J. Kennedy Shultz
J. Kennedy Shultz es el fundador y pastor de la Iglesia de la Ciencia Religiosa de Atlanta. Es un famoso profesor y orador en el campo del Nuevo Pensamiento; sus conferencias y seminarios se distribuyen en cáseles por todo el mundo. Obtuvo el doctorado en orientación psicológica por la Universidad de Nueva York, y Ciencia Religiosa Internacional lo nombró Doctor en Ciencia Religiosa en 1987, cuando lo eligieron presidente de esa organización. Es el autor de A Legacy of Truth [Legado de verdad] y You Are the Power [Tú eres el poder].
Hacia el final de su larga vida, el gran filósofo alemán Goethe dijo que quedaría muy poco de él si descartara todo lo que debía a otras personas. A medida que me hago mayor, y espero que más sabio, estoy seguro de que eso también es absolutamente cierto con respecto a mí.
Todo lo que hay en mí que vale la pena es el producto de lo bueno que me han dado a lo largo del camino y que he tenido la sensatez de aceptar, y del daño que me han hecho y que he tenido el buen tino de perdonar. He aprendido muchísimo de todo, por mínimo que sea, una vez que empecé a agradecer el poder que hay en mi interior y que me permite reconocer la experiencia más allá de la circunstancia.
Esto significa que hemos de ser agradecidos por haber obtenido algún bien perdurable de las cosas maravillosas que las personas nos han dado o nos han hecho y de cualquier daño al que hemos sobrevivido. No se sobrevive a un verdadero daño sin aumentar la sabiduría. Y a veces, al parecer, necesitamos que nuestra sabiduría nos llegue por el arduo camino de sobrevivir a lo peor.
No podemos hacer retroceder nuestra sabiduría en el tiempo para hacerlo todo de nuevo del modo correcto. Sólo podemos coger la sabiduría, como sea que se presente, y seguir adelante con ella, haciendo las cosas mejor de lo que las hicimos antes. Pero nada bueno nos pertenece mientras no lo poseamos, y no poseemos nada que no hayamos aceptado con gratitud. Es decir, no es nuestro mientras no demos las gracias. ¿Gracias a quien? ¡Gracias a Dios! No siempre es fácil agradecer a los demás lo que hemos obtenido de nuestra relación con ellos. Pero siempre es posible dar gracias a Dios por haber salido de ella con algo de valor. Y una vez que nos acostumbrarnos a dar gracias a Dios por todo en la vida con regularidad, vemos claramente a quién más debemos estar agradecidos, y nos resulta fácil agradecérselo.
Muchas veces, cuando escuchamos este viejo consejo: «Da las gracias en todas las circunstancias», no entendemos el hecho de dar las gracias por todas las cosas. No nos parece sensato agradecer lo malo, lo perjudicial. En lugar de volverle loco de entusiasmo por las cosas buenas o derrumbarte por las malas, en medio de todas las circunstancias dedica unos momentos a dar gracias a Dios porque eres más importante que las mejores y peores de esas cosas, y porque vas a encontrar la manera de salir de cualquiera de ellas enriquecido por la experiencia.
Una actitud de agradecimiento en medio de todas las circunstancias nos permite hacer nuevas todas las cosas, nos permite hacer algo mejor tanto de lo mejor como de lo peor que se nos presenta, porque la actitud de agradecimiento nos pone en una buena relación con Dios, el poder creador de nuestra vida. Y nuestro poder creador fluye mejor hacia nuestra mente y nuestro corazón cuando estamos abiertos para recibirlo. Así pues, no obstruyas el camino de las ondas divinas de tu conciencia con el miedo de que lo bueno que se te presenta no dure eternamente o de que lo malo que estás experimentando vaya a durar para siempre. Cuando estés en medio de todo eso, simplemente dedica unos momentos a agradecer que dentro de ti haya una sabiduría eternamente perdurable que conoce el modo de emplearlo todo para tu mayor provecho. Si haces eso, te convertirás en una persona responsable que avanza por la vida reteniendo lo mejor y descartando el resto con naturalidad. Eso elimina el esfuerzo de ía vida cotidiana en este extraño mundo nuestro y nos deja libres para vivir con más facilidad. Cuanto mayor es nuestra facilidad para perdonar, con más facilidad vivimos. Y cuanto más naturalmente agradecidos nos sentimos por lo que la vida es de verdad, más nos liberamos de las tonterías que solían hundirnos y degradar nuestra existencia.
Me gustan muchísimo estas palabras del gran Maestro Eckhart: «Disponte a recibir los regalos de Dios, siempre nuevos regalos, y ten presente en todo momento que Dios está mil veces más dispuesto a dar que tú a recibir».
Lo que obstruye nuestra disposición a recibir es lo que obstruye nuestra conciencia cuando no sabemos cómo responder con gratitud a la vida por el poder que Dios nos ha dado para sacar el mejor provecho de lo bueno y de lo malo. Un esfuerzo religioso sincero e inspirado para cultivar una relación de perpetua acción de gracias con Dios eliminará esas obstrucciones y nos «preparará el camino del Señor», Esta es la mente que en todas las circunstancias recuerda dar las gracias.