Capítulo 5. Metodología
5.7. Categorías de indagación sobre violencia sexual
5.7.1. Definición de categorías de violencia sexual
Definición categorías de violencia sexual
Violencia sexual Categoría Definición
Empatía
La empatía está compuesta de dos aspectos: cognitivo y emocional los cuales actúan en conjunto, valiéndose de la capacidad para lograr comprender el estado emocional y las perspectivas de otro sujeto, haciendo referencia a la habilidad de
imaginar una situación, además de experimentar la sensación de malestar o bienestar logrando entender las vivencias de la otra persona; de esta manera relacionándolo con la violencia sexual se entiende que sí bien se hallan diferentes tipologías de victimarios en menores, existen agresores sexuales que implementan la empatía como herramienta para disfrazar el proceso al que lleva su fin, es decir esta puede ser utilizada como beneficio para alcanzar cercanía con la víctima, sin embargo otro tipo de agresor sexual presenta dificultad para desarrollar la, por lo que al carecer de esto transgrede al menor de manera violenta sexualmente.
Según los referentes teóricos encontrados, Redondo (2002) expone que el agresor sexual con menores puede no pensar en las consecuencias que conllevan sus actos, por lo que son incapaces de identificar emociones como miedo, angustia o malestar en la víctima. Por otro lado, Otín del Castillo (2013) destaca de la conducta criminal de la pedofilia que con frecuencia es difícil identificar, ya que los agresores sexuales presentan habilidades sociales y emocionales para relacionarse con los niños.
Consideraciones cognitivas en el victimario
Para comenzar se entiende que las representaciones cognitivas son una construcción de la interacción del sujeto con el mundo exterior, a través de este proceso se codifica y organiza por esquemas conceptuales la información, es decir se construye la representación cognitiva, en otras palabras el individuo hace una relación entre lo cognitivo y el exterior para posteriormente evocar la representación mental; en este orden de ideas se habla de alteraciones cognitivas cuando se genera en el sujeto una
relación inadecuada en su cognición con respecto a las vivencias cotidianas, referente a la violencia sexual la alteración cognitiva se explica a partir de la percepción alterada en aspectos como las manifestaciones de la sexualidad, específicamente como comprende y maneja su sexualidad, como sus experiencias sexuales, disfrute sexual, que están presentes en agresores sexuales de menores.
A propósito de las representaciones cognitivas todavía cabe explicar que el sujeto puede a través de su procesos mentales, estructurar creencias en base al presente, pasado y futuro sobre el exterior y sí mismo, es decir puede construir cogniciones con la finalidad de planear, evaluar, ejecutar, analizar, decidir e idealizar acerca de una temática específica, tal es el caso de la violencia sexual, donde el sujeto posiblemente puede reconocer y comprender construcciones cognitivas sobre la agresión sexual y sus victimarios. Algo semejante ocurre con la percepción que tiene el sujeto sobre el rol de los menores en la sociedad y en la familia, como también la dinámica relacional establecida entre el adulto y el menor haciendo énfasis en el control o poder que se puede generar allí; lo que podría influir en la activación de su conducta llevándolo a la determinación de ejercer algún tipo de violencia sexual.
Por lo cual el enfoque cognitivo conductual explica que a partir del condicionamiento en experiencias tempranas sexuales, los victimarios pueden desarrollar fantasías excitatorias, deseo sexual y actividades que conlleven comportamientos sexuales con menores, lo que a futuro puede traer complicaciones para el sujeto desencadenando malestar o por el contrario este puede asumirlo como satisfactorio. Se puede señalar teóricamente sobre la parafilia de pedofilia que está caracterizada por
frecuentes impulsos sexuales que pueden generar angustia que afecta el desarrollo de su vida cotidiana; sin embargo en el delincuente sexual a causa de sus inclinaciones sexuales desviadas aprendidas lo presenta como una conducta natural (Marshall y Fernández, 1997).
Respecto a esto, APA (2014) describe los criterios diagnósticos para el trastorno de pedofilia como la presentación de excitación sexual con niños y niñas pre-púberes, puede ser diagnosticado a partir de los 16 años de edad del victimario, este debe ser al menos 5 años mayor que la víctima. Adicionalmente (ICBF, 2018a; Muller, 2009) indican que existen condiciones que determinan comportamientos abusivos; especificando que para la investigación se tendrá en cuenta la asimetría, es decir el criterio de abuso de poder en base a muchas otras asimetrías como anatómica , del desarrollo, del deseo sexual, afectos sexuales, habilidades sociales, experiencias sexuales, e incluso la edad.
