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EL CULTO DE ISH

In document Las Conferencias de Dore (página 38-43)

En Oseas 11:16 encontramos esta notable frase: “Y será ese día, dijo el Señor, que me llamarás Ishi (Marido mío), y no me llamarás más Baali”; y con ésta podemos acoplar la frase de Isaías LXII: 4: “Serás llamada Hephzibah, y tu tierra Beulah; porque el Señor se deleita en ti y tu tierra será cansada”.

En ambos pasajes encontramos un cambio de nombre; puesto que un nombre presenta algo que corresponde a él, y en realidad solamente equivale a una descripción suscinta, el hecho indicado en estos textos es un cambio de condición que responde a un cambio de nombre. Ahora bien, el cambio de Baali a Ishi indica una alteración importante en la relación entre el Ser Divino y el orador; pero debido a que el Ser Divino no puede cambiar, la relación alterada resulta de un cambio en el punto de vista del adorador; y este solamente puede proceder de una manera de considerar a la Divinidad, esto es, de un nuevo orden de pensamiento concerniente a Ella. Baali significa Señor e Ishi significa esposo y así el cambio en relación es aquel de una esclava que es liberada y luego casada con su antiguo amo. No podríamos tener una analogía más perfecta. En lo relativo al Espíritu Universal el alma individual es esotéricamente femenina, como lo he indicado en “El Misterio de la Biblia y el significado Bíblico”, porque su función es receptiva y formativa. Esto es necesariamente inherente a la naturaleza del proceso creativo. Pero el desarrollo del individuo como medio

especializador del Espíritu Universal dependerá enteramente de su propia concepción de su relación con El. En tanto lo considere como un poder arbitrario, algo así como propietario de un esclavo, se encontrará en la posición de un esclavo, manejado por una fuerza inescrutable, sin

saber en qué dirección ni para qué propósito. Puede adorar a tal Dios, pero su culto es solamente el culto del temor y de la ignorancia y no hay interés personal en el asunto, excepto el de escapar a algún castigo temido. Tal adorador escaparía felizmente de su tal divinidad, y de su culto el cual, cuando analizado, sería encontrado como nada menos que odio disfrazado. Este es el resultado natural de un culto basado en las tradiciones inexplicadas, en vez de en principios inteligibles, y es el opuesto mismo de ese culto en Espíritu, y en verdad, que Jesús llamó al verdadero culto.

Pero cuando la luz comienza a hacerse en nosotros, todo esto se

cambia. Vemos que un sistema de terrorismo no puede dar expresión al Espíritu Divino, y comprendemos la verdad de las palabras de San Pablo: “Quien no nos ha dado el espíritu de temor, sino de poder, de amor y de una mente cabal”. A medida que la verdadera naturaleza de la relación entre la mente individual y la Mente Universal se hace más clara, encontramos que esta es una acción y reacción mutua, una perfecta reciprocidad, que no puede estar mejor simbolizada que por una relación afectuosa entre esposo y esposa. Todo es hecho a partir del amor y no de la obligación, hay una perfecta confianza en ambos lados y ambos son igualmente indispensables el uno para el otro. Esto es simplemente llevar a cabo la máxima fundamental de que lo Universal no puede actuar en el plano de lo Particular excepto a través de lo Particular; solamente este axioma filosófico lo desarrolla en un cálido intercambio viviente.

Esta es la posición del alma que está indicada por el nombre de

Hephzibah. En común con todas las otras palabras derivadas de la raíz semítica “hafz” implica la idea de guardar, así como en el Oriente un hafiz es quien guarda la letra del Corán, aprendiendo todo el libro de memoria, y en muchas expresiones semejantes. Hephzibah, puede, en consecuencia, traducirse como “uno guardado”, recordando así la descripción en el Nuevo Testamento de quienes son “guardados en salvación”. Es precisamente este concepto de ser guardado por un poder superior el que distingue el culto de Ishi del de Baali. Una relación especial ha sido establecida entre el Espíritu Divino y el alma individual, una de absoluta confianza y de intercambio personal. Esto no requiere separación alguna de la ley general del universo, sino que es debido a aquella especialización de la ley por medio de la

