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Darwin siguen evolucionando en las

In document Renovación nº 64 Diciembre 2018 (página 86-88)

Galápagos

En un estudio anterior este equipo de investigadores descubrió el papel del gen ALX1 en el control de la forma del pico, pero ahora han descubierto que otro gen, el HMGA2, tiene un im- portante papel en la determinación del tamaño del pico. Pero lo más impor- tante, es que sus nuevos resultados su- gieren que este último gen tiene la ca- pacidad de explicar un proceso de evolución en los pinzones que ocu- rrió hace apenas diez años.

Lo interesante no es solo poder ver la evolución en tiempo real en unos animales tan emblemáticos como los pinzones. Sino también contar con unos resultados que se han convertido en los primeros en demostrar un im- portante mecanismo de evolución del que hasta ahora solo había sospechas e indicios.

Especializarse o morir

Se trata del «desplazamiento ecológi- co de caracteres», un proceso que ocurre cuando especies similares compiten por una fuente muy limi- tada de recursos, momento en el que lo más inteligente es desarrollar estra- tegias distintas para explotar esos re- cursos. (Esto, llevado a un mercado laboral con pocos puestos de trabajo, implicaría que la estrategia más efi- ciente para adquirir un puesto de tra- bajo es recibir una formación específi- ca que otros no reciban).Cuando Dar- win llegó a las Islas Galápagos, en su

famoso viaje a bordo del Beagle entre los años 1831 y 1836, los variados pinzones que encontró allí le llamaron fuertemente la atención: «Realmente, uno se podría imaginar”, escribió Dar- win en su diario, «que a partir de una

escasez original de pájaros en este ar- chipiélago, una especie había sido tomada y modificada para diferen- tes fines». Era su modo de resumir el hecho de que todos estos pájaros pare- cieran proceder de un mismo origen, pero que luego cada uno de ellos hu- biera desarrollado un pico y un tama- ño distintos, y al mismo tiempo, una fuente de alimentación propia. Mien- tras que los que tenían el pico más grueso comían semillas, los que te- nían el pico alargado se alimentaban de flores.

Estas ideas se convirtieron después en el germen de «El origen de las espe- cies», la obra en la que Darwin creó la teoría según la cual las poblaciones de seres vivos evolucionan mediante un proceso conocido como selección natural. Aunque desde entonces la ciencia ha tenido mucho tiempo para transformarse, esta idea sigue funda- mentalmente en vigor. Este jueves, un estudio publicado en la revista «Science» ha dado un nuevo espalda- razo a la teoría de Darwin. Un grupo de investigadores de las universidades de Princeton y Uppsala han identifi- cado a un par de genes que permi- ten explicar las variaciones en el ta- maño del pico de dos especies de pinzones en respuesta a una sequía que ocurrió entre 2004 y 2005.

«Nuestros datos muestran que la for- ma del pico depende de muchos genes, tal como pasa con la mayor

parte de los rasgos biológicos. Sin embargo, estamos convencidos de que hemos descubierto dos de ellos que han tenido un importante papel en la evolución de la forma del pico entre los pinzones de Darwin», ha dicho en un comnunicado Sangeet Lamichha- ney, primera autora del estudio e in- vestigadora en la Universidad de Uppsala.

Este proceso sería una parte crucial en la formación de comunidades comple- jas de seres vivos, y también una base para favorecer la aparición de nue- vas especies a partir de una. En el caso de los pinzones de las Islas Galá- pagos, explicaría el proceso por el cual una única especie llegó a las islas hace unos dos millones de años, y con el tiempo la escasez de recursos le lle- vó a desarrollar distintas estrategias para vivir y alimentarse. Y aún más allá, explicaría por qué con el tiempo, aparecieron 18 nuevas especies, cada una de ellas especializada en una frac- ción de ese pequeño universo, en un fenómeno que se conoce como «ra- diación adaptativa».

El resultado sería la aparición de es- pecies con distinto tamaño de cuerpo, con variadas formas de pico, con dis- tintos cantos y formas de alimenta- ción. Por ejemplo, unas se alimentan de insectos y semillas, y otras de néc- tar de las flores de los cactus o de san- gre de aves marinas.

Geospiza fortis, una especie de pinzón de las Galápagos cuyo pico «encogió» tras una sequía - Peter R. Grant. (abc.es/ciencia - 22/04/2016).

Gran pinzón de suelo, coprotagonista de este estudio- K. Thalia Grant. (abc.es/ciencia - 22/04/2016).

Un gen también importante en hu- manos

En el pasado, estos investigadores ya documentaron la disminución de ta- maño de una especie de ave, el pinzón terrestre mediano (Geospiza fortis), en respuesta a la sequía de 2004 y por- que no pudieron competir con otro pinzón que estaba provisto de un pico mayor, y llamado gran pinzón de sue- lo (Geospiza magnirostris).

Pero en esta ocasión, los investigado- res han asociado este fenómeno con un gen, el HMGA2, y con una fuerte presión selectiva sobre él, lo que quie- re decir que tener una variante u otra de este gen está muy relacionado con tener más o menos probabilida- des de sobrevivir.

