Una de las serpientes venenosas más conocidas y distinguibles es la cascabel (Crotalus), que se distribuye desde Norte-américa, hasta la cadena montañosa de los Andes, es la que más fascinación y acci-dentes causa en ambas partes del continen-te, su distintivo “cascabel”, una serie de escamas gruesas, y sueltas al final de la cola producen ese característico sonido que tan fácilmente asociamos con este género.
Pero, en verdad, ¿Para qué sirve esta adaptación?; le evolución dotó a esta ser-piente, por sucesivas mutaciones y selec-ción natural de este sistema de alarma, una serpiente de 2 metros, no puede devorar a animales tan grandes como un puma ó in-cluso un humano, y no desean desperdiciar su veneno con un animal que no pueden comer, por lo que las serpientes de casca-bel han desarrollado éste sistema de alar-ma ante los anialar-males grandes, cuando ace-cha a su presa, el cascabel está en comple-to silencio para no delatar al predador. Por otra parte, el hombre, con su injustificado afán por deshacerse de los animales que no le convienen ó que considera peligro-sos, hace más de tres décadas, empezó a matar deliberadamente a las serpientes de cascabel, pero éstas empezaron a evolucio-nar de forma distinta; se volvieron más silenciosas, y letales a la vez, antes, una serpiente cascabel advertía de su presencia a cualquier posible predador, ahora, ya que el hombre prefiere matas a las más ruido-sas, empezaron a desarrollarse primero,
cascabeles reducidos, y posteriormente, un pequeño muñón donde debería estar el cascabel, en estos casos, éstas serpientes son completamente silenciosas, por lo que no tiene posibilidad de advertir a sus ata-cantes de su presencia, y su única posibili-dad de sobrevivir es un ataque inminente.
Muy a parte de este caso, otras es-pecies de serpientes vipéridas han “copiado “ ésta actitud, casitodas las espe-cies del género Bothrops hacen vibrar la cola contra la hojarasca (como explicamos anteriormente) de tal modo de hacer notar su presencia, al carecer de cascabel, éstas serpientes presentan las últimas escamas mucho más engrosadas, pero no formando un cascabel, a pesar de producir el mismo sonido con la ayuda de las hojas secas, es muy probable que ésta actitud fuese el de-tonante de la evolución de las serpientes de cascabel con su distintivo.
Para sobrevivir, ciertas especies de reptiles desarrollaron estructuras y com-portamientos bizarros, quizá el acto más impresionante que puede hacer un reptil, es el de “Volar”, si bien solo los Petrosau-ria fueron los únicos reptiles voladores, actualmente una especie de saurio y unas tres de serpientes han desarrollado una for-ma de planeo controlado, bastante eficaz para huir de sus depredadores o para per-seguir a sus presas, se trata del Draco
vo-lans el dragón volador y las serpientes del
género Chrysopelea, si bien no vuelan, han adaptado su estructura corporal para asegurar un planeo sostenido y dirigido a voluntad, con las limitaciones de la técni-ca; en el caso de los saurios Draco volans, las costillas a partir del cuarto par, se han desarrollado de tal forma que tensan un pliegue de piel elástica, formando los pla-nos de sustentación, con una forma aero-dinámica que les permite aprovechar el movimiento horizontal, para la estabilidad, usan la cola como giroscopio, al aterrizar en una rama, las patas actúan como efecti-vos amortiguadores evitando un choque directo; el caso de las serpientes voladoras
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del género Chrysopelea, que tratamos an-teriormente, es en cierta forma similar, al igual que Draco volans, la Chrysopelea extiende sus costillas lateralmente para formar los planos de sustentación, dada su forma alargada, no presenta mucha manio-brabilidad, por lo que debe serpentear en vuelo para mantener la estabilidad, al care-cer de extremidades, el aterrizaje no es fácil, normalmente cae de vientre sobre las ramas, en forma muy distinta al lagarto, esta convergencia adaptativa entre preda-dor y presa, nos hacen evidenciar que la evolución, no es un proceso ciego, las es-pecies la hacen dependiendo de sus reque-rimientos tanto de función como de nece-sidad.
Estos comportamientos especiales en los reptiles, nos evidencian nuevamente que la evolución es constante, estando en un equilibrio permanente, sin que ninguno tenga una ventaja sustancial, tomemos otros casos para comprenderlos distintos procesos evolutivos en cuanto al compor-tamiento de los reptiles.
Otras especies como Phrynosoma, has desarrollado una estrategia anti-predatoria bastante extraña, la de lanzar sangre a algún posible atacante, especial-mente si se trata de un cánido como Canis
latrans o Canis lupus familiaris.
