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Desde la Reforma al Coloquio de Poissy

In document Renovación nº 64 Diciembre 2018 (página 48-50)

(1521 - 1561) #8

Félix Benlliure Andrieux Diplomado en Teología en el Instituto Bíblico Europeo de París. Instalado en España dividió su tiempo entre el pastorado, la enseñanza y la literatura.

SE HA TILDADO A CALVINO de ambi- cioso. Si subió alto, fue por ser fiel al llamamiento de una misión, de lo con- trario hubiese prevaricado. Se ha di- cho también que fue un hombre infle- xible con sus ideas. Según Emilio G. Leonard, Calvino fue el fundador de una nueva civilización Sí, porque creía que sus creencias eran superio- res a las demás.

Sus enemigos hacen recordar sin cesar el suplicio del español Miguel Servet el 27 octubre de 1553 y tan solo me permitiré hacer cinco observaciones sobre su persona:

1.- Servet no era un hereje ordinario; era un teólogo heterodoxo panteísta y científico que ultrajaba con sus es- critos el dogma de las religiones cris- tianas cuando decía que el Dios en tres personas era como un Cerbero (según la mitología, un perro mons- truo de tres cabezas). En su libro De Trinitatis Horroribus (1531) escribe: “Ni una sola palabra se halla en la Es- critura acerca de la Trinidad, ni acerca

de las personas, ni sobre la esencia, ni sobre la unidad de substancia, ni de la naturaleza de los varios”. Al ajusti- ciarle dijo: “Creo en Cristo como ver- dadero hijo de Dios, pero no eterno”. 2.- Había sido condenado a muerte por las autoridades eclesiásticas de Vienne, en el Delfinado de donde ha- bía huido a Ginebra el 7 de abril de 1533 del presidio que se encontraba. Este fue el fallo de la sentencia del 23 de diciembre de 1533: “Con el conse- jo del Reverendísimo Señor Arzobis- po, los infrascritos, tras madura deli- beración y bien consideradas todas la causas precedentes y las demás que resultan de las actas y de los autos, hemos declarado y declaramos hereje a dicho Miguel Servet de Villanueva por afirmar que el bautismo no sirve de nada para los niños y rechaza la au- toridad del Soberano Pontífice y de toda la Iglesia”. (62 pg.159 y sig.). Al encontrarse huido de Vienne, las autoridades enviaron a Ginebra el 26 de agosto de 1553 el siguiente escrito

dirigido “A los nobles, sabios, respeta- bles e Ilustres Señores Síndicos (de- fensores en los antiguos tribunales) y al Consejo” que era una representa- ción de los cantones suizos, con una copia de la sentencia que existía con- tra Servet y solicitaron la extradición del reo por tener jurisdicción sobre su persona al haberse evadido de la cár- cel y haber cometido crímenes en su territorio, por los que había sido con- denado.

El 31 de agosto de 1553 la respuesta de Ginebra fue: “Puesto que, habiendo encontrado nosotros cargos de crimen contra Servet, no podemos entregarlo a nadie. Pero tenemos el deliberado propósito de cumplir nuestro deber se- gún lo que hemos hallado y hacer lo que exija la buena justicia”. La despe- dida dice: “Rogamos al Creador que le plazca aumentaros en sus gracias”. En Vienne solo pudieron quemarle en efi- gie.

3.- El asunto fue juzgado por los “Ilus- tres Síndicos y el Consejo de Ginebra” (magistrados) y no por Cal- vino. Si se cree que su influencia de- bió pesar en la sentencia, hay que re-

cordar que los demás cantones refor- mados de Suiza aprobaron la condena por unanimidad, ya que era de sumo interés para la Reforma separar su causa de la de un heterodoxo como Servet.

