlo con seguridad, por falta de documentación. No obstante, la casi cierta existencia de varios núcleos de población en la comarca, en época arcaica (Nestane, Maira y, tal vez un asentamiento en Louká) permiten sospechar que el mismo modelo de ocupación existía en el resto del territorio: no sería improbable suponer la existencia de un asentamiento análogo que se ubicara en aquella porción de la llanura que quedaría alejada de los tres núcleos "seguros". En mi opinión, lo improbable sería que ocurriera lo contrario. Evidentemente, la constatación de varios investigadores y especialmente de los Hodkinson de que "cinco *−:@4 no significa necesariamente cinco aldeas" es, en teoría, real; sin embargo, cuando tratamos de unidades territoriales tan limitadas, como es el caso del territorio mantineo, creo que difícilmente podemos suponer la convivencia de dos modelos de ocupación distintas, máxime cuando los parámetros de producción y de cultura son idénticos para el conjunto de la comarca y sus habitantes. Con ello, no pretendo menospreciar la posible existencia de caseríos dispersos, o de cualquier otro tipo de ocupación territorial, en el interior de cada *−:@H. Pero considero que habría que agotar todas las posibilidades de identificar al menos una aldea por *−:@H, antes de rechazar esta opción en virtud del principio de "un *−:@H no significa necesariamente una 6f:0". Desde el punto de vista metodológico, el análisis exhaustivo de todo tipo de información, incluida la referente a tradiciones mitológicas, me parece adecuado y legítimo. En todo caso, aún suponiendo que Jenofonte no omita nada acerca del destino del centro urbano y que su
noticia sobre las "cuatro partes", haga referencia a la rehabilitación de cuatro aldeas, ¿qué ocurrió con los habitantes del quinto *−:@H? Como se arregló, jurídicamente, su status? ¿Dependía de alguna de estas "cuatro partes"?
Una primera cuestión se plantea inmediatamente: ¿cabe suponer la presencia de un asentamiento de tipo "aldeano" en la parte centromeridional de la llanura central, una vez que se excluya la colina de Gortsuli? La arqueología no proporciona dato alguno, pero tampoco lo proporciona para las 6ä:"4 presinecísticas cuya identificación es considerada "seguía". Esta identificación se basa exclusivamente en la información de Pausanias sobre las dos 6ä:"4 de Nestane y Maira; la hipótesis sobre el asentamiento de Louká descansa sobre indicios geográficos (un valle cerrado) y algunos datos arqueológicos aunque no atribuibles con seguridad a un asentamiento.
Ahora bien, creo que el área de la ciudad de Mantinea reúne las condiciones para ser la posible ubicación de un asentamiento en la llanura central. La presencia aquí de un santuario bastante antiguo y probablemente preurbano, el de Alea, el río Ophis, la posterior elección del lugar para la nueva fundación, los escasos (¿pero elocuentes?) hallazgos arqueológicos de época arcaica (una cabeza de kore), pero sobre todo la leyenda de una segunda fundación mítica por iniciativa de Antínoe, en las cercanías del río Ophis, son indicios suficientes para justificar la formulación de esta hipótesis. La leyenda fundacional, que con excesiva facilidad se ha considerado una invención erudita tardía, contiene varios elementos que le otorgan antigüedad, especialmente su vinculación con la 5@4<¬ {+FJ\" de la ciudad, una institución de las menos propensas a sufrir innovaciones y cambios a lo largo de la Historia de la polis. Una rápida comparación con el caso de Elis, aludido con anterioridad, resultaría útil para la comprensión de los mecanismos de estas mitologías urbanas. Es más, analizando las dos leyendas sobre el origen de la Mantinea urbana, la que a Mantineo se refiere, resulta ser la "menos mítica". No hay ningún elemento en la tradición que
atribuya algún papel significativo a Mantineo. El rey epónimo, al igual que los demás hijos de Licaón, sólo sirve para la explicación racional del panorama político fragmentado del §2<@H arcadio. Esta tradición, que se debe sin duda a la erudición literaria helenística65, no parece haber tenido gran trascendencia en Mantinea, donde ningún culto oficial reconocía méritos a Mantineo.
Al contrario, Antínoe aparece como una figura mítica en todos sus rasgos, mientras que su procedencia tegeata le confiere antigüedad. Es más, la asociación que Pausanias hace entre la heroina y el oráculo divino, que sirvió de base para transferir la ciudad a las riberas de Ophis, parece premeditada, con el objeto de sugerir una etimología de Mantinea como derivado de :V<J,L:".
Si esta hipótesis tiene alguna validez, podríamos suponer con relativa seguridad, que Jenofonte no habría incluido la 6f:0 de Mantinea (por llamarla de algún modo), fundada por Antínoe, en su exposición, por no verse afectada "físicamente" por el *4@464F:`H.