La primera defensa del Phrynosoma o Iguana Cornuda, es la de camuflarse, las espinas que demarcan su silueta le ayudan a desdibujarla cuando se encuentra entre las piedras, una de las especies presentan incluso una línea clara en el plano sagital, simulando una brizna de hierba; si en caso un predador se acerca, el saurio se que da completamente quieto, confiando que la forma y diseños de su cuerpo, evitará ser notado; pero, si el predador detecta al rep-til, este emprende una corta huida, y se detiene en seco, en ese momento, si el ca-nido sigue acosándolo, llena una cámara palpebral con sangre, cerrando válvulas internas, haciendo aumentar la presión, de
repente, un esfínter en el párpado se abre, y el animal presiona los músculos orbicu-lares de tal manera de que salga un chorro de sangre de hasta 1,5 metros de distancia, la sangre de estas especies de lagartos es desagradable para los cánidos, lo que su-pone que ambos, lagartos y cánidos, han evolucionado simultáneamente, adquirien-do métoadquirien-dos como romper las defensas en los cánidos y como impedirlo en los sau-rios.
A veces la selección natural actúa en beneficio de ciertas especies que por cier-tas razones no han desarrollado buenos sistemas activos de defensa, un caso cono-cido es se las serpientes coralillo y de las serpientes colúbridas, similares a las cora-les, del género Oxirhopus. Éstas serpien-tes, las coralillo, son letales, por lo que su coloración aposemática advierte su toxici-dad como hemos comentado anteriormen-te, algunas serpientes inofensivas han ad-quirido la coloración de la serpiente coral, si bien, no siempre es una “copia perfec-ta” , las falsas corales presentan un patrón de coloración similar que las confunde con sus contrapartes venenosas, uno de los ejemplos menos notorios, es de una peque-ña serpiente caracolera, que adoptó un patrón de coloración semejante a las cora-les, la Dipsas catesbyi, si bien, no se ase-meja completamente a una coral, el con-traste de rojizo, negro y blanco, puede ad-vertir de una supuesta toxicidad; otras es-pecies, como el género Oxirhopus han
sa-Fig. 89.– Una serpiente caracolera Dipsas catesbyi
mos-trando su coloración aposemática.
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cado provecho de su semejanza con las serpientes coral, a pesar de también ser venenosas, las Oxyrhopus presentan col-millos posteriores, lo que dificulta que in-yecte el veneno en la primera mordida, pero a su vez su veneno es un tanto neu-rotóxico y proteolítico, en mayor o menor magnitud dependiendo la especie, además de que algunas, a pesar de tener un veneno débil, no presentan esa coloración típica de las falsas corales, un caso particular es el de la serpiente costera Oxyrhopus
fitzin-geri, que, a pesar de pertenecer a un
géne-ro, cuyos integrantes presentan una colora-ción vívida a base de franjas transversales, presenta un diseño que dista del patrón típico del grupo, esto es un misterio evolu-tivo; ya que, si el género Oxyrhopus ha evolucionado de tal forma que sus repre-sentantes presentan una coloración similar al género Micrurus, ¿Por qué Oxyrhopus
fitzingeri ha adoptado un patrón
completa-mente distinto?; quizá haya cambiado la
utilización de la coloración aposemática por un camuflaje, un tanto rudimentario, para desaparecer entre las hojas de su hábitat, la respuesta nos elude aún, pero cabe señalar que la estrategia le ha servido a esta serpiente para vencer a la selección natural.
Un truco usado por algunos reptiles es simplemente “Hacerse el Muerto”, de-bido a los hábitos alimenticios de muchos predadores no necrófagos, algunas espe-cies como la serpiente Heterodon, hacen una actuación magistral de éste acto, si una serpiente Heterodon conocida como hocico de cerdo se siente amenazada, fin-ge su propia muerte; primero se retuerce en agonía, sacando la lengua como si el predador le huiese infringido una herida mortal, luego de retorcerse por unos minu-tos, se echa despaldas, abriendo la boca, sacando la lengua y emitiendo un olor pútrido, simulando un ejemplar muerto
Fig. 90.– Una de las especies del género Oxyrhopus, en esta caso una O. fitzingeri, típica del desierto costero, una serpiente
venenosa, no letal, pero significativamente dósil.
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hace días, lo que desalienta al predador, luego cuando todo ha pasado se endereza y vuelve a sus actividades normales, la imitación es tan compleja, que incluso cuando se la coge en ese estado y se la de-ja caer, actúa como un animal inerte, si reacción alguna; es posible que este acto de simulación se haya perfeccionado des-de las primeras serpientes, dada la perfec-ción y complejidad del la conducta defen-siva.
Este comportamiento lo realiza in-cluso momentos después de la eclosión, lo que revela que este comportamiento es instintivo, y no adquirido como se pensar-ía.
