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Capítulo II Aspectos teóricos

G. Evaluación del Proyecto.

2.1. Cultura emprendedora

El uso de la palabra CULTURA fue variando a lo largo de los siglos. En el Latín

hablado en Roma significaba inicialmente "cultivo de la tierra", y luego, por extensión

metafóricamente, "cultivo de las especies Humanas".

El primer término se reservaba para nombrar el desarrollo económico y

tecnológico, lo material; el segundo para referirse a lo "espiritual", es decir, el "cultivo" de

las facultades intelectuales. En el uso de la palabra "Cultura" cabía, entonces, todo lo que

tuviera que ver con la filosofía, la ciencia, el arte, la religión, etc. Las nuevas corrientes

teóricas de sociología y la antropología contemporáneas redefinieron este término. Se

entiende CULTURA en un sentido social, como el conjunto total de los actos humanos en

una comunidad dada, ya sean éstos prácticas económicas, artísticas, científicas o cualquier

otra.

En las ciencias sociales, el sentido de la palabra cultura es más amplio la cultura

abarca el conjunto de las producciones materiales (objetos) y no materiales de una

sociedad (significados, regularidades normativas creencias y valores).

Con el aporte de la antropología, la cultura debe incluir: bienes materiales, bienes

poder: escuela, familia, gobierno), costumbres(reunirse para cenar entre gente amiga o

familiares) , hábitos , leyes y poder (ya que este también es parte de la cultura).

Entonces podemos decir que toda sociedad tiene cultura, y toda cultura espuesta en

práctica, por las personas que se interrelacionan y se manifiesta en una sociedad.

Diferentes nociones de la cultura.

Según Edward Tylor :

"La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las

costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad."(Edward Tylor, 1871)

La cultura no sólo tiene un aspecto social, también tiene un aspecto individual. Sobre la

base de esos aprendizajes de la socialización, las personas vamos diferenciando, nuestro

gustos, nuestro valores relativos, nuestra forma de ver la vida y nuestro propia escala de

valores, aunque este último cambia con el tiempo y la sociedad.

Para Franz Boas (1930) :

"La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se van afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida que se van determinadas por dichas costumbres"(Franz Boas,1930)

Así la cultura es el proceso que nos permite acumular y transformar todo aquello que

tomamos en el aspecto social, es decir tamizamos lo que aprendemos. De esta manera nos

vamos transformando en seres diferentes de los demás.

Clifford Geertz (1966), la define:

"La cultura se comprende mejor no como complejos de esquemas concretos de conducta –costumbres, usanzas, tradiciones, conjuntos de hábitos- planes, recetas, fórmulas, reglas, instrucciones que gobiernan la conducta" (Clifford Geertz 1966)

Finalmente, Anthony Giddens (1989), manifiesta que "Cultura se refiere a los

valores que comparten los miembros de un grupo dado, a las normas que pactan y a los

bienes materiales que producen. Los valores son ideales abstractos, mientras que las

normas son principios definidos o reglas que las personas deben cumplir".

En este conjunto de definiciones, en el presente trabajo entenderemos el concepto

de cultura tomando como referente este significado general referido a la creación y acumulación de conocimientos e innovaciones, que construidos socialmente por los grupos humanos, son transmitidos de generación en generación dando lugar a valores, costumbres y creencias socialmente compartidas que influyen y cambian constantemente nuestra vida.

La familia, la escuela, los medios de comunicación transmiten valores, creencias,

normas, etc., que van condicionando las pautas de conducta; en definitiva, adquirimos

patrones culturales históricamente construidos. Por otra parte la sociedad cambia

continuamente, se producen nuevas innovaciones que requieren, a su vez, del aprendizaje

de nuevas conductas. Estamos ante lo que los antropólogos denominan, el proceso “

transmisión y evolución cultural ” ( Bouche, 2002; Ramírez, 2005 ).

El cambio es inherente a la cultura. Continuamente se producen innovaciones que

dan lugar a nuevas formas y estilos de vida.