presentación de las condiciones especiales personales del individuo, de las que he hablado antes. Pero nunca ha sucedido actitud mental del individuo; él ha llegado a un nuevo pensamiento, a una nueva

percepción más clara de Dios. Ha afrontado las preguntas: ¿Qué es Dios? ¿Dónde está Dios? ¿Cómo opera Dios? y ha encontrado la respuesta en la frase apostólica de que Dios está “sobre todo, a través de todo y en todo” y comprende que “Dios” es la raíz de su propio ser, siempre presente en él, siempre operando a través de él y presente universalmente alrededor de él.

y la mente del individuo, es aquella que se menciona esotéricamente como el Matrimonio Místico, en el cual los dos han dejado de ser

separados y se han hecho uno. En efecto ellos fueron siempre uno, pero puesto que solamente podemos comprender cosas desde el punto de vista de nuestra propia conciencia, es el reconocimiento del hecho lo que la hace una realidad práctica para nosotros. Pero un

reconocimiento inteligente nunca causará confusión de las dos partes de las cuales consiste el todo, y no conducirá nunca al individuo a

suponer que está manejando una fuerza ciega, o que una fuerza ciega lo está manejando a él. Ni destronará a Dios, ni se perderá a sí mismo por absorción en la deidad, sino que reconocerá la reciprocidad de lo

Divino y de lo humano como resultado natural y lógico de las condiciones esenciales del proceso creador.

¿Y cuál es el Todo que es creado así? Es nuestra propia personalidad consciente; y por consiguiente, cualquier cosa que saquemos del

Espíritu Universal adquirirá en nosotros la cualidad de la personalidad. De ese proceso de diferenciación de lo universal en lo particular, es de lo que he hablado tan frecuentemente, y el cual, a través de una tosca analogía, podemos comparar con la diferenciación del fluido eléctrico universal en modalidades específicas de poder, debido a su paso a través de aparatos apropiados. Es por esta razón, que en lo relativo a nosotros, el Espíritu Universal debe necesariamente asumir un aspecto personal y ese aspecto que asumirá estará en correspondencia exacta con nuestro propio concepto de El. Esto se encuentra de acuerdo con leyes mentales y espirituales inherentes a nuestro propio ser, y es por esto que la Biblia busca construir nuestro concepto de Dios sobre líneas tales que nos liberan de todo temor al mal y nos dejan así en libertad de usar afirmativamente el poder creador de nuestro pensamiento, desde el punto de vista de una mente calmada y sin problemas. Este punto de vista puede ser alcanzado solamente yendo más allá del radio de

sucesos del momento, y esto solamente puede hacerse por el descubrimiento de nuestra relación inmediata con la fuente indiferenciada de todo bien. Coloco énfasis en estas palabras “inmediato” e “indiferenciado”, porque en ellas está contenido el secreto de toda la posición. Si no podemos extraer en manera

inmediata del Espíritu Universal, nuestro recibir estaría sujeto a las limitaciones del canal a través del cual nos llega; y si la fuerza que

recibimos no estuviese diferenciada en sí misma no podría tomar forma apropiada en nuestras mentes y llegar a ser para cada uno de nosotros exactamente lo que requerimos que sea. Es este poder del alma

humana, de diferenciar ilimitadamente del Infinito, lo que estamos aptos a olvidar, pero a medida que llegamos a comprender que el alma es en si misma una reflexión e imagen del Espíritu Infinito, y un claro reconocimiento del proceso creativo cósmico muestra que no puede ser otra cosa, encontramos que debe poseer este poder y que en realidad es nuestra posesión de este poder lo que constituye la total raison d’etre del proceso creativo: Si el alma humana no poseyera un poder ilimitado