Uno de los actos de advertencia más impactantes que se conocen es el que pre-senta la serpiente liana amarilla Oxybelis
aeneus, ésta serpiente de hasta tres metros,
pero muy delgada, al verse sorprendida, enfrenta al atacante, con la boca bien abierta, mostrando su interior de un violeta intenso, ésta serpiente venenosa no letal, puede provocar intoxicaciones severas si no se trata a tiempo.
Un caso similar, es el del lagarto australiano Tiliqua scincoides, el Escinco de lengua azul, como lo llaman; su nombre evidencia su característica más resaltante que, por cierto, es su medio de adverten-cia. Tiliqua scincoides, al ser molestado, saca repetidamente su lengua, de color
azul intenso, lo que para un depredador, es algo inusual, dado a que podría representar toxicidad ó enfermedad, haciendo que el posible atacante se vaya desconcertado por la actitud del lagarto, ésta especie por lo general, es dócil con los humanos, evitan-do morder al ser cogida, pero siempre ad-virtiendo amenazantemente con su lengua azul si no se siente cómodo al manipular-lo.
Muchas veces, el tipo de dieta de un reptil, decide la forma de su cuerpo, una
Eunectes murinus necesita un cuerpo
mus-culoso para aniquilar a su presa, pero, una serpiente que se alimenta de caracoles co-mo la Imantodes cenchoa, necesita ser ágil para desplazares por las ramas más finas en busca de su lenta presa, la evolución produjo esta serpiente de hábitos noctur-nos, sus ojos, extraordinariamente sensi-bles, sobresalen de la cabeza, dándole un aspecto un tanto extraño, además de pro-porcionarle visión binocular, perfecta para juzgar distancias en las caóticas copas de los árboles.
A diferencia de otras serpientes ma-lacófagas, la Imabtodes cenchoa, es bas-tante delgada, lo suficiente como para pa-sar por las ramas más delgadas sin abatir-las, pero, al igual que otras serpientes ca-racoleras, la Imantodes cenchoa debe de extraer el cuerpo del caracol de su capa-razón, como ya hemos visto anteriormente con Sibynomorphus oneilli, esto presume un gran esfuerzo por parte del animal; los caracoles poseen un fuerte músculo que los adhiere a la concha, el columnelar, fi-jado directamente a la columnela, para romper ésta fijación es necesario despren-der éste músculo, o hacer que el animal muera, con lo que igualmente se despren-de, se ha observado a Sibynomorphus
oneilli desangrando a un caracol de jardín Helix aspersa (especie exótica), con lo que
le fue más fácil desprenderlo del capa-razón, por otro lado, se han hecho obser-vaciones de ésta misma especie extrayen-do vivo otro caracol similar, las técnicas
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Fig. 91.– Un escinco de lengua azul, el Tiliqua scincoi-des, mostrando la característica lengua que le dio su
nombre, como medio defensivo.
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usadas para la extracción del cuerpo del caracol de su caparazón, aún no se entien-den plenamente, por lo que es tema de acalorada discusión.
Quizá, una de las adaptaciones más interesantes en cuanto a los reptiles esca-mosos, es la presencia de manchas ocula-res u ocelos, algunos lagartos como el ge-ko Gonatodes humeralis, del bosque neo-tropical, pretenden simular los ojos de un animal mayor, este caso, extraño en los reptiles, es muy común en ciertos insector como las mariposas, con el extraordinario caso de la “mariposa búho” Caligo sp, que ha dado un toque de realismo a estas man-chas.
Sin embargo, este tipo de adaptacio-nes antidepredatorias, son la excepción a la regla, ya que los reptiles en general,
ofrecen otras técnicas de evitar los posi-bles enemigos.
Poblaciones de Reptiles
La mayor parte de los reptiles son solitarios, evitando el contacto con ejem-plares de su mismo sexo, pero en ocasio-nes, es imposible que una hembra de una especie, se encuentre con un macho en su población; a veces, esto se debe a que sólo existen hembras en ciertas poblaciones de reptiles, ciertas especies de Téjidos han suprimido completamente a los machos, siendo poblaciones conformadas única-mente por hembras que son capaces de reproducirse solas.
Existen riesgos y ventajas en cuanto a este tipo de reproducción, la ventaja es que, para las hembras, no son necesarios
Fig. 93.– Las manchas oscuras, en cada hombro de éste Gonatodes humeralis, son persibidas por otros animales, como los
ojos de un depredador mayor, dando el mismo efecto de una mariposa tropical del género Caligo, con ojos falsos muy con-vincentes.. F o to : Ju li o M a g án R . © 2 0 0 8
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los machos y si por accidente, una queda varada en un hábitat donde no viven lagar-tijas, ésta puede formar su propia pobla-ción a partir de un solo individuo, con un proceso denominado paternogénesis (clonación natural), todos los individuos de esa población, poseerán el mismo códi-go genético; entonces, la variedad genética sería escasa o nula, en el mejor de los ca-sos.