Para Cavalli Sforza ( 2007 ), la historia de la cultura es la historia de las

innovaciones, el hecho de crear y aceptar una innovación tiene que ver con la

identificación de una necesidad en la sociedad y los mecanismos que se ponen en marcha

En nuestro caso, está claro, la necesidad radica, por un lado, en que hay que hacer

frente a un modelo de crecimiento económico que no es capaz de garantizar el pleno

empleo como defienden Frago, Jover y otros ( 2004 ). Además, las políticas neoliberales,

que están en la base de este modelo económico, están generando cada vez mayores

desequilibrios y desajustes sociales y medioambientales.

Por lo que en línea con lo que mantiene Sforza (2007), la “innovación” radica en “desarrollar la cultura emprendedora”, teniendo en cuenta la “necesidad” presente de generar crecimiento económico al tiempo que promovemos mayor justicia y cohesión

social. Presentándose como alternativa de desarrollo económico basado en principios de

sostenibilidad y respeto medioambiental, generador de igualdad de oportunidades, para

minimizar los graves desequilibrios sociales derivados de una economía neoliberal.

En este orden de cosas, son tres los aspectos centrales que justifican promover una

cultura emprendedora en nuestro país:

I. El aspecto económico, pues observamos que el modelo de crecimiento actual no es

constante, duradero y persistente en el tiempo. Ciclos económicos de crecimiento vienen

acompañados de épocas de crisis y recesión económica (Schumpeter, 2002).

II. El aspecto de orden social. Para Boron (2001) existe una estrecha relación entre

pobreza, por un lado, y neoliberalismo, por otro lado, que considera el libre mercado

capitalista como garantía para un mayor crecimiento económico. Este sistema no es

equitativo, no es justo desde el punto de vista social y humano al generar grandes

desequilibrios entre unas partes de la población y otras.

III. El aspecto ambiental. Numerosos estudios e investigaciones (Piñas, 2002; Lynch,

necesidad de llevar a cabo políticas y acciones concretas para conjugar crecimiento

económico y defensa de la naturaleza.

Con ello justificamos la necesidad de promover la “cultura emprendedora”,

adoptando una nueva actitud, desarrollando el espíritu emprendedor, con valores, normas,

creencias, pautas de conducta, que promueva el equilibrio entre un progreso económico

sostenible, el desarrollo social, humano y el respeto por la naturaleza.

Características de la Cultura Organizacional Emprendedora

o Autonomía individual: Incluye la responsabilidad, la

independencia, la libertad de equivocarse, la disponibilidad de tiempo para ejercer

iniciativas dentro de su organización, capacidad y control sobre las decisiones que se

toman.

o Estructura: tiene relación con la flexibilidad para los horarios y

presupuestos, con un alto grado de descentralización tal que acepten los

cambios, renunciando a un poco de orden, con descripciones amplias de puestos y poca

supervisión, y con un gran sentido de la creatividad.

o Identidad: relacionado con el sentido pertenencia, compromiso en la organización.

o Tolerancia al conflicto: especialmente en el trabajo en equipos interdisciplinarios.

o Tolerancia al riesgo: solo en el grado en que se alienta al emprendedor para que sea

innovador, agresivo y corra los riesgos necesarios para su desarrollo.

2.2.1 Educación, cultura emprendedora y desarrollo socioeconómico

La educación se orienta a la mejora de la persona desde el punto de vista integral,

lo tanto la finalidad de la educación integral debe ser la “autorrealización” personal, esto es la “autonomía personal” en todos los ámbitos.

Teniendo esto presente, podemos focalizar esta capacidad de autorrealización y

autonomía personal hacia lo laboral o económico a través del fomento de la autonomía,

las competencias emprendedoras de los estudiantes; así como las cualidades de libertad,

solidaridad y responsabilidad social.

Gráficamente se puede expresar así :

Figura 5: La educación como proceso orientado hacia la autorrealización en el plano personal, social y económico

Desde esta perspectiva, entendemos la educación como “proceso intencional de finalidad perfectiva que busca la plena integración social de los sujetos, como paso previo a su autorrealización en el plano persona, social y económico”.

La importancia de la educación para la promoción de la cultura emprendedora,

queda patente en el trabajo presentado en el 2004 por la Dirección General de Empresa de Comisión Europea titulado “ Ayudar a crear una cultura empresarial : Guía de buenas prácticas para promover las actitudes y capacidades empresariales mediante la

EDUCACIÓN

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