4.- La iglesia católica que acusa hoy a Calvino de participar en su castigo no puede ignorar que en España le bus- caron en vano por todas partes duran- te más de veinte años y también le hu- biese sentenciado a muerte el tribunal de la Inquisición en el siglo XVI. El Consejo de los Inquisidores el 24 de mayo de 1532, escribía al Inquisi- dor de Aragón: “Sabed si ha escrito a sus parientes; donde vive; desde don- de escribe, para que venga a respon- der de la denuncia y acusación que el procurador fiscal del Santo Oficio ha puesto. Tentad todas las vías para re- ducirle y hacerlo con disimulo y mu- cho secreto para que no se sienta, ni se entienda que el dicho Serveto” (alías Reues) es llamado por la Inquisición” Otro escrito al Inquisidor de Aragón llamado Ugo Urries le dicen: “Esta- mos informados que está en casa de su padre; un hermano suyo capellán del arzobispo de Santiago, el cual fue a Alemania para traerle y no pudo re- ducir. Informaros de donde está el di- cho Miguel Serveto y del estado de su caso”. Archivo histórico Nacional, In- quisición, Lib. 321, F. 54-56.

En su pueblo natal, Villanueva de Si- jena, (Huesca) se encuentra en la pla- za frente al ayuntamiento del pueblo, un monumento erigido en desagravio a su persona, donde algunos autores dicen que le mandaron quemar en efi- gie y hay un hermoso museo en su casa natal, digno de ser visitado. Las autoridades de Ginebra también levantaron un monumento expiatorio a la memoria de Servet el 27 de octu- bre del año 1903.

5.- Los tribunales eclesiásticos de To- losa también le habían condenado en ausencia. Es cierto que Calvino fue en algunas ocasiones impaciente e irasci- ble, de lo que se acusó a sí mismo, aunque sus amigos le tenían por hom- bre afectuoso y tierno, si bien austero.

Murió pobre un 27 de mayo de 1564. Su desinterés por lo material fue tan grande que el escéptico Bayle dijo que todo lo que dejó a su muerte, incluida su biblioteca, no valía más de trescien- tos escudos. Cuando falleció, le falta- ba un mes para los cincuenta y cinco años. Su estatura era mediana, de ros- tro pálido, de tez morena, los ojos bri- llantes y serenos. Era cuidadoso y mo- desto en el vestir y comía tan poco, que durante años hizo una sola comida diaria.

Algunas semanas antes de su muerte, dictó su testamento, en el cual toma a Dios por testigo de la sinceridad de su fe y le da las gracias por haberle usado en el servicio de Jesucristo y de la ver- dad.

Cualquiera sea la opinión que tengan de Calvino sus más severos detracto- res, todos están de acuerdo que perte- nece a un pequeño grupo de hombres que ha ejercido una influencia decisiva sobre millones de personas, durante cerca de cinco siglos y en los cinco continentes.

Las persecuciones que hubo hasta esa fecha fueron moderadas si se compa- ran con las carnicerías que extermina- ron a los valdenses de la Provenza y a ellos quiero tributar un breve homena- je. El 18 de noviembre de 1540 el par- lamento de Aix publicó un decreto que decía: “Diecisiete habitantes de Merindol serán quemados vivos. Sus mujeres, hijos, familiares y sirvientes, serán llevados delante de la justicia y si hay un asomo de culpabilidad, se les expulsará del reino a perpetuidad. Las casas de Merindol pasarán por el fuego y serán arrasadas hasta los ci- mientos, se cortarán los bosques, se arrancarán los árboles frutales y en el lugar no se podrá construir nada”. Ningún decreto tan cruel e inhumano fue jamás pronunciado por un parla- mento; excepto quizá el del rey Asue- ro contra el pueblo de Israel. Un grito de horror salió de las bocas de toda la Provenza y lo más triste es tener que decir que el clero fue el más severo en hacer cumplir la orden. (Continuará). R

Plaza Aspirant Dunand, París, Francia Estatua de mármol de Miguel Servet del

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HUGONOTES

M á r t i r e s p o r l a f e

#14

Desde la Reforma al Coloquio de Poissy

(1521 - 1561) #8

Félix Benlliure Andrieux Diplomado en Teología en el Instituto Bíblico Europeo de París. Instalado en España dividió su tiempo entre el pastorado, la enseñanza y la literatura.

