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palpebrosus trigonatus

In document SECRETOS DE LOS REPTILES (página 29-95)

Orden Crocodyloidea Familia Crocodylidae Género Crocodylus (12 sp.) C. acutus C. cataphractus C. intermedius C. johnstonii C. mindorensis C. moreletti C. niloticus C. novaeguineae C. palustres C. porosus C. rhombifer C. siamensis Género Osteolaemus (1 sp.) O. tetraspis Familia Gavialidae Género Gavialis (1 sp.) G. gangeticus Género Tomistoma (1 sp.) T. schlegelii

A

B

C

D

Tabla. 1.– Actualmente existen 23 especies vivientes de crocodilianos, de las cuales 5 habitan en Perú, en la tabla superior,

se mencionan las 23 especies, al lado de cáda género, se destaca el número de especies conocidas hasta la fecha, las destaca-das en negrita corresponden a las especies peruanas, al lado derecho están las fotos de dichas especies: A.– Caiman

crocodylus adulto; B.– Melanosuchus niger juvenil; C.– Paleosuchus trigonatus adulto; D.– Crocodylus acutus.

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es romper la cáscara del huevo, que es, en comparación, mucho más resistente y po-rosa que el de un huevo de gallina común, coloca varios huevos en sus mandíbulas, cascándolos y expulsando los restos fuera, posteriormente, lleva a las crías al agua, el proceso se efectúa varias veces hasta que todas las crías hayan salido, los restos de cáscaras, así como los huevos no desarro-llados son alejados del nido.

Al contrario que otros grupos de rep-tiles, los crocodilianos hembras son consu-madas madres, protegiendo a sus crías du-rante unos 4 a 5 meses en promedio, lue-go, una vez acabado el saco vitelino, em-piezan a consumir sus primeros alimentos, por lo general son insectos, entre escaraba-jos, saltamontes, cucarachas etc.; pasada esta etapa, sus preferencias cambian, ali-mentándose ahora, de peces y crustáceos acuáticos, hasta este momento los depre-dadores como serpientes, lobos de río (Pteronura brasiliensis) y otros caimanes son un peligro constante, para lo cual las crías se esconden entre las plantas flotan-tes como Eichornia crassipes (Fig. 23), que obstaculiza el paso de grandes preda-dores, pero no de las sigilosas serpientes, únicamente cuando hayan alcanzado un tamaño considerable, serán capaces de in-vertir los papeles son su pesadilla de la infancia.

La Caza

Así como todos los animales carní-voros, los caimanes y cocodrilos, han des-arrollado un sinnúmero de estrategias de cacería, desde las más comunes, hasta las que ponen en evidencia la inteligencia su-perior de este orden de reptiles.

Existen dos casos particulares de cacería en estos reptiles, el primero es el clásico, el asecho, el segundo, es menos conocido, pero se da en ciertas poblacio-nes ce caimapoblacio-nes sudamericanos, cuando se lanzan intencionalmente para cazar peces, si bien ambas formas son muy distintas y

requieren de cierta coordinación, ambas funcionan en sus hábitats.

El clásico acecho, se basa en la ca-pacidad del animal para permanecer com-pletamente inmóvil, en el caso de los cro-codilianos pueden estar días en este esta-do, hasta que una posible presa cometa el gran error de pasar en su rango de ataque, ya que los crocodilianos son isotermos, pueden darse el lujo de ayunar durante meses, se tiene referencia de ejemplares de gran tamaño, que han sobrevivido hasta un año sin comer, pasado el ayuno, es preciso capturar alimento para renovar las reservas de grasa.

