F. Detalles de Génesis 1 y 2
1. Declaración introductoria
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra» (Gn 1.1). A primera vista esta declaración nos da una introducción al pa- saje entero, Génesis 1.1 a 2.4, y está equilibrada por una declaración concluyente al final de esta estructura formal. Comentando sobre Génesis 1.1, el Dr. Edward J. Young dice: «Debemos afirmar que el primer versículo sirve como una declaración amplia y comprensiva del hecho de la creación. El versículo 2 describe la tierra tal como vino de las manos del Creador». 2
Yo diría que el reconocimiento de esta declaración introductoria, y el reconocimiento de que la tierra, y no el universo, es el centro de interés, es de gran importancia para el entendimiento de la Escritura, a la vez que los detalles en cuanto a la tierra forman el tema de la historia desde el versículo 2 en adelante.
El lector laico, no familiarizado con el hebreo, puede pasar por alto los próximos párrafos para empezar de nuevo con el último pá- rrafo antes del título «La teoría del cataclismo». El estudiante de teología no puede pasar por alto esta discusión de sintaxis hebrea de Génesis 1.1.
Sin negar una declaración introductoria, ni que la tierra misma sea el centro de interés después de la frase introductoria, hay eruditos que incluirían los primeros dos versículos en la introducción. Entre estos está el Dr. Cyrus H. Gordon, quien dice: «Los primeros dos
1 Dogmatic Theology, vol. I, p. 108.
versículos sirven como título e introducción a la verdadera narración de la creación que empieza en el versículo 3...»
La base de esta opinión es la idea propuesta entre otros por Ibn Ezra, fallecido alrededor de 1167, de que la primera palabra de Génesis 1.1, bereshith debiera tomarse como en el estado anexo más bien que en el estado absoluto. Las dos formas de esta palabra son idénticas. El léxico de Brown, Driver, y Briggs da preferencia al estado anexo en Génesis 1.1, pero el estado absoluto es gramaticalmente irrecusable.
Se asevera que la preposición hebrea beth sería marcada con un
quamets más bien que una shiwa si el nombre estuviese en el estado
absoluto, pero esto no es del todo seguro. Ver Kautzach Gesenius
Hebrew Grammar, A.E. Cowley, Trans, Oxford 1910 SS 102,2 c-m
pp. 298ss, especialmente C.B.D.E. no solamente permite la traduc- ción tradicional en el artículo sobre reshith, pero en el artículo sobre
beth, preposición, p. 88, I. 5, la puntuación masotérica usual con una shiwa se traduce simplemente «en el principio».
Aquellos que eligen tomar la palabra en el estado anexo general- mente traducen la frase en tal forma que eliminan la doctrina de la creación ex-nihilo. Esta es la posición de Gordon. Así J. Strachan, en E.R.E. dice: «La mayoría de los eruditos ahora leen el pasaje así: «Cuando Dios empezó a crear los cielos y la tierra, estando la tierra desordenada y vacía y estando las tinieblas sobre la faz del abismo, y moviéndose el espíritu de Dios sobre la faz de las aguas, dijo Dios: Sea la luz, y fue la luz». Si esta exégesis es correcta, el escritor ... piensa en un oscuro caos acuoso existente desde antes que empezara la creación....» 3
La declaración acerca de «la mayoría de los eruditos ahora...» es, por supuesto, mera retórica. No todos de los que tomaron a
bereshith como estado anexo se toman las libertades radicales con
los verbos que siguen, como lo demuestra la traducción de Strachan. Y aun con este punto de vista de la sintaxis hebrea de bereshith, el caso contra la creación ex-nihilo no tiene solidez. Es más probable, en esta suposición, que debamos leer: «En el principio cuando Dios creó...» exactamente en las palabras de la interpretación preferida por B.D.B. Esto ni declara, ni implica, ni sugiere que el estado de la tierra estando vacía y desordenada precediera al hecho de la creación sino que mera- mente declararía que en el primer paso de la preparación de la tierra para la habitación humana, la tierra estaba desordenada y vacía.
Esta traducción excluiría la teoría de que un gran intervalo de tiempo y un cataclismo intervinieron entre Génesis 1.1 y 1.2; y ense- ñaría definitivamente que en la primera etapa en que la tierra fue creada, antes de que hubiera sido preparada para la habitación del hombre, estaba en un estado incompleto, vacío, y desordenado.
No es una herejía construir bereshith como estado anexo, pues tal construcción no excluye necesariamente la creación ex-nihilo. Pero el gran peso de la evidencia está con amplio margen a favor del estado absoluto y la traducción tradicional. El Dr. Edward J. Young 4 presenta
convincentemente los datos y prueba, para mi completa satisfacción, que la traducción tradicional es correcta. Algunos de sus puntos son: (1) El texto masorético, que marca la preposición con una shiwa,
también acentúa la palabra con un tiphcha, mostrando que los masoretas consideraban la palabra como en estado absoluto. (2) Todas las versiones antiguas sin excepción traducen la palabra
como un absoluto. La LXX dice: En arche epofesen ho Theos.... Es claro que Juan tenía en mente este versículo de Génesis cuan- do escribió, En arche en ho Logos.... La Vulgata dice: In princi-
pio creavit Deus....
(3) Las palabras hebreas que siguen no están en la forma que natu- ralmente seguirían a un estado anexo. Para los detalles de estos y otros argumentos, el estudiante debe estudiar cuidadosamente el artículo del Dr. Young.
Por eso yo sigo la traducción tradicional y acepto Génesis 1.1 como una declaración introductoria para toda la historia de la creación. «En el principio creó Dios los cielos y la tierra». Me parece mejor considerar las palabras de apertura como introductorias a toda la historia de la creación, más bien que como una parte del primer día. Y me parece que la relación de esta declaración introductoria con Génesis 2.4 como una decla- ración concluyente, parece de gran valor.