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5 DESCRIPCION DE OTRAS VARIABLES

5.4 Cultura ciudadana

Para hablar de cultura ciudadana, es necesario primero definirla. Cultura ciudadana es entonces, un mecanismo de autorregulación personal y regulación colectiva y social, que requiere por parte de los ciudadanos una determinada disposición para acatar las normas, respetar las leyes y las propias tradiciones y convicciones morales y culturales. El concepto de cultura ciudadana se relaciona íntimamente con el hecho de que la convivencia de un determinado grupo de personas implica compartir toda una serie de espacios, costumbres y normas básicas, que a su vez generan un reconocimiento de los derechos y deberes ciudadanos, así como también un sentido de pertenencia por la ciudad en que se vive.

Definición del problema en la ciudad de Bogotá.

A comienzos del siglo XX, los patrones sociales arraigados en la moral católica y en los rudimentarios mecanismos de regulación legal, constituían la principal fuente de regulación en la ciudad. Con la modernización de la misma a partir de los años treinta, y la creciente división social del trabajo, dicho modo de regulación se vio debilitado. A causa de la precariedad, arbitrariedad y contradicción de los mecanismos de aplicar la

garantizar que la población civil no portara armas de fuego, se empezó a crear una dicotomía o división entre aquello culturalmente aceptado y lo legalmente permitido.

En resumen, en la ciudad de Bogotá se presenta una marcada división entre los mecanismos de regulación moral, cultural y legal, lo que a su vez produce una disociación entre las conductas cotidianas y las normas que de alguna forma ponen límites a dichas conductas. Con el agravante, de que las conductas culturalmente aceptadas que no se encuentran estrictamente en el marco de lo legal, son justificadas por quienes incurren en ellas de manera natural.

Dicha disociación crea tensiones en las relaciones cotidianas de los habitantes de la ciudad, los cuales se caracterizan por un marcado sesgo de racionalidad utilitaria basada en la cultura de la oportunidad, y además por tener una base moral autoritaria y tradicional.

Cultura ciudadana como solución al problema de la ciudad de Bogotá.

En el año de 1994, fue elegido como alcalde popular de Bogotá, el Dr. Antanas Mockus. Su plan de gobierno tenía seis ejes principales a saber: Cultura Ciudadana, Medio Ambiente, Espacio Público, Progreso Social, Productividad Urbana y Legitimidad institucional.

El eje de Cultura Ciudadana fue el resultado de entender el problema de disociación existente en la ciudad de Bogotá, y además, de visualizar la estrecha relación que esta tendría con los cinco ejes restantes del programa de gobierno.

La estrategia de cultura ciudadana fue adoptada básicamente adecuando el entorno citadino de tal manera que las personas pudieran aprehenderlo y adaptar su comportamiento a éste, ciñéndose por las normas y leyes establecidas. Se implantaron 6 prioridades en este sentido: Tránsito y Transporte, Espacio Público, Construcción de Imagen de Ciudad, Seguridad y Convivencia Ciudadana, Servicios Públicos y Medio Ambiente y Relación Funcionarios ciudadanos. En cada una de ellas, se fijaron unos objetivos y líneas de acción, que incluso a corto plazo arrojaron buenos resultados en cuanto a cambio de actitud de los ciudadanos y mejoramiento de la convivencia se trataba.

A partir de este Plan de Gobierno Mockus se desprendieron políticas de acción subsecuentes en las administraciones posteriores, que poco a poco han ido contribuyendo al mejoramiento en la calidad de vida de los Bogotanos asociada con la mejor convivencia entre ellos. [5]

Diagnostico actual de cultura ciudadana en la ciudad de Bogotá.

a) Conocimiento y Percepción de las Normás Básicas de Convivencia. b) Cultura Democrática.

c) Cultura Ciudadana. d) Seguridad.

e) Cobertura Cultural, recreativa y deportiva por parte de la ciudad. f) Actitudes y percepciones sobre la convivencia en la ciudad.

De acuerdo al Diagnóstico sobre Cultura Ciudadana realizado por la Comisión de Cultura Ciudadana del Observatorio de Cultura Urbana en abril del 2002, las siguientes son las principales características de Cultura Ciudadana en cuanto a convivencia en la Ciudad de Bogotá:

Normás de Convivencia:

Una alta proporción de los ciudadanos, considera que las normas y leyes son impuestas por aquel o aquellos que tienen la autoridad o el poder para hacerlo, pero sin embargo, reconocen que dichas normas o leyes obedecen a la experiencia o voluntad mayoritaria. Así mismo, los ciudadanos consideran que las normas serían más respetadas, si de alguna forma, la población civil pudiera participar en su elaboración.

A pesar de lo que se pudiera creer, la mayoría de las personas tiene una actitud positiva hacia el cumplimiento y respeto de la ley, y la única situación en la que una gran

proporción justifica el no cumplimiento de la misma, sería cuando “es la única manera de salvar la propia vida”.

Existe una gran desconfianza entre los ciudadanos, generada en el hecho de que aunque la mayoría se considera a si mismo como buen ciudadano, posee una actitud o percepción negativa hacia las actitudes de los demás.

De acuerdo al estudio, la mayoría de los ciudadanos conocen 9 de las 40 normas de convivencia seleccionadas para las encuestas. Entre las más conocidas se encuentran las de tránsito vehicular y peatonal, tales como el uso de puentes y cebras peatonales, y el respeto a los semáforos peatonales y vehiculares. Sin embargo, otras de las normas básicas como el uso del cinturón de seguridad y el no conducir embriagado, son vagamente recordadas por los ciudadanos.

De otro lado, se estableció que en general, las personas pertenecientes a estratos socio económicos 4, 5 y 6, o aquellas con mayor nivel de educación, tienen un mayor conocimiento de las normas, al igual que una percepción o actitud más positiva hacia las mismas.

A pesar de la disminución de muertes violentas y de algunos delitos en Bogotá en los últimos años, ésta sigue siendo percibida como una ciudad insegura. Como causas

principales de este hecho, los ciudadanos mencionaron la delincuencia común en primer lugar, seguida del desempleo.

Uno de los aspectos de convivencia que más destacan los ciudadanos es el de respeto y solidaridad por los vecinos. Sin embargo, las mayoría de los encuestados posee una actitud intolerante hacia algunos tipos de vecinos como drogadictos, alcohólicos, prostitutas, homosexuales, paramilitares, guerrilleros, narcotraficantes, indigentes, corruptos o cualquier persona con antecedentes penales. En cambio, muy pocos expresaron disgusto hacia la convivencia con personas de raza, nacionalidad o religión diferente a la propia.

En relación a la convivencia, nuevamente se constata la percepción desequilibrada entre las acciones propias en este sentido, y las de los demás, es decir, la gente percibe sus actitudes propias como positivas a diferencia de las actitudes del resto de ciudadanos.

Finalmente, en cuanto a las percepciones de acuerdo al nivel socio económico, se encontró que las personas de estratos 4, 5 y 6 tienen una percepción más positiva de las actitudes de los demás; y los jóvenes tienen una percepción más laxa frente a diferentes transgresiones de las normas de convivencia tales como copiar en un examen. [6]