Lo principal es ubicar una zona pro-picia, con suficientes animales para que sea más la probabilidad de que uno se acerque lo suficiente para ser atrapado, en eso, el cocodrilo se sumerge, dejando fue-ra apenas los orificios nasales, los ojos y oídos fuera del agua; una vez que la presa se acerca, pero no lo suficiente para el ata-que, el crocodílido se sumerge completa-mente, ahora, no puede ver directamente a su presa, pero la puede oír, la baja frecuen-cia ocasionada por el chapoteo cerca de la orilla, es suficiente para que el cocodrilo ubique a su víctima; una vez que se en-cuentra en el rango de ataque, animal se impulsa bruscamente con su poderosa co-la, saltando hasta 3/4 de su longitud de ser necesario para cazar a su presa.

Por lo general, la víctima no muere directamente con el primer golpe, así que el cocodrilo la lleva río adentro, y la aho-ga, un cocodrilo saludable puede fácilmen-te confácilmen-tener la respiración entre 15 y 20 minutos, la presa con suerte aguantaría unos 2.

Si el animal es pequeño, el cocodrilo simplemente lo engulle entero, por el con-trario, si es un animal de considerable ta-maño, como un tapir, una zebra, etc., y hay varios ejemplares en las inmediacio-nes, lo más probable es que se unan, lo

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permite cazar casi en completa oscuridad.

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muerdan sucesivamente, y a la vez se re-tuerzan, de tal manera de despedazar a la víctima, ya que los crocodilianos no pose-en dipose-entes adecuados para cortar, sólo para sujetar.

El otro método se basa en esperar que la situación sea propicia, en los ríos del bosque amazónico , existen dos tempo-radas bien marcadas, una lluviosa, y otra seca, en la temporada seca, los animales acuáticos se concentran en los pocos pozos de agua que quedan, esta situación la apro-vechan especies como Caiman crocodylus,

C. latirostris y C. yacare, especies

suda-mericanas de gran tamaño, en vez de ace-char, como en la temporada lluviosa, don-de es difícil ubicar a las presas, en estas altas concentraciones de peces, sólo hay que abrir la boca en el momento oportuno para poder cazar algo, pero los caimanes no esperan esto; toman impulso, saltan y arremeten desde donde los peces no espe-ran ser atacados: desde arriba; este método es útil sólo en estas circunstancias, donde la cantidad de presas, asegura una captura en el 90% de los intentos, y no en el 20%, como es habitual.

A veces, en Asia y Australia, los zo-rros voladores (Suborden Megachiropte-ra), descansan plácidamente en las ramas de los árboles cercanas a los ríos, algunas especies de Cocodrilidos se han adaptado a esta situación, el Crocodylus porosus, es capaz de saltar hasta 4/5 de su longitud

total para capturar un zorro volador que descansa en una rama a 4 metros de altura, una situación que el hombre ha sacado provecho apenas hace menos de 100 años, con el arribo del turismo, especialmente en Australia, se está acostumbrando a los co-codrilos silvestres a aceptar comida dada por humanos, que, normalmente finaliza en situaciones desagradables para ambas partes.

Si bien la captura de su presa es una parte fundamental de sus vidas, el segundo paso es digerirla, lo que pone a prueba su sistema digestivo, recordemos que no pue-de “masticar” a su presa, la traga entera, por lo que es difícil de digerir, si tuviese nuestros mismos ácidos gástricos; en el estómago de los crocodilianos, se produce un ácido más corrosivo que el de los mamíferos, llegando a desintegrar hasta el hueso, entre las pocas cosas que no pueden digerir, están los compuestos de queratina, al igual que otros reptiles, son incapaces de deshacer esa intrincada estructura mo-lecular con sustancias ácidas.

Además, se tienen referencias sobre la ingesta de piedras, los Gastrolithos (de

Gastro, estómago, Vientre; y Lithos,

Pie-dra), existen dos posibilidades a cerca de la existencia de gastrolithos en los estóma-gos de algunos crocodilianos; puede ser para regular su flotabilidad, pero existe un inconveniente en esta acción; los crocodi-lianos, al igual que las tortugas acuáticas, poseen músculos especiales alrededor de sus pulmones, que les permite cambiar el volumen de aire, sin implicar la masa de este, haciendo que peso específico del cuerpo sea menor al agua, y de acuerdo a eso, el animal puede subir o bajar.