Lo más curoso es que este gen tam- bién está asociado con la regulación del tamaño corporal de perros y ca- ballos, y parece tener un cierto papel en la variación de estatura en humanos, (rasgo que depende de la acción de centenares de genes). Algunos estu- dios también lo han relacionado con el desarrollo del cáncer. Por todo ello, los investigadores animan a serguir in- vestigándolo. ¿Esconderán los pinzo- nes la llave a otra nueva revolución científica? R

La diversificación de los picos le permitió a cada especie explotar una distinta fuente de alimentos en un conjunto de islas relativamente pequeño - B. Rosemary Grant

www.abc.es/ciencia/abci-descubren-sequia-2004-acelero-evolucion-pinzones-darwin-201604212105_noticia.html

El resultado

sería la

aparición de

especies con

distinto tamaño

de cuerpo, con

variadas formas

de pico, con

distintos cantos

y formas de

alimentación

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N a t u r a l e z a

P l u r a l

Los pinzones de

Darwin siguen

evolucionando en las

Galápagos

En un estudio anterior este equipo de investigadores descubrió el papel del gen ALX1 en el control de la forma del pico, pero ahora han descubierto que otro gen, el HMGA2, tiene un im- portante papel en la determinación del tamaño del pico. Pero lo más impor- tante, es que sus nuevos resultados su- gieren que este último gen tiene la ca- pacidad de explicar un proceso de evolución en los pinzones que ocu- rrió hace apenas diez años.

Lo interesante no es solo poder ver la evolución en tiempo real en unos animales tan emblemáticos como los pinzones. Sino también contar con unos resultados que se han convertido en los primeros en demostrar un im- portante mecanismo de evolución del que hasta ahora solo había sospechas e indicios.

Especializarse o morir

Se trata del «desplazamiento ecológi- co de caracteres», un proceso que ocurre cuando especies similares compiten por una fuente muy limi- tada de recursos, momento en el que lo más inteligente es desarrollar estra- tegias distintas para explotar esos re- cursos. (Esto, llevado a un mercado laboral con pocos puestos de trabajo, implicaría que la estrategia más efi- ciente para adquirir un puesto de tra- bajo es recibir una formación específi- ca que otros no reciban).Cuando Dar- win llegó a las Islas Galápagos, en su

famoso viaje a bordo del Beagle entre los años 1831 y 1836, los variados pinzones que encontró allí le llamaron fuertemente la atención: «Realmente, uno se podría imaginar”, escribió Dar- win en su diario, «que a partir de una

escasez original de pájaros en este ar- chipiélago, una especie había sido tomada y modificada para diferen- tes fines». Era su modo de resumir el hecho de que todos estos pájaros pare- cieran proceder de un mismo origen, pero que luego cada uno de ellos hu- biera desarrollado un pico y un tama- ño distintos, y al mismo tiempo, una fuente de alimentación propia. Mien- tras que los que tenían el pico más grueso comían semillas, los que te- nían el pico alargado se alimentaban de flores.

Estas ideas se convirtieron después en el germen de «El origen de las espe- cies», la obra en la que Darwin creó la teoría según la cual las poblaciones de seres vivos evolucionan mediante un proceso conocido como selección natural. Aunque desde entonces la ciencia ha tenido mucho tiempo para transformarse, esta idea sigue funda- mentalmente en vigor. Este jueves, un estudio publicado en la revista «Science» ha dado un nuevo espalda- razo a la teoría de Darwin. Un grupo de investigadores de las universidades de Princeton y Uppsala han identifi- cado a un par de genes que permi- ten explicar las variaciones en el ta- maño del pico de dos especies de pinzones en respuesta a una sequía que ocurrió entre 2004 y 2005.

«Nuestros datos muestran que la for- ma del pico depende de muchos genes, tal como pasa con la mayor

parte de los rasgos biológicos. Sin embargo, estamos convencidos de que hemos descubierto dos de ellos que han tenido un importante papel en la evolución de la forma del pico entre los pinzones de Darwin», ha dicho en un comnunicado Sangeet Lamichha- ney, primera autora del estudio e in- vestigadora en la Universidad de Uppsala.

Este proceso sería una parte crucial en la formación de comunidades comple- jas de seres vivos, y también una base para favorecer la aparición de nue- vas especies a partir de una. En el caso de los pinzones de las Islas Galá- pagos, explicaría el proceso por el cual una única especie llegó a las islas hace unos dos millones de años, y con el tiempo la escasez de recursos le lle- vó a desarrollar distintas estrategias para vivir y alimentarse. Y aún más allá, explicaría por qué con el tiempo, aparecieron 18 nuevas especies, cada una de ellas especializada en una frac- ción de ese pequeño universo, en un fenómeno que se conoce como «ra- diación adaptativa».

El resultado sería la aparición de es- pecies con distinto tamaño de cuerpo, con variadas formas de pico, con dis- tintos cantos y formas de alimenta- ción. Por ejemplo, unas se alimentan de insectos y semillas, y otras de néc- tar de las flores de los cactus o de san- gre de aves marinas.