Cabe también pensar que Jenofonte deduce el número de 6ä:"4 por el número de los >,<"(@\ espartanos asignados, que cifra en uno por cada aldea. Si éstos fueron sólo cuatro, esto no implica necesariamente que las 6ä:"4 fueran también cuatro o que una de ellas hubiera dejado de existió. Podría tratarse, por ejemplo, de la asignación de un único >,<"(`H a dos 6ä:"4, porque una de las dos no era lo suficientemente significativa como para justificar la presencia de tal legado. Esta hipótesis, aunque resulta aparentemente discutible, habida cuenta de la explícita afirmación del historiador en lo referente a la distribución de los >,<"(@\ por 6ä:"4, podría cobrar verosimilitud si se toma en consideración la posible ubicación del
quinto *−:@H en el valle de Kapsia.
En efecto, a la hora de ubicar grosso modo los cinco *−:@4 estrabonianos, los posibles candidatos territoriales se limitan a la llanura central y los dos valles orientales. Por tanto, si cada uno de los valles constituyera un *−:@H, los tres *−:@4 restantes deberían ubicarse en la llanura central. El problema se plantea desde el momento en que sólo dos *−:@4 son detectables en la llanura central, uno en torno a Maira y el otro en torno a Ptolis. La ubicación del tercero ha sido siempre una incógnita, a pesar de que G. Fougères había ya supuesto su ubicación en el valle de Kapsia. Como he apuntado con anterioridad, el inconveniente para esta identificación subyace en la interpretación del texto de Polibio que, con ocasión de la batalla contra Macánidas del 207 a.C., mencionaba unas montañas colidantes con el territorio de los helisfasios. Cuando los topógrafos e investigadores de la historia militar identificaron estas montañas con las colinas al S-E del actual poblado de Kapsia, el territorio de los helisfasios se localizó en la llanura homónima de dicho pueblo. No obstante, la inscripción antes mencionada66, permite la identificación de los helisfasios con los habitantes de Helisón, cuyo centro urbano (polis) se encontraba considerablemente más al suroeste de lo esperado. Por tanto, la cuestión de la pertenencia del valle de Kapsia a Mantinea se vuelve a plantear, ahora con elementos mucho más contundentes. En este caso, podríamos resolver definitivamente la ubicación del quinto *−:@H en la llanura de Alcimedón-Kapsia. La reducida extensión del valle podría suponer un reducido número de habitantes que, probablemente, no justificaría la presencia de un >,<"(`H, aunque, por motivos políticos, cualquier otro asentamiento podría haberse librado de la presencia del legato espartano.
La prospección arqueológica en esta zona ha sido mucho menos sistemática
que en el resto del territorio mantineo y, por tanto, no se puede aún demostrar la presencia de una 6f:0, si bien recientes investigaciones de superficie empiezan a arrojar luz en este sentido67.
67Un asentanmiento de cierta envergadura se reconoce ahora en las inmediaciones de la actual aldea de Kardaras, dominando la vía antigua que colegaba la llanura de Mantinea con Metidrio: véanse PÍKULAS 1993, 204-205; GRITSÓPULOS 1994, 40-41.
1.6. CONCLUSIONES
En definitiva se puede proponer la reconstrucción de la ocupación territorial anterior al sinecismo reconociendo cinco entidades territoriales de tipo demótico, en mayor o menor medida, correspondientes a las divisiones naturales del territorio: cada uno de los tres valles periféricos de la llanura central debería formar una unidad, mientras que la llanura central conformaría el territorio del *−:@H de Mantinea-Ptolis, con excepción de una porción más o menos extensa en su lado septentrional (que indicativamente se podría ubicar al N del cerro de Profítis Ilias), que pertenecería al *−:@H de Maira. Cada *−:@H debería disponer de un núcleo de población (6f:0), para los que disponemos de información indirecta pero elocuente: dos de éstos, Nestane y Maira, son considerados ya desde hace tiempo, como centros presinecísticos seguros, gracias a las noticias de Pausanias (para Nestane también existe un testimonio de Teopompo); hipotético, pero extremadamente plausible es un asentamiento en el valle de Louká; otro asentamiento, (¿el más importante?), se ubicaría en el área en el que posteriormente se fundó la ciudad; este centro tendría también el control de los santuarios de Ptolis y de Poseidón Hippios; por último, un quinto asentamiento, el más pequeño, debería ser buscado en la llanura de Kapsia.
Esta propuesta resolvería otra cuestión, aparentemente anodina y casual: la ubicación de los núcleos presinecísticos en la vertiente oriental del territorio de la Mantinea histórica. Con la inclusión de un posible núcleo en Kapsia, el panorama de la distribución demográfica de la comarca resultaría más equilibrada. Por último, considero que no se debe buscar un asentamiento al sur de la ciudad histórica, pues la cercanía de la ciudad enemiga de Tegea habría debido desaconsejar, por motivos de defensa, asentamientos débiles en esta zona.
2. SOBRE EL PRIMER SINECISMO Y LA FUNDACIÖN DE LA CIUDAD