Otra hipótesis es que los gastrolit-hos, son usados como molino, ya que este grupo de reptiles está más emparentado con las aves que otros grupos de reptiles, y sería de suponer que algún comportamien-to ancestral se haya conservado en el paso de los eones, aunque es probable, ya que

Fig. 28.– Una captura perfecta; un Caiman crocodylus

engullendo un cíclido, después de capturarlo en un estan-que. F o to : E n ri q u e F lo re s C . © 2 0 0 8

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se han encontrado restos de Dinosaurios, en especial de ornitopodos con gastrolit-hos bien evidenciados, lo cual presupone que los usaban a modo de molino gástrico, para ayudar a desintegrar las hojas, y sus-tancias vegetales que ingerían, pero los crocodilianos, por lo menos los actuales, no son fitófagos, por lo que no concuerda con la idea, lo que puede ocurrir es que los crocodilianos usen los gastrolithos para fragmentar los huesos, y que sean más fáciles de disolver con los ácidos gástri-cos.

Sistema Circulatorio

A pesar de ser “primitivos”, el siste-ma circulatorio de los crocodilianos se en-cuentra más desarrollado y adaptado para la vida acuática que los de otros reptiles, la mayoría de los reptiles poseen cuatro cavi-dades cardiacas separadas por un tabique sagital, en el caso de los crocodilianos, este tabique presenta una válvula, que pue-de abrir o cerrar, pue-dependiendo pue-de la

activi-dad del animal, en cierta manera, se extrae oxígeno de la sangre, 2 veces, y no una.

El proceso de circulación se realiza normalmente mientras el animal esté en la superficie, una vez que se sumerge, la san-gre es redirigida hacia el interior del cuer-po, y el ritmo cardiaco se desacelera a unos pocos latidos por minuto, lo cual conserva eficientemente la energía, pu-diendo estar desde unos 20 minutos, hasta una hora, completamente inmóvil bajo el agua, sin necesidad de respirar, algo inal-canzable en otras especies de animales te-rrestres.

Pulmones

Los pulmones de los crocodilianos son análogos al de las tortugas, presentan músculos adaptados para cambiar el peso específico del cuerpo en el agua, lo que les permite flotar o hundirse como una roca en el fondo del cuerpo de agua.

Fig. 29.– Pequeño Caiman blanco antes de sumergirse, las adaptaciones de su sistema circulatorio le permiten permanecer

hasta 20 minutos bajo el agua, una adaptación que ningún otro animal posee, y que hace de los crocodilianos, exelentes cazadores de emboscada. F o to : Ju li o M a g án R . © 2 0 0 8

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Fig. 30.– TORTUGAS TARICAYA,

Podocnemis unifilis, en una típica actitud

de descanso en las ramas de un árbol va-rado en las riveras de un río amazónico.

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QUELONIOS

Un grupo de reptiles, que se caracte-riza por el clásico caparazón que protege al animal, son las tortugas, teniendo alre-dedor de 200 especies, un grupo relativa-mente pequeño, pero, sobreviviente al igual que los cocodrilos.

Si bien, su lentitud las caracteriza en parte, existen detalles impresionantes a cerca de sus actividades que las hacen ver-daderas sobrevivientes, en casi todos los hábitats.

Actualmente, los descendientes de

Archelon, se dividen en tres grupos

princi-pales, Tortugas terrestres, con su lento an-dar, hacen honor a la reputación que han adquirido por la especie humana; las La-custres, con su agilidad para cazar peces, y las Marinas, con adaptaciones únicas a la vida en el mar.