SE HA TILDADO A CALVINO de ambi- cioso. Si subió alto, fue por ser fiel al llamamiento de una misión, de lo con- trario hubiese prevaricado. Se ha di- cho también que fue un hombre infle- xible con sus ideas. Según Emilio G. Leonard, Calvino fue el fundador de una nueva civilización Sí, porque creía que sus creencias eran superio- res a las demás.

Sus enemigos hacen recordar sin cesar el suplicio del español Miguel Servet el 27 octubre de 1553 y tan solo me permitiré hacer cinco observaciones sobre su persona:

1.- Servet no era un hereje ordinario; era un teólogo heterodoxo panteísta y científico que ultrajaba con sus es- critos el dogma de las religiones cris- tianas cuando decía que el Dios en tres personas era como un Cerbero (según la mitología, un perro mons- truo de tres cabezas). En su libro De Trinitatis Horroribus (1531) escribe: “Ni una sola palabra se halla en la Es- critura acerca de la Trinidad, ni acerca

de las personas, ni sobre la esencia, ni sobre la unidad de substancia, ni de la naturaleza de los varios”. Al ajusti- ciarle dijo: “Creo en Cristo como ver- dadero hijo de Dios, pero no eterno”. 2.- Había sido condenado a muerte por las autoridades eclesiásticas de Vienne, en el Delfinado de donde ha- bía huido a Ginebra el 7 de abril de 1533 del presidio que se encontraba. Este fue el fallo de la sentencia del 23 de diciembre de 1533: “Con el conse- jo del Reverendísimo Señor Arzobis- po, los infrascritos, tras madura deli- beración y bien consideradas todas la causas precedentes y las demás que resultan de las actas y de los autos, hemos declarado y declaramos hereje a dicho Miguel Servet de Villanueva por afirmar que el bautismo no sirve de nada para los niños y rechaza la au- toridad del Soberano Pontífice y de toda la Iglesia”. (62 pg.159 y sig.). Al encontrarse huido de Vienne, las autoridades enviaron a Ginebra el 26 de agosto de 1553 el siguiente escrito

dirigido “A los nobles, sabios, respeta- bles e Ilustres Señores Síndicos (de- fensores en los antiguos tribunales) y al Consejo” que era una representa- ción de los cantones suizos, con una copia de la sentencia que existía con- tra Servet y solicitaron la extradición del reo por tener jurisdicción sobre su persona al haberse evadido de la cár- cel y haber cometido crímenes en su territorio, por los que había sido con- denado.

El 31 de agosto de 1553 la respuesta de Ginebra fue: “Puesto que, habiendo encontrado nosotros cargos de crimen contra Servet, no podemos entregarlo a nadie. Pero tenemos el deliberado propósito de cumplir nuestro deber se- gún lo que hemos hallado y hacer lo que exija la buena justicia”. La despe- dida dice: “Rogamos al Creador que le plazca aumentaros en sus gracias”. En Vienne solo pudieron quemarle en efi- gie.

3.- El asunto fue juzgado por los “Ilus- tres Síndicos y el Consejo de Ginebra” (magistrados) y no por Cal- vino. Si se cree que su influencia de- bió pesar en la sentencia, hay que re-

cordar que los demás cantones refor- mados de Suiza aprobaron la condena por unanimidad, ya que era de sumo interés para la Reforma separar su causa de la de un heterodoxo como Servet.