de diferenciación del Infinito, entonces el Infinito no podría ser reflejado en ella y consecuencialmente el Espíritu Infinito no encontraría salida para su reconocimiento consciente de Si Mismo como la Vida, el Amor y la Belleza que El Es. Nunca podemos examinar con la suficiente profundidad la definición esotérica de Espíritu como “el poder que se conoce a Sí Mismo”. El secreto de todas las cosas, pasadas, presentes y futuras está contenido en estas pocas palabras. El autorreconocimiento y auto contemplación del Espíritu es el

movimiento primario del cual procede toda la creación, y la realización en el individuo de un centro fresco para autorreconocimiento es lo que el Espíritu gana en el proceso; esta ganancia acreditada al Espíritu es a lo que se refieren las parábolas donde el Señor es representado como recibiendo aumento de parte de sus sirvientes.

Cuando el individuo percibe esta relación de sí mismo con el Espíritu Infinito, encuentra que se ha elevado de una posición de esclavitud a una de reciprocidad. El Espíritu no puede actuar sin él más de lo que él puede actuar sin el Espíritu. Los dos son tan necesarios el uno al otro como las dos polaridades de una batería eléctrica. El Espíritu es la esencia ilimitada de Amor, Sabiduría y Poder todos tres en uno

indiferenciado y esperando ser diferenciados por apropiación, esto es, por la solicitud individual para ser el canal de su diferenciación.

Solamente se requiere hacer la solicitud con el reconocimiento de que por medio de la Ley de Ser responderá seguramente, y el sentimiento correcto, la visión correcta y el trabajo correcto para el asunto

particular que tenemos a mano fluyan en manera totalmente natural. Nuestros antiguos enemigos, la duda y el temor, pueden tratar de traernos de regreso bajo la limitación de Baali, pero nuestro nuevo punto de vista del reconocimiento del Espíritu Originador de todo como absolutamente unificado con nosotros, debe mantenerse siempre resueltamente en la mente; porque si nos quedamos cortos en esto, no estaremos operando al nivel creador, estaremos creando, en verdad, porque nunca podemos separarnos de nuestro poder creador, pero estaremos creando en la imagen de las antiguas condiciones limitantes y destructivas y esta es solamente la perpetuación de La Ley Cósmica de los Promedios, que es precisamente sobre la cual tiene que elevarse el individuo. El nivel creador es donde las nuevas leyes comienzan a manifestarse en un nuevo orden de condiciones, algo que trasciende nuestras experiencias pasadas y por consiguiente produciendo un avance verdadero; porque no hay avance solamente en repetir lo antiguo aunque lo repitamos durante siglos: es la marcha firme de la naturaleza del espíritu avanzando lo que ha hecho del mundo de hoy algo mejor que el mundo de los pterodáctilos y de los ictiosauros, y debemos buscar el mismo movimiento de avance del Espíritu actuando desde su nuevo punto de partida en nosotros mismos.

Ahora bien, esta relación especial, personal e individual con el Espíritu es lo que está representando por los nombres de Ishi y Hephzibah. Desde este punto de vista podemos decir que a medida que el individuo

despierta a la unidad con el Espíritu, el Espíritu despierta a la misma cosa. Se hace consciente de Sí Mismo a través de la consciencia del individuo y así se soluciona la paradoja del autorreconocimiento individual del Espíritu Universal, sin el cual ningún nuevo poder

creador podría ser ejercido y todas las cosas continuarían procediendo solamente de acuerdo con solo el antiguo orden cósmico. Naturalmente que es verdad que en el orden meramente genérico el Espíritu debe estar presente en toda forma de Vida, como lo indicó el Maestro cuando dijo que ningún gorrión cae al suelo sin la intervención “del Padre”. Pero si los gorriones a los que él alude hubiesen sido muertos y estuviesen en venta a un precio que indica que es el destino de una buena cantidad de ellos, vemos en esta precisamente una etapa de manifestación donde el Espíritu no ha despertado al