Si bien a primera vista pareces lentas y ociosas, las tortugas son verdaderas so-brevivientes, conservando agua en sus ve-jigas durante meses, y por lo general, el caparazón las protege de casi cualquier ataque, solo se conoce una especie que renunció al caparazón óseo, la tortuga laúd

Deremochelys coriacea, ha renunciado a

las placas óseas del caparazón dado a su gran tamaño y hábitat, si bien pareciera una desventaja, el caparazón correoso, pe-ro resistente, le otorga mayor flotabilidad en las aguas marinas, a diferencia de otras especies con caparazón osificado, pero igualmente, presentan desventajas en cuanto a la protección que les brinda el caparazón osificado, si bien las tortugas se caracterizan por esto, algunas especies ta-les como las tortugas terrestres, han des-arrollado una caja compacta, que encierra las partes blandas del cuerpo, una de las más conocidas es Geochelone denticulata, una clásica tortuga terrestre amazónica, donde las costillas, las vértebras dorsales y lumbares y el esternón, se han fusionado eficazmente, formando una coraza de 30 mm de espesor; las patas, a modo de co-lumnas, soportan el peso completo de cuerpo del animal y aún más en las tortu-gas terrestres, ya que en el momento de la cópula, las hembras deben soportar el peso casi completo del macho.

El Caparazón

Es el rasgo distintivo de las tortugas en general, está constituido por las vérte-bras y costillas, expandidas y fusionadas, el grosor de éstas placas óseas depende del hábitat de la tortuga, normalmente, mien-tras más acuática es una tortuga, más del-gado es el caparazón; en primera instancia, esto se debe a la acción de la gravedad so-bre el animal, que influye directamente en el peso del cuerpo, por lo cual el capa-razón se hace más robusto, y las patas, que tienen que cargar con este peso, han adop-tado por regla general, una estructura co-lumnar, capaz de soportar tal peso, inclu-yendo las pequeñas tortugas acuáticas, en las que el caparazón no está completamen-te fusionado, se evidencia la forma de co-lumna de las patas, a pesar de que presen-tan estructuras aptas para nadar.

El Caparazón propiamente dicho, está constituido de dos partes principales, una superior, el “Espaldar” y una inferior,

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Fig. 31.– Las tortugas terrestres como ésta motelo de

patas amarillas (Geochelone denticulata) evidencian el robusto caparazón , pudiendo soportar sin problemas el peso de un hombre adulto promedio.

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el “Plastrón”; Unidas por un puente, que separa la sección anterior de la posterior, todo el caparazón está formado por la unión de los huesos pectorales, las costi-llas y la columna, lo que le ofrece una am-plia cobertura ante los depredadores, su-perficialmente presenta una serie de escu-dos córneos, escamas duras, gruesas, mo-dificadas para la protección del animal, las diferentes especies de tortugas presentan ligeras diferencias en cuanto al número y disposición relativa de los escudos, algu-nas especies como Dermochelys coriacea, solo presenta pequeños tubérculos, como las escamas de un geko, muy diferentes a las demás tortugas.

Las dimensiones de los escudos, var-ían considerablemente entre especies,

in-cluso en una, Lepidochelys olivacea es completamente distinto el número de escu-dos de un lado y del otro del espaldar, nin-guna otra especie, presenta esta caracterís-tica, todas las demás tienen un número fijo de escudos, normalmente son:

1 Nucal 5 Vertebrales 4 Costales 2 Supracaudales

El plastrón presenta una escamación más homogénea, siempre teniendo en cuenta las excepciones mencionadas, las adaptaciones sufridas en ésta sección del cuerpo, varían según la especie, algunas especies como Chelydra serpentina, pose-en el plastrón reducido, dada su forma de

Fig. 32.– Posición de los principales escudos córneos en el espaldar y plastrón de una tortuga Eretmochelys imbricata, los

escudos supracaudales son considerados también, escudos marginales, la disposición de éstos es constante en casi todas las especies de tortugas conocidas.

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vida, esta especie prefiere enterrarse en el fango de su hábitat antes de quedar ex-puesta, por lo que el plastrón se le hace casi innecesario, incluso no está tan osifi-cado como otras especies, al igual que en la famosa “Mata-Mata” Chelus fimbriatus, que igualmente se entierra en el sedimento de los ríos de la vertiente amazónica, tam-bién posee el plastrón reducido.