4.- La iglesia católica que acusa hoy a Calvino de participar en su castigo no puede ignorar que en España le bus- caron en vano por todas partes duran- te más de veinte años y también le hu- biese sentenciado a muerte el tribunal de la Inquisición en el siglo XVI. El Consejo de los Inquisidores el 24 de mayo de 1532, escribía al Inquisi- dor de Aragón: “Sabed si ha escrito a sus parientes; donde vive; desde don- de escribe, para que venga a respon- der de la denuncia y acusación que el procurador fiscal del Santo Oficio ha puesto. Tentad todas las vías para re- ducirle y hacerlo con disimulo y mu- cho secreto para que no se sienta, ni se entienda que el dicho Serveto” (alías Reues) es llamado por la Inquisición” Otro escrito al Inquisidor de Aragón llamado Ugo Urries le dicen: “Esta- mos informados que está en casa de su padre; un hermano suyo capellán del arzobispo de Santiago, el cual fue a Alemania para traerle y no pudo re- ducir. Informaros de donde está el di- cho Miguel Serveto y del estado de su caso”. Archivo histórico Nacional, In- quisición, Lib. 321, F. 54-56.

En su pueblo natal, Villanueva de Si- jena, (Huesca) se encuentra en la pla- za frente al ayuntamiento del pueblo, un monumento erigido en desagravio a su persona, donde algunos autores dicen que le mandaron quemar en efi- gie y hay un hermoso museo en su casa natal, digno de ser visitado. Las autoridades de Ginebra también levantaron un monumento expiatorio a la memoria de Servet el 27 de octu- bre del año 1903.

5.- Los tribunales eclesiásticos de To- losa también le habían condenado en ausencia. Es cierto que Calvino fue en algunas ocasiones impaciente e irasci- ble, de lo que se acusó a sí mismo, aunque sus amigos le tenían por hom- bre afectuoso y tierno, si bien austero.

Murió pobre un 27 de mayo de 1564. Su desinterés por lo material fue tan grande que el escéptico Bayle dijo que todo lo que dejó a su muerte, incluida su biblioteca, no valía más de trescien- tos escudos. Cuando falleció, le falta- ba un mes para los cincuenta y cinco años. Su estatura era mediana, de ros- tro pálido, de tez morena, los ojos bri- llantes y serenos. Era cuidadoso y mo- desto en el vestir y comía tan poco, que durante años hizo una sola comida diaria.

Algunas semanas antes de su muerte, dictó su testamento, en el cual toma a Dios por testigo de la sinceridad de su fe y le da las gracias por haberle usado en el servicio de Jesucristo y de la ver- dad.

Cualquiera sea la opinión que tengan de Calvino sus más severos detracto- res, todos están de acuerdo que perte- nece a un pequeño grupo de hombres que ha ejercido una influencia decisiva sobre millones de personas, durante cerca de cinco siglos y en los cinco continentes.

Las persecuciones que hubo hasta esa fecha fueron moderadas si se compa- ran con las carnicerías que extermina- ron a los valdenses de la Provenza y a ellos quiero tributar un breve homena- je. El 18 de noviembre de 1540 el par- lamento de Aix publicó un decreto que decía: “Diecisiete habitantes de Merindol serán quemados vivos. Sus mujeres, hijos, familiares y sirvientes, serán llevados delante de la justicia y si hay un asomo de culpabilidad, se les expulsará del reino a perpetuidad. Las casas de Merindol pasarán por el fuego y serán arrasadas hasta los ci- mientos, se cortarán los bosques, se arrancarán los árboles frutales y en el lugar no se podrá construir nada”. Ningún decreto tan cruel e inhumano fue jamás pronunciado por un parla- mento; excepto quizá el del rey Asue- ro contra el pueblo de Israel. Un grito de horror salió de las bocas de toda la Provenza y lo más triste es tener que decir que el clero fue el más severo en hacer cumplir la orden. (Continuará). R

Plaza Aspirant Dunand, París, Francia Estatua de mármol de Miguel Servet del

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EL SUEÑO

DE LA RAZÓN

In document Renovación nº 64 Diciembre 2018 (página 48-50)