autorreconocimiento individual y permanece al nivel inferior de autorreconocimiento, en aquel del espíritu genérico o de raza. El comentario del Maestro: “Vosotros sois de mayor valor que muchos gorriones”, indica esta diferencia: en nosotros la creación genérica ha alcanzado el nivel que proporciona las condiciones para el

despertamiento del Espíritu al auto-reconocimiento en el individuo. Y debemos recordar que todo esto es perfectamente natural. No hay toma de pose o esfuerzo en busca de efecto en cuanto a ello. Si tiene que inflar la Vida, ¿quién va a colocar la Vida en usted para inflarla? Por consiguiente, es espontáneo o nada. Por esto es que la Biblia habla de ello como del don de Dios. No puede ser ninguna otra cosa. Usted no puede originar la fuerza originadora; ella debe originarlo a usted; pero lo que usted puede hacer es distribuirla. Por lo tanto, inmediatamente experimente cualquier sentido de fricción, puede estar seguro de que hay algo erróneo en alguna parte; y puesto que Dios no puede cambiar nunca, usted debe estar seguro de que la fricción está siendo causada por algún error en su propio pensamiento, usted está limitando al Espíritu en alguna manera; póngase al trabajo de descubrir lo que es. Es siempre el limitar el Espíritu lo que causa esto. Usted lo está atando a condiciones en alguna parte, diciendo que es en razón de algunas formas existentes. El remedio es regresar al punto original de partida de la Creación Cósmica y preguntar: ¿Dónde estaban las formas

preexistentes que entonces dictaron al Espíritu? Puesto que el Espíritu nunca cambia es todavía él mismo y es tan independiente de

condiciones existentes ahora como lo fue en el comienzo; y así es que debemos pasar por sobre las condiciones existentes, sin importar cuán adversas sean aparentemente e ir directamente hacia el Espíritu como originador de nuevas formas y nuevas condiciones. Este es verdadero Nuevo Pensamiento, porque no se ocupa de las cosas antiguas sino que va directamente hacia adelante a partir de donde estamos ahora.

Cuando hacemos esto, solamente confiando en el Espíritu, y no estableciendo los detalles particulares de su acción, solamente diciéndole lo que queremos, sin dictarle como debemos obtenerlo, encontraremos que las cosas se mostrarán más y más claramente día a

día, tanto en el plano interno como en el externo.

Recuerde que el Espíritu está vivo y operando aquí y ahora, porque si alguna vez el Espíritu ha de ir del pasado hacia el futuro debe ser

pasando a través del presente; por lo tanto lo que usted tiene que hacer es adquirir el hábito de vivir directamente del Espíritu aquí y ahora. Pronto encontrará que este es un asunto de intercambio personal, perfectamente natural y que no requiere ningunas condiciones

anormales para su producción. Simplemente trate al Espíritu como lo haría con cualquier otra persona de sensible corazón bondadoso,

recordando que está siempre allí, “más cerca que las manos y los pies”, como dice Tennyson, y comenzará gradualmente a apreciar su

reciprocidad como un verdadero hecho práctico.

Esta es la relación de Hephzibah con Ishi y es aquella del culto en Espíritu y en verdad, que no necesita ni el templo en Jerusalén ni en Samaria para su aceptación, porque todo el mundo es el templo del Espíritu y usted mismo es Su Santuario. Mantenga esto en mente y recuerde que nada es demasiado grande o demasiado pequeño, demasiado interior o demasiado exterior, para el reconocimiento y operación del Espíritu, porque el Espíritu es en Si Mismo tanto la Vida como la Sustancia de todas las cosas y es, también, el Auto

reconocimiento desde el punto de vista de su propia individualidad; y por consiguiente, debido a que el Autorreconocimiento del Espíritu es la Vida del proceso creador, por el simple hecho de confiar en el

Espíritu usted podrá trabajar de acuerdo con su propia naturaleza, pasar más y más completamente hacia ese Nuevo Orden que Procede de El, Quien dice: “Mirad Yo hago todas tas cosas nuevas”.

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