Geospiza fortis, una especie de pinzón de las Galápagos cuyo pico «encogió» tras una sequía - Peter R. Grant. (abc.es/ciencia - 22/04/2016).

Gran pinzón de suelo, coprotagonista de este estudio- K. Thalia Grant. (abc.es/ciencia - 22/04/2016).

Un gen también importante en hu- manos

En el pasado, estos investigadores ya documentaron la disminución de ta- maño de una especie de ave, el pinzón terrestre mediano (Geospiza fortis), en respuesta a la sequía de 2004 y por- que no pudieron competir con otro pinzón que estaba provisto de un pico mayor, y llamado gran pinzón de sue- lo (Geospiza magnirostris).

Pero en esta ocasión, los investigado- res han asociado este fenómeno con un gen, el HMGA2, y con una fuerte presión selectiva sobre él, lo que quie- re decir que tener una variante u otra de este gen está muy relacionado con tener más o menos probabilida- des de sobrevivir.

Lo más curoso es que este gen tam- bién está asociado con la regulación del tamaño corporal de perros y ca- ballos, y parece tener un cierto papel en la variación de estatura en humanos, (rasgo que depende de la acción de centenares de genes). Algunos estu- dios también lo han relacionado con el desarrollo del cáncer. Por todo ello, los investigadores animan a serguir in- vestigándolo. ¿Esconderán los pinzo- nes la llave a otra nueva revolución científica? R

La diversificación de los picos le permitió a cada especie explotar una distinta fuente de alimentos en un conjunto de islas relativamente pequeño - B. Rosemary Grant

www.abc.es/ciencia/abci-descubren-sequia-2004-acelero-evolucion-pinzones-darwin-201604212105_noticia.html

El resultado

sería la

aparición de

especies con

distinto tamaño

de cuerpo, con

variadas formas

de pico, con

distintos cantos

y formas de

alimentación

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nos dice que se dedicó al arte de adivinar el fu- turo por la lectura de las nubes. Esta es la cita: “Se dice que una mujer de nombre Antusa, que vivió en tiempos del em- perador bizantino León, descubrió la adivina- ción a través de las nu- bes, arte que no era co- nocido, según parece, por los antiguos. Se decía que esta mujer había nacido en Egea de Cilicia y que des- cendía de los primeros capadocios que habitaron en Comana, monte de las orestiades, remontándose así su genealogía a Pélope. Preocupada por su marido, a quien se le había encargado cumplir el servicio militar y que había sido enviado con otros a luchar en la gue- rra sícula, rogó en sueños conocer el futuro y oró de cara al sol naciente. Pero su padre, en sueños, le man- dó que también rezara hacia la puesta del sol. Y mien- tras ella hacía esto, de repente, en el cielo sereno, cer- ca del sol, apareció una nube que, creciendo, tomó la forma de un hombre. Después apareció otra nube que también fue creciendo hasta alcanzar el tamaño de la anterior y que se convirtió en un fiero león. Entonces el león, abriendo su gran boca, deglutió al hombre. El as- pecto de la nube con forma de hombre era semejante a un godo. De hecho, poco después, el rey León mató de manera fraudulenta a Asper, caudillo de los godos, y a sus hijos. Desde aquel momento y hasta el día de hoy, Antusa ha estudiado la manera de predecir el fu- turo a partir de las nubes.”

Gilles la añade a las mujeres filósofas porque conside- raba que la contemplación de las nubes era parte de la física y ésta de la filosofía; y según el mismísimo Aris- tóteles en su Metafísica, afirma que esta lectura de las nubes era un tipo de filosofía teorética. R

Llamadas así debido a su interés por la naturaleza y sus procesos. Es el caso de Ocirroe, también co- nocida como Hipo. M. Gilles la sitúa allá por el siglo XII a. C. También citada por Clemente de Alejandría en los Stromata, Libro I, y por Cirilo en su libro IV Contra Juliano. Según Eurípides, citado por Clemente, la presenta también como adivina y muy versada en la astrología. Según la mitología era hija de un centauro llamado Quirón y de una ninfa, Cariclo. Su nombre real era Oci- rroe y poseía el don de la profecía, pero después de usarlo de manera frívola fue convertida en ca- ballo, de ahí su segundo nombre Hipo. Probable- mente esto fue contado así para ilustrar el mito de las “cantáurides” o mujeres centauros.

Ovidio, en el libro IV de su “Metamorfosis” es- cribe:

El mediodía, entre tanto, de su ahijado de divina estirpe

alegre estaba, y mezclado a su carga, se gozaba del honor

He ahí que llega, protegiendo sus hombros con sus rútilos cabellos

la hija del Centauro, a la que un día la ninfa Ca- riclo,

en las riberas de una corriente arrebatadora por haberla parido, llamó Ocirroe, no ella con haber aprendido las artes paternas se contentó: de los ha- dos los arcanos canta- ba.”

Aganice. También co- nocida como Aglaoni- ce o Aglaonike de Te- salia. Según Gilles era

–Dígame, Doctor, ¿es grave?

–¿Usted ha visto “Los otros”?

–No

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