A pesar de esta ventaja, las hembras aún deben recurrir a una conducta de cor-tejo, donde se decide quién cumple el pa-pel de macho, y cual el de hembra, ya que éstas lagartijas necesitan cierta estimula-ción para poder reproducirse.
Esto conlleva a problemas serios en cuanto a la perpetuación de la especie, ya que si en algún momento de la historia de ésta población; si en cierto momento, una enfermedad logra vencer las barreras
in-munológicas, la adaptación de la pobla-ción es demasiado lenta para compensar la mortalidad causada por dicha enferme-dad debido a la falta de diversienferme-dad genéti-ca, y dicha población queda condenada a desaparecer.
Por otro lado, una población normal, con una buena carga genética, puede so-portar eficazmente el ataque de cualquier enfermedad, puesto que sólo aquellos ejemplares con cierta debilidad al agente perecerán, mientras el resto de la pobla-ción, puede mezclar sus genes para contra-rrestar el efecto de la enfermedad
El problema de la endogamia se in-crementa, cuando toda la población de ani-males, se restringe a unos pocos grupos familiares, ocasionando los problemas que hemos explicado anteriormente, desgracia-damente, el hombre, en su incontrolable afán por obtener tierras habitables y de
Fig. 94.– Poblaciones aisladas de ciertas especies de lagartijas como este geko Phyllodactylus angustidigitus, atentan contra
la supervivencia de la especie, a pesar que el aislamiento favorece la diversidad.
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cultivo, restringe las poblaciones de cier-tos reptiles, lo que limita la diversidad genética, favoreciendo, en parte, la subes-pecificación, y el riesgo de que alguna en-fermedad pueda incidir dramáticamente con dicha población, uno de los casos más preocupantes es el del Crocodylus acutus, el cocodrilo americano que , en Perú, se lo ha desplazado hasta ocupar apenas el área del río Tumbes, otras poblaciones están más esparcidas por Centro América y par-te de Norpar-te América.
Las poblaciones peruanas del coco-drilo americano (Cocococo-drilo de Tumbes)
Crocodylus acutus, presentan
malforma-ciones que perjudican sus actividades
ali-menticias normales, en los años 1990, se encontraron cocodrilos juveniles con ex-trañas malformaciones de las mandíbulas, lo que dificultaba la caza de alimentos, lo que agrava la situación de especie en peli-gro crítico, luego de su baja tasa de repro-ducción por no tener suficientes ejempla-res, condena a esta población a desapare-cer en un futuro no muy lejano si no se hace algo a tiempo.
En cambio, existen incógnitas a cer-ca de las poblaciones de ciertas especies de reptiles, algunas serpientes, como
Siby-nomorphus oneilli, o la especie limeña Si-bynomorphus williamsi, sólo se las han
registrado en ciertos puntos, a veces,
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dos por varias decenas de kilómetros, pero ¿Son poblaciones distintas, o no?, es la pregunta que todos los involucrados en el tema tienen a cerca de los lugares de regis-tro de estas especies, con extensas exten-siones de territorio donde aún no se ha re-gistrado ejemplar alguno, existe un caso de Sibynomorphus cf oneilli, donde se en-contró un ejemplar dentro del estómago de una Micrurus lemniscatus, (Peters, 2007), con lo que no se supo a ciencia cierta, de dónde había obtenido a la serpiente cara-colera.
Un caso similar se produjo con
Siby-nomorphus vagus, donde otro ejemplar de Micrurus lemniscatus contenía otra
ser-piente caracolera, pero ésta vez, mucho más cerca de su zona de distribución.
Por alguna razón, estas poblaciones no sufren los problemas relacionados con la endogamia, posiblemente se trate de que estos individuos se desplacen largas dis-tancias para conseguir alimento y compa-ñeros, lo cual explicaría por que estas es-pecies, de distribución tan caótica se en-cuentran con material genético viable, con lo que las enfermedades que los individuos padezcan, pueden ser controladas por el mismo intercambio genético de la fecun-dación cruzada, evitando a sus congéneres más cercanos por estar dispersos en el me-dio.
especies distintas, o son poblaciones de una sola especie separadas por decenas de kilómetros.
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El Acto de Desaparecer
Al igual que otras criaturas, los rep-tiles tienen que ingeniárselas para capturar a su presa ó evitar serla, algunos reptiles han desarrollado comportamientos y colo-raciones que los disimulan eficazmente, a veces en las especies más conocidas, otras en reptiles tan extraños que parecerían es-tar salidos de una novela de ciencia fic-ción.
Entre los reptiles conocidos que han desarrollado un mimetismo considerable, están las Boa constrictor, todas sus once subespecies presentan un patrón de colora-ción similar, incluso, éste patrón ha sido