Otras especies, tales como el género

Kinosternon, presentan una adaptación

especial en el plastrón, si bien es una sec-ción rígida, tanto el género Kinosternon como Terrapene, y otros de la misma fa-milia, presentan una o dos articulaciones, que permiten sellar completamente el ani-mal dentro del caparazón, imposible de realizar en otras circunstancias, la articula-ción puede estar entre los escudos

pectora-les y abdominapectora-les, casi careciendo de es-cudos inframarginales, dándole la flexibi-lidad a la articulación, en el caso del géne-ro Kinosternon, presenta dos articulacio-nes, una entre las humerales y las pectora-les, y la otra entre las femorales y anapectora-les, produciendo dos solapas que encierran eficazmente al animal dentro del capa-razón.

Otras especies, presentan el plastrón en una sola pieza, unido firmemente al paldar, en este caso, por lo general la es-tructura es aplanada, por lo menos en las tortugas fluviales, en las terrestres en cam-bio, sólo las hembras presentan el plastrón plano, los machos, en cambio, han evolu-cionado de tal forma, que el caparazón no sea obstáculo al momento de la cópula, ya que dos animales con coraza rígida, son

Fig. 33.– Tortuga mordedora Kinosternon leucostomum, una de las pocas especies que presenta el plastrón articulado,

ca-paz de sellar el animal dentro de éste.

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incapaces de alinearse para la cópula, una posición un poco incómoda para un macho en pleno trabajo, por ello, el plastrón de los machos de tortugas terrestres ha evolu-cionado de tal forma de poseer una conca-vidad, que le proporciona más estabilidad a la hora de la cópula.

Longevidad

Es bien sabida la lentitud del andar de las tortugas terrestres, pero esto está compensado por la longevidad, por regla general, las tortugas presentan distintos rangos de vida, desde aquellas que apenas viven un par de décadas, hasta las que fácilmente sobrepasan el siglo de vida, existen a su vez las tortugas que simple-mente no se pueden hacer cálculos preci-sos a cerca de su edad, ya que simplemen-te desaparecen en sus años de juventud.

A este último y extraño caso perte-necen las tortugas marinas, una vez que salen del huevo, y son diezmadas por los depredadores, simplemente desaparecen por un tiempo indeterminado hasta el mo-mento, regresando ya adultas, solo se esti-ma que estén unos 15 años en el periodo que los investigadores denominan “Los

Años Perdidos”, ya que no se sabe a

cien-cia cierta cuánto tiempo tardan desde que son recién nacidas , hasta su etapa adulta, cuando misteriosamente reaparecen.

En otras especies, como las tortugas fluviales, que son evidentemente más rápi-das que las terrestres, se estima que pue-den vivir unos 20 a 30 años como máxi-mo, su vida es corta en relación a otras especies, claro que existen excepciones a esta regla, como en el caso de la

Podocne-mys expansa, un ejemplar completamente

desarrollado, puede vivir hasta los 50 años, un 25% de lo que vive el reptil más longevo, la Geochelone nigra, con su re-cord de 260 años registrados, pero se pre-sume, por los caparazones de ejemplares muertos, que puedan alcanzar hasta los 400 años, pero no se tienen pruebas

con-cretas a cerca de su longevidad, una tortu-ga Geochelons denticulata puede lletortu-gar a vivir unos 120 años como máximo, este tiempo puede incrementarse como dismi-nuirse según el estado del animal, la tem-peratura y su alimentación.

Alimentación

Muchas especies de tortugas son Fitófagas, es decir, se alimentan principal-mente de plantas, a pesar de poder alimen-tarse de carne, existe una mayoría de tortu-gas que son ichtiophaftortu-gas, alimentándose de una gran variedad de peces, entre ellas,

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