De acuerdo a (Albertín 2005; Muller ,2009), los agresores sexuales presentan características sobre sus comportamientos como controlar a su víctima de manera física o psicológica de acuerdo a las diferencias de poder, además de realizar el acto sexual exclusivamente con el fin de realizar acciones que satisface psicológicamente sus necesidades sexuales, ya que el placer genital no le resulta altamente satisfactorio, así como el sometimiento, la hostilidad y el poder que puede tener hacia la víctima. De igual forma Holmes, (citado por Otín del Castillo 2013) propone que referencia al poder y control de la víctima, el agresor sexual emplea violencia física como materialización de sus fantasías de lo que se desprende la creencia de que al igual que él la víctima lo disfruta.
Finalmente, Sánchez (citado por Garrido 2005) haciendo alusión a la justificación de sus agresiones sexuales, existen victimarios los cuales intentar proyectar una imagen distinta por la cual tiene su conducta punible, es decir que niegan sus impulsos sexuales, culpando a un externo con el fin de evadir su responsabilidad.
Factores que propician la violencia sexual
Finalmente, existen contextos donde se desenvuelve la violencia sexual, es importante reconocerlos ya que allí los agresores sexuales de menores desarrollan estrategias y llevan a cabo sus agresiones sexuales una o múltiples veces incluso si este se ha abstenido por periodos de tiempo, destacando de ellos que son entornos que se conciben como públicos (ej. Parques, centros de atracciones) o íntimos (ej. Hogar, internet). En efecto estos se encuentran caracterizados por propiciar que en ocasiones las víctimas participen de estos actos con naturalidad, es decir que el agresor sexual puede presentar habilidades sociales para facilitar el acercamiento con sus víctimas, dicho esto, se expone que los agresores sexuales se dividen en extrafamiliar e intrafamiliar donde se destaca este último como el más prevalente.
Teóricamente las motivaciones sexuales de los victimarios con menores, es explicado por Garrido (2005) donde argumenta que está ligada a satisfacer las necesidades básicas de placer, regulado por factores sociales, cognitivos y de
aprendizaje, de modo que los agresores sexuales desarrollan tácticas para encubrir sus comportamientos delictivos, por lo que se presentan como personas socialmente adaptadas.
Frente al porqué del comportamiento sexual agresivo, la teoría expone que el agresor sexual en menores desarrolla estrategias con el fin de aproximarse y persuadir al menor de realizar el acto sexual, se encuentra que la educación o higiene sexual son implementadas por el victimario para disfrazar la actividad sexual, con el fin de estimular al menor haciéndole parecer una ejercicio normal, de manera similar se hallan las manifestaciones afectivas, económicas o materiales como otro tipo de estrategia; además estos pueden frecuentar espacios donde comúnmente se encuentran menores (Albertín, 2005; Otín del Castillo, 2013).
Sobre la estrategia que desarrolla el agresor con la víctima como consecuencia de la dinámica familiar, Cantón y Cortés (2003), argumentan que aspectos como el maltrato físico, emocional o psicológico en su hogar, y la ausencia de atención por parte de sus cuidadores conlleva al menor a presentar debilidades emocionales; esto logra ser identificado por el agresor como vulneración, proveyéndole los cuidados y afectos carentes de manera estratégica, logrando ganar su confianza, y posiblemente cometer el acto sexual.
Avanzando en el tema, el escenario bajo el que se da la violencia sexual con mayor frecuencia es el intrafamiliar, exponiendo así que en la mayoría de las víctimas menores identifican y se relacionan cercanamente con su agresor (conocido, cuidador, familiar) los cuales ejercen algún rol sobre el menor (padre, tío, abuelo, o hermano), por lo anterior se indica que este tipo de agresión sexual es la que más consecuencias graves genera, pues está siendo vulnerado en el primer ambiente social donde se supone que debe estar el cuidado principal del menor (Albertín, 2005; Garrido, 2005; INMLCF, 2019b).Dicho lo
anterior, vale la pena destacar también que los agresores sexuales intrafamiliares tienen manifestaciones sexuales como caricias, masturbaciones, contacto buco-genital, llegando al coito vaginal o anal, la relación padrastro hija es de los casos de agresión sexual más denunciados (Echeburúa y Guerricaechevarría, 2006).
Por último, el aspecto de la reincidencia sobre la agresión sexual (Echeburúa 2018; Redondo, 2002) refieren que está se encuentra influenciada por la conducta sexual, la cual requiere repetición periódica para lograr estimular los deseos sexuales del victimario con asistencia a contenido pornográfico repetidamente. Por lo que es fundamental comprender las cogniciones del agresor en el reforzamiento y mantenimiento de las actividades sexuales agresivas, pues estás ocasionan que el sujeto reitere su conducta aun cuando se había abstenido por un tiempo.
Con la intención de alcanzar los objetivos propuestos en la investigación, se presentan a continuación los resultados con hallazgos valiosos; para esto se plantea la siguiente matriz de análisis donde se organiza los elementos encontrados en las entrevistas (datos
sociodemográficos, categorías y subcategorías de violencia sexual), además de gráficas que posibilitan una mejor comprensión del tema expuesto y permita a su vez brindar